La parlamentaria andaluza es la baza a la que se agarra el PSOE para recuperar la mayoría tras la decisión de Palazuelo de no presentarse a la reelección
EL CAMPILLO. Susana Rivas Pineda. Éste es el nombre que despeja la incógnita que se mantenía sin resolver en El Campillo desde que en el mes de julio, con motivo de las fiestas estivales de la localidad, la actual alcaldesa del municipio minero, la socialista Encarnación Palazuelo, dejara entrever su intención de no presentarse a la reelección. Una posibilidad que la propia regidora ratificó poco después a la dirección local del PSOE. Con ello, quedaba desierta la cabeza de la candidatura del puño y la rosa, lo que daba lugar a un sinfín de cábalas entre la población, desde la que se apuntaba a personas como el segundo teniente de alcalde, Antonio Félix Torrado, la secretaria general de Juventudes Socialistas (JSA), María Monterrubio, o, incluso, al portavoz de los socialistas campilleros, Pablo Pineda, como presumibles aspirantes.
Todas las conjeturas quedan resueltas ahora, a apenas cinco meses de la cita con las urnas, por la Ejecutiva Municipal del partido, que ha confirmado la designación, por unanimidad, de la actual parlamentaria andaluza como su “gran baza” para recuperar la mayoría absoluta perdida en los comicios de 2007, cuando el PSOE mantuvo el poder gracias a un pacto de Gobierno con el único concejal obtenido por IU, el actual primer teniente de alcalde, Álvaro Romero. No obstante, la ya candidata socialista a la Alcaldía de El Campillo no quiere hablar de resultados, sino del objetivo con el que encara este reto que “me llena de orgullo y también de responsabilidad”, que no es otro que el de “devolver la ilusión a un pueblo, el mío, que parece haberla perdido a causa de la enquistada crisis que sufre la Cuenca Minera”.
La receta para ello, tal y como insiste Susana Rivas Pineda: la participación. La diputada autonómica, licenciada en Historia y que ya fue concejal de Juventud del Ayuntamiento de El Campillo entre 1999 y 2003, deja claro que su prioridad es el empleo, cuya solución “descansa en la reapertura de la mina bajo las máximas garantías laborales, ambientales y económicas y en la agilización de las infraestructuras ya comprometidas para la comarca como son los desdobles de las carreteras N-435 y A-461 y el Parque Empresarial y Tecnológico” Algo a lo que une el impulso del asociacionismo, vital para cumplir su compromiso de “dar voz y voto al conjunto de la ciudadanía, para que sea ésta la que decida el futuro de su tierra y, por tanto, el suyo propio”. Para ello, el PSOE trabaja ya en la creación de tres comisiones vecinales: Participación Ciudadana, Bienestar Social y Cultura, Juventud y Deporte.
La alternativa del PA puede hallar su llave en el PP
La reorganización del PP de El Campillo, con Manuela Caro a la cabeza, plantea nuevas variantes en el escenario político que se puede inaugurar una vez que se cierren las urnas a las 20:00 horas del próximo 22 de mayo de 2011. Si se repite el contexto de igualdad que envolvió las Elecciones Municipales de 2007, el PA de Francisco Javier Cuaresma podría hallar, en esta ocasión, un socio inmejorable en los populares, que emergen en el horizonte inmediato, ante el esperado desplome de una IU fragmentada, rota, desde la suscripción del pacto con los socialistas, como los más serios aspirantes a erigirse en la llave de Gobierno. Nada, según se presupone, impediría la alianza PA-PP si ella conllevara el fin del reinado del PSOE. Son once escaños en juego y todo indica que si la candidatura de Susana Rivas Pineda no consigue seis, la mayoría absoluta, habrá cambio de color en el Ayuntamiento minero.
La carrera electoral ‘politiza’ las asociaciones
El PSOE frustró el salto de la candidata del PP, Manuela Caro, a la Presidencia de AFA para evitar que se convirtiera en un “instrumento de oposición política contra el Ayuntamiento socialista”
La carrera hacia la Alcaldía de El Campillo, a la espera del arranque oficial de la campaña electoral, se dirime en las asociaciones. La presencia en el tejido participativo de la localidad actúa como una cierta garantía de votos. Esto es algo que saben muy bien todas las formaciones que concurren a las Municipales en el núcleo minero y que, en consecuencia, ha derivado en algún que otro ‘codazo’ político para hacerse hueco en alguna junta directiva. Éste es el caso de una de las ‘joyas de la corona’, la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA) de El Campillo, que gestiona un centro de día que da empleo a alrededor de una veintena de personas. Tras la marcha del hasta hace pocos meses presidente y fundador, Manuel Romero, la ya entonces confirmada como candidata del PP, Manuela Caro, presentó sus credenciales para tomar las riendas de la organización. Esto movilizó a todo el aparato socialista campillero, que, como expresa su secretario general, Fernando Pineda, no estaba dispuesto a permitir que una entidad sin ánimo de lucro y con unos fines tan nobles “quedara sometida a intereses partidistas”, motivo por el que “yo mismo rehusé reemplazar a Manuel Romero”, alega el que fuera regidor en los periodos 1979-1990 y 1999-2007.
El histórico dirigente del PSOE, ante este contexto, no dudó en urdir una estrategia para frustrar el presunto intento de control de AFA por parte del renacido PP de El Campillo. Desde la perspectiva de Fernando Pineda Luna, “era inadmisible que los enfermos de Alzheimer pudieran convertirse en moneda de cambio al servicio político, como ya lo intentara otra formación al querer utilizar Aspromin como un instrumento de oposición contra el Ayuntamiento socialista”, espetó. Bajo este panorama, una ‘cruenta’ asamblea de socios desembocó en la retirada de la líder popular, indignada por las, según ellas, “artimañas” usadas por el “señor feudal” Fernando Pineda para impedir su contribución a la solidaria labor de AFA, por su veto por el simple hecho de pertenecer a unas siglas distintas a las del puño y la rosa. Manuela Caro, al ver que era una quimera su nombramiento como presidenta, renunció, en palabras del secretario general socialista, “sin que nadie le cerrara la puerta a formar parte de la directiva”. De hecho, ésta quedó configurada, en última instancia, por un “grupo plural” con simpatizantes de las distintas tendencias ideológicas. Entre ellos, su presidente, José María Pérez Beltrán, concejal de IU en los primeros mandatos de esta etapa democrática.