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Nerva Croissant, abandonada

El propietario ha desmantelado la fábrica pese a que recibió entre 12.000 y 18.000 euros de la Junta por cada contrato · Las 27 trabajadoras, desesperadas, se han encerrado

NERVA. La pesadilla que viven desde hace años las 27 trabajadoras de Nerva Croissant empieza a convertirse en una inacabable novela de terror. El propietario de la fábrica, Carles Vandellós, ha desmantelado la fábrica y se ha marchado del municipio minero con rumbo a su tierra natal, Cataluña. Pero lo ha hecho, como expuso la portavoz de la plantilla, Eva Rodríguez, sin cumplir con sus obligaciones, pues recibió ayudas de entre 12.000 y 18.000 euros de la Junta de Andalucía por cada uno de los empleos generados, lo que supone un montante global que oscila entre los 324.000 y los 405.000 euros. Una subvención condicionada al compromiso, por parte del empresario, de mantener los puestos durante un periodo mínimo de cinco años, plazo que aún no ha expirado.

El escenario, por tanto, es ya insostenible para un grupo de mujeres sumido en un clima de incertidumbre laboral desde hace más de dos años, un tiempo marcado por la sucesión de movilizaciones, encierros, impagos, amenazas de despido...y, ahora, la desaparición de toda la maquinaria, el material almacenado y los equipos informáticos de las instalaciones de la factoría. Una prueba clara de que Vandellós, bajo las palabras desconsoladas de algunas empleadas al corroborar algo que ya sospechaban desde hacía algunos días, “nos ha dejado tiradas”. Y encima, “con nocturinidad y alevosía”. De hecho, el pasado viernes abandonaba la vivienda que tenía alquilada en Nerva bajo la protección de la Guardia Civil y la Policía Local para evitar dar explicaciones de su huida y del cierre a las trabajadoras.

La plantilla, que se ha encerrado en el Ayuntamiento y ha colocado pancartas en el pueblo en las que se lee ‘Se busca: Carlos Vandellós. Recompensa: 27 empleos.Croissant’, reclama la atención de la Administración autonómica para que se pueda reconducir su situación laboral y exija al propietario que depure sus responsabilidades socioeconómicas. En este sentido, el alcalde de Nerva, Domingo Domínguez (Giner), tras mostrar su solidaridad con las trabajadoras, hizo un llamamiento a sus homólogos socialistas de la Cuenca Minera para, de la mano, reivindicar la reactivación industrial de la comarca. “Esta zona ya no sólo se enfrenta a un declive económico sin precedentes, sino también a la desesperanza de sus vecinos”, sentenció.

Inmersa en un ERTE

Nerva Croissant, hasta ahora, estaba sujeta a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que el empresario quería renovar por un mes más, según las explicaciones dadas en la última reunión mantenida en el seno del Sistema Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales en Andalucía (SERCLA), pero La Consejería de Empleo no lo aceptó como consecuencia del rechazo de las trabajadoras. El empresario, Carles Vandellós, quien trasladó su producción a Nerva desde Cataluña al amparo de los incentivos otorgados por la Junta de Andalucía a los emprendedores en una zona deprimida como la Cuenca Minera, sólo quería ganar tiempo, pues, como se ha comprobado después, ya tenía prácticamente desmantelada la fábrica.

Viernes, 29 de Enero de 2010 15:34. Pablo Pineda #. Cuenca Minera

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pablopineda

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