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El pleno rendimiento del suelo de cítricos de R.T.Fruit ampliará la plantilla un 25%

CUENCA MINERA. El sector de los cítricos se consolida como el más firme aspirante a liderar la ansiada diversificación social y económica de una Cuenca Minera sumida en una profunda crisis desde el cierre definitivo de la línea del cobre. Con una superficie cultivada de 1.505 hectáreas y potencial para una producción de 54.000 toneladas de fruta al año, la explotación de la empresa Río Tinto Fruit S.A. no sólo se mantiene como el principal yacimiento de empleo de la comarca, sino que, además, prevé la absorción de una mayor cantidad de mano de obra en un futuro inmediato. De hecho, una vez que la totalidad del suelo sometido a la plantación de cítricos y otros árboles frutales alcance niveles de pleno rendimiento, la cifra de 571 trabajadores que, en función del cómputo del número de peonadas anuales, configuraron la plantilla de la compañía en la campaña agrícola 2005-2006 experimentará un incremento de en torno al 25 por ciento, de modo que las labores de recolección y tratamiento de la fruta absorberán a más de 700 jornaleros y manipuladores de alimentos.

 

No obstante, estos datos, lejos de ser una novedad, indican una consolidación de la trayectoria creciente de la empresa, la cual se prolongará ante unas expectativas de avance que aportan un carácter continuista a la tendencia de los últimos años. Unos resultados que, a excepción del ejercicio 2003-2004, en el que el incendio de la anterior central hortofrutícola ocurrido en mayo de 2003 provocó una caída de la plantilla de 53 trabajadores con respecto a la campaña anterior, han marcado una constante ampliación de la mano de obra ocupada en la recolección, manipulación y envasado de la fruta. Así, los 420 temporeros del curso 2002-2003, que cayeron hasta 367 un año después por el mencionado expediente de regulación de empleo, ascendieron a 461 en el ejercicio 2004-2005, una cantidad que queda corta si se compara con los 571 empleados que cerraron la campaña 2005-2006. Unos años en los que ya había entrado en funcionamiento la nueva central hortofrutícola de El Campillo, cuya construcción, pese a que, en un primer instante, era considerada inviable por la dirección de Río Tinto Fruit, al no verse capacitada para lanzarse a una inversión de tales dimensiones (en torno a los 14 millones de euros), se concretó en apenas un año, a raíz de varias reuniones celebradas con los alcaldes de la comarca y los consejeros de la Presidencia y de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. Estos esfuerzos, sin embargo, como reconoce el director financiero de la sociedad citrícola, Íñigo Garavilla, ralentizaron el ritmo de crecimiento, aunque, en paralelo, permitieron la incorporación de una maquinaria basada en las más modernas tecnologías.

 

La cada vez mayor capacidad de contratación responde, de un modo directo, al incremento de la superficie cultivada, con una cadencia media de 50 hectáreas al año, y el consiguiente aumento de la producción, la cual ha pasado de las 13.929 toneladas de 2001-2002 a las 32.158 toneladas del último ejercicio, con una previsión de 40.637 toneladas para clausurar la presente campaña. De ellas, la naranja de mesa (450 hectáreas) se erige en la actualidad como el elemento preponderante, con 15.065 toneladas; seguida de la naranja de zumo (331 hectáreas), con 11.862 toneladas; y la clementina (595 hectáreas), con 11.385 toneladas. Un tercer puesto que abandonará esta fruta en los próximos años para situarse, incluso, por encima de la naranja de mesa. Menor importancia reviste la producción de ciruelos (59 hectáreas) y melocotones (70 hectáreas), que cerrarán el año con alrededor de 1.825 y 500 toneladas de manera respectiva.

 

Una vez más emerge, en este sentido, el curso 2003-2004 como el único lunar, cuando la pérdida de la antigua nave coincidió con un retroceso de la producción de 1.162 toneladas. Incluso, un año después, mientras las adversidades climatológicas causaban, en forma de heladas, verdaderos estragos en la práctica totalidad del territorio nacional, las 22.289 toneladas de fruta con las que Río Tinto Fruit clausuró la temporada 2003-2004 crecían hasta alcanzar una producción de 24.301 toneladas. Algo que puso de manifiesto la idoneidad del suelo y el microclima de la Cuenca Minera para el cultivo de cítricos y otros árboles frutales, una tesis sustentada por una serie de observaciones termométricas registradas a diario durante más de cien años.

 

A medida que prosigan los pasos hacia la implantación de nuevas fincas cultivadas, con el reto originario de las 3.000 hectáreas en el horizonte, la producción mantendrá una evolución ascendente, de modo que en la campaña 2009-2010 superará el techo de las 51.405 toneladas. Una cantidad con la que la compañía sobrepasará el ecuador de su objetivo, asentado, una vez que se haya acometido el proyecto de Río Tinto Fruit en su integridad, en un volumen de 100.000 toneladas de fruta al año, para afianzarse como el motor del desarrollo socioeconómico de una de las comarcas más desfavorecidas de la región andaluza.

 

Cultivo  Producciones   Previsiones  
 2001/022002/032003/042004/052005/062006/072007/082008/092009/10
         
Naranja mesa5.1409.1488.8559.27111.06815.06516.06616.30816.462
Naranja zumo5.7418.3026.7537.05110.03211.86212.28712.49112.683
Clementina2.2634.5085.5436.0158.74411.38514.65217.30319.311

         
Ciruelos7851.3649251.5411.8041.8251.8502.0502.150
Melocotones-128213422511500700800800
TOTALES13.92923.45122.28924.30132.15840.63745.55548.95151.405

 

 

CONTROL DE LA CALIDAD

Una producción altamente ecológica 

 

Al igual que constituye la principal fuente de riqueza de la comarca minera, Río Tinto Fruit halla un carácter diferenciador con respecto a sus competidores en la integración de las cadenas de producción y comercialización bajo un mismo proyecto. Un hecho que la convirtió en una sociedad pionera en el momento de su fundación en 1988, en el marco de la primera diversificación socioeconómica de la zona estipulada por el Plan Albor. En esta línea, el aislamiento geográfico de la zona de producción y la aplicación de las técnicas de lucha integrada permiten catalogar a los cítricos y otras frutas que brotan de su explotación como altamente ecológicos, con un residuo químico mínimo o nulo. Una calidad que descansa, en gran medida, en su condición de productor y comercializador de la producción, lejos de aquellas compañías que se limitan a la distribución de una fruta adquirida a terceros y que empiezan a incorporar el mismo modelo. No se puede olvidar, en este punto, la apuesta de la empresa por la producción ecológica, a la que destina en la actualidad una superficie de 146 hectáreas que generará en la presente campaña en torno a 2.870 toneladas de naranjas, ya sean de mesa, de zumo o clementinas. Un volumen que, según las previsiones, casi se habrá duplicado en el ejercicio 2009-2010.

 

TERRENOS DEL ICO/DIPUTACIÓN 

La compra de la finca Casasola, una garantía de crecimiento  

Una vez solventadas las divergencias existentes en cuanto al precio de la finca zalameña de Casasola, una de las parcelas adquiridas por la Diputación Provincial de Huelva al Instituto de Crédito Oficial (ICO) con el fin de ponerlas al servicio del desarrollo socioeconómico de la Cuenca Minera, Río Tinto Fruit dispone ya de una nueva superficie que le permitirá crecer hasta superar las 2.000 hectáreas cultivadas de cítricos y otros árboles frutales. El coste final, alrededor de 1.134.000 euros, lo que supone una tasación de 2.000 euros por cada una de las 567 hectáreas que conforman la finca. Un precio definido como “justo” por el director financiero de la compañía, Íñigo Garavilla, aunque, en primera instancia, provocó que el concurso público abierto por el ente supramunicipal quedara desierto, al entender Río Tinto Fruit que sólo la mitad de la superficie era apta para el cultivo. La imposibilidad de dividir la parcela, en consecuencia, constituía una circunstancia que encarecía el suelo productivo, lo cual derivó en una serie de negociaciones que culminaron con la definitiva compra de Casasola por el mismo valor del precio con el que salió a la venta.

EMBALSE DEL JARAMA

Río Tinto Fruit dispone de agua para el riego de 2.400 hectáreas 

El abastecimiento de agua no es un problema para Río Tinto Fruit, al menos, a corto y medio plazo, en la medida en que el caudal del embalse del Jarama concedido por parte de la Confederación Hidrográfica garantiza el riego de una producción de 2.400 hectáreas, mientras que, en la actualidad, la explotación de la compañía citrícola está configurada por 1.505 hectáreas. Las dificultades emergen a la hora de alcanzar el objetivo inicial de 3.000 hectáreas de cítricos y otros frutales, un volumen para cuyo mantenimiento resulta insuficiente la cantidad de agua a la que tiene acceso la empresa en la época actual. Éste es, en consecuencia, uno de los factores que, según señala el director financiero de la empresa, Íñigo Garavilla, impide un acusado incremento de la superficie cultivada. Incluso, sostiene que un periodo de sequía extrema podría comprometer la supervivencia de los árboles en el caso de que se abandonara la estrategia de avanzar a un ritmo de en torno a las 50 hectáreas al año.  Si bien la Confederación Hidrográfica da acceso a Río Tinto Fruit a la cantidad de agua del embalse del Jarama que sus informes técnicos consideran máxima para evitar los riesgos que conlleva la imprevisible llegada de un año seco, la empresa ha solicitado una revisión con el fin de que se estudie la posibilidad de ampliar este caudal. Una vez agotada esta vía, si se demostrara la inviabilidad de una concesión mayor, la alternativa sería el acceso a agua de otros puntos de la zona o la construcción de un nuevo pantano en algún enclave cercano. 

La ausencia de mano de obra generaliza la contratación de inmigrantes

CUENCA MINERA. La inherente precariedad de las labores agrícolas, la irregularidad de un salario que depende de unas condiciones meteorológicas favorables, de una ausencia de lluvia que, de dilatarse en el tiempo, resulta perjudicial para la producción, ha motivado una cada vez menor predisposición en los habitantes de la Cuenca Minera para trabajar en la recolección de cítricos. Una situación que, al igual que en otros puntos de la provincia, ha generalizado la contratación de inmigrantes por parte de Río Tinto Fruit, ante la imposibilidad, como manifiesta su director financiero, Íñigo Garavilla, de encontrar mano de obra suficiente en el interior de los siete municipios que constituyen la comarca. 

La primera consecuencia de este contexto que choca con la realidad de crisis económica en la que se halla inmersa la Cuenca desde la debacle de la actividad minera es la proliferación de la contratación en origen y la ascendente inclinación a recurrir a las empresas de trabajo temporal. Algo que se traduce en que apenas el 20 por ciento del personal empleado en las tareas recolectoras provienen de los pueblos mineros. Una tasa que, según vaticina Garavilla, descenderá de forma progresiva hasta que la totalidad de los trabajadores del campo (diferente es el caso de la central hortofrutícola para la manipulación y el envasado de la fruta) sean extranjeros.

La evolución de la contratación en origen constituye, en este sentido, una prueba de la tesis de la dirección de la compañía, en la medida en que el centenar de jornaleras traídas desde Polonia en la presente campaña duplica la cantidad del ejercicio anterior y será superado por las 150 inmigrantes que llegarán desde Europa del Este el próximo curso. Unos números a los que se agregan trabajadores procedentes de otros países contratados a través de empresas de trabajo temporal. 

Diferentes son las lecturas que se extraen de la incipiente necesidad de mano de obra foránea, aunque coinciden en asociarla a la mejora de un mercado laboral con capacidad para ofrecer un empleo de mayor calidad y la paulatina evasión de la crisis abierta por el cierre de la línea del cobre. 

ESTABILIDAD LABORAL

La conversión a indefinido, viable sólo para obreros de la central 

La propia idiosincrasia de las labores de recolección, marcada por la parada durante los meses que separan una campaña de la siguiente, unido a la emergente contratación en origen y la vinculación a las empresas de trabajo temporal, dificulta de un modo determinante la conversión de jornaleros de eventuales a indefinidos. Una postura que el director financiero de Río Tinto Fruit, Íñigo Garavilla, refuerza al afirmar que la segunda modalidad, la de la estabilidad  laboral, dejaría fuera del subsidio de desempleo a los trabajadores en las épocas de interrupción de la actividad en el campo. Opuesta es la situación de quienes desempeñan sus funciones en la central hortofrutícola, que entre los meses de noviembre y abril mantiene ocupadas a alrededor de 250 ó 265 personas, distribuidas en dos turnos (tres en el caso de la línea del precalibrado). Un grupo que se reduce durante el resto del año a la mitad, por lo que, como corrobora Garavilla, el carácter indefinido podría absorber, sobre la base de la plantilla actual, a un máximo de 130 personas. Aunque en la práctica no se ha alcanzado este nivel de estabilidad en el empleo, el director financiero de la compañía agrícola sentencia que “en estos momentos se roza ese límite”. En este punto, hay que resaltar que la cada vez mayor incorporación de nuevas tecnologías a los procesos de manipulación y envasado de la fruta hará que el incremento de la mano de obra contratada, a medida que se avance hacia el proyecto de las 3.000 hectáreas de cultivo, se produzca, en términos proporcionales, a menor ritmo en la central que en el campo.

Martes, 19 de Junio de 2007 09:01. Pablo Pineda #. Crónicas y reportajes

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