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La Cuenca reclama medidas urgentes mientras espera las autovías N-435 y A-461

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Los dirigentes políticos de la zona demandan conocer “pronto” el trazado de las nuevas carreteras para decidir la ubicación de los anhelados polígono industrial comarcal y centro comercial y de ocio

CUENCA MINERA. Los desdobles de las carreteras N-435 (San Juan del Puerto-Badajoz) y A-461 (El Campillo-Santa Olalla del Cala) son el futuro de la Cuenca Minera, pero la crisis que atraviesa esta comarca desde el cierre de la mina no podrá soportar una espera de ocho o diez años para su ejecución. Ésta es la rotunda sentencia que repiten con firmeza los dirigentes políticos de la zona, que, en consecuencia, reclaman la puesta en marcha de “urgentes” medidas de choque que eviten la “muerte” definitiva de una tierra que ha perdido en las últimas dos décadas más del 20 por ciento de su población. “Ahora o nunca” es el lema que abandera un conjunto de demandas que presiden el anhelado proyecto de un “inmenso” polígono industrial comarcal capaz de dar cabida a grandes empresas y la novedosa petición de un centro comercial y de ocio que sirva de impulso para las pymes locales y para la implantación de nuevas actividades; dos superficies que, como expone el presidente de la Mancomunidad de la Cuenca Minera y alcalde de Zalamea la Real, el socialista Vicente Zarza, deben ser gestionadas por el ente supramunicipal.

El objetivo último es asentar las bases de un desarrollo que, desde el convencimiento de políticos, sindicatos y empresarios, llegará, “con total seguridad”, en cuanto se corte la cinta de las dos autovías que conectarán la comarca con Sevilla, Extremadura y el norte de España, a través de la Ruta de la Plata, y con la capital de Huelva y Portugal, mediante la conexión con la A-49. “El polígono industrial se quedaría pequeño sin ninguna duda”, en la medida en que “la industria y el proceso de diversificación socioeconómica dispondrían de dos elementos fundamentales de los que han carecido hasta estos instantes: infraestructuras de transportes y suelo en el que instalarse”. Así lo entiende el ex alcalde de El Campillo y presidente del Centro de Empresas Río Tinto (CER), Fernando Pineda, quien lamenta que empresas como Tubespa o Geotexan, ya afincadas en la zona, “tienen serios problemas para expandirse ante la ausencia de espacio”. Se trata, por tanto, de recorrer todo el camino posible en paralelo a la materialización de los desdobles para dejar a la Cuenca en unas condiciones “óptimas” que posibiliten su despegue en cuanto se inauguren las dos nuevas carreteras de alta velocidad. “No podemos empezar de cero en ese momento”, concluye el regidor de Nerva, Domingo Domínguez (Giner).

La captación de inversores es, en este sentido, una línea de acción considerada esencial. Y, para ello, se va a configurar, según anuncia Zarza, una Comisión de Trabajo en la que participarán los delegados provinciales de Gobernación, Manuel Alfonso Jiménez; de Innovación, Ciencia y Empresa, Manuela Adelaida de Paz; y de Empleo, María José García Prat; y la parlamentaria andaluza Susana Rivas. El éxito de este órgano que debe empezar a funcionar, en palabras de Domínguez, “de forma inminente”, vendrá determinado, bajo el punto de vista del secretario general de CCOO-Huelva, José Delgado, por la capacidad de las administraciones de “generar ilusión”. Un clima favorable para el mundo empresarial que sólo se dará, desde la perspectiva del líder sindical, una vez que se conozca el itinerario de las autovías. En la misma dirección, la alcaldesa de El Campillo, Encarnación Palazuelo, asevera que “conocer el trazado con la mayor brevedad es indispensable para resolver la ubicación del parque industrial en el actual contexto de redacción de los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOUs)”. De ahí que la máxima agilización, la ausencia de la más mínima demora en los ineludibles plazos que deben solventar los proyectos, sea la primera exigencia en la lista de reivindicaciones.

De momento, mientras culminan los trámites técnicos, no hay datos firmes sobre el lugar por el que transcurrirán las carreteras, aunque los indicios apuntan a que la N-435 transitará por el oeste de Zalamea la Real para enlazar con la A-461 por el norte del término municipal de El Campillo. El vértice de ambas marcaría, a juicio de Zarza, la localización perfecta para el polígono, con un tiempo de acceso a las vías insustancial. Sin embargo, aún está todo en el aire, puesto que hasta el mes de noviembre, según las previsiones del diputado nacional del PSOE José Oria no estará sobre la mesa la primera propuesta de trazado de la N-435, que “quedará configurada por, al menos, tres alternativas diferentes” para su exposición pública y la apertura del periodo de alegaciones. Más tardará en dilucidarse el espacio por el que transcurrirán los 54 kilómetros de la futura A-461, una actuación que, con un presupuesto global que ronda los 300 millones de euros, se halla desde enero en la etapa del estudio informativo (deberá estar a principios de 2010), tras ser anunciado por la Consejería de Obras Públicas en octubre de 2007.

Para evitar dilaciones en las obras de la N-435, ante las dificultades que entraña atravesar el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, el reto es la ejecución, en primera instancia, del tramo San Juan del Puerto-Zalamea la Real para luego afrontar el paso de la protegida Sierra onubense. Así, en el caso de que esta última fase sufriera algún freno, la comarca minera, gracias a la conexión con la Ruta de la Plata por la desdoblada y menos conflictiva A-461, no vería mermadas sus esperanzas de desarrollo. El propio secretario general del PSOE de Huelva, Javier Barrero, planteó esta posibilidad a los alcaldes de la zona en una reunión mantenida en octubre de 2007 en Valverde del Camino. Oria, en cambio, insiste, sin contemplar esta opción, en que el actual procedimiento de estudio abarca la totalidad del recorrido, desde Huelva hasta Extremadura.

Mientras se concretan estos avances, sobre la base de un consenso entre los agentes políticos y sociales, los esfuerzos se deben dirigir a una profundización de los planes de incentivos a empresarios y a una apuesta decidida por las políticas activas de empleo. La declaración de la Cuenca como espacio ATIPE, el Plan de Turismo Sostenible o las iniciativas de la Asociación para el Desarrollo Rural (ADR) son proyectos que están sobre la mesa y que actúan como cimientos de la transición hacia ese progreso que, desde la óptica de Susana Rivas, aterrizará en la comarca junto a las autovías N-435 y A-461, pero “tienen que traducirse ya en resultados positivos”, espeta José Delgado. Algo para lo que es “imprescindible”, según apostilla el secretario general de UGT-Huelva, Jorge Puente, la cultura emprendedora, la evasión del paternalismo de la mina hacia el autoempleo. El líder de CCOO valora, de igual forma, la importancia de los micropolígonos, aunque reitera que la prioridad es una gran superficie con vocación industrial. Habla, incluso, de un Parque Tecnológico del Plástico que favorezca el tejido de sinergias entre las empresas de este sector establecidas en la zona (Río Tinto Plástico, Tubespa o Nature Pack).

Discriminación positiva en el reparto de fondos

Discriminación positiva en el reparto de fondos para propiciar que la Cuenca empiece a crecer, con la meta del equilibrio territorial, a un mayor ritmo que enclaves geográficos más desarrollados como la Costa o el Área Metropolitana, ésta es la clave que resume las que el ex dirigente político y presidente del Centro de Empresas Río Tinto (CER), Fernando Pineda, define como “legítimas demandas de una comarca que, desde su condición de motor económico, desempeñó un papel decisivo en el crecimiento de la provincia de Huelva”. El que fuera vicepresidente de la Diputación aboga por el retorno a la filosofía que permitió que una tierra no agraria se encontrara entre los principales destinatarios de las partidas del antiguo PER y fuera objetivo preferente de los programas de talleres de empleo y escuelas taller. Un punto en el que el alcalde de Nerva, el independiente Domingo Domínguez, con la mirada puesta en una efectiva inserción laboral, agrega la necesidad de huir de acciones formativas con escasa proyección en la zona por iniciativas que repercutan de un modo directo en ese futuro industrial que se pretende construir.

Una nueva traba en forma de financiación municipal

La falta de vías de comunicación de gran capacidad y de suelo industrial no son los únicos escollos a los que se enfrenta la Cuenca Minera. Los ayuntamientos (sobre todo, los de Nerva y Minas de Riotinto, cuyas arcas arrastran elevados niveles de endeudamiento) y, por extrapolación, la propia Mancomunidad, con dificultades, incluso, para abonar las nóminas de sus trabajadores, se hallan sumidos en una profunda crisis financiera que pone en tela de juicio su disposición para liderar el proceso de diversificación socioeconómica de la comarca. Una prueba evidente es el Plan de Turismo Sostenible ‘Faja Pirítica del Suroeste Peninsular’, a través del cual la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía estipula una inversión que ronda los 9 millones de euros para la Cuenca y el Corredor de La Plata (Sevilla). Cada proyecto obliga a los consistorios a sufragar el 40 por ciento del presupuesto, una proporción que, como explica el alcalde de Nerva, Domingo Domínguez (Giner), niega a los municipios mineros la posibilidad de realizar actuaciones de cierta envergadura. Su homóloga en El Campillo, la socialista Encarnación Palazuelo, defiende una reducción de esa “prohibitiva” participación hasta alcanzar el 10 por ciento para los pueblos de menos de cinco mil habitantes. Para Domínguez, además, el programa adolece de una “reflexión seria y global” de los dirigentes de la comarca sobre las verdaderas necesidades turísticas de la zona y el lugar que corresponderá a la Fundación Río Tinto para la Historia de la Minería y la Metalurgia.

Una comarca que huye del monocultivo del cobre

La reapertura de la mina bajo las máximas garantías, un complemento, no la prioridad

CUENCA MINERA. Unanimidad. Con esta palabra puede ilustrarse la postura de los agentes políticos y sociales de la Cuenca Minera ante el debate de la reapertura o no de la línea del metal. La mina, en un momento en el que la tonelada de cobre ronda una cotización superior a los 7.000 dólares en bolsa (con un precio de 1.700 dólares habría podido subsistir en el momento de su cierre), es un complemento de sumo interés para el conjunto de la comarca, nunca la solución a la crisis. La prioridad es la suma de las infraestructuras viarias planificadas para comunicar la zona con el Puerto de Huelva, Portugal, Sevilla, Extremadura y el norte de España y la reindustrialización. La reactivación de una explotación que, como consecuencia de la inestabilidad propia de su mercado, condujo a la Cuenca desde los mayores niveles de desarrollo económico hasta las máximas cotas de paro, sólo es considerada como un pilar más de la profunda diversificación socioeconómica que requiere esta tierra. Así expresan los núcleos mineros la que emerge como una clara huida del monocultivo del mineral para no ser rehenes de las fluctuaciones de su rentabilidad.

No se quiere caer, en palabras del secretario general de CCOO-Huelva, José Delgado, en “errores del pasado”, puesto que volver a depender de una única actividad “significaría que no habríamos aprendido nada”. Pero tampoco se da la espalda a una iniciativa que puede actuar, bajo la concepción del líder de UGT-Huelva, Jorge Puente, como un “revulsivo” en los años de espera de las futuras autovías N-435 y A-461. Y es que la actual propietaria de la mina, Emed Tartessus, que controla el 51 por ciento de las acciones, habla de un proyecto que, con una producción anual de 40.000 toneladas y una inversión de alrededor de 625 millones de euros, generaría hasta 450 puestos de trabajo (unos 200 en la fase inicial). La filial de Emed Mining, una multinacional con concesiones mineras en Chipre, Eslovaquia y Georgia, asegura un periodo de viabilidad de, al menos, 15 años, en la medida en que los costes de producción de una tonelada de cobre quedarían fijados ahora en unos 3.000 euros para ascender a los 5.000 en los próximos tres o cuatro ejercicios. Los ingresos por exportación estimados para Andalucía, con China, India y Brasil como principales compradores, rondarían los 150 millones de euros anuales.

Pese a esos datos, la cautela es la nota dominante ante una propuesta que recupera del cajón del olvido una mina que tuvo que ser desmantelada, un fin que parecía definitivo y que desembocó en un plan de prejubilaciones sin precedentes. Algo a lo que se suman la controversia de la titularidad del subsuelo y los frentes jurídicos abiertos en torno a unos yacimientos sobre los que han confluido, en los últimos años, los intereses de la Comisión Liquidadora de MRT SAL, Mantesur Andévalo (MSA), Shorthorn Limited y, ahora, Emed Tartessus, sin olvidar a los acreedores que ejecutaron embargos (Seguridad Social, Agencia Tributaria, Sevillana Endesa o El Monte). No obstante, la reciente expulsión de Luis Arias Fontal, Luis Alonso Bugueiro y Elvira Núñez de Prado Ramírez, testaferros del ex gestor de MRT Carlos Estévez, de MSA, al dejar a Shorthorn Limited, la comercializadora que inyectó sin éxito 12 millones de euros para retomar la línea del cobre, como socio de Emed Tartessus (con el 49 por ciento de las acciones) aporta un haz de confianza. Ya sólo falta el “riguroso” cumplimiento de las máximas garantías económicas, medioambientales y laborales.

 

 

 

Lunes, 09 de Junio de 2008 11:05. Pablo Pineda #. Crónicas y reportajes

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pablopineda

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