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Pablo Pineda

Un pacto coherente, legítimo y democrático

Un nuevo escenario político emerge en El Campillo con una vigencia mínima de cuatro años de mandato. La unión de dos fuerzas de izquierda tradicionalmente situadas en posiciones antagónicas, el entierro de unas divergencias que se han mantenido candentes hasta el pasado más inmediato, inaugura un nuevo horizonte de participación, de diálogo, de confluencia, en pro del desarrollo socioeconómico del municipio. Una oportunidad que, concedida por la desaparición de la mayoría absoluta que ha dominado las siete legislaturas transcurridas desde la restauración del sistema democrático, abre las puertas a la imprescindible suma de esfuerzos en busca de la ansiada evasión de la crisis provocada por el cierre de la línea del cobre. La alianza supone, en consecuencia, un verdadero punto de inflexión sin precedentes en las relaciones locales entre PSOE e IU. Y, todo ello, con un claro protagonista: el nuevo candidato de la coalición, Álvaro Romero, quien ha mostrado un elevado grado de valentía para cerrar, frente a las presiones de quienes, dentro de su partido, preferían permanecer anclados en un contexto de división, la enorme brecha que separaba a socialistas e izquierdistas. Una situación que, desde la perspectiva de la coherencia, se erige como insostenible en la totalidad del territorio español ante una proximidad ideológica que condena a ambas formaciones al entendimiento mutuo, a caminar de la mano, con la defensa de unos principios simétricos, siempre en torno a los valores de libertad, igualdad y solidaridad,  como meta última. 

 

Consciente de las reacciones que, en primera instancia, iba a suscitar su apoyo a la candidatura de Encarnación Palazuelo en el seno de la propia coalición, Romero, ante el dilema que se le planteaba, optó por lo que considera más beneficioso para El Campillo, en detrimento de las tesis que pudieran defender ciertos sectores de la militancia de su agrupación. Una decisión compleja y difícil en la que ha primado el compromiso con los intereses de los ciudadanos por encima de los de unas siglas concretas, algo que, aunque, con frecuencia, sea olvidado, debe ser el eje de la actividad de todo político en su calidad de representante del pueblo. Ahora llega la hora de demostrar que ha tomado la senda acertada, para lo cual PSOE e IU están obligados a emprender un duro trabajo que evidencie la legitimidad de una acción tan democrática como un pacto ante una ciudadanía que nunca hasta ahora había visto en la oposición a la fuerza más votada. Cuatro años tienen para ello. Sólo un balance de resultados positivos en un pueblo que quiere huir del éxodo que azota a la Cuenca Minera en su conjunto desde la decadencia de la minería derivará en la aquiescencia de la mayoría de los campilleros.

 

No obstante, será en los socialistas en quienes, en este sentido, recaerá un mayor grado de responsabilidad, ya que el recién iniciado mandato supone una reválida en la que sólo la obtención de una alta nota les permitirá recuperar el apoyo perdido con respecto a los comicios de 2003. Un objetivo para cuya materialización práctica resulta esencial la subsanación de los errores cometidos, el cuidado del más mínimo detalle y la apertura de canales de comunicación permanente entre el gobierno municipal y los ciudadanos, algo fundamental para que los campilleros conozcan la totalidad de los pasos que ejecuta la Corporación y los obstáculos que frenan la concreción de cada proyecto, en especial aquéllos relacionados con los ámbitos del fomento y el empleo. Estas acciones, además, no deben desligarse de una necesaria reorganización del PSOE de El Campillo que evite, como en ocasiones anteriores, que la retirada de Fernando Pineda se traduzca en una caída que relegue a los socialistas al lugar de la oposición, un espacio en el que a punto han estado de acabar tras los resultados del pasado 27-M.

El pleno rendimiento del suelo de cítricos de R.T.Fruit ampliará la plantilla un 25%

CUENCA MINERA. El sector de los cítricos se consolida como el más firme aspirante a liderar la ansiada diversificación social y económica de una Cuenca Minera sumida en una profunda crisis desde el cierre definitivo de la línea del cobre. Con una superficie cultivada de 1.505 hectáreas y potencial para una producción de 54.000 toneladas de fruta al año, la explotación de la empresa Río Tinto Fruit S.A. no sólo se mantiene como el principal yacimiento de empleo de la comarca, sino que, además, prevé la absorción de una mayor cantidad de mano de obra en un futuro inmediato. De hecho, una vez que la totalidad del suelo sometido a la plantación de cítricos y otros árboles frutales alcance niveles de pleno rendimiento, la cifra de 571 trabajadores que, en función del cómputo del número de peonadas anuales, configuraron la plantilla de la compañía en la campaña agrícola 2005-2006 experimentará un incremento de en torno al 25 por ciento, de modo que las labores de recolección y tratamiento de la fruta absorberán a más de 700 jornaleros y manipuladores de alimentos.

 

No obstante, estos datos, lejos de ser una novedad, indican una consolidación de la trayectoria creciente de la empresa, la cual se prolongará ante unas expectativas de avance que aportan un carácter continuista a la tendencia de los últimos años. Unos resultados que, a excepción del ejercicio 2003-2004, en el que el incendio de la anterior central hortofrutícola ocurrido en mayo de 2003 provocó una caída de la plantilla de 53 trabajadores con respecto a la campaña anterior, han marcado una constante ampliación de la mano de obra ocupada en la recolección, manipulación y envasado de la fruta. Así, los 420 temporeros del curso 2002-2003, que cayeron hasta 367 un año después por el mencionado expediente de regulación de empleo, ascendieron a 461 en el ejercicio 2004-2005, una cantidad que queda corta si se compara con los 571 empleados que cerraron la campaña 2005-2006. Unos años en los que ya había entrado en funcionamiento la nueva central hortofrutícola de El Campillo, cuya construcción, pese a que, en un primer instante, era considerada inviable por la dirección de Río Tinto Fruit, al no verse capacitada para lanzarse a una inversión de tales dimensiones (en torno a los 14 millones de euros), se concretó en apenas un año, a raíz de varias reuniones celebradas con los alcaldes de la comarca y los consejeros de la Presidencia y de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. Estos esfuerzos, sin embargo, como reconoce el director financiero de la sociedad citrícola, Íñigo Garavilla, ralentizaron el ritmo de crecimiento, aunque, en paralelo, permitieron la incorporación de una maquinaria basada en las más modernas tecnologías.

 

La cada vez mayor capacidad de contratación responde, de un modo directo, al incremento de la superficie cultivada, con una cadencia media de 50 hectáreas al año, y el consiguiente aumento de la producción, la cual ha pasado de las 13.929 toneladas de 2001-2002 a las 32.158 toneladas del último ejercicio, con una previsión de 40.637 toneladas para clausurar la presente campaña. De ellas, la naranja de mesa (450 hectáreas) se erige en la actualidad como el elemento preponderante, con 15.065 toneladas; seguida de la naranja de zumo (331 hectáreas), con 11.862 toneladas; y la clementina (595 hectáreas), con 11.385 toneladas. Un tercer puesto que abandonará esta fruta en los próximos años para situarse, incluso, por encima de la naranja de mesa. Menor importancia reviste la producción de ciruelos (59 hectáreas) y melocotones (70 hectáreas), que cerrarán el año con alrededor de 1.825 y 500 toneladas de manera respectiva.

 

Una vez más emerge, en este sentido, el curso 2003-2004 como el único lunar, cuando la pérdida de la antigua nave coincidió con un retroceso de la producción de 1.162 toneladas. Incluso, un año después, mientras las adversidades climatológicas causaban, en forma de heladas, verdaderos estragos en la práctica totalidad del territorio nacional, las 22.289 toneladas de fruta con las que Río Tinto Fruit clausuró la temporada 2003-2004 crecían hasta alcanzar una producción de 24.301 toneladas. Algo que puso de manifiesto la idoneidad del suelo y el microclima de la Cuenca Minera para el cultivo de cítricos y otros árboles frutales, una tesis sustentada por una serie de observaciones termométricas registradas a diario durante más de cien años.

 

A medida que prosigan los pasos hacia la implantación de nuevas fincas cultivadas, con el reto originario de las 3.000 hectáreas en el horizonte, la producción mantendrá una evolución ascendente, de modo que en la campaña 2009-2010 superará el techo de las 51.405 toneladas. Una cantidad con la que la compañía sobrepasará el ecuador de su objetivo, asentado, una vez que se haya acometido el proyecto de Río Tinto Fruit en su integridad, en un volumen de 100.000 toneladas de fruta al año, para afianzarse como el motor del desarrollo socioeconómico de una de las comarcas más desfavorecidas de la región andaluza.

 

Cultivo  Producciones   Previsiones  
 2001/022002/032003/042004/052005/062006/072007/082008/092009/10
         
Naranja mesa5.1409.1488.8559.27111.06815.06516.06616.30816.462
Naranja zumo5.7418.3026.7537.05110.03211.86212.28712.49112.683
Clementina2.2634.5085.5436.0158.74411.38514.65217.30319.311

         
Ciruelos7851.3649251.5411.8041.8251.8502.0502.150
Melocotones-128213422511500700800800
TOTALES13.92923.45122.28924.30132.15840.63745.55548.95151.405

 

 

CONTROL DE LA CALIDAD

Una producción altamente ecológica 

 

Al igual que constituye la principal fuente de riqueza de la comarca minera, Río Tinto Fruit halla un carácter diferenciador con respecto a sus competidores en la integración de las cadenas de producción y comercialización bajo un mismo proyecto. Un hecho que la convirtió en una sociedad pionera en el momento de su fundación en 1988, en el marco de la primera diversificación socioeconómica de la zona estipulada por el Plan Albor. En esta línea, el aislamiento geográfico de la zona de producción y la aplicación de las técnicas de lucha integrada permiten catalogar a los cítricos y otras frutas que brotan de su explotación como altamente ecológicos, con un residuo químico mínimo o nulo. Una calidad que descansa, en gran medida, en su condición de productor y comercializador de la producción, lejos de aquellas compañías que se limitan a la distribución de una fruta adquirida a terceros y que empiezan a incorporar el mismo modelo. No se puede olvidar, en este punto, la apuesta de la empresa por la producción ecológica, a la que destina en la actualidad una superficie de 146 hectáreas que generará en la presente campaña en torno a 2.870 toneladas de naranjas, ya sean de mesa, de zumo o clementinas. Un volumen que, según las previsiones, casi se habrá duplicado en el ejercicio 2009-2010.

 

TERRENOS DEL ICO/DIPUTACIÓN 

La compra de la finca Casasola, una garantía de crecimiento  

Una vez solventadas las divergencias existentes en cuanto al precio de la finca zalameña de Casasola, una de las parcelas adquiridas por la Diputación Provincial de Huelva al Instituto de Crédito Oficial (ICO) con el fin de ponerlas al servicio del desarrollo socioeconómico de la Cuenca Minera, Río Tinto Fruit dispone ya de una nueva superficie que le permitirá crecer hasta superar las 2.000 hectáreas cultivadas de cítricos y otros árboles frutales. El coste final, alrededor de 1.134.000 euros, lo que supone una tasación de 2.000 euros por cada una de las 567 hectáreas que conforman la finca. Un precio definido como “justo” por el director financiero de la compañía, Íñigo Garavilla, aunque, en primera instancia, provocó que el concurso público abierto por el ente supramunicipal quedara desierto, al entender Río Tinto Fruit que sólo la mitad de la superficie era apta para el cultivo. La imposibilidad de dividir la parcela, en consecuencia, constituía una circunstancia que encarecía el suelo productivo, lo cual derivó en una serie de negociaciones que culminaron con la definitiva compra de Casasola por el mismo valor del precio con el que salió a la venta.

EMBALSE DEL JARAMA

Río Tinto Fruit dispone de agua para el riego de 2.400 hectáreas 

El abastecimiento de agua no es un problema para Río Tinto Fruit, al menos, a corto y medio plazo, en la medida en que el caudal del embalse del Jarama concedido por parte de la Confederación Hidrográfica garantiza el riego de una producción de 2.400 hectáreas, mientras que, en la actualidad, la explotación de la compañía citrícola está configurada por 1.505 hectáreas. Las dificultades emergen a la hora de alcanzar el objetivo inicial de 3.000 hectáreas de cítricos y otros frutales, un volumen para cuyo mantenimiento resulta insuficiente la cantidad de agua a la que tiene acceso la empresa en la época actual. Éste es, en consecuencia, uno de los factores que, según señala el director financiero de la empresa, Íñigo Garavilla, impide un acusado incremento de la superficie cultivada. Incluso, sostiene que un periodo de sequía extrema podría comprometer la supervivencia de los árboles en el caso de que se abandonara la estrategia de avanzar a un ritmo de en torno a las 50 hectáreas al año.  Si bien la Confederación Hidrográfica da acceso a Río Tinto Fruit a la cantidad de agua del embalse del Jarama que sus informes técnicos consideran máxima para evitar los riesgos que conlleva la imprevisible llegada de un año seco, la empresa ha solicitado una revisión con el fin de que se estudie la posibilidad de ampliar este caudal. Una vez agotada esta vía, si se demostrara la inviabilidad de una concesión mayor, la alternativa sería el acceso a agua de otros puntos de la zona o la construcción de un nuevo pantano en algún enclave cercano. 

La ausencia de mano de obra generaliza la contratación de inmigrantes

CUENCA MINERA. La inherente precariedad de las labores agrícolas, la irregularidad de un salario que depende de unas condiciones meteorológicas favorables, de una ausencia de lluvia que, de dilatarse en el tiempo, resulta perjudicial para la producción, ha motivado una cada vez menor predisposición en los habitantes de la Cuenca Minera para trabajar en la recolección de cítricos. Una situación que, al igual que en otros puntos de la provincia, ha generalizado la contratación de inmigrantes por parte de Río Tinto Fruit, ante la imposibilidad, como manifiesta su director financiero, Íñigo Garavilla, de encontrar mano de obra suficiente en el interior de los siete municipios que constituyen la comarca. 

La primera consecuencia de este contexto que choca con la realidad de crisis económica en la que se halla inmersa la Cuenca desde la debacle de la actividad minera es la proliferación de la contratación en origen y la ascendente inclinación a recurrir a las empresas de trabajo temporal. Algo que se traduce en que apenas el 20 por ciento del personal empleado en las tareas recolectoras provienen de los pueblos mineros. Una tasa que, según vaticina Garavilla, descenderá de forma progresiva hasta que la totalidad de los trabajadores del campo (diferente es el caso de la central hortofrutícola para la manipulación y el envasado de la fruta) sean extranjeros.

La evolución de la contratación en origen constituye, en este sentido, una prueba de la tesis de la dirección de la compañía, en la medida en que el centenar de jornaleras traídas desde Polonia en la presente campaña duplica la cantidad del ejercicio anterior y será superado por las 150 inmigrantes que llegarán desde Europa del Este el próximo curso. Unos números a los que se agregan trabajadores procedentes de otros países contratados a través de empresas de trabajo temporal. 

Diferentes son las lecturas que se extraen de la incipiente necesidad de mano de obra foránea, aunque coinciden en asociarla a la mejora de un mercado laboral con capacidad para ofrecer un empleo de mayor calidad y la paulatina evasión de la crisis abierta por el cierre de la línea del cobre. 

ESTABILIDAD LABORAL

La conversión a indefinido, viable sólo para obreros de la central 

La propia idiosincrasia de las labores de recolección, marcada por la parada durante los meses que separan una campaña de la siguiente, unido a la emergente contratación en origen y la vinculación a las empresas de trabajo temporal, dificulta de un modo determinante la conversión de jornaleros de eventuales a indefinidos. Una postura que el director financiero de Río Tinto Fruit, Íñigo Garavilla, refuerza al afirmar que la segunda modalidad, la de la estabilidad  laboral, dejaría fuera del subsidio de desempleo a los trabajadores en las épocas de interrupción de la actividad en el campo. Opuesta es la situación de quienes desempeñan sus funciones en la central hortofrutícola, que entre los meses de noviembre y abril mantiene ocupadas a alrededor de 250 ó 265 personas, distribuidas en dos turnos (tres en el caso de la línea del precalibrado). Un grupo que se reduce durante el resto del año a la mitad, por lo que, como corrobora Garavilla, el carácter indefinido podría absorber, sobre la base de la plantilla actual, a un máximo de 130 personas. Aunque en la práctica no se ha alcanzado este nivel de estabilidad en el empleo, el director financiero de la compañía agrícola sentencia que “en estos momentos se roza ese límite”. En este punto, hay que resaltar que la cada vez mayor incorporación de nuevas tecnologías a los procesos de manipulación y envasado de la fruta hará que el incremento de la mano de obra contratada, a medida que se avance hacia el proyecto de las 3.000 hectáreas de cultivo, se produzca, en términos proporcionales, a menor ritmo en la central que en el campo.

La socialista Encarnación Palazuelo, nueva alcaldesa de El Campillo con el apoyo de IU

La socialista Encarnación Palazuelo, nueva alcaldesa de El Campillo con el apoyo de IU

EL CAMPILLO. Se certificó el pacto entre PSOE e IU en El Campillo. Un hecho que convierte a la candidata socialista, Encarnación Palazuelo, en la sucesora de su compañero de partido Fernando Pineda, de cuyas manos recibió el bastón de mando, después de que las elecciones municipales dejaran al PA como fuerza más votada, pero con el mismo número de ediles (cinco) que el grupo que ha ostentado el poder durante seis de los siete mandatos del actual sistema democrático. La alianza, ya anunciada dos días antes del pleno de constitución de la nueva Corporación municipal, supone un giro en la tradicional trayectoria de confrontación que ha marcado las relaciones entre las dos formaciones locales de izquierda, que, por primera vez, fruto de la ausencia de una mayoría absoluta, se unen en el marco de un gobierno de progreso que deja fuera del poder a los andalucistas.

 

Una vez realizada la votación, en la que el candidato nacionalista, Francisco Javier Cuaresma, obtenía el apoyo de cinco concejales, frente a los seis votos que recibió la nueva alcaldesa socialista, Palazuelo, ante un salón de plenos colmado de público, valoró la valentía mostrada por el nuevo portavoz de IU, Álvaro Romero, a la hora de romper con un pasado de división y propiciar la unión de dos partidos de izquierda en pro del desarrollo del municipio. Una decisión “difícil” ante el dilema planteado como consecuencia de las presiones de quienes, a nivel local, desde el seno de la coalición, rechazaban la posibilidad de un acuerdo con los socialistas. No obstante, Romero hizo efectiva su posición, al entender que se trata de “lo más beneficioso para el pueblo” y no encontrar motivos para no seguir las directrices marcadas por la dirección provincial de IU. Por su parte, Cuaresma, relegado al lugar del líder de la oposición, manifestó su decepción por la configuración de un gobierno “continuista, no de cambio”.

 

La tranquilidad, a excepción de algún comentario aislado, fue la nota preponderante de una sesión plenaria en la que la multitud protagonizó un cálido aplauso en el momento en el que Encarnación Palazuelo era investida como nueva regidora campillera.

El pacto con IU permite al PSOE mantener la Alcaldía de El Campillo

EL CAMPILLO. La incógnita que ha mantenido en el aire un elevado grado de incertidumbre durante las tres largas semanas que separan los comicios del pasado 27-M de la constitución de la nueva Corporación municipal de El Campillo, la identidad del futuro alcalde de la localidad minera, ya ha quedado despejada. El pacto suscrito por PSOE e IU permitirá al primero conservar el mando del Ayuntamiento, con la socialista Encarnación Palazuelo como sucesora del todavía alcalde en funciones Fernando Pineda, quien decidió no presentarse a la reelección para retirarse de la política local tras una trayectoria de 28 años. Unos hechos que se producen en el contexto de unos resultados electorales que decretaron, por vez primera en la historia del municipio desde la restauración de la democracia, la necesidad de una alianza de gobierno ante la que el candidato y único concejal de IU, Álvaro Romero, emergía como el depositario de la llave del poder del Consistorio campillero.

 

De hecho, en este sentido, la inviabilidad de un entendimiento entre andalucistas (557 votos) y socialistas (497 votos) que permitiera a la formación más votada liderar el futuro de los campilleros durante, al menos, los próximos cuatro años, ha determinado la existencia de una ronda de contactos bilaterales entre la coalición y los otros dos grupos que han obtenido representación municipal, ambos con cinco ediles. Unas negociaciones que han derivado en la decisión del izquierdista de unirse al PSOE, según manifiesta Romero, por considerarlo lo “más beneficioso” para el pueblo. Entre los argumentos con los que sustenta su postura, la “experiencia” de este partido en el poder y la ausencia de motivos que pudieran motivar divergencias con respecto a las directrices marcadas por la dirección provincial de IU, al no encontrar, en el caso campillero, ningún motivo que obstaculizara la concreción del denominado pacto de progreso.

 

Pendiente aún del cierre de los últimos flecos, los aspectos principales de la alianza pasan por la designación del próximo portavoz de IU en el Ayuntamiento de El Campillo como primer teniente alcalde, miembro de la junta de Gobierno y responsable de una concejalía aún por determinar. La consecuencia inmediata, la relegación del aspirante andalucista, Francisco Javier Cuaresma, al papel de líder de la oposición tras quedar fuera del poder pese a superar en 60 votos a la candidatura del PSOE. Algo que deja al PA al margen de otra Alcaldía en el marco de la rotunda caída experimentada por los nacionalistas, tanto en la provincia de Huelva como en el resto del territorio andaluz.

 

Incluso, en cuanto a las circunstancias concretas de El Campillo, la polémica ha planeado, en buena medida, sobre el proceso de diálogo entre los diferentes líderes de cada grupo, debido a la denuncia interpuesta por los trabajadores del Ayuntamiento ante las presuntas amenazas de despido vertidas por un miembro de la lista andalucista a través de un megáfono y de forma reiterada en la noche electoral. Unas acusaciones negadas por Cuaresma pese a la existencia de numerosos vecinos que las atestiguan. Sin embargo, Álvaro Romero aclaró que en ningún momento ha condicionado este hecho su decisión final, en la medida en que él no fue testigo directo de los acontecimientos y, por tanto, “no tenía motivos para dudar de la palabra del candidato nacionalista”. En cambio, de igual modo, anunció su reprobación de tal actitud si se corroborara su veracidad.

 

CAMBIO DE RUMBO

 

Un punto de inflexión en la división local entre ambos partidos

 

Múltiples han sido las incógnitas que han condicionado la espera desde el conocimiento de los resultados electorales hasta la definitiva configuración del equipo de Gobierno, con unos primeros instantes en los que todo apuntaba a que sería el PA el que accedería al poder, ya fuera con el apoyo o la abstención de IU. Al menos, ésta era la hipótesis que se expandía con mayor fuerza por las calles de El Campillo, alimentada, sobre todo, por el acusado enfrentamiento que ha definido las relaciones tradicionales entre las direcciones locales de PSOE e IU. Sin embargo, un cambio de las tornas ha desembocado en un acuerdo entre socialistas y coaligados que se erige como un punto de inflexión hacia el encuentro de ambas formaciones de izquierda. Así lo entiende el candidato de IU, Álvaro Romero, quien resaltó la idoneidad y la pertinencia de la apertura de una etapa de diálogo que enterrará divergencias pasadas.

 

En esta dirección, Romero valoró de forma positiva el nuevo horizonte de confluencia “real, no ficticia”, entre dos partidos próximos en términos ideológicos, progresistas, que van a gobernar juntos, al margen de la distancia existente entre quien se sitúa en el sillón de la Alcaldía y quien ocupa el lugar de la oposición. Unos términos entre los que enmarcó la posible reacción de algún sector de campilleros en contra de un pacto que deja fuera del mando del Ayuntamiento a la lista más votada. Algo que cobra mayor importancia al tratarse de un municipio que desde 1979 ha estado dirigido por equipos con el respaldo de la mayoría absoluta. No obstante, el próximo portavoz de IU en el Consistorio minero no duda a la hora de sentenciar que los resultados de la puesta en común de los esfuerzos y planteamientos de dos partidos de izquierda derivarán en un “revulsivo beneficioso para el pueblo” que, en última instancia, “obtendrá la aprobación de los ciudadanos”.

Un bingo de Juventudes Socialistas otorgará premios para impulsar a los comercios locales

EL CAMPILLO. Un doble objetivo persigue la iniciativa que la agrupación local de Juventudes Socialistas (JJ.SS.) pondrá en marcha en el Encuentro de Asociaciones de El Campillo que se celebrará entre los próximos 16 y 17 de junio en la Plaza del Ayuntamiento. A través de un bingo, el brazo juvenil del PSOE impulsará, por un lado, a los comercios locales, con el fin de estimular la cultura emprendedora en un municipio inmerso en la crisis económica causada por el declive de la actividad minera; al mismo tiempo que recaudará fondos para la futura organización de un Día de la Bicicleta que sirva, en paralelo, para la dinamización sociocultural de la aldea de Traslasierra. 

En concreto, Juventudes Socialistas pretende otorgar, en forma de vales, premios valorados en la mitad de los ingresos de cada partida para gastar en los diferentes comercios repartidos por la localidad, ya sean tiendas, restaurantes u otros negocios. El destino del resto del capital obtenido será la financiación de un paseo en bicicleta por diferentes puntos del entorno campillero, con regalos, camisetas y material de avituallamiento, que culminará en la aldea de Traslasierra, donde, tras la degustación gratuita de una paella, los participantes disfrutarán de una amplia amalgama de juegos en los que la bicicleta se mantendrá como la herramienta preponderante. Una actividad con la que la agrupación juvenil del PSOE pretende acercar al pueblo campillero a su única pedanía y llenar de contenidos las calles de la misma.

No obstante, el bingo no será la única actividad planificada por JJ.SS. durante el Encuentro de Asociaciones de El Campillo, ya que, a lo largo de la jornada inaugural, los niños campilleros se erigirán como los principales protagonistas en el marco de una gymkhana compuesta por múltiples pruebas.

La semilla del odio

Los episodios acontecidos en El Campillo a raíz de las elecciones municipales del pasado 27 de mayo, el violento y viciado ambiente que se respira en sus calles, incapaces ya de asirse al sosiego y la solidaridad que han marcado el devenir de su historia, connotan la apertura de una peligrosa brecha social. Y ello, en una localidad que ya había dejado atrás los convulsos tiempos de las legítimas y siempre pacíficas revueltas mineras (la violencia provenía de la patronal), que brotaban marcadas por una unidad que parece brillar por su ausencia en el presente inmediato del pueblo campillero.

 

La denuncia de los trabajadores del Ayuntamiento por presuntas amenazas a quienes, posiblemente, ostenten el poder municipal durante, al menos, los próximos cuatro años ha despertado un enrarecimiento del clima en la localidad, cuya reacción, con dos posturas antitéticas entre la ciudadanía, hace presagiar una acusada división que, de no remitir, puede desembocar en una verdadera batalla campal, en una continua confrontación no ya política, sino civil. De momento, esta incertidumbre se manifiesta en la vulneración de una paz social que emerge como actor imprescindible para la viabilidad del avance de El Campillo (y la Cuenca Minera) en su camino hacia una diversificación social y económica que materialice los anhelos de bienestar y progreso.

 

Bajo este complejo contexto sociopolítico que se abre ante los ojos de los campilleros, con unos trabajadores que no están dispuestos a consentir injerencias en sus derechos laborales y un PA que no ha movido ficha para solventar la que es considerada ya su primera crisis, antes, incluso, de tomar el timón del Consistorio, sólo cabe una salida factible: la restauración de la calma. Una solución para cuya concreción en la práctica es preciso romper con el juego subrepticio emprendido por unos inspiradores que, desde la sombra, han movido ciertos hilos y que, sin ningún tipo de escrúpulo, intentarán vincular al PSOE con una supuesta trama para desgastarlos.

 

La crispación, el odio, la radical conciencia anti-socialista y la desproporcionada crítica de acoso y derribo, carente de argumentos que escapen a las redes de la destrucción, constituyen el origen de la fractura actual. Una estrategia alejada de la esencia de la democracia, cuya riqueza reside en la posibilidad de proceder, de un modo libre, a la defensa de unos ideales, de un proyecto que, desde el interior del espíritu, se erige como una forma de ser, de vivir y, en consecuencia, de afrontar el futuro y las adversidades. En cambio, la búsqueda del exterminio del oponente no es más que la semilla de las tesis fascistas de una ultraderecha que tanta sangre inocente derramó en el pasado.

El PA amenaza con el despido a los trabajadores del Ayuntamiento

EL CAMPILLO. La polémica empañó la noche del 27-M en el término municipal de El Campillo, donde, desde la sede andalucista, tras conocerse el escrutinio definitivo de las elecciones municipales, que dejó al PA encabezado por Francisco Javier Cuaresma como lista más respaldada (60 votos más que el PSOE), aunque con el mismo número de concejales que el grupo socialista, se vertieron amenazas de despido contra el colectivo de trabajadores del Ayuntamiento minero. Una actitud que ha desembocado, según exponen los representantes sindicales, Francisco Javier Sánchez e Isabelino Carrasco (ambos pertenecientes a la UGT), en el estudio por parte de la plantilla de la posibilidad de acudir a la vía judicial con el objetivo de que un juez dirima las supuestas responsabilidades penales o civiles en las que haya podido incurrir el Partido Andalucista.

 

En concreto, los hechos se produjeron en el instante en el que diversos trabajadores, entre los que se encontraba el propio Francisco Javier Sánchez, salían del colegio electoral y pasaban por los aledaños del cuartel general del PA. Según denuncian, el componente de la lista andalucista José Marcos Devesa profirió de forma reiterativa, y a través de un megáfono, sentencias como “Trabajadores del Ayuntamiento, el lunes a la cola del INEM. Hermenegildo y Manolita os esperan”. Unos nombres que coinciden con el de dos empleados de las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) en Nerva.

 

Todo ello se produjo en el contexto de las celebraciones de los andalucistas, que después de que el alcalde, Fernando Pineda (PSOE), decidiera no presentarse a la reelección, han conseguido ampliar la cosecha de dos ediles alcanzados en los comicios municipales de 2003 hasta la cantidad de cinco, con 557 votos. Mientras, la candidatura socialista liderada por Encarnación Palazuelo, con 497 votos, también obtenía cinco concejales, dos menos que en las anteriores municipales. Un retroceso que, de igual modo, se produjo en el seno de IU, en la medida en que el joven Álvaro Romero apenas fue objeto de 178 votos, lo cual equivale a un escaño, frente a los dos alcanzados por la coalición en 2003. Sin representación municipal se ha quedado el PP, cuya lista estaba formada de un modo íntegro por habitantes de Palos de la Frontera. 

 

La nueva situación política de El Campillo, dada la igualdad entre los resultados de PA y PSOE, deja a IU como la llave de Gobierno después de que ningún grupo obtuviera la mayoría absoluta que ha caracterizado a la Corporación municipal desde que se restaurara el sistema democrático.

Traslasierra será escenario del film ‘Guerrilla’, del director norteamericano Steven Soderbergh

Traslasierra será escenario del film ‘Guerrilla’, del director norteamericano Steven Soderbergh

EL CAMPILLO. Cuando aún planea sobre la Cuenca Minera de Río Tinto el éxito de la película dirigida por Antonio Cuadri, El Corazón de la Tierra, la población de la comarca se prepara ya para volver a ser el centro de atención de la siempre atractiva mirada del séptimo arte. Ahora es el prestigioso cineasta norteamericano Steven Soderbergh quien ha elegido el entorno de la zona para el rodaje de su film Guerrilla. Y uno de los espacios que ha despertado su interés es la aldea campillera de Traslasierra, que ya ha sido visitada por el equipo técnico del largometraje para el estudio de la fisonomía de su entramado. Incluso, el director de localizaciones, Félix Rossell, ha mostrado ya un claro interés en contar con la colaboración de los vecinos para la grabación de las secuencias y el correspondiente aderezado de las calles y viviendas, sin desdeñar la posibilidad de que figuren como extras.

 

El carácter histórico y de reivindicaciones sociales volverá a ser el eje de una película basada en los movimientos guerrilleros de aquellos inconformistas encabezados en su momento por el mítico Che Guevara, con un reparto en el que aparece la figura del actor puertorriqueño Benicio del Toro como intérprete del líder revolucionario. Así, Traslasierra se suma a la aldea zalameña de El Buitrón y los parajes de Piedras Blancas, El Alto de los Barreros, La Rivera del Manzano, La Fuente de la Picota y los aledaños de Marigenta como escenario para la narración de la última etapa del rebelde, aquella que finalizó en los años sesenta con su ejecución en el poblado boliviano de La Higuerita.

 

El papel de la pedanía campillera será el de convertirse en uno de los últimos lugares que pisó el Che antes de su muerte clandestina a manos de un Ejército boliviano apoyado por agentes de la CIA norteamericana. Un hecho que, a partir del próximo mes de agosto, evadirá al escaso centenar de habitantes de Traslasierra del sosiego y la paz que caracterizan su vida rutinaria en una población que mantiene intacta la esencia, el encanto, del mundo rural.

Otras películas como Traffic (2000) u Ocean`s eleven (2001), sin olvidar Sexo, mentiras y cintas de vídeo (1989), avalan la trayectoria del director Steven Soderbergh, quien ya trabajó con Benicio del Toro en Traffic.