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Pablo Pineda

Las alegrías de José Luis Diéguez conquistan el Baluarte de la Candelaria

El cantaor campillero acaba tercero en un certamen nacional en el que acapararon los dos primeros premios los gaditanos Joaquín de Sola y Rocío Fantova

CÁDIZ. José Luis Diéguez Conde conquistó con su voz el Baluarte de la Candelaría de Cádiz en la final del Concurso Nacional de Cantes por Alegrías disputada el pasado viernes 27 de julio en la Tacita de Plata. El cantaor campillero, que llegaba a la cita después de conseguir la puntuación más alta del jurado en las semifinales de este certamen organizado por la Peña Flamenca Enrique El Mellizo, brilló sobre el escenario para acabar como el mejor clasificado no gaditano. Fue tercero (1.000 euros) tras Joaquín de Sola Mey, de San Fernando (3.000 euros), y Rocío Fantova Baro, de Puerto Real (2.000 euros). El premio al mejor cante libre, valorado en 1.500 euros, recayó en Manuel Aguilera Garamendi, de La Puebla del Río (Sevilla).

La joven promesa del flamenco salvocheano, uno de los precursores de la reciente reactivación de la Peña Candil Minero de El Campillo (que, con 161 socios, es ya la más numerosa de la provincia en términos relativos), coloca un trofeo más en su ya de por sí repleta vitrina de títulos. Unos laureles entre los que se encuentran reconocimientos de la talla de sus primeros premios en los certámenes nacionales de fandangos de Alosno (Paco Toronjo), Cortegana o Encinasola, así como el máximo galardón en el Certamen de Fandango de la Fundación Cristina Heeren o la Uva de Plata del Festival Flamenco Ciudad de Jumilla (Región de Murcia). También fue semifinalista en el Concurso Internacional de Lo Ferro.

Pablo Pineda entra en la Dirección provincial del PSOE

Pablo Pineda entra en la Dirección provincial del PSOE

El concejal campillero ocupa la Secretaría de Cultura y Deportes en el equipo que encabeza el también presidente de la Diputación Ignacio Caraballo

PUNTA UMBRÍA. El campillero Pablo Pineda Ortega ha entrado en la Dirección del PSOE de Huelva. El concejal minero ostenta la Secretaría de Cultura y Deportes del equipo que encabeza el chucenero Ignacio Caraballo tras ser elegido por el 97,87 por ciento de los votos en el 12 Congreso Provincial del partido del puño y la rosa, una cita celebrada el pasado sábado en Punta Umbría. Con ese respaldo masivo tomaba el también presidente de la Diputación onubense el relevo del moguereño Mario Jiménez, ahora vicesecretario general de los socialistas andaluces.

El viceportavoz del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de El Campillo desde las Elecciones Municipales del 22 de mayo de 2011 y coordinador de las Juventudes Socialistas (JSA) de la Cuenca Minera de Río Tinto es el segundo salvocheano que forma parte de la Comisión Ejecutiva Provincial del PSOE en la actual etapa democrática. Sólo el todavía secretario local y exalcalde, Fernando Pineda Luna, alineado en su día en el ala guerrista del partido, había integrado la misma hasta ahora; en concreto, al frente de Política Municipal e Institucional, bajo el mando tanto de Carlos Navarrete como de Javier Barrero.

Pablo Pineda, licenciado en Periodismo y militante de JSA desde 1998 y del PSOE desde 2007, abogaba en un artículo de opinión publicado en la semana previa a la del Congreso por la urgencia de pedir perdón y dejar paso. Ahora es componente de un equipo “joven” y “municipalista” que apuesta por “la cercanía, la calle y la rebeldía” para combatir a una derecha que “amenaza con robar a la ciudadanía el estado del bienestar y la democracia”.  Junto a él se sentará un representante más de la Cuenca Minera, un vocal territorial que será nombrado por las propias bases de la comarca.

Un agrupación con peso provincial

La presencia del número 2 de la candidatura socialista en los pasados comicios locales de 2011 al Ayuntamiento de El Campillo en la Ejecutiva del PSOE de Huelva se suma a la condición de la aspirante a la Alcaldía del puño y la rosa, Susana Rivas Pineda, como diputada provincial desde el pasado año, cuando renunció a su escaño en el Parlamento de Andalucía para estar más cerca del territorio. En la misma línea, las Juventudes Socialistas salvocheanas también gozan de peso en la estructura provincial de su formación, donde la secretaria municipal, Mari Ángeles Valiño Díaz, ocupa la Secretaría de Política Territorial.

La Cuenca gana relevancia

No sólo El Campillo incrementa su relevancia en la organización fundada por Pablo Iglesias, sino también el resto de la Cuenca Minera. Junto a los salvocheanos, la comarca mantiene a Eduardo Manuel Muñoz y a Vicente Zarza como delegados de la Junta de Andalucía en Huelva. El primero, exalcalde de Nerva, asume desde esta semana la cartera de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo; mientras que el segundo, exregidor de Zalamea la Real, añade a la competencia de Educación las de Cultura y Deportes. En cuanto a las Juventudes Socialistas, la zalameña Verónica Zarza ha escalado hasta la Secretaría de Cooperación en la Ejecutiva regional y el nervense David Pérez es el responsable de Nuevas Tecnologías en JSA Huelva.

El flamenco tiene voz campillera

El flamenco tiene voz campillera

José Luis Diéguez Conde, a sus 26 años, se ha convertido en uno de los máximos exponentes del cante onubense, avalado por sus primeros premios en Alosno, Cortegana o Encinasola, su Uva de Plata en Jumilla o su condición de semifinalista en Lo Ferro

EL CAMPILLO. El flamenco tiene acento minero, campillero, salvocheano, el de José Luis Diéguez Conde, una estrella ya consagrada, un diamante en bruto que, pese a su juventud, a sus aún escasos 26 años, acumula ya un amplio caudal de premios de reconocido prestigio, muchos a nivel nacional, un cantaor que, solo, sin el más mínimo atisbo de mecenazgo, ha avanzado peldaño a peldaño, hasta hacerse a sí mismo, con humildad, con honestidad. La misma modestia, la misma sencillez, con la que recibe en cada actuación la mejor respuesta, la que todo artista anhela, el final soñado por todo creador que se sube al escenario, que muestra su obra, que se enfrenta a la soledad de las tablas, ésas por las que él se desenvuelve con una soltura apabullante, con una naturalidad sobrecogedora, como si de una extensión de su propio Yo, de su esencia, se tratara: un público entregado en cuerpo y alma, rendido a su música, tocada, orquestada, por la excelencia, un patio de butacas embriagado, magnetizado, por su voz.

No es una expresión artística sin más. Es una forma de vida, de supervivencia, de rebeldía ante la injusticia, de evasión, un refugio ante la ingratitud de un mundo infame. El flamenco es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un tesoro a proteger, a salvaguardar, a mimar, como la garganta de José Luis. Porque en él, en este campillero licenciado en Administración y Dirección de Empresas, ha germinado esa semilla que se repite en todo su árbol genealógico, que preside las raíces de su ADN, regada por su estilo cuidado, por su exactitud milimétrica, por la magia del duende que dibuja su aureola. Porque lo ha mamado, porque ha bebido de ese manantial desde su infancia y porque se ha encargado de nutrir, de destapar, ese genio dentro de su ser, para que no se perdiera, para que no permaneciera oculto. Nada escapa a su dominio, ningún palo, ni la soleá, ni la bulería, ni el fandango, ni la originaria toná. En todos brilla con luz propia, en todos emerge como una figura destacada, como una promesa confirmada, como un novel experimentado, como un peregrino con un techo aún lejano, sin un horizonte visible en el final de su camino.

El tramo recorrido habla. Tras irrumpir en 2009 con el primer premio en el Certamen Nacional de Fandangos Paco Toronjo, en Alosno, alimentó luego su estela con su triunfo en Cortegana. Empezaba a escribirse una larga lista de reconocimientos a la que, en 2010, añadió el Certamen de Fandango de la Fundación Cristina Heeren. No paró ahí, pues este joven, precursor del renacimiento de la Peña Flamenca Candil Minero-El Campillo, engrosaría su palmarés, y sus vitrinas, en 2011 con el trofeo de ganador del concurso de Encinasola y con la Uva de Plata del Festival Flamenco Ciudad de Jumilla (Región de Murcia). Una epopeya reforzada por su condición de semifinalista en el insigne Concurso Internacional de Lo Ferro, donde ese mismo verano compitió por el Melón de Oro. Ahora se ha elevado hasta el Baluarte de la Candelaria de Cádiz, donde, el 27 de julio, repicará la maestría de su voz en la final del Nacional de Cante por Alegrías de la Tacita de Plata. Un paraíso tan sólo al alcance de unos pocos, de los elegidos. José Luis Diéguez Conde, desde luego, lo es.

Trabajadores critican que haya dinero para toros y conciertos y no para sus nóminas

La plantilla de la Mancomunidad, camino de los 10 meses sin cobrar, solicita el presupuesto de la feria al Ayuntamiento tras su negativa a realizar sus aportaciones al ente supramunicipal y no descarta denunciarlo

EL CAMPILLO. Los trabajadores de la Mancomunidad de la Cuenca Minera, inmersos en una situación más que dramática tras cerca ya de diez meses sin cobrar sus nóminas, han lanzado una fuerte crítica al Ayuntamiento de El Campillo, gobernado por la alianza PA-PP. Su portavoz y miembro del Comité de Empresa, Carmen Ramírez (UGT), ha lamentado, con impotencia, que el consistorio salvocheano tenga dinero para toros y conciertos en la feria celebrada estos días y, sin embargo, no para los salarios de 11 familias que viven en la desesperación más absoluta, al no poder hacer frente ni a los gastos de hipotecas o créditos bancarios ni cubrir sus necesidades más básicas. “Ésta, los sueldos, debería ser la prioridad”, sentencia, “por encima de los espectáculos de las fiestas”. La misma reflexión lanzan voces de la plantilla municipal, a la que, de momento, no se le ha abonado la paga extraordinaria de junio (también sufrió un ligero retraso en la de diciembre de 2011).

La denuncia se produce después de que el Ayuntamiento de El Campillo, junto al de Minas de Riotinto (bajo el mando de la popular Rosa Caballero), se negara el mes pasado a que el anticipo aportado por el Sistema de Gestión Tributaria de la Diputación Provincial de Huelva fuera destinado a saldar una parte de la deuda contraída con el personal del ente comarcal, incluidos los 200 alumnos de los talleres de empleo clausurados a finales de 2011 (pendientes de recibir una mensualidad y media). Una medida que sí ha ejecutado el resto de municipios de la Cuenca Minera, dirigidos por PSOE o IU, y que permitió sufragar el 30 por ciento de una nómina de todos los afectados. En el caso de la localidad salvocheana, además, el equipo de Gobierno PA-PP ha dejado de transferir a la Mancomunidad su asignación mensual, compromiso con el que, como expuso en el último pleno la portavoz del grupo socialista campillero, Susana Rivas Pineda, “nunca ha dejado de cumplir nuestro pueblo hasta ahora”.

Aún van más allá las palabras de la ugetista Carmen Ramírez, que recrimina al alcalde  de El Campillo, el andalucista Francisco Javier Cuaresma, que, mientras aduce, como justificación de su decisión, que la Mancomunidad asfixia a su pueblo, las arcas de éste, en cambio, “sí tienen recursos económicos suficientes para su liberación de 33.936 euros brutos al año”. La representante sindical tampoco entiende cómo es posible que, en este contexto, se anuncie que los ingresos por la venta de entradas de la novillada serán donados a la Hermandad de la Santa Cruz. De momento, la plantilla del órgano supramunicipal, que reivindica que “también somos empleados de los ayuntamientos”, ha solicitado al Consistorio salvocheano el desglose del presupuesto de las fiestas mayores de julio. “Según hemos podido saber, sólo los toros suponen ya un coste de 15.000 euros”. Ante el riesgo de quedar en el paro y sin sus salarios atrasados, no descartan, incluso, la interposición de una demanda judicial por impago.

Árboles entre la Humarea

Árboles entre la Humarea

Los dos grupos locales, junto a Voss y Summum, abren el Mercado de Abastos de El Campillo a la música con el Festival La Placita

EL CAMPILLO. El Mercado de Abastos Manuel Severo de El Campillo varió el sábado su estampa natural, la de la rutina, la del trasiego propio de la compraventa de víveres como el pescado, la carne o cualquier otro producto de primera necesidad para envolverse en la magia de la música. La transformación no es nueva. Aún permanece viva en la retina de los lugareños el espectáculo de ver convertida la antigua Plaza, su empedrado rectángulo, en un ring de boxeo en aquellas míticas veladas de antaño. Ahora, en un recinto más moderno, abierto, menos entrañable, el cuadrilátero ha sido reemplazado por el escenario y los guantes de los púgiles, por sones de guitarra eléctrica, batería, cajón y voces cien por cien de la tierra, por Árboles entre la Humarea.

El Festival La Placita, organizado por Freiduría Rosa, abrió el espacio a la cultura, a la promoción de los grupos locales, del talento campillero. Isidoro Martín Pascual, Isi, con su Niña de madera, con las manos de oro para la percusión de Carlos Romero, con el dominio del bajo de Miguel Ángel El Pelota y con los transgresores versos de Fran Arroyo, Ranzet, irrumpieron de repente, cuando salía la luna (otra de sus letras propias). No era la primera vez que tocaban ante su gente, su pueblo, en poco más de un año, pero como si lo fuera. El público abarrotaba el Mercado entregado a la fusión de pop y rock con destellos de rap de Humarea. Ellos abrieron el telón y pusieron alto el listón. No se cabía. Las mesas y sillas se quedaron cortas.

El siguiente era el conjunto riotinteño Voss (Versión Original Sin Subtítulos), con el que, en el marco de su mezcla de estilos, sonaron temas de Maná, El Canto del Loco, Red Hot Chili Peppers... para dar paso, luego, a la rebeldía del rap de Summum, en el que volvía a emerger la figura de Fran Arroyo, Ranzet, junto a David Ramírez, Masi. Una de sus canciones, Deshumanizándome, y otra, una crítica política con aviso a navegantes: “tengo que deciros que sois los soberanos y no hay más ley que nuestra ley ni más rey que mis paisanos”. La noche avanzaba, pero los espectadores no se movían de sus asientos ni, en su caso, de los escalones que bordean el Mercado.

Aún quedaba verdor, el de Árboles, que, nacidos en 2005, rebrotaban en El Campillo tras un pequeño paréntesis de tiempo dedicados a la creación de nuevas piezas, a tomar oxígeno apartados de la circulación. Ellos fueron los encargados de poner el broche, ya en la madrugada, al Festival La Placita. El rock andaluz que emana de la voz de Rafa Huelva, las guitarras de Jota Márquez y Manuel Conejo y la batería de Luis Tejada rememoró los vientos de los legendarios Triana o El último de la fila para acompañar a las ramas de su último trabajo, Tierra de luz. Nostalgia y aires innovadores, historia y presente, se confundían sobre las tablas al calor de un grupo que vuelve a respirar, con fuerza.

La hora de pedir perdón y dejar paso

La hora de pedir perdón y dejar paso

El socialismo está en crisis, porque ha perdido el norte; y a punto está, todavía, de perder el sur. Sí, la tempestad no ha pasado. La amenaza continúa, al acecho, aunque haya llegado la calma. Ésta, su tregua, es provisional, condicional. Porque Andalucía ha frenado a la derecha, la más rancia, la más carroñera, la más embustera y ruin de la historia, la misma de siempre, pero la espada de Damocles de la desconfianza del pueblo en nuestras siglas, en el PSOE, en nuestro partido, permanece, pende aún sobre el puño y la rosa, se cierne sobre ellos con la firme intención de degollarlos, de debilitar la fuerza del primero para marchitar después a la segunda, para ennegrecer sus pétalos rojos y desparramarlos por el vacío. No es, por tanto, tiempo de autocomplacencia. Nada la justifica. La dulzura de la derrota victoriosa del 25-M es un bálsamo con sabor a aviso, quizás el último. Ahora es el momento de la autocrítica, de dejar de lamentar el desapego de la ciudadanía, el triunfo de la apariencia del pensamiento único, la extensión del, no falto de razón, “todos son iguales”, y de pensar, de analizar las causas, de asumir la culpa, y hasta de pedir perdón, pues si el trabajador se separa de quien lo protege, tal vez sea porque ya no se sienta representado, defendido, porque ha sido traicionado. Esto, la decepción, el desencanto provocado por la renuncia a los objetivos, el pecado del abandono de los principios, requiere la absolución de la clase obrera.

La redención sólo puede llegar desde la regeneración. Ha llegado la hora de reconocer el trabajo, el esfuerzo y la lucha de tantos y tantos compañeros que lo han dado todo por las máximas de libertad, igualdad, solidaridad y justicia social que ennoblecen al socialismo desde su origen, a todos los que durante años e, incluso, décadas, han mantenido en lo más alto al puño y la rosa como garantía del estado del bienestar, el mismo que, en sólo siete meses, ha demolido la mayoría absolutista del PP. Pero, al mismo tiempo, es también la hora de que ellos, veteranos y referentes de unos tiempos siempre mejores, se retiren a la retaguardia, a un segundo plano, para dejar paso a savia nueva, a ideas frescas que recuperen, desde el sur, ese norte extraviado. Es la hora de que entreguen el testigo a personas capaces de devolver la ilusión a una población contrariada por las aguas de la incoherencia en las que nos hemos sumergido, a líderes emergentes, surgidos de la cercanía del municipalismo, no contaminados por los vicios del poder, por su opulencia, por el silencio cómplice de sus redes clientelares, por el olvido del anhelo, de la utopía, de transformar el mundo, de humanizarlo, por la postergación sine die de la meta última de la socialdemocracia, de su razón de ser, a favor de la satisfacción del egoísta deseo del voto como puente hacia la perpetuación en el sillón.

La recuperación de la confianza, del apego, de la fe en la política (la misma de la que reniega la derecha, porque nos iguala a todos, porque nos concede la condición de ciudadanos, no la de meros siervos), de la creencia en el socialismo, sólo será posible en la medida en que se erradiquen esas impurezas, esa degeneración manida que deriva en el inaceptable miedo a la democracia interna, a la crítica, por parte del aparato (con su porte de hipocresía), en la autocensura, en la autoimposición de la mordaza de quien ostenta un puesto de responsabilidad (alejado del sufrimiento de los más débiles por los desorbitados salarios y, en su caso, las elitistas y deplorables pagas vitalicias, por los privilegios) por temor a molestar, alimentada por la perversión de la existencia de más cargos que militantes... El camino, frente a esa realidad del tutelaje desde arriba, es la participación, las listas abiertas, las primarias para la elección de los candidatos, la voz escuchada del afiliado y el simpatizante, sin represalias, la formación, la apertura de las Casas del Pueblo a la gente, al obrero, para recoger sus inquietudes, debatir y buscar, juntos, la solución a los problemas... La senda no es nueva, está bien marcada desde hace más de 133 años, desde que Pablo Iglesias se reuniera con 25 compañeros en aquella mítica taberna ‘Casa Labra’, en la calle Tetuán de Madrid. No es otra que la del socialismo, la participación, la democracia.

El terreno es abrupto, escarpado, duro. Nadie dijo nunca que no lo fuera. Pero, como decía el malogrado poeta Miguel Hernández, “siempre hay un rayo de sol en la lucha que deja a la sombra vencida”. Y esa luz, ese haz de esperanza, tiene un nombre propio e incuestionable: la juventud, la de la generación más preparada de la historia, la fuerza de su rebeldía, de su puño firme, de su indignación y su compromiso, de su desesperación ante un futuro de certidumbre gris, más bien, negra, su energía para combatir el vergonzante capitalismo financiero, el atroz y codicioso neoliberalismo económico que amenaza, que destruye ya, que pisotea con su avidez sin límites la rosa de los derechos sociales. No es la hora de pactos, porque sabemos que el PP no los quiere, porque la gaviota carroñera se debe a sus clientes, a los ricos, a los únicos agentes a los que da cuentas de sus decisiones (o, mejor dicho, los que le ordenan a ella), a los mercados. Y el hambre (eso sí, de gusto refinado) de éstos es insaciable. Por consiguiente, es la hora de que vayamos los de abajo a por los de arriba, de que se acabe el cuento de una vez, de la unidad de las clases trabajadoras, de la izquierda, de la reedición del Frente Popular de 1936, de la revolución, de la movilización de conciencias. Quizás seamos capitanes sin barco o lobos solitarios en medio del desierto, de océanos de arena, pero obreros con causa, muchos obreros con causa.

El portavoz del PP en Campofrío abandona su partido ante el “abuso” de la política de Rajoy

El portavoz del PP en Campofrío abandona su partido ante el “abuso” de la política de Rajoy

Pasa a ser concejal no adscrito tras entrar en la formación conservadora en 1999 · El Ayuntamiento está gobernado por el PSOE con cuatro de los siete ediles

CAMPOFRÍO. El hasta ahora portavoz del PP en el Ayuntamiento de Campofrío, Ignacio Joaquín López Manzano, ha presentado su renuncia al acta de concejal bajo el paraguas de la formación conservadora que Gobierna en Madrid (y a la que pertenece desde 1999) para adherirse al grupo no adscrito de la Corporación municipal. Lo hace por coherencia después de que hace un mes entregara ya su carné de militante al líder provincial de la fuerza de la gaviota, el también regidor de Lepe Manuel Andrés González. No deja su escaño para “seguir trabajando por el pueblo” que lo votó en mayo de 2011. Sus razones son claras: “Me presenté por unas siglas cuyo presidente, Mariano Rajoy, prometió no hacer nada de lo que ahora está haciendo”. Expresado de otra manera: “Las medidas de Rajoy son un abuso”.

López Manzano, como cabeza de la lista popular, no estuvo muy lejos en las pasadas Elecciones Municipales de arrebatar al PSOE la Alcaldía de Campofrío, un histórico feudo socialista. Obtuvo tres de los siete ediles frente a los cuatro logrados por la candidatura del reelegido José Julio González, que en enero cedió el testigo a su número dos, Mercedes López, tras alegar motivos personales y profesionales. Su sucesora tomaba timón con un mensaje firme: la ilusión, la creatividad y las ganas como antídoto contra las dificultades que azotan a las corporaciones locales en la actual coyuntura económica. El ya exdirigente del PP de Campofrío reconoce ese esfuerzo: “La situación es complicada y se hace lo que se puede”. Por ello, precisamente, apuesta por el equipo de la actual alcaldesa, por ser “un grupo joven, con ánimo y empuje”.

Árboles y Humarea en La Placita

Árboles y Humarea en La Placita

Los dos grupos locales actúan el sábado junto al riotinteño Voss y Summum en el festival organizado por Freiduría Rosa en el Mercado de Abastos

EL CAMPILLO. La Placita (o el Mercado de Abastos) de El Campillo se llenará de Árboles y Humarea el próximo sábado 14 de julio. Ambos grupos locales vuelven a aparecer en la escena salvocheana con el festival de música organizado por Freiduría Rosa. Pero no estarán solos. Las voces de Rafa Huelva, Isi Martín y Fran Arroyo Ranzet, las guitarras de Miguel Ángel ‘El Pelota’, Jota Márquez y Manuel Conejo y la percusión de Carlos Romero y Luis Tejada se fundirán en el aire con el pop del conjunto riotinteño Voss y el rap de Summum, en el que también pone sus versos el odontólogo Ranzet. La hora, las 21:00.