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Pablo Pineda

Juventudes Socialistas entrega regalos de Reyes a los niños inmigrantes

La iniciativa se enmarca en la línea solidaria del brazo juvenil del PSOE campillero, que persigue la igualdad y la integración de los más desfavorecidos

EL CAMPILLO. La agrupación local de Juventudes Socialistas (JJ.SS.) de El Campillo entregó en la madrugada de Reyes Magos una decena de regalos a los niños inmigrantes que residen en el municipio minero, en su totalidad, de nacionalidad búlgara. La iniciativa, que ha absorbido un presupuesto de cerca de cien euros, gastados de forma íntegra en los comercios locales, se enmarca en el plan de acciones solidarias del brazo juvenil del PSOE campillero, ideado con la meta de favorecer la igualdad y la integración social de los sectores de población más desfavorecidos. Para ello, los jóvenes socialistas contaron con la colaboración de las tres personas que encarnaron a sus majestades de Oriente en la cabalgata del municipio, quienes, después de recorrer las calles de El Campillo y Traslasierra y dejar los obsequios del Ayuntamiento a los discapacitados psíquicos atendidos en las instalaciones de Aspromin, visitaron las distintas viviendas habitadas por extranjeros para hacer entrega de cada uno de los regalos. El objetivo de JJ.SS., evitar que algún menor quedara al margen de la fantasía y la ilusión propias de la noche más mágica y anhelada del año.

La Banda y los campanilleros, broches de una Navidad cerrada por la cabalgata de Reyes

La Banda y los campanilleros, broches de una Navidad cerrada por la cabalgata de Reyes

Los dos conciertos clausuraron un programa que ha contado con obras teatrales, espectáculos musicales, charlas literarias y torneos deportivos

EL CAMPILLO. Los conciertos de la Banda Municipal de Música y de diversos grupos de campanilleros actuaron los días 28 y 29 de diciembre, en el escenario del Teatro Atalaya, como los broches del programa cultural de Navidad de El Campillo, clausurado por la tradicional cabalgata de Reyes Magos en la tarde del 5 de enero.

La adaptación de T. Ricketts de Pirates of the Caribbean; la versión de James Curnow de Schindler´s List; En un mercado persa, de Albert W. Ketelbey; y La leyenda del beso, de Soutullo y Vert, configuraron la primera parte de la actuación de una Banda Municipal campillera que, creada en 2002 y dirigida por Lourdes Castilla, cuenta con unos cuarenta integrantes. Casse Noisette, el vals de las flores de Tchaikovsky; Disney Favorites, adaptado por Bdo Lowden; Disney Fantasy, de Ndohiro Iway; y Christmas Favorites, de James Swearingen, fueron las composiciones musicales de la segunda fracción del espectáculo.

Un día después, los villancicos de los ‘Campanilleros de Paterna’ (premio en 2004 y 2005 al Mejor Pasacalles del Concurso Provincial que cada año se celebra en la Casa Colón de la capital onubense), los ‘Campanilleros de Corte Concepción’ (primer premio en el Concurso Provincial de Villancicos y en el Concurso de Minas de Riotinto, así como Onubenses del Año en 2006) y el grupo riotinteño ‘Hogueras y Candiles’ pusieron en el Teatro Atalaya, tras un pasacalles y una parada en la Plaza del Ayuntamiento, las notas solidarias propias del espíritu navideño. La gala fue organizada en beneficio de la Hermandad de la Santa Cruz de El Campillo.

Ya sólo quedaba la magia de la cabalgata de Reyes Magos para poner el punto y final a la Navidad campillera, en la que, en el plano cultural, se han representado las obras de teatro Las habitantes, de Juan Ramón Utrera, y Pinocho, un género acompañado por el espectáculo ‘Música para salvar vidas’, protagonizado por un coro de niños huérfanos de Uganda, o la charla literaria del poeta moguereño Antonio Orihuela. De igual modo, en la Casa de la Juventud, a lo largo de las dos semanas de las fiestas, se han organizado campeonatos de tenis de mesa y de futbolín, tanto individual como por parejas.

La llegada de inmigrantes atenúa el éxodo rural en la Cuenca Minera

La población extranjera censada en los siete municipios de la comarca se ha multiplicado por 5,6 en la última década. La mayor parte procede de Bulgaria (34,05 por ciento) y Rumanía (23,78 por ciento)

CUENCA MINERA. Si bien la población de la Cuenca Minera ha experimentado un acuciado retroceso en las dos últimas décadas, como consecuencia directa del clima de crisis socioeconómica establecido por el cierre de la línea del cobre, la paulatina llegada de inmigrantes emerge como un agente atenuante del grave problema que el éxodo rural representa para la subsistencia de la zona. Los negativos registros de los veinte últimos años, en los que una disminución progresiva del número de habitantes ha reducido en un 20,31 por ciento los 21.975 ciudadanos que constituían los padrones municipales de la comarca en 1986, se han visto suavizados en los ejercicios 2005 y 2006, gracias, en parte, a un cambio de tendencia que se ha traducido en la cada vez mayor entrada de extranjeros. Un fenómeno, el de la inmigración exterior, que, de ser testimonial, de pasar desapercibido para la Cuenca en su conjunto, empieza a adquirir un grado significativo.

El mantenimiento de las cifras de población de la comarca por encima de los 17.500 vecinos en los dos últimos años (los 17.810 habitantes que cerraron 2004, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, INE, apenas habían bajado a 17.511, un 1,67 por ciento, al finalizar 2006) guarda relación, en buena medida, con la expansión de la cantidad de inmigrantes afincados en la zona. Mientras que los 33 extranjeros censados en 1996 tan sólo habían crecido hasta los 50 en 2004, el año 2005 concluyó con un total de 117, ampliados hasta los 185 en 2006, de modo que, aunque en los últimos diez años la incidencia de la inmigración se ha multiplicado por 5,6, es a partir de 2005 cuando este fenómeno cobra un mayor protagonismo.

Bulgaria y Rumanía se consolidan, en este sentido, como la principal fuente de nuevos residentes de la Cuenca Minera, hasta el punto de que absorben el 57,84 por ciento del total de extranjeros asentados en la zona. Entre El Campillo (26), Minas de Riotinto (16), Nerva (16) y Zalamea la Real (5) se contabilizan 63 búlgaros. La población rumana (44), por su parte, se concentra en los términos zalameño (33) y, en menor medida, riotinteño (11). Un grupo de 36 personas oriundas del resto de países de la Unión Europea; 29 americanos, de los cuales 9 son colombianos (6 de ellos habitan en Zalamea la Real), y 6 africanos completan el censo de extranjeros de la zona, en blanco en los casos de Berrocal y La Granada de Riotinto.

Al margen de estos registros, la Cuenca Minera cuenta, durante los ocho o nueve meses de la campaña agrícola, con un contingente de jornaleras procedentes de Polonia empleadas, bajo la modalidad de contratación en origen, en las tareas de recolección de cítricos de la empresa Río Tinto Fruit. Este grupo de personas, formado por unas 50 temporeras en 2005 y alrededor de 100 en 2006, asciende a 150 en la presente temporada. Una circunstancia que deriva en la convivencia y la participación en la vida cotidiana de la comarca de más de tres centenares de ciudadanos foráneos.

La trascendencia de la integración de extranjeros en los municipios mineros adquiere tal nivel en la lucha contra la despoblación que, en algunos casos, ha favorecido, de manera determinante, no sólo la paliación del éxodo, sino, incluso, algún esporádico incremento de los números del padrón de las localidades en las que este fenómeno tiene una mayor incidencia: El Campillo y Zalamea la Real, donde los inmigrantes representan el 1,8 por ciento y el 1,65 por ciento de la población de forma respectiva. Estos núcleos mineros vieron cómo el tránsito de 2004 a 2005 vino acompañado de un aumento ligero, pero excepcional, de sus habitantes. Los 2.293 campilleros con los que se clausuró el ejercicio 2004 eran 2.318 al cerrarse 2005, un 1,09 por ciento más. Y los 3.523 zalameños de 2004 eran 3.547, un 0,68 por ciento más, un año después. Una evolución positiva que se produce en el preciso instante en el que empieza a ser más patente la llegada de inmigrantes. Los 12 que residían en El Campillo pasaron a ser 23 y los 12 asentados en Zalamea la Real rozaban ya el medio centenar.

Algo similar ocurrió en Nerva entre 2005 y 2006, un incremento de la población en 11 personas paralelo a la aparición de 20 nuevos foráneos en los registros del padrón de la localidad. Sin embargo, el caso de Berrocal es opuesto, ya que, entre esos mismos dos cursos, vio incrementado su tamaño en 6 habitantes, lo que supone una tasa de crecimiento del 1,62 por ciento, sin ser objeto de la llegada de extranjeros. Un dato que añade a las causas directas de la paliación de la despoblación otros factores como los incentivos a la cultura emprendedora o las políticas de desarrollo rural desarrolladas en la zona, sobre todo, como compensación por los trágicos incendios que asolaron la comarca en el verano de 2004.

Otro pueblo como Minas de Riotinto, sin beneficiarse de ningún aumento del número de habitantes, ha tornado en los dos últimos años una situación que, a nivel local, parecía insostenible, puesto que entre 1996 y 2006 había perdido 811 vecinos, un 15,56 por ciento. La suma de 40 inmigrantes a los 6 que vivían en su término municipal al cierre de 2004 ha contribuido a ralentizar un éxodo medio, sobre la base de los diez últimos ejercicios, cifrado en 80 habitantes al año, hasta el punto de sufrir entre 2004 y 2006 la marcha de 108 personas (54 por curso, casi la mitad de la media de la última década).

La duda radica en si las próximas actualizaciones demográficas del INE certificarán esta evolución tendente a una creciente inclusión de inmigrantes en los padrones municipales de los pueblos mineros o si, por el contrario, queda frenada o mitigada su incidencia en la lucha contra la despoblación. De las propias previsiones de la empresa Río Tinto Fruit, que vislumbra que, en un futuro no muy lejano, la práctica totalidad de los recolectores de cítricos provendrán del exterior de las fronteras nacionales, ante la dificultad de hallar mano de obra dispuesta a desempeñar las labores propias del campo, se desprende, sin olvidar la plena integración de países como Bulgaria y Rumanía en la Unión Europea, que el fenómeno de la inmigración se puede generalizar a corto plazo.

Una población en progresivo envejecimiento desde la decadencia de la mina

El envejecimiento de la población se erige en un efecto ineludible en aquellas zonas azotadas por un contexto de crisis socioeconómica. Así lo pone de manifiesto la evolución registrada en la Cuenca Minera, donde, en los últimos diez años, el colectivo de mayores de 65 años de edad, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ha pasado a representar al 22,34 por ciento de los habitantes de la comarca, cuando en 1996 englobaba al 20,11 por ciento. Más significativo es el dato si se comparan las cifras absolutas. Mientras el número total de habitantes de la zona ha decrecido desde 1996 un 9,44 por ciento, desde 19.336 vecinos hasta 17.511, la cantidad de personas con más de 65 años, lejos de verse reducida, se ha incrementado hasta llegar a los 3.912 ciudadanos, 24 más. En paralelo, como consecuencia de la falta de expectativas, una disminución del sector de menores de 30 años, el mismo que, tras abarcar al 38,5 por ciento de la población minera hace una década, constituye hoy el 32,94 por ciento de los residentes de la Cuenca.

A nivel local, es Berrocal el municipio que sufre, en mayor medida, la embestida del éxodo rural, hasta el punto de que, muy lejos de la media del resto de la comarca, la población con edades comprendidas entre 0 y 30 años apenas asciende al 19,89 por ciento de sus habitantes, con sólo 9 menores de 10 años. El índice de juventud del resto de localidades, a excepción de La Granada de Riotinto, donde los jóvenes conforman el 27,93 por ciento de su padrón, oscila en torno a la media, desde el 34,36 por ciento de Minas de Riotinto al 31,77 por ciento de Zalamea la Real. De igual modo, en los núcleos de mayor tradición minera (Nerva, Minas de Riotinto y El Campillo) se detecta un mayor número de personas en el intervalo de edad comprendido entre los 45 y los 49 años, el mismo en el que se inserta el grueso de los mineros beneficiarios del plan de prejubilación desarrollado por la Junta de Andalucía tras el cierre de la línea del cobre.

La moratoria de la UE traba la inserción laboral de búlgaros y rumanos

Economía sumergida y mendicidad, únicas alternativas

La integración de Bulgaria y Rumanía en la Unión Europea (UE), hecha efectiva el pasado 1 de enero de 2007, abrió a los ciudadanos de estos países del Este las puertas de España y, en concreto, de la Cuenca Minera. Sin embargo, desde entonces, durante un periodo máximo de dos años (es posible su reducción si la evolución del mercado laboral lo permite), carecen del derecho a la libre circulación de trabajadores. El origen, el periodo transitorio establecido para evitar un efecto llamada que se tradujera en la entrada masiva de una mano de obra imposible de ser absorbida en su totalidad. Una medida preventiva o cláusula de salvaguardia que se ha erigido en una traba para parte de los búlgaros y rumanos afincados en la comarca. Aquellos que con anterioridad a la adhesión de sus países no disponían de autorización para trabajar por cuenta ajena, mientras esperan la conclusión de esa moratoria que en otros estados de la UE asciende a siete años (el Gobierno español apostó por avanzar con la mayor celeridad posible hacia la plena aplicación del acervo comunitario), han caído en la maraña ineludible de la economía sumergida, siempre vinculados al sector agrario, e, incluso, en la mendicidad.

Como explica la vicepresidenta y delegada de las áreas de Igualdad y Bienestar Social y Formación y Empleo de la Mancomunidad, la socialista Encarnación Palazuelo, esta situación ha derivado en un obstáculo para el acceso de este sector de inmigrantes a un puesto de trabajo regularizado o a las iniciativas formativas destinadas a desempleados, tales como talleres de empleo, escuelas taller o casas de oficio. La necesidad de subsistencia, por tanto, ha generalizado la acogida de este colectivo de extranjeros a la contratación irregular, en tareas propias del campo, fuera de las fronteras de la Cuenca Minera. La también alcaldesa de El Campillo relata, en este sentido, que cuadrillas completas salen cada día del municipio minero para no regresar hasta por la noche. Y algunos de los que se quedan, “se dedican a hurgar en los contenedores de basura en busca de todo aquello que les pueda resultar de utilidad”. No se ha detectado, sin embargo, ningún incremento de los niveles de delincuencia, de modo que “la convivencia es plena y pacífica”.

Otro de los problemas detectados, achacables al propio contexto de inestabilidad que los rodea, es su rechazo, o desconfianza, a las ayudas sociales de las que pueden beneficiarse en pro de una integración más efectiva. Aunque sí hacen uso de la Seguridad Social, conscientes de la gratuidad de la atención médica, se muestran, en algunos casos, reacios a recibir información sobre otros campos de asistencia. De igual modo, algunos de los niños se sumergen en el absentismo escolar, faltan a clase, muchas veces, según asevera Palazuelo, “con la complicidad de un profesorado que los ve como un problema, en lugar de como un reto”. Las medidas desarrolladas por parte de las administraciones locales, en esta dirección, se centran en la construcción de un clima de acercamiento, de proximidad, de formación (en especial, en lo relativo al idioma) y asesoramiento sobre ayudas como los, para ellos desconocidos, salarios sociales. Incluso, en el caso de El Campillo, se ha optado por exigir a los menores su matriculación en el colegio como requisito indispensable para poder formar parte de los equipos de la Escuela Municipal de Fútbol Base. Un aliciente que, en palabras de la alcaldesa, resulta “exitoso” ante el enorme interés que despierta este deporte en la población infantil.

De momento, ya ha transcurrido un año de la integración de Bulgaria y Rumanía en la Unión Europea, por lo que, como máximo, si las condiciones del mercado laboral nacional no lo permiten antes, los residentes de la Cuenca llegados desde estos países sólo tendrán que esperar doce meses más para vislumbrar la apertura del horizonte de esperanza que les otorgará la libertad plena de movimientos como trabajadores. El Gobierno central, junto a los sindicatos y empresarios, tendrá que evaluar en breve los efectos de la aplicación del periodo transitorio y, en función de las conclusiones, acordar su continuidad o finalización. Hasta ese instante, sus alternativas, dentro de la legalidad, se limitan a la posibilidad de ser contratados, sin necesidad de visado, por un periodo temporal igual o inferior a 180 días, tras una solicitud de autorización presentada por el empleador, o a la siempre difusa opción de la conversión en autónomos.

El Pleno aprueba el presupuesto de 2007 con un incremento de 400.000 euros

El PSOE justifica el retraso en la presentación de las previsiones de gastos e ingresos por la falta de recursos y la intención de ajustarlas a la realidad

EL CAMPILLO. El Pleno del Ayuntamiento de El Campillo ha aprobado los presupuestos municipales de 2007, marcados por un incremento de los ingresos, con respecto al ejercicio anterior, cercano a los 400.000 euros, para alcanzar un total de 1.809.480,95 euros. De ellos, 626.020 euros corresponden al capítulo de inversiones reales, entre las que destacan una partida de 150.000 euros para la conversión de la calle peatonal Sevilla en Centro Comercial Abierto y otra de 93.000 euros destinada al programa de Rehabilitación Autonómica de Viviendas. Todo ello, sin olvidar los 61.108,35 euros que supone la urbanización de la trasera de la calle Benavente, los 40.000 euros previstos para equipamiento de la biblioteca municipal o los 39.077,20 euros necesarios para la adaptación de la antigua estación de tren como Museo Comarcal del Ferrocarril Minero. Los gastos de personal, con una cuantía de 724.402,05 euros, constituyen el otro pilar del apartado de salidas de capital, mientras que los gastos de bienes corrientes y servicios absorben 332.177,75 euros.

En lo que se refiere al campo de ingresos, las transferencias corrientes (832.992,51 euros) emergen como la principal fuente de recursos del Consistorio campillero, seguida de los impuestos directos (397.506,29 euros) y las transferencias de capital (364.405,74 euros). De la cantidad que conforma el primer capítulo, 416.502,65 euros proceden del Estado; 306.304,81, de la Comunidad Autónoma; 102.359,79 euros, de la Diputación Provincial de Huelva; y 7.825,26 euros, de empresas privadas.

No obstante, en este punto, al margen del carácter positivo asociado a todo aumento de las inversiones, cifrado este año en un 28,4 por ciento, lo que subyace, y así lo manifestó la propia alcaldesa de la localidad, la socialista Encarnación Palazuelo, es la ausencia de recursos técnicos que sufren los consistorios de pueblos de pequeñas dimensiones para la elaboración de las previsiones de gastos e ingresos de un curso con antelación al inicio del mismo. Algo que puede resultar extraño e, incluso, grotesco, en la medida en que se aprueban las acciones monetarias a desarrollar después de haberlas acometido en la práctica. Sin embargo, como exponen desde la agrupación local del PSOE, ésa es la realidad de ayuntamientos como el de El Campillo, que, ante esas circunstancias, se ven abocados a retrasar la ratificación de sus presupuestos. Y éste es el motivo por el que los cinco ediles del PA, según expuso su portavoz, Francisco Javier Cuaresma, votaron en contra de los mismos.

Palazuelo insistió, en este sentido, como ya lo hiciera en la sesión plenaria de septiembre, cuando los andalucistas reclamaron sin éxito la realización de una auditoría externa de las cuentas municipales de los dos últimos mandatos a causa de esas dilaciones, en que “la no convocatoria de subvenciones hasta el primer trimestre del año provoca que un presupuesto elaborado desde el desconocimiento de las ayudas que se pueden solicitar, uno de los capítulos básicos de las entradas de capital, difícilmente pueda ajustarse a la realidad”.

La Junta mejorará el alumbrado de la zona este con 365.082 euros

El Ayuntamiento recibirá, además, 4.000 euros para actualizar el inventario de bienes y derechos municipales a través de una aplicación informática

La Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, en el marco de la convocatoria de subvenciones destinadas a las entidades locales, financiará en 2008, con una partida de 365.082 euros, la mejora del alumbrado público de la zona este del casco urbano de El Campillo. Una actuación que persigue la reducción del consumo energético y, en consecuencia, contribuir al desarrollo sostenible. De igual modo, el Ayuntamiento de El Campillo ha solicitado a la Administración autónoma una ayuda de 4.000 euros para la actualización del inventario de bienes y derechos municipales a través de una aplicación informática.

Luz verde a la ampliación del complejo rural ‘La caldera vieja’

El Pleno ratifica, con la abstención del PA, una actuación que ha recibido un informe favorable de la Consejería de Obras Públicas

El complejo turístico rural ‘La caldera vieja’ verá ampliada sus instalaciones de alojamiento con dos nuevos apartamentos. Así lo decidió, después de que el proyecto recibiera el preceptivo informe favorable de la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía, el Pleno del Ayuntamiento de El Campillo, en una votación que contó con el apoyo de los seis componentes del equipo de Gobierno (cinco ediles socialistas y uno de IU) y la abstención de los cinco concejales del Partido Andalucista. La iniciativa, que requería la luz verde de la Administración autónoma al tratarse de una superficie calificada como no urbanizable, supondrá un incremento de la oferta de alojamiento de la que dispone la Cuenca Minera en su conjunto. Algo que, en el contexto del proceso de diversificación socioeconómica en el que se halla inmersa la comarca, emerge como una de las principales demandas de los agentes sociales, de cara a la consolidación del turismo como una de las actividades económicas alternativas al monocultivo del cobre.

El Ayuntamiento donará 300 euros extra a los campilleros ‘Erasmus’

Como consecuencia del convenio de colaboración suscrito por la Universidad de Huelva (UHU) y el Ayuntamiento de El Campillo, este último ha aprobado en pleno y por unanimidad la concesión de una partida económica extra de 300 euros a aquellos alumnos campilleros matriculados en la Onubense que decidan ampliar sus estudios a través de la beca Erasmus. Un punto en el que el Partido Andalucista añadió la “conveniencia” de facilitar que, una vez titulados en sus respectivas carreras universitarias, se intente facilitar desde el Consistorio su inserción laboral.

Esta actuación se desarrollará en el marco de cooperación rubricado por la alcaldesa de El Campillo, Encarnación Palazuelo (PSOE), y el rector de la UHU, Francisco José Martínez, a través del cual el Ayuntamiento cederá a la Universidad la finca municipal ‘El Cura’ para la realización de estudios sobre la seca de la encina y el alcornoque, así como una sede que permita la celebración de ciclos de conferencias y seminarios en El Campillo. Este mismo convenio es el que favorecerá la inminente publicación de un libro científico sobre la historia de la localidad minera, en cuya elaboración han trabajado los profesores María Dolores Ferrero Blanco, Cristóbal García García y José Manuel Vázquez Lazo.

Aprobada la adhesión al Pacto por la Vivienda con la abstención del PA

El Consistorio, que ejecuta la construcción de 26 VPOs, apoya la iniciativa del Gobierno andaluz para facilitar la emancipación de los jóvenes

El Pleno del Ayuntamiento de El Campillo aprobó, con el voto favorable de los cinco ediles del PSOE y el representante de IU y la abstención de los cinco concejales del PA, la adhesión al Pacto Andaluz por la Vivienda promovido por la Junta de Andalucía, una iniciativa que estipula la construcción, en los próximo diez años, de un total de 700.000 viviendas, de las cuales 300.000 serían protegidas, en toda la región. En este punto, hay que recordar que, en estos momentos, la Consejería de Obras Públicas y el Consistorio minero, con el fin de facilitar el acceso de los jóvenes a este bien, edifican en El Campillo, bajo un plazo de ejecución de 18 meses, la construcción de 26 VPOs en régimen de venta.

El Consistorio se suma al plan provincial de ahorro energético

Una vez aprobada por unanimidad la moción presentada por el grupo municipal socialista en la última sesión plenaria, el Ayuntamiento de El Campillo se ha sumado a la Diputación Provincial de Huelva en su objetivo de implantar un plan estratégico de energía en el conjunto de la provincia onubense. A través de esta iniciativa, el Consistorio busca, con el apoyo del ente supramunicipal y la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía, entre otros puntos, la puesta en marcha de planes de optimización energética y la consecuente implementación de medidas de ahorro energético en las instalaciones municipales, sin olvidar la concienciación de la ciudadanía sobre la importancia de reducir el consumo y la expansión de las energías renovables como fuentes de abastecimiento.

Las pymes sortean un escaparate de Navidad entre sus clientes

Las pymes sortean un escaparate de Navidad entre sus clientes

La iniciativa, ideada por la Asociación de Empresarios de El Campillo, nace con la meta de potenciar el consumo en los comercios de la localidad

EL CAMPILLO. La Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) de El Campillo, adscrita a la Federación Onubense de Empresarios (FOE), organiza, en el marco de la primera campaña de Navidad ideada por esta organización de reciente creación, el sorteo de un escaparate entre los clientes de los 41 comercios locales adheridos a la iniciativa. En concreto, como informa su presidente, Manuel Gregorio, se trata de un amplio conjunto de regalos, los cuales van desde artículos de ropa y alimentación hasta vales de gasolina, tasado en alrededor de mil euros.

La iniciativa nace con la meta de potenciar el consumo en los establecimientos de la localidad, mediante el regalo de boletos a los usuarios con cada una de las compras que se efectúen a lo largo de las fiestas. Todo ello, con el fin de atenuar la tendencia, generalizada entre los habitantes del municipio, a acudir a las capitales de Huelva o Sevilla para realizar sus tradicionales compras navideñas. El agraciado con el escaparate será aquel que esté en posesión del billete cuyo número coincida con las últimas cifras del primer premio del Sorteo del Niño del próximo 5 de enero de 2008.

De igual modo, la campaña, que ha contado con la colaboración de Cajasol mediante una aportación económica de 300 euros, a la que hay que sumar los 25 euros en productos inyectados en el escaparate por cada uno de los participantes, ha servido, según manifiesta Manuel Gregorio, para ampliar el tejido asociativo de APYME-El Campillo, en la medida en que “se han afiliado tres nuevas empresas a la docena que configuraba esta entidad hasta la fecha”.

En paralelo, el Ayuntamiento de El Campillo ha colocado en las principales calles comerciales del pueblo, Constitución y Sevilla, pancartas destinadas a concienciar a los viandantes sobre la importancia que para el desarrollo socioeconómico del municipio conlleva comprar en los negocios locales y no en otros puntos de la geografía provincial o andaluza.

Los cimientos de la ilusión y la fantasía

Los cimientos de la ilusión y la fantasía

La cabalgata de Reyes Magos, en El Campillo, es el resultado del esfuerzo y la dedicación desinteresada y en la sombra de un grupo de diez personas

EL CAMPILLO. El desinterés particular, la ausencia de ánimo de lucro, el compromiso social... emergen en los días de hoy, abrasados por el calor de la economía de mercado, del contexto de globalización y la incipiente expansión de las tecnologías de la información y la comunicación, como un preciado y magnánimo bien en peligro de extinción. El amplio carácter participativo de generaciones pasadas, capaz de sustentar sobre sus espaldas buena parte de las expectativas de desarrollo del propio municipio, tiende a su reducción, fruto de las cada vez más impersonales relaciones entre los vecinos de un mismo núcleo. Sin embargo, aún quedan importantes rescoldos en los que el esfuerzo y la plena dedicación altruista de un grupo de personas se erigen en los imprescindibles cimientos de la ilusión y la fantasía de quienes, en el marco de su rutina diaria, más esperanzas depositan en ellas: los niños. La cabalgata de Reyes Magos de El Campillo es un ejemplo. Su tradicional puesta en escena en la tarde del 5 de enero por las calles de la población minera, para el reparto de regalos bajo un clima de color y ensoñación, sólo es posible gracias al trabajo que, sin salir de la sombra, sin buscar ningún tipo de reconocimiento, realiza un equipo de diez campilleros.

Los tronos desde los que las majestades procedentes de Oriente, acompañados por decenas de pajes infantiles, arrojan miles de caramelos en la víspera de la madrugada más mágica del año, carecerían de un carruaje aderezado con paisajes de corcho, con las escenas de las más exitosas películas de dibujos animados y la tierna escolta de un sinfín de animales, si no fuera por los meses que un grupo de vecinos de El Campillo destina a su construcción y diseño. Incontables son las horas dedicadas al labrado de centenares de paneles de corcho, a su moldeamiento, pintura y montaje definitivo. Todo, sin pedir una moneda a cambio. Y de ellos, de su no envejecimiento, depende la majestuosidad de los instantes en los que todo el pueblo sale a la calle con bolsas dispuestas para la recolección de caramelos y preparado para saltar a por los balones y peluches que vuelan por los aires en busca de un afortunado ante la expectación de todos los viandantes.

Un ambiente de incertidumbre asolaba hace unos meses, en este sentido, el destino de este mundo de nobles deseos, de esta costumbre arraigada sin cuya celebración se perdería, en gran medida, el sentido, la esencia de la Navidad, al menos, en lo que a los más pequeños se refiere. La causa, la no presencia de integrantes de la última generación en un grupo con una edad media elevada, superior a los sesenta años. Sólo se ha tratado, no obstante, de un escollo pasajero, una amenaza infructífera, un peligro neutralizado por la suma al proyecto de componentes de la agrupación local de Juventudes Socialistas, recibidos con los brazos abiertos por sus ahora compañeros de espíritu solidario. Ya son las tres ramas de campilleros las que cuentan con representación en el grupo de artistas y constructores de las cabalgatas de la fantasía: los mayores, los adultos y los jóvenes. Una mezcla que aglutina, en consecuencia, todo lo necesario para la consecución de inmejorables resultados: experiencia, sabiduría, empuje, garra, innovación y, por encima del resto, ilusión. Una garantía de futuro, un aval para la preservación de las mejores tradiciones, las que tienen como meta la materialización de los sueños.

El Ayuntamiento inicia los trámites para la expropiación de ‘Los Cipreses’

La liquidación de la extinta MRT, que había cedido su uso al Consistorio, dejó el parque en manos de Construcciones Zeitung, a la espera de la enajenación definitiva por parte de la Seguridad Social

EL CAMPILLO. El Ayuntamiento de El Campillo, una vez aprobado por unanimidad en el último pleno, ha abierto un expediente de expropiación forzosa del Parque Municipal ‘Los Cipreses’, una parcela de 75.180 metros cuadrados calificada como Zona Verde de Especial Protección que, desde la liquidación de la extinta Minas de Río Tinto (MRT) SAL, se hallaba en manos de la sociedad Construcciones Zeitung SL. Ésta la había adquirido, aunque no libre de las cargas de la Seguridad Social, junto a otro paquete de fincas de la localidad, en una licitación anterior lanzada por la caja de ahorros El Monte (actual Cajasol, tras la fusión con Caja San Fernando) para ofertar los bienes que, como acreedor, se había apropiado como forma de cobro de las deudas contraídas por la empresa minera. Su uso público, no obstante, estaba garantizado, como consecuencia de la cesión “vitalicia”, tanto del suelo como del vuelo, concedida al Consistorio por parte de MRT y sus antecesoras, sin olvidar la propiedad municipal de las distintas edificaciones y actuaciones medioambientales realizadas sobre la superficie.

La iniciativa emerge como una alternativa para soslayar el riesgo que suponía acudir a la subasta prevista por la Tesorería General de la Seguridad Social, que, en el marco del proceso de enajenación de los bienes de la antigua MRT, ya había emitido una notificación de embargo sobre el parque. El concurso, donde se habría abierto la puja con un precio de salida de alrededor de 100.000 euros, dejaría en el aire la posible compra del “pulmón verde” de El Campillo por parte de manos privadas con un poder adquisitivo superior al de las arcas municipales. Sin embargo, en el polo opuesto, la hipotética ausencia de competidores del Ayuntamiento habría permitido que ‘Los Cipreses’ pasaran a dominio público por unos 60.000 euros, el 60 por ciento del valor de su tasación.

Desde el equipo de Gobierno han optado, en cambio, como expone la alcaldesa, la socialista Encarnación Palazuelo, por la “prudencia” y la “seguridad”, con el objetivo de evitar que el futuro público del parque quede “hipotecado” por la llegada de inversores con fines especulativos. Aunque también entonces, debido a la condición de ‘Los Cipreses’, según queda estipulado por las ordenanzas de las normas subsidiarias vigentes en el municipio, como “parque urbano destinado a zona verde con dotaciones dirigidas al ocio, el reposo y la mejora de la calidad y salubridad ambiental incluido en la zona 5 de especial protección”, sería factible el inicio de los trámites de expropiación forzosa. El problema radicaría en que, bajo estas circunstancias, el proceso sería “más complejo y dificultoso”, en la medida en que se carecería de la ventaja que supone el actual clima de “buenas relaciones” existentes con la Seguridad Social, que “con total seguridad”, no se daría en el caso de un propietario privado.

En este sentido, Palazuelo garantizó que los contactos mantenidos con la Tesorería General de la Seguridad Social han derivado en un compromiso de esta institución estatal de no reclamar, en la fase de la determinación del justiprecio, una cantidad muy superior a los 60.000 euros con los que un licitador podría adjudicarse la finca en una subasta pública si fuera el único postor. La regidora entiende que con un coste cercano a esa cifra ambas partes saldrían beneficiadas, puesto que la Seguridad Social no dejaría de recaudar, ante la necesidad de ver sufragadas las obligaciones generadas por el impago de la mina, y las arcas municipales no se verían muy perjudicadas. Esto, unido a la promesa de la presidenta de la Diputación Provincial de Huelva, Petronila Guerrero, hecha pública durante su visita oficial a El Campillo, de participar en la financiación de la adquisición, hacía “innecesario”, a juicio de Palazuelo, asumir el riesgo de un concurso público.

La música salva vidas en el Teatro Atalaya

Niños ugandeses dejaron en El Campillo los sones de sus danzas con el fin de recaudar fondos con los que escribir un futuro de bienestar en África

EL CAMPILLO. Música y solidaridad. Éstas fueron las notas que inundaron el Teatro Municipal Atalaya de El Campillo, donde un grupo de veintiún niños huérfanos ugandeses protagonizó el pasado domingo un concierto bajo el lema ‘Música para salvar vidas’. El fin último, la recaudación de fondos para la escritura de un futuro de prosperidad y progreso en su país de origen y la mitigación de la miseria que azota a las tierras del continente africano en general.

La actuación, cargada de colorido y tintes de expresividad a través de los múltiples sones y bailes regalados por este conjunto de menores, se dividió en dos partes. La música étnica fue el elemento preponderante en la primera, como canal mediante el cual transferir las costumbres y tradiciones de su cultura; mientras que el ‘gospel’, un género surgido en las iglesias afroamericanas de los años 30 del ya pasado siglo XX, presidió la segunda. Un espectáculo de danza organizado por la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA) de El Campillo y el Ayuntamiento de la localidad minera.

En este sentido, hay que recordar que, en el marco de este proyecto humanitario, este coro de niños, denominado ‘Uganda Natumayini’, recorre escenarios de toda Europa con el objetivo de trasladar las esencias de su forma de vida mediante el lenguaje universal de la música. Se trata de una iniciativa de autoayuda que permite a los menores no sólo financiar su educación, sino también la adquisición de alimentos para sus paisanos.