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Pablo Pineda

El Campillo

‘El flamenco también es joven’ trae a El Campillo la voz de nuevos valores del cante

El artista local José Luis Diéguez brillará en una gala en la que comparte cartel con El Kiki de Castilbalanco o Francisco Moya, de Tomares, entre otros

EL CAMPILLO. La gala ‘El flamenco también es joven’ trae a mañana a El Campillo la voz de nuevos valores del cante. El artista local José Luis Diéguez, vigente ganador del XIII Certamen Nacional de Fandangos de Alonso, brilla en un cartel en el que comparte espacio con los sevillanos Francisco Moya, (Tomares), El Kiki de Castilblanco y Albertito (Aznalcóllar), así como con representantes de la Peña Flamenca de Nerva ‘Manuel Bohórquez’, José Manuel, Dani y El Montero. La velada, que contará con las guitarras de Juan Tejada, David Moncayo o el campillero Claudio Guerrero, arrancará a las 22.00 horas en la Plaza del Ayuntamiento.

Los parados rechazan la autogestión de la Bolsa de Empleo municipal

Los parados rechazan la autogestión de la Bolsa de Empleo municipal

La propuesta del PSOE partía de las protestas de desempleados por una política de contratación con la que “siempre trabajan los mismos” · La alcaldesa alega que unas 150 personas distintas trabajan cada año para el Ayuntamiento

EL CAMPILLO. El PSOE ha reaccionado a la reciente sucesión de protestas emprendidas por un nutrido grupo de desempleados de El Campillo contra lo que consideran una política de contratación “injusta” por la que “siempre trabajan los mismos en el Ayuntamiento” con una propuesta sin precedentes. La alcaldesa, la socialista Encarnación Palazuelo, en una reunión mantenida con cerca de medio centenar de personas con el fin de escuchar sus inquietudes y calmar los ánimos, ha planteado la creación de una Comisión de Empleo en la que sean los mismos parados, a través de una representación elegida por ellos mismos, con la colaboración de los delegados sindicales de la plantilla municipal, los que administren la Bolsa de Empleo del Consistorio minero. Una oferta de autogestión que, al menos de momento, se ha topado con el rechazo del colectivo, que sostiene que daría lugar a “discordancias internas”. Bajo las declaraciones de su portavoz, José María Díaz, “basta con la implantación de un sistema de rotaciones por el que se haga un mayor reparto de las peonadas”.

La primera acción de ese comité sería el registro de la vida laboral de cada uno de los inscritos, un documento al que el Ayuntamiento sumaría el historial laboral municipal de cada uno de ellos. El objetivo, que en todo proceso de selección que se lleve a cabo gocen de prioridad aquellas personas que, una vez cumplido el perfil profesional requerido, en menos ocasiones hayan pertenecido a la nómina del Consistorio. Los parados serían los que, en función de ese criterio y sin la injerencia de ningún grupo político, designarían a quienes cubrirían las plazas. Un sistema que, en palabras de Palazuelo, “disiparía cualquier género de dudas”. De hecho, así, la siempre presumida sombra del enchufismo o de los supuestos tratos preferentes que acechan a todo equipo de Gobierno, en especial en pueblos pequeños, carecería de argumentos en El Campillo. Las sospechas, los recelos y las envidias siempre recaerían sobre la cabeza de los propios desempleados.

No obstante, la alcaldesa no dudó en defender su gestión en materia de empleo, avalada por la “permanente rotación” de personas en la firma de los contratos laborales desde que arrancara el actual mandato municipal en 2007. Una estrategia que, según sus estimaciones, “ha derivado en el paso de una media de 150 vecinos distintos por la plantilla del Ayuntamiento cada año”. Pero las opiniones difieren al sondear a los parados, que lamentan que un mismo ciudadano se perpetúe en un puesto durante periodos de seis meses o un año en lugar de que transiten por él varios campilleros para dar oxígeno a las maltrechas economías de una mayor cantidad de familias. Así lo expresó José María Díaz, quien pide que se tengan más en cuenta las circunstancias reales de cada casa a la hora de cubrir cualquier vacante, así como que se ejerza toda la presión posible sobre las empresas privadas adjudicatarias de proyectos de envergadura como el del campo de fútbol o sobre Río Tinto Fruit para que apuesten de un modo decidido por la contratación de mano de obra autóctona. Todo ello, sin olvidar una “actitud vigilante” para que programas estatales y autonómicos como el Plan E o el Proteja “tengan la máxima incidencia en el pueblo”.

En este sentido, Palazuelo, tras manifestar que “entiendo la difícil situación, muchas veces desesperada, por la que atraviesa un gran número de familias en el actual contexto de crisis que azota a todo el país y, más si cabe, a la Cuenca Minera”, espetó, bajo un tono grave y rotundo, que no consentirá que las reivindicaciones “legítimas” de un grupo de parados sometan, en última instancia, a otros trabajadores a un verdadero escarnio público. “Admito que se demande trabajo, pero no que, a cambio, se reclame el despido de nadie”, aseveró. Una sentencia que responde, entre otras, a las acusaciones vertidas hacia un operario que, presuntamente, se encarga de conducir cada día un camión propiedad del Consistorio sin disponer del pertinente permiso con la “complicidad” de la Policía Local; o a los ataques a un agente de este cuerpo de seguridad que, al no poder desarrollar sus funciones habituales por invalidez, ejerce el papel de conserje en el CEIP La Rábida.

De momento, no hay nada definitivo. El conflicto sigue en el aire y la propuesta lanzada por la regidora, en la mesa. El próximo capítulo está previsto para el viernes 4 de junio, fecha en la que los desempleados que han encabezado las concentraciones a las puertas del Ayuntamiento, entre los que, precisamente, como recuerdan desde las filas socialistas, se encuentran algunos vecinos que, con frecuencia, han formado parte de la plantilla municipal o, incluso, han rehusado pertenecer a ella en determinadas ocasiones, están convocados a una nueva reunión con la alcaldesa y representantes sindicales de UGT y CC.OO. Eso sí, la inicial declinación de los parados ante la “tentadora” oferta de constituir una comisión en la que su voz y su voto serían decisivos en el rumbo de la Bolsa de Empleo, hace sospechar a Encarnación Palazuelo que en la trastienda de las movilizaciones se halla el brazo “agitador, oportunista e interesado” tanto del PA como del reorganizado PP, que “no dudan en aprovechar las desgracias ajenas para sacar rédito electoral”.

El Campillo rebosa devoción por la Santa Cruz

El Campillo rebosa devoción por la Santa Cruz

El pueblo entero se adentró en la senda hacia Rocalero en las dos peregrinaciones; la primera, en busca del romero; y la segunda, junto al simpecado

EL CAMPILLO. El Campillo volvió a rebosar devoción por la Santa Cruz este fin de semana. Sus calles quedaron totalmente desiertas desde que, al alba, los cohetes y tamboriles comenzaron a marcar la hora más esperada, la del inicio de las peregrinaciones hacia Rocalero: el sábado, en busca de ingentes cantidades de romero para agasajar, al retornar al casco urbano, a la Cruz en su ermita;  y el domingo, ya junto al simpecado, sin dejar que el cansancio hiciera mella en las piernas ni en unas gargantas que, rotas, no cesaban de cantar y de alzar la voz con gritos sinceros de “¡Viva la Cruz!”.

No faltaba la medalla en el pecho de los romeros, el símbolo que representa los enraizados sentimientos de los campilleros, la fe en su romería, la misma que ensalza, más que nunca, la solidaridad y fraternidad que definen a este pueblo minero. Unos valores que envuelven a todos sus habitantes con cada llegada del primer fin de semana de mayo. Las emociones, a flor de piel. Risas y abrazos, aderezados por los sones de las sevillanas y el compás de las palmas, se sucedían a cada instante. Son más de 30 años de camino. Y siguen intactas las ilusiones, como en el primer día.

La Hermandad de la Santa Cruz, con su presidente, Enrique Diéguez, a la cabeza, arropaba a los mayordomos, Mari Flores Nazario Fernández y Francisco Romero Marmesá, quienes, el domingo, no dudaron en visitar, acompañados por un grupo de tamborileros, a las decenas de reuniones que se repartían bajo las sombras de las encinas y alcornoques del campo de la romería. Querían beber la esencia de la fiesta, vivirla en su máxima expresión, entregarse de forma plena a la Santa Cruz.

Antes, al arribar la comitiva a Rocalero, con sus más de 2.500 peregrinos, centenares de caballos y decenas de carretas, los bueyes se arrodillaron ante el estandarte del simpecado en señal de ofrenda. Un emotivo tributo en medio del fervor campillero. Así comenzaron esas últimas horas de convivencia, esos ratos con los amigos, en especial, con aquellos que pronto tendrían que marcharse a los puntos lejanos a los que, en su día, se vieron obligados a emigrar. Con la caída del crepúsculo, los cohetes señalaron ese momento que todos querían alargar, el de la salida hacia El Campillo, donde ya, cuando el domingo se acercaba a su fin, descansaba la Santa Cruz de nuevo en su ermita.

Los mayordomos toman la vara para entregarse a la Santa Cruz

Los mayordomos toman la vara para entregarse a la Santa Cruz

El pueblo campillero daba la bienvenida el viernes a quienes dirigirían su camino hacia Rocalero en busca del romero

EL CAMPILLO. Los nuevos mayordomos, Mari Flores Nazario Fernández y Francisco Romero Marmesá, tomaron el viernes la vara de la Romería de El Campillo para entregarse, para rendirse, a la Santa Cruz. Bajo gritos de ¡Viva! recogieron el testigo de las manos de Carmen Dorado y Ángel Gadea. Embriagados por una emoción indescriptible, iluminados por una inmensa amalgama de sensaciones, todas sublimes, de una excelsitud extrema, cumplían así su sueño, el que representa la máxima expresión de la devoción por una fiesta que sobrepasa los límites del ocio y la diversión para arraigar en lo más profundo de todo un pueblo.

No estaban solos. El pueblo entero los arropaba en una Plaza del Ayuntamiento desbordada por las notas de color de un sinfín de volantes y lunares estampados sobre los trajes que lucían decenas de flamencas. Un baño de multitudes aderezado por los aromas del constante trasiego de caballos, los taconeos del grupo de baile Amanecer Minero y los sones del coro Los Sureños. Todos, escoltados por la cúpula de la Hermandad de la Santa Cruz que preside Enrique Diéguez. El ambiente era único. El Campillo vestía sus mejores galas para saludar a sus mayordomos.

Mari Flores y Francisco estaban exultantes, nerviosos. No era para menos. En ellos recae el privilegio, y también la responsabilidad, de comandar la colosal comitiva que, a partir del mediodía del sábado, emprendería su rumbo hacia Rocalero para, con la caída de la noche, volver al pueblo con ingentes cantidades de romero que serían entregadas en señal de tributo a la Santa Cruz de El Campillo en su Ermita. Ésta sólo sería la primera de las peregrinaciones del fin de semana, pues el domingo los tamborileros volverían a despertar a los más de dos millares de fieles para partir de nuevo hacia el campo de la romería por la senda que se abre desde Cuatro Vientos.

Por las mentes de los mayordomos sólo rondaba una preocupación, la habitual: el deseo de que todo salga perfecto. Pero este anhelo siempre se materializa en la práctica. Y es que la Romería de la Santa Cruz se erige cada año en un canto a la convivencia y a la solidaridad, unos valores que brotan con más vigor que nunca entre los campilleros con cada llegada del primer fin de semana de mayo. Una fecha de reencuentro, de retorno a casa de los que tuvieron que emigrar, y de recuerdo de los que ya no están, cuya memoria permanece grabada en cada una de las medallas que cuelgan desde hoy del cuello de sus hermanos peregrinos.

Cuenta atrás para la Romería de la Santa Cruz

Cuenta atrás para la Romería de la Santa Cruz

El pregón de María Monterrubio ensalzó los valores de solidaridad y convivencia que definen a la fiesta de mayor arraigo entre los campilleros

EL CAMPILLO. Los días del año más anhelados por la totalidad de los campilleros vuelven a asomarse en el horizonte más inminente. Mayo se aproxima y, con él, la Romería de la Santa Cruz. Los cohetes y tamboriles se preparan ya para sonar cada mañana y marcar el inicio de la peregrinación hacia Rocalero. Cada vez quedan menos horas de esa cuenta atrás que comenzó el pasado sábado con el pregón de María Monterrubio, quien, embargada por la emoción, expresó el sentir que embriaga a todo el pueblo cada vez que, a caballo, a pie o en carreta, atraviesa Cuatro Vientos para adentrarse en la senda. Solidaridad, convivencia, amistad, armonía, felicidad... son algunos de los valores que proliferan más que nunca al calor de la fiesta de mayor arraigo entre los habitantes del núcleo minero.

Fue el prólogo, el momento del sincero canto a la Santa Cruz, a la que también rindieron tributo, en la nave municipal, el grupo de baile ‘Las niñas de Concha’, de Minas de Riotinto, y las consagradas voces de ‘Senderos’, unas actuaciones que colocaron el broche de oro a la gala que inauguró de forma oficial la Romería de El Campillo. Pero el fin de semana previo no acabó ahí, pues ayer, en torno a las 12.00 horas, se procedió también a la tradicional apertura de la Ermita tras la santa misa oficiada por el párroco Mateo Pozo Castellanos. Antes, la diana de la banda local de música había despertado a los centenares de vecinos que se agolparon a las puertas del templo para saborear esos primeros instantes de devoción con la ‘gran enzapatá’ y la copa de vino.

Sembrando las raíces de la sostenibilidad

Sembrando las raíces de la sostenibilidad

Medio Ambiente organizó en El Campillo talleres de reciclaje de papel y bolsas aromáticas y plantaciones de árboles con los niños como protagonistas del cambio

CANTO AL MUNDO FORESTAL. Los más pequeños sembraron compromiso en forma de cipreses, encinas y alcornoques en el Parque Municipal Los Cipreses con las generaciones venideras como destinatarios.

EL CAMPILLO. No hay mejor semilla para la sostenibilidad que la conciencia de un niño. De esta premisa incuestionable partieron los talleres lúdicos puestos en marcha en el Parque Municipal Los Cipreses de El Campillo por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para sensibilizar a los más pequeños, los herederos directos del futuro, sobre la importancia que tiene la protección del entorno natural no sólo para su bienestar, sino también para la calidad de vida de las generaciones venideras. Era un canto en defensa del mundo forestal y no había mejor forma de entonarlo que con el colectivo infantil y su más preciado compañero de viaje, el juego, como voces principales.

Gymkhanas, plantaciones de árboles autóctonos como el ciprés, el pino, el alcornoque o el acebuche, reciclaje artesanal de papel o elaboración de bolsas aromáticas con lavanda y romero bastaron para persuadir a una audiencia ya de por sí convencida, abierta a todo mensaje que abogue por la protección de los más bellos (y, muchas veces, los menos valorados) tesoros de La Tierra: el aire puro, el oxígeno, la frondosidad de los bosques, la biodiversidad de los ecosistemas..., la vida. Unos elementos, unos excelsos paisajes verdes con los que el ser humano convive a diario en su frenético deambular cotidiano sin ni siquiera pararse a apreciarlo, a gozarlo, a recrearse en su magia y su encanto. Y ello, pese a que es sabedor de que sin ellos sería una utopía su subsistencia.

El reto era sembrar compromiso para que éste brotara con la máxima fuerza hasta envolver con sus justas redes al conjunto de la sociedad. Y no se podía hallar una tierra más fértil, la de la inocencia y la ilusión de un menor que, al llegar a casa, no dudaría en trasladar esos conocimientos, esa sensibilidad especial, única, a sus padres, abuelos o hermanos para que, con gestos sencillos como cerrar un grifo, apagar la luz al abandonar una habitación y separar el papel, los plásticos y los vidrios de la basura orgánica, ayuden a preservar para los habitantes del mañana el patrimonio caduco que hoy ellos disfrutan.

El canal era también el más apropiado, el más atractivo. El medio centenar de benjamines que se acercó a Los Cipreses se divertía a la vez que bebía ecologismo. Mientras elaboraban papel reciclado con sus propias manos, aprendían que una tonelada de ese producto sostenible sólo conlleva el consumo de 200 litros de agua. El mismo volumen del nuevo, en cambio, requiere el derroche de 2.400 kilos de madera, de 10 a 17 árboles y en torno a 200.000 litros de agua. Los datos, abrumadores, no daban alternativa a la réplica. Luego descubrieron cómo las esencias proporcionadas por la tierra eran tan embelesadoras como los aromas fabricados con el alcohol como aditivo. No era todo. Aún quedaba la  siembra de árboles, que vino acompañada por la irrupción de la lluvia. La naturaleza se sumaba así a la celebración convocada en su honor.

El Motoclub El Torito organiza una fiesta alternativa en la nave municipal

Música, puestos artesanos, degustación de paella y torneos de futbolín completan  un programa que persigue recaudar fondos para un circuito de motocross

EL CAMPILLO. El Motoclub El Torito organiza mañana, sábado 13 de marzo, una Fiesta Alternativa en la nave municipal de El Campillo. El objetivo, recaudar fondos para la construcción de un circuito de motocross. Una iniciativa que, marcada como el objetivo estrella de esta asociación, proyecta sobre una parcela cedida por el Ayuntamiento en los alrededores del tramo de la antigua vía del ferrocarril minero que comunica la localidad con Zalamea la Real.

La jornada de ocio, que culminará con una sesión de música que se extenderá a lo largo de toda la madrugada, arrancará en torno a las 13.00 horas con la degustación de una paella, la instalación de un pequeño mercadillo artesanal y la disputa de campeonatos de futbolín, tanto masculino como femenino. Y todo ello, en torno a unos precios económicos con los que el Motoclub El Torito pretende hacer partícipe de la actividad al máximo número posible de personas.

La campillera más flamenca

La campillera más flamenca

Una veintena de improvisadas modelos exhibieron más de sesenta trajes de gitana en un desfile celebrado en el marco de la Semana de la Mujer

SEMANA DE LA MUJER. El desfile flamenco, organizado por la Mercería Isabel, recaudó fondos para la Asociación Contra el Cáncer de Mama Acamacum en una semana que contó con exhibiciones de trajes de novia, concursos de tartas o la III Cena de la Mujer

EL CAMPILLO. La Semana de la Mujer ha desatado los aires más flamencos de las campilleras. Un grupo de 23 improvisadas modelos, seis de ellas infantiles, pusieron de relieve durante el desfile promovido por la Mercería Isabel el arte romero que atesoran las féminas de la localidad minera. Todas, con un desparpajo propio de las más experimentadas profesionales de la moda, rebosaron belleza y simpatía sobre la pasarela, por la que exhibieron más de 60 vestidos que, con la llegada de los primeros días de mayo, lucirán buena parte de sus vecinas por el camino hacia Rocalero en la Romería de la Santa Cruz.

Las más pequeñas abrieron la veda con el descaro y la alegría propias de su edad, unas notas con las que dieron aún más color a unos trajes presididos por los tonos rojos, blancos y verdes. Era la previa al diluvio de revuelos de volantes y hermosura que iba a fluir por la alfombra roja para deleite de los centenares de espectadores que se congregaban en la nave municipal con la esperanza, en el caso de ellas, de encontrar el traje perfecto, el que más se amoldara a su estilo, a su personalidad.

Los lunares, cómo no, marcaban la tendencia. No pierden su espacio como elemento preponderante, acompañados por unos volantes cada vez más bajos, que cada vez se alejan más de la cintura para ensalzar, más si cabe, la figura de las flamencas. La variedad, el abanico de posibilidades, era tal que se antojaba difícil la elección. Eso sí, el acierto estaba garantizado, se optara por el corto o el largo, por los colores blancos y celestes, por los rosas o por los verdes y amarillos, sin menospreciar al siempre más sobrio marrón.

Ahora bien, aunque cualquiera aseguraba el brillo por las arenas de la senda, ya sea bajo la lluvia o un sol abrasador, había que conseguir el máximo esplendor, había que dar con el más apropiado de todos, con el que permitiera marcar la diferencia, resaltar entre el resto de peregrinas. Y no había tiempo que perder, pues ya se ha iniciado la imparable cuenta atrás hacia esas fechas en las que el pueblo campillero se entrega con toda su devoción a la Santa Cruz y... al rebujito y la manzanilla.

Pero el desfile no era un mero espectáculo superficial y pintoresco, sino también una oportunidad para la solidaridad. Durante el acto, se procedió a la rifa de uno de los trajes de flamenca que salieron a escena con la recaudación de fondos para la Asociación Contra el Cáncer de Mama de la Cuenca Minera Acamacum-El Campillo como objetivo. Cerca de 450 papeletas se vendieron, una clara muestra del espíritu generoso y magnánimo que define a un pueblo azotado por las dificultades. Era sólo la antesala de una semana dedicada a ellas en la que también se exhibieron trajes de novia de los años 70, 80 y 90 y se celebraron concursos de tartas o la III Cena de la Mujer.