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Pablo Pineda

Tubespa rechaza una indemnización de 45 días por año y exige recolocaciones

La plantilla permanecerá acampada en la Diputación, al menos, hasta el viernes para recordar a Guerrero que les garantizó el mantenimiento del 50% de los empleos

CUENCA MINERA. Los 69 trabajadores de Tubespa mantienen su pulso ante el ya casi consumado cierre de la factoría por parte de Cajasol, decidida a liquidar la sociedad mediante la convocatoria de un concurso de acreedores. La última propuesta de la dirección de la empresa, presentada ayer a la representación sindical en Bollullos del Condado mientras el resto de la plantilla (aunque sin dejar de cumplir con los turnos habituales en la fábrica) permanecía acampada a las puertas de la Diputación Provincial, queda fijada en el abono de una indemnización por despido de 45 días por año de contrato, cinco días más de lo ofrecido en primera instancia. Los operarios, en cambio, no aceptan nada que no se acerque a un plan de recolocación y prejubilaciones. Por tanto, la estancia en la Gran Vía de la capital onubense, que arrancó ayer, se alargará, como mínimo, hasta el viernes.

El lugar elegido, como explicaba el máximo responsable del Comité de Empresa, Juan Mellado (CC.OO.), responde a la firme intención de recordar, de un modo constante, a la presidenta del ente supramunicipal y candidata socialista a la Alcaldía de Huelva, Petronila Guerrero, el compromiso que adquirió con los trabajadores el pasado verano, cuando garantizó que, al menos, el 50 por ciento de los mismos conservarían su empleo en la firma del sector del plástico. Una promesa que, según asegura, fue trasladada por el secretario de Organización del PSOE de Huelva, Ignacio Caraballo, en su nombre tras su negociación con la entidad bancaria.

Una crisis cada vez más enquistada

Tubespa no es un caso aislado en la Cuenca Minera, una comarca que arrastra los mayores índices de paro de toda la provincia y cuya ya de por sí enquistada situación socioeconómica abierta por el cierre de la línea del cobre entre los años 80 y 90 se ve agravada en la actualidad por el contexto de crisis económica y financiera global. Y es que la práctica totalidad de las empresas asentadas en la zona se hallan en apuros o ya han cerrado sus puertas: Nature Pack, Nerva Croissant o el Hotel Santa Bárbara son algunos ejemplos, sin olvidar Río Tinto Plásticos, que sobrevive sumido en la incertidumbre. Algo que se suma a que el único nuevo yacimiento de empleo que parecía asomarse en un horizonte no muy lejano, la reapertura de la mina por parte de Emed Tartessus, se enfría a cada instante con motivo de las disputas societarias entre la filial de Emed Mining y la Comisión Liquidadora de Minas de Río Tinto, S.A.

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