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Pablo Pineda

El Motoclub El Torito organiza una fiesta alternativa en la nave municipal

Música, puestos artesanos, degustación de paella y torneos de futbolín completan  un programa que persigue recaudar fondos para un circuito de motocross

EL CAMPILLO. El Motoclub El Torito organiza mañana, sábado 13 de marzo, una Fiesta Alternativa en la nave municipal de El Campillo. El objetivo, recaudar fondos para la construcción de un circuito de motocross. Una iniciativa que, marcada como el objetivo estrella de esta asociación, proyecta sobre una parcela cedida por el Ayuntamiento en los alrededores del tramo de la antigua vía del ferrocarril minero que comunica la localidad con Zalamea la Real.

La jornada de ocio, que culminará con una sesión de música que se extenderá a lo largo de toda la madrugada, arrancará en torno a las 13.00 horas con la degustación de una paella, la instalación de un pequeño mercadillo artesanal y la disputa de campeonatos de futbolín, tanto masculino como femenino. Y todo ello, en torno a unos precios económicos con los que el Motoclub El Torito pretende hacer partícipe de la actividad al máximo número posible de personas.

La campillera más flamenca

La campillera más flamenca

Una veintena de improvisadas modelos exhibieron más de sesenta trajes de gitana en un desfile celebrado en el marco de la Semana de la Mujer

SEMANA DE LA MUJER. El desfile flamenco, organizado por la Mercería Isabel, recaudó fondos para la Asociación Contra el Cáncer de Mama Acamacum en una semana que contó con exhibiciones de trajes de novia, concursos de tartas o la III Cena de la Mujer

EL CAMPILLO. La Semana de la Mujer ha desatado los aires más flamencos de las campilleras. Un grupo de 23 improvisadas modelos, seis de ellas infantiles, pusieron de relieve durante el desfile promovido por la Mercería Isabel el arte romero que atesoran las féminas de la localidad minera. Todas, con un desparpajo propio de las más experimentadas profesionales de la moda, rebosaron belleza y simpatía sobre la pasarela, por la que exhibieron más de 60 vestidos que, con la llegada de los primeros días de mayo, lucirán buena parte de sus vecinas por el camino hacia Rocalero en la Romería de la Santa Cruz.

Las más pequeñas abrieron la veda con el descaro y la alegría propias de su edad, unas notas con las que dieron aún más color a unos trajes presididos por los tonos rojos, blancos y verdes. Era la previa al diluvio de revuelos de volantes y hermosura que iba a fluir por la alfombra roja para deleite de los centenares de espectadores que se congregaban en la nave municipal con la esperanza, en el caso de ellas, de encontrar el traje perfecto, el que más se amoldara a su estilo, a su personalidad.

Los lunares, cómo no, marcaban la tendencia. No pierden su espacio como elemento preponderante, acompañados por unos volantes cada vez más bajos, que cada vez se alejan más de la cintura para ensalzar, más si cabe, la figura de las flamencas. La variedad, el abanico de posibilidades, era tal que se antojaba difícil la elección. Eso sí, el acierto estaba garantizado, se optara por el corto o el largo, por los colores blancos y celestes, por los rosas o por los verdes y amarillos, sin menospreciar al siempre más sobrio marrón.

Ahora bien, aunque cualquiera aseguraba el brillo por las arenas de la senda, ya sea bajo la lluvia o un sol abrasador, había que conseguir el máximo esplendor, había que dar con el más apropiado de todos, con el que permitiera marcar la diferencia, resaltar entre el resto de peregrinas. Y no había tiempo que perder, pues ya se ha iniciado la imparable cuenta atrás hacia esas fechas en las que el pueblo campillero se entrega con toda su devoción a la Santa Cruz y... al rebujito y la manzanilla.

Pero el desfile no era un mero espectáculo superficial y pintoresco, sino también una oportunidad para la solidaridad. Durante el acto, se procedió a la rifa de uno de los trajes de flamenca que salieron a escena con la recaudación de fondos para la Asociación Contra el Cáncer de Mama de la Cuenca Minera Acamacum-El Campillo como objetivo. Cerca de 450 papeletas se vendieron, una clara muestra del espíritu generoso y magnánimo que define a un pueblo azotado por las dificultades. Era sólo la antesala de una semana dedicada a ellas en la que también se exhibieron trajes de novia de los años 70, 80 y 90 y se celebraron concursos de tartas o la III Cena de la Mujer.

El ascenso se escapa de las manos

El ascenso se escapa de las manos

Siete derrotas consecutivas, la última ante el Beas, minan cualquier aspiración del Campillo a colarse entre los cuatro primeros

EL CAMPILLO. Las quinielas ya no admiten pronósticos de ascenso para el Campillo. Cualquier posibilidad de disputar las eliminatorias que dan el billete para la Regional Prefrerente se han esfumado de manera, si no matemática, sí definitiva. Siete derrotas consecutivas, algunas de ellas ante rivales directos por esa meta, suponen una losa demasiado pesada, de modo que los pupilos de Arsenio Piñero ya sólo deben pensar en poner fin a una racha de resultados devastadora para tratar de acabar la temporada con la mayor dignidad posible.

El cuadro blanquiazul no levanta el vuelo desde que, en la última jornada de la primera vuelta, el todopoderoso Cerreño le endosara un contundente 5-0 en el Motero Valle. Un duro revés al que le han seguido las derrotas ante Castillejos (0-2), Repilado (1-0), Encinasola (1-4), Nerva (2-0), Santa Olalla (1-2) y Beas (0-3). Este último duelo, disputado el pasado lunes, era el último tren que pasaba por la estación de los mineros. Y tampoco pudieron subirse a él con una victoria redentora que habría dejado el cuarto puesto a sólo cinco puntos. Hoy la distancia es ya insalvable: diez puntos.

El Campillo, por tanto, dice adiós al sueño que mantuvo vivo durante toda la primera mitad del campeonato, en la que se movió con soltura entre la segunda y la tercera posición de la tabla (hoy es décimo), fruto de unas desbordantes dosis de casta y físico que encubrían la inferioridad en términos de calidad. Pero los ingredientes de la receta de Piñero han caducado, en buena medida, por las lesiones y sanciones que han azotado a una plantilla exigua, así como por el exilio en el césped artificial del Perea Anta zalameño, pues los campilleros se habían hecho fuertes en el albero del Valero Rojas.

La gala ‘Solidaridad con Haití’ recauda 583 euros para los damnificados

La gala ‘Solidaridad con Haití’ recauda 583 euros para los damnificados

El recital, organizado por el PA con motivo del Día de Andalucía en colaboración con Cruz Roja, contó con destacadas figuras del flamenco onubense

EL CAMPILLO. La gala ‘Solidaridad con Haití’, organizada el pasado domingo por el Partido Andalucista de El Campillo con motivo del Día de Andalucía  colaboración con Cruz Roja-Nerva, recaudó 583 euros para los damnificados por el brutal terremoto que devastó gran parte del país caribeño el pasado 12 de enero. El recital, celebrado en el Teatro Municipal Atalaya, contó con la participación de destacadas figuras del flamenco onubense, incluidas entre éstas, el campillero José Luis Diéguez, quien compartió escenario con artistas de la talla de Francisco Jiménez (Calañas), Inés Díaz (El Cerro de Andévalo), Juan José Barbosa (Puebla de Guzmán), Ángel Fernández (Valdelamusa). Todo ello, sin olvidar una amplia representación de la Peña Flamenca ‘Manuel Bohórquez’ de Nerva, desde la que acudieron a la cita Ángel Campos, Manuel Castilla, Rafael Alvarado, Carlos Cesareo, y Juan Tejada (al toque).

¡El tiempo no transcurre para la novia!

¡El tiempo no transcurre para la novia!

Una veintena de jóvenes lucen en un desfile los trajes nupciales con los que se casaron unas 40 campilleras entre los años 70, 80 y 90

SEMANA DE LA MUJER. El Ayuntamiento de El Campillo organizó, en el marco de la Semana de la Mujer y en colaboración con las asociaciones Mucam, Athenea y Acamacum, el I Desfile de Trajes de Novia.

EL CAMPILLO. ¡Qué guapa sigue la novia! Como si el paso del tiempo no surtiera ningún efecto, unos 40 trajes nupciales lucidos por mujeres campilleras entre los años 70, 80 y 90 fueron desempolvados y desenterrados del baúl de los recuerdos para volver a escena. Y, como si nada, tan resplandecientes como la primera vez, desfilaron por la pasarela instalada en la Nave Municipal. Esta vez, lucidos por otras, por las jóvenes de hoy. Pero era como si fueran las mismas para las que fueron diseñados (bastaba con mirar los retratos de antaño que ilustraban cada pase), como si de un retorno al pasado de éstas se tratara, de un viaje hacia atrás, hacia esos instantes en los que todo era maravilloso, con independencia de los problemas que acuciaran.

A medida que la veintena de voluntarias modelos (algunas con un notable desparpajo pese a la inexperiencia) recorrían la alfombra roja, quienes los estrenaron en el, supuestamente, día más feliz de sus vidas se veían reflejadas a sí mismas, de nuevo, en aquel mágico instante del “¡Sí quiero!”. En especial, aquellas que contemplaban con emoción cómo eran sus hijas las que portaban el vestido con el que entregaron su amor y dedicación a quienes hoy son (o fueron) sus maridos. Muchas no podían contener las lágrimas. Eran de alegría. La iniciativa evocaba la etapa más dulce de su existencia, los momentos más deseados desde la infancia, los anhelos de felicidad que las embriagaban bajo el manto de la ilusión en los años de noviazgo.

Había de todos los tipos, desde el clásico blanco inmaculado hasta alguno de color rosa, con largos velos y sin ellos. Y hasta con aires romeros, caso del de una campillera que en los 90 cumplió el sueño de contraer matrimonio como mayordoma de la Romería de la Santa Cruz, ante todo el pueblo y tras la peregrinación a Rocalero. Una variedad que ofrecía una nítida panorámica de la evolución de la moda de novias a lo largo de las últimas décadas. Sin embargo, ninguno estaba obsoleto, al menos ésa era la sensación, a la que quizás contribuyó el hecho de que todos encajaban en las chicas como si hubieran sido confeccionados para ellas en exclusiva. De hecho, no dejaron de sonar gritos de “¡Guapa!” entre los centenares de personas que se congregaban en torno a la pasarela.

Sin duda, como no podía ser menos en una actividad organizada por el Ayuntamiento de El Campillo en el marco de la Semana de la Mujer, en la que colaboran las asociaciones locales Mucam, Athenea y Acamacum, ellas, su belleza y su fuerza, eran las protagonistas. Así lo certificaron, por si no hubiera quedado claro, los componentes de la vieja comparsa carnavalera de Los Califas, que volvieron a subirse a las tablas para cantar a esas novias de hoy y de ayer el pasodoble que, hace más de veinte años, dedicaron a la mujer campillera, la misma que, con una entereza colosal, sufría cada día con la marcha de sus esposos a la mina.

Empleo busca dinero en Taiwán para reflotar Nature Pack

Grace Bio levantaría el embargo de la fábrica bajo el paraguas de los incentivos de la Junta y crearía entre 20 y 30 puestos de trabajo

CUENCA MINERA. La Junta de Andalucía busca inversores para Nature Pack en Taiwán. Así lo puso de relieve el delegado provincial de Empleo y ex alcalde de Nerva, Eduardo Manuel Muñoz, durante la reunión de la comisión de seguimiento mantenida con CC OO y UGT el pasado miércoles en el Ayuntamiento de Minas de Riotinto. Se trata de una multinacional con sede Valencia, Grace Bio, dedicada a la elaboración de granza. Una noticia que llega en la víspera de la manifestación convocada hoy en Nerva (18.00) por los sindicatos a favor del empleo y el futuro de la Cuenca Minera.

Muñoz explicó que, debido a que la fábrica se halla embargada por la Seguridad Social, la fórmula consistiría en que Grace Bio levantara dicha retención y proceda, a continuación, a comprar las instalaciones. Todo ello, bajo el paraguas de la predisposición de la Administración autonómica para “conceder las ayudas complementarias necesarias para incentivar la creación de empleo”.

El máximo representante de Empleo en Huelva matizó que la condición de la Junta es la presentación de un proyecto industrial, financiero y de seguridad para los operarios, así como la aportación de dinero sobre la mesa, con el fin de que la “operación se lleve a cabo sin riesgos a volver a padecer experiencias vividas recientemente”. Algo que sentenciaba en clara alusión al último propietario, el también presidente de la inmobiliaria Fincas Corral, Joseph Xicola, que se hizo con la planta enoctubre de 2008 por la simbólica cantidad de un euro.

Los empresarios ya han visitado Nature Pack y han conocido, de la mano de la alcaldesa de Minas de Riotinto, la socialista Nuria Hernández Clavijo, las infraestructuras actuales de la comarca y las vías de comunicación proyectadas. Al tratarse de unos medios de producción diferentes a los empleados hasta el momento, prevén la generación de 20 ó 30 puestos de trabajo, en los que serían recolocados miembros de la plantilla sometidos ahora a un Expediente de Regulación de Empleo.

Una quincena de trabajadores de RTP está dispuesta a aceptar bajas incentivadas

La filial de Coexpan-Laninver estudia también la posibilidad de prejubilar a media docena de operarios mayores de 52 años

CUENCA MINERA. La incertidumbre propia de la amenaza de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) empieza a hacer mella en los trabajadores de Río Tinto Plásticos (RTP). Quince empleados, quizás cansados por la inestabilidad que acecha a sus economías familiares, han anunciado que estarían dispuestos a abandonar de forma voluntaria sus puestos y aceptar las bajas incentivadas propuestas por la dirección de la multinacional Laninver-Coexpan. Una oferta que consiste en el pago de 45 días de salario por año de contrato y 6.000 euros más.

De esta forma, el problema se reduciría a la elección de los otros 12 operarios que, según RTP, sobran en esta fábrica ubicada en el término municipal de El Campillo que, en la actualidad mantiene ocupadas a 75 personas. Como solución, la empresa baraja la posibilidad de prejubilar a media docena de trabajadores mayores de 52 años, de modo que, en caso de que resulte factible, ya se habría librado de 21 componentes de su plantilla.

Esta nueva, y sorprendente, situación supone un giro de tuerca en la difícil realidad que afronta la plantilla de esta firma y lleva a la dirección y al comité de empresa a confiar en que, “si todo va bien”, el próximo martes 2 de marzo se pueda dar carpetazo al asunto. No obstante, el representante sindical, Juan José Martínez Tejera (UGT), insiste en la necesidad de que se acometan inversiones y se adquiera maquinaria moderna para “garantizar la competitividad y sostenibilidad de la compañía”.

Nada es definitivo de momento, pues la última palabra la tendrá la asamblea de trabajadores una vez que vuelvan reunirse sindicato y dirección de Coexpan-Laninver para que los planteamientos puestos sobre la mesa de sean firmes. Un punto en el que El comité de empresa ugetista de Río Tinto Plásticos recuerda que la firma, que siempre ha sido puntera en el sector de elaboración de derivados plásticos, es “perfectamente viable” y no acepta que “por unos meses malos se pongan en entredicho casi veinte años de trabajo y rentabilidad”.

Martínez no olvida, además, que RTP se montó sobre los cimientos de un 50 por ciento de ayudas públicas al calor de la primera diversificación socioeconómica de los años 80: “Ahora parece que no quieren el apoyo de las administraciones”. Los trabajadores espetan, en este sentido, que una crisis laboral en esta compañía emerge como un gravísimo problema para una comarca atenazada por una tasa de paro que supera el 40 por ciento de la población activa.

El Campillo vuelve a venerar a Don Carnal

El Campillo vuelve a venerar a Don Carnal

El pueblo se lanzó disfrazado a la calle en un desfile que certificó el renacimiento de unas fiestas que han contado con 8 agrupaciones locales

EL CAMPILLO. Don Carnal volvió a conquistar al pueblo campillero. Centenares de vecinos salieron disfrazados a la calle para venerar al señor del carnaval, del goce, de la ironía, de la sátira, de la crítica, al símbolo que mejor representa a la voz de las masas frente al orden establecido. Una nutrida cola de máscaras y colorido recorrió el casco urbano del núcleo minero de cabo a rabo en un desfile que certificó el renacimiento de la que se puede considerar como la fiesta de la libertad. Un resurgir al que ya apuntaban las ocho agrupaciones que se subieron al escenario del Teatro Municipal Atalaya en la fase de actuaciones, dos más que en las dos últimas ediciones y el doble que en la de 2007.

Las letrillas de comparsas y chirigotas se entremezclaban con los sones de la charanga que encabezaba la comitiva para anegar de magnánimas dosis de alegría cada rincón del municipio. Era un canto a la juerga en toda regla, una oda a la convivencia y la participación, un altavoz para la expresión de las voluntades de los ciudadanos. Todos caminaban juntos, abrazados por la pasión de las carnestolendas y las botellas de aguardiente que rulaban de una punta a otra a la vez que clamaban al cielo el estribillo del himno del carnaval de El Campillo, aquella vieja canción de febrero que propugna que “¡los campilleros somos especiales, los campilleros somos internacionales!”.

Nadie se cansaba de saltar ni cantar, como tampoco de hacer el ya tradicional baile de la cucaracha. La serpiente multicolor avanzaba dejando un cerco de papelillos y serpentinas a su paso. Y así llegó de nuevo al punto de partida, a la Plaza del Ayuntamiento, donde, como broche, comenzaron a volar cántaros de un integrante a otro de las distintas agrupaciones locales. El desenlace estaba escrito, su rotura. Y no tardó mucho en producirse. Los restos de los ocho que salieron a escena (uno por comparsa o chirigota) esparcidos por el paseo marcaban el final de una fiesta que vuelve al silencio ante la llegada de la Cuaresma.

El pregón reivindica el papel de la mujer

El carnaval 2010 de El Campillo pasará a la historia como el primero en el que el pregón fue pronunciado por una mujer. Su nombre, María del Mar Rodríguez, ex concejal de Cultura y ligada, como afirmó en su discurso, a la peña Los Perendengues. No desperdició la oportunidad que le brindaba esa tribuna. Reivindicó el papel de la mujer en las carnestolendas: fundamental en los inicios de la fiesta, pues eran las madres y hermanas las que, con su esfuerzo y esmero, posibilitaban que los hombres pudieran lucir un disfraz sobre el escenario; pero aún más importante en el presente, porque “hemos dejado de ser comparsas para convertirnos en comparsistas”. Los datos le dan la razón. Tres de las ocho agrupaciones de este año son femeninas.