Facebook Twitter Google +1     Admin

La música salva vidas en el Teatro Atalaya

Niños ugandeses dejaron en El Campillo los sones de sus danzas con el fin de recaudar fondos con los que escribir un futuro de bienestar en África

EL CAMPILLO. Música y solidaridad. Éstas fueron las notas que inundaron el Teatro Municipal Atalaya de El Campillo, donde un grupo de veintiún niños huérfanos ugandeses protagonizó el pasado domingo un concierto bajo el lema ‘Música para salvar vidas’. El fin último, la recaudación de fondos para la escritura de un futuro de prosperidad y progreso en su país de origen y la mitigación de la miseria que azota a las tierras del continente africano en general.

La actuación, cargada de colorido y tintes de expresividad a través de los múltiples sones y bailes regalados por este conjunto de menores, se dividió en dos partes. La música étnica fue el elemento preponderante en la primera, como canal mediante el cual transferir las costumbres y tradiciones de su cultura; mientras que el ‘gospel’, un género surgido en las iglesias afroamericanas de los años 30 del ya pasado siglo XX, presidió la segunda. Un espectáculo de danza organizado por la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA) de El Campillo y el Ayuntamiento de la localidad minera.

En este sentido, hay que recordar que, en el marco de este proyecto humanitario, este coro de niños, denominado ‘Uganda Natumayini’, recorre escenarios de toda Europa con el objetivo de trasladar las esencias de su forma de vida mediante el lenguaje universal de la música. Se trata de una iniciativa de autoayuda que permite a los menores no sólo financiar su educación, sino también la adquisición de alimentos para sus paisanos.

Miércoles, 26 de Diciembre de 2007 13:56. Pablo Pineda #. El Campillo

Comentarios » Ir a formulario

pablopineda

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.

(opcional)





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris