Blogia
Pablo Pineda

El Campillo

La Rueda Teatro representó ‘Pinocho’ en el Atalaya ante un numeroso público infantil

Más de un centenar de niños ocupó el patio de butacas del teatro campillero para disfrutar de la inocencia y las enseñanzas del muñeco de Gepetto

EL CAMPILLO. El público infantil de El Campillo responde a la llamada de la cultura. Así lo puso de relieve la representación de la obra Pinocho por parte de la compañía de teatro de Aracena La Rueda Teatro. En torno a dos centenares de personas, en su inmensa mayoría niños, ocuparon el domingo el patio de butacas del Teatro Municipal Atalaya para, de un modo interactivo, participativo, disfrutar de la inocencia, pero también de las enseñanzas, del muñeco de madera creado por el humilde Gepetto.

La experiencia de un peculiar pequeño que empieza a descubrir la vida, con lo bello y lo negativo de la misma, la ilusión y la perversión, actuaba en los menores como un bálsamo cargado de valores sociales como la importancia de la amistad, el respeto y la formación. Algo que cobra especial importancia en un momento marcado por el absentismo escolar o la desidia a la hora de emprender estudios universitarios ante la desconfianza en la utilidad de los mismos.

Cada una de las tretas, las acciones irresponsables achacables a su propia inocencia y su legítima, como consecuencia de la edad, predilección por el juego y la diversión, tenían un efecto que se traducía, para su padre, en forma de sufrimiento y dolor. Todo ello, para que los más pequeños comprendan, a través de este mentiroso al que no le creció la nariz en el escenario del Teatro Atalaya, el amor que proviene de unos progenitores que, aunque muchas veces parezca lo contrario, siempre buscan lo mejor para los intereses de sus retoños.

El Ayuntamiento crea la revista El Campillo Al Día

La publicación, con una periodicidad cuatrimestral, persigue abrir un canal de información dinámico que acerque la realidad municipal a la población

EL CAMPILLO. Ha visto la luz la revista El Campillo Al Día, una publicación promovida por el Ayuntamiento de la localidad que, con una periodicidad cuatrimestral, persigue abrir un canal de información dinámico y participativo que acerque la realidad del municipio al conjunto de la ciudadanía. De momento, puede consultarse en Internet bajo la dirección http://www.elcampilloaldia.es, aunque también será editado de forma impresa para su distribución gratuita por la totalidad del pueblo. Consta de 16 páginas y es dirigida por la periodista Esther Mayoral, responsable de prensa de la Mancomunidad de la Cuenca Minera. El periódico campillero nace en el marco del compromiso del nuevo equipo de Gobierno, según explica la alcaldesa, la socialista Encarnación Palazuelo, de convertir la comunicación en uno de los pilares del presente mandato.

‘Las habitantes’, de Juan Ramón Utrera, es representada mañana en el Teatro Atalaya

EL CAMPILLO. La compañía La Rueda Teatro, de Aracena, representa mañana en el Teatro Municipal Atalaya de El Campillo la obra Las habitantes, de Juan Ramón Utrera, a partir de las 19.30 horas. La iniciativa, enmarcada en el Programa Municipal de Cultura del Ayuntamiento y a la que el público podrá acudir mediante la adquisición de una entrada cuyo coste en taquilla es de dos euros, supone la puesta en escena de una comedia con tintes de humor negro.

Amelia, una inquilina de una pensión perdida en las montañas sufre una serie de experiencias absurdas junto a las habitantes del establecimiento, una extraña familia que otorgará, fruto del devenir cotidiano, de sus disputas, reproches, separaciones y reencuentros, el papel de salvadora a la protagonista, quien las tendrá que acercar a una libertad temida.

En un momento en el que adquiere cada vez mayor incidencia la lucha contra la denominada violencia machista, esta obra emerge como una denuncia social dirigida a despertar de la sumisión a aquellas mujeres que viven apresadas por el miedo a los ataques de su marido para que rompan esas cadenas en busca de una felicidad que dé sentido, de nuevo, a su existencia.

¡De los 40 ‘pa arriba’... no te mojes la barriga!

¡De los 40 ‘pa arriba’... no te mojes la barriga!

Los campilleros nacidos en 1967, que este año pasan a ser ‘cuarentones’, fueron objeto de un homenaje en el Teatro Municipal Atalaya

EL CAMPILLO. La nostalgia, el recuerdo emotivo de los años de la niñez, de esa adolescencia ya perdida, arrebatada por el imparable transcurso del tiempo, la añoranza de la magia del siempre anhelado primer beso o de las travesuras callejeras de una generación que creció ajena a las nuevas tecnologías, a los videojuegos y a la ‘telebasura’. Éstos son algunos de los sentimientos que embargan al ser humano en esos instantes en los que toma conciencia de la culminación de una etapa de su vida, la que siempre es considerada como ‘los mejores años de su existencia’. Un sentido de pesadumbre, de pesimismo e, incluso, de cierto nihilismo que se hace aún más patente cuando se cruza una frontera concreta, la que marca, de un modo definitivo, el fin de la juventud, la misma época que todos intentan alargar tras cumplir los treinta y que es dejada atrás, de un modo irremediable, a los cuarenta.

Por este trance pasa un grupo de unos ochenta campilleros, aquellos que nacieron en 1967. Y lo hacen desde el optimismo, la ilusión y la esperanza, alimentados por el calor del reencuentro, de la inmersión en los instantes vividos con unos compañeros de correrías separados después por circunstancias particulares. Cada uno siguió su curso, aunque un paréntesis, efímero y enriquecedor, ha vuelto a unir sus caminos. La excusa, un solemne homenaje organizado en el Teatro Atalaya por el ‘cuarentón’ Francisco Javier Domínguez con la colaboración del Ayuntamiento y la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA) de El Campillo.

Varios fueron los campilleros nacidos en 1967 que intervinieron, con los nervios a flor de piel, para dibujar una panorámica de lo que fue su infancia en las calles de su pueblo, unas rúas insertadas entonces en el mismo entramado rectilíneo, pero con una fisonomía entrañable, muy distinta. También el carácter opuesto de las generaciones actuales, “teledirigidas” por la actual sociedad del conocimiento, por una cultura de la imagen que profana el espíritu crítico característico de quienes aparecieron el mismo año que fallecía el Che Guevara (con quienes se identifican), en los albores de la democracia, para enterrar la dictadura que había oprimido las libertades, se erigió en uno de los ejes de la velada. Una noche en la que tampoco podían faltar, además de sus familiares, sus maestros y los sacerdotes con los que recibieron los sacramentos del bautismo y la primera comunión.

Los de su generación son de los últimos que jugaron en la calle a la peonza, a las chapas o al rescate. Su televisión era en blanco y negro. Con ella, vieron Mazinger Z, rieron con Espinete y Don Pimpón y lloraron con Chanquete, Heidi y Marco. Y sobrevivieron a las cotidianas pedradas en la cabeza, los columpios de metal y los ataques de otro niño sin la mediación de un mayor, al que nunca chivaban quién le había hecho los moratones que adornaban sus cuerpos. Iban solos a la escuela y no les pasó nunca nada. El 127 era un coche familiar en el que 5 ó 6 se marchaban de vacaciones al campo con la baca a rebosar y sin cinturones en la parte trasera. Bajo ese clima de riesgo se construyó su personalidad, sin el exceso de protección que hoy ellos mismos brindan a sus hijos.

Han tenido todo aquello que no tuvieron sus padres ni sus abuelos, que lucharon en la mina para otorgarles el bienestar del que hoy disfrutan, para darles el futuro asociado a quien posee una titulación universitaria. Comenzaron sus estudios en ‘parvulito’, no en educación infantil. Veían cómo sus madres iban a por agua al ‘Socavón’ y jugaban en parajes como ‘La Pisá del Caballo’, ‘La Cuesta de El Torito’, ‘El Llano de los Chinos’ o ‘La Mimbrera’, unos enclaves naturales hoy desconocidos por los niños campilleros. Todo ha cambiado, aunque los años nunca borrarán la huella dejada sobre El Campillo por los avatares de aquellos niños inocentes y revolucionarios que ya hoy celebran 40 primaveras.

Ayuntamiento y Mancomunidad contratan a 45 campilleros entre julio y septiembre

La oferta de empleo público eventual absorbida por la localidad asciende a 302 meses de trabajo, lo que supone una media de 6,71 meses por rúbrica

EL CAMPILLO. El tercer trimestre del presente año se cerró en El Campillo con la contratación, en el marco de la oferta de empleo público eventual del Ayuntamiento y la Mancomunidad de la Cuenca Minera, de un total de 45 personas por un periodo global de 302 meses de trabajo, lo que supone una media de 6,71 meses por firma. De ellos, el Consistorio absorbió a 32 ciudadanos por un tiempo de 125 meses, ocupados, sobre todo, en los proyectos del Plan de Fomento del Empleo Agrario (PFEA 2007), el programa especial de limpieza del municipio o la piscina municipal.

Menor cantidad de mano de obra campillera ha contratado entre julio y septiembre el ente supramunicipal, aunque por intervalos superiores. Las 13 personas que comenzaron a desarrollar sus funciones laborales en la Mancomunidad lo han hecho por un periodo total de 177 meses, 13,6 meses de media por rúbrica. La formación y las políticas activas de empleo son, en este sentido, el eje de los puestos eventuales de trabajo creados, con los talleres de empleo como actividad preponderante.

Una partida de ajedrez

Una partida de ajedrez

La I Liga JSA-El Campillo devuelve al pueblo minero un deporte que, para la mayoría de sus adeptos, había pasado a formar parte del baúl del olvido

EL CAMPILLO. La recuperación de las pasiones dormidas, el rescate de una memoria condenada al olvido, la evasión de unos valores perdidos, su retorno desde el ostracismo al que se habían visto abocados por la imposición de la cultura audiovisual, por la irrupción en el marco de lo global de los lúdicos y poco racionales homo ludens y homo videns frente al ya en decadencia homo sapiens sapiens; todo ello se respiraba en la Casa del Pueblo de El Campillo durante el arranque de la I Liga de Ajedrez JSA-El Campillo. El deporte intelectual por excelencia, los tableros de cuadrículas negras y blancas, cada uno con sus 32 piezas, y las reflexiones estratégicas de los oponentes, volvían a cobrar protagonismo en un pueblo en el que habían sucumbido al letargo del abandono. Los peones avanzaban de nuevo con su paso lento, pero firme, por la línea que le marcaba su rey, mientras la reina y las torres defendían al monarca de las embestidas ideadas por el rival a la espera de un contraataque definitivo comandado por los alfiles y los caballos. Todas las figuras estaban, por fin, fuera de unas cajas carcomidas por el polvo de los años.

Y todo ello, gracias a la voluntad de 24 campilleros que, invitados por la agrupación local de Juventudes Socialistas, se han sumergido, tras un largo periodo de inactividad, en el frenesí racional propio del mundo del ajedrez. Lejos de las connotaciones de pesadez, aburrimiento o hastío con las que algunos asocian a este juego –fruto de la impaciencia propia de unos días contemporáneos en los que el estrés y la celeridad se erigen en guías de una asfixiante rutina–, los primeros movimientos fueron suficientes para encender la mecha de la ilusión en cada uno de los participantes. Entre ellos, desde niños de apenas 11 años hasta adultos que rozan la etapa sexagenaria.

Pero todos, sin distinción de edad, parten desde condiciones igualitarias a la hora de afrontar la batalla del conocimiento. Su capacidad de pensamiento es la que decide quién tomará ventaja en la partida. La suerte, el azar, la teoría de la probabilidad, carecen de espacio. Las piezas están sobre el tablero y sólo los jugadores decidirán cuál es su devenir. Ninguno espera el abrigo de alguna ingerencia externa que medie en su favor, porque saben que lo harían en vano. La esperanza en una acción divina o aleatoria que determine su victoria emerge como un craso error, pues ese aliento nunca llegará. Son dos, uno frente al otro, los únicos que desempeñarán un papel. Sólo de ellos, de su concentración, de su experiencia, de su mente, dependerá el resultado final.

Sin embargo, se detecta una ausencia, la mujer. Ninguna fémina se haya inscrita. Nadie puede explicar la razón, ni los organizadores ni los aficionados. La menor disposición de tiempo libre como consecuencia de la suma de responsabilidades de un colectivo que, aunque se ha incorporado de forma plena al mundo laboral, político, cultural y social, no se ve liberado de la pesada carga de las tareas del hogar, quizás, constituya una hipótesis demostrable.

La liga de ajedrez de El Campillo arranca este sábado con 24 participantes

Con este campeonato, la agrupación local de Juventudes Socialistas trata de recuperar este deporte minoritario y dinamizar la Casa del Pueblo

EL CAMPILLO. La I Liga de Ajedrez con la que la agrupación local de Juventudes Socialistas trata de recuperar, con la colaboración del Ayuntamiento, este deporte intelectual y minoritario en El Campillo arranca el próximo sábado con un total de 24 participantes. Una iniciativa que se enmarca en la meta de la dinamización social y cultural del municipio minero que preside las distintas acciones llevadas a cabo por el brazo juvenil del PSOE, al mismo tiempo que contribuye al cumplimiento del objetivo de acercar la Casa del Pueblo a los ciudadanos.

Aunque el modelo de competición consiste en el enfrentamiento mutuo de la totalidad de los jugadores, con el fin de que sea la regularidad la que decida quiénes son los vencedores, el torneo se dividirá, al mismo tiempo, en dos categorías (mayores y menores de 16 años), lo que permitirá a los dominadores de este deporte nacidos después del 1 de enero de 1992 medir su nivel ante rivales de mayor edad y optar, en consecuencia, a la victoria absoluta. Al final, el campeón infantil será el que, con respecto a sus homólogos, ocupe un lugar más alto en la tabla general.

Los premios consistirán en un ajedrez más un trofeo para el primer clasificado de cada categoría y un trofeo para el subcampeón absoluto. A ellos optarán los 17 inscritos con más de 16 años y los 7 que aún no superan esta edad. No obstante, aún permanece abierto el plazo para apuntarse a la I Liga de Ajedrez de Juventudes Socialistas, lo cual puede hacerse a través de la dirección de correo electrónico jsa_elcampillo@hotmail.com, mediante la emisión de datos como el nombre, la fecha de nacimiento y un número de teléfono.

El PA reclama una auditoría de las cuentas municipales del periodo 1999-2007

PSOE e IU rechazan la medida al entender que el retraso en la presentación de las liquidaciones a la Cámara de Cuentas no justifica el gasto necesario 

EL CAMPILLO. La moción presentada al Pleno del Ayuntamiento de El Campillo por el PA con el fin de solicitar una auditoría externa de las cuentas municipales del periodo 1999-2007 encontró el rechazo del equipo de Gobierno (PSOE e IU), al entender éste, según expuso la alcaldesa, la socialista Encarnación Palazuelo, que el retraso en la presentación de las liquidaciones a la Cámara de Cuentas no justifica la inversión que requiere la contratación de ese servicio. La regidora minera argumentó, en este sentido, que “no hay ninguna irregularidad, endeudamiento excesivo ni sospecha de despilfarro o malversación de fondos” que haga necesaria tal iniciativa, al mismo tiempo que mostró su “extrañeza” por la no inclusión del mandato 1995-1999, en el que el Consistorio estaba dirigido por IU, época en la que, como explicó, “la dilación era mayor”.

Tras manifestar que el Ayuntamiento de El Campillo se halla “prácticamente al día” en todo lo relativo a las cuentas y que, incluso, es “uno de los pocos” de la Cuenca Minera que cumple, dentro de los plazos previstos, en lo relativo al pago a la Mancomunidad, Palazuelo matizó que también la elaboración de los presupuestos suele dilatarse con el objetivo de ajustarse en la mayor medida posible a la realidad. No obstante, la alcaldesa preguntó a los ediles andalucistas, constituidos como grupo mixto después de que no presentaran dentro del tiempo establecido la solicitud para ser considerados como grupo andalucista, si habían contemplado la posibilidad de buscar recursos financieros que permitieran la realización de la auditoría, caso en el que “estaríamos abiertos a la misma”. Desde el PA alegaron que se trata de un gasto que debe acometer el propio Ayuntamiento.

En última instancia, Encarnación Palazuelo criticó que, pese al “interés” de los andalucistas por la situación de las arcas municipales, no acudiera ningún miembro de esta formación a las dos últimas sesiones de la Comisión Especial de Cuentas ni hicieran observaciones a los informes elaborados por la misma relativas a los ejercicios 2005 y 2006. La entonces portavoz nacionalista, Sonia Ruiz, aclaró que su ausencia respondió, en ambos casos, a motivos laborales.