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Pablo Pineda

El Campillo

La Diputación inyecta 14.400 euros para contratar a 12 parados

La Diputación inyecta 14.400 euros para contratar a 12 parados

La medida estipulaba salarios brutos de 1.200 euros al mes, pero PP y PA pagan a los beneficiarios 871 para ‘ahorrar’ al Ayuntamiento los costes de Seguridad Social de sus contratos

EL CAMPILLO. La Diputación de Huelva ha inyectado a El Campillo un montante de 14.400 euros para la contratación de un mínimo de seis personas (en este caso, durante dos meses) con un salario bruto de 1.200 euros. La iniciativa se enmarca en el Plan Especial de Empleo puesto en marcha por el ente supramunicipal con cerca de un millón de euros de fondos propios para ayudar a los pueblos de menos de 10.000 habitantes a aliviar la situación de quienes sufren la embestida del paro. El Ayuntamiento ha optado por crear 12 puestos de trabajo, pero no con un sueldo de 1.200 euros brutos y un mes de duración (que sumaría, con exactitud, esos 14.400 euros recibidos). PA y PP pagan a los beneficiarios de este programa extraordinario de la institución provincial 871 euros brutos (797 netos). Con ello, la alianza popular-nacionalista, según denuncia el PSOE, “convierte un programa dirigido al empleo en un foco de precariedad laboral”.

De alguna manera, lamentan los socialistas, el equipo de Gobierno “carga sobre la espalda de los propios trabajadores los gastos de cotización de la Seguridad Social que corresponde sufragar a las arcas municipales”, unos 329 euros por cada uno. El Consistorio, por tanto, “no aporta nada, no colabora con la Diputación para que quienes accedan a este contrato perciban una nómina digna”. Desde la Casa del Pueblo apostillan que, por si fuera poco, con ese salario y con categoría de peón, han de acometer funciones de oficial de albañilería. La formación del puño y la rosa pidió una explicación en el Pleno de septiembre. PA y PP postergaron la respuesta hasta la sesión de diciembre.

Planes Provinciales de Obras y Servicios

La Diputación de Huelva no ha renunciado este año a los Planes Provinciales de Obras y Servicios. Los mantiene, enfatiza el PSOE, “pese al tijeretazo del Gobierno central”, que, por primera vez en la actual etapa democrática, bajo el poder del conservador Mariano Rajoy, “no aportará ni un solo céntimo”. La institución supramunicipal, sin embargo, destinará 1,3 millones de euros, de los cuales, como anuncia la portavoz del grupo socialista y diputada territorial de la Cuenca Minera, Susana Rivas Pineda, El Campillo recibirá unos 67.300 euros para generar empleo. El Ayuntamiento salvocheano, en este caso, no tiene más remedio que completar esa inversión con 12.500 euros más, pues, de lo contrario, como advierte la dirigente del puño y la rosa, la perdería.

El Campillo administra un Presupuesto de 1,52 millones de euros para 2012

El PSOE se opone a un proyecto que “lleva al Ayuntamiento hacia la intervención” · El secretario-interventor advierte del incumplimiento del Plan de Ajuste

EL CAMPILLO. Un proyecto “realista confeccionado desde la responsabilidad y el sentido común”. Así definía el concejal de Hacienda de El Campillo, el andalucista José Manuel Rodríguez, el Presupuesto General del presente ejercicio 2012. Con unos ingresos de 1.517.536,07 euros y unos gastos de 1.485.214,60 euros (con un colchón de 32.321,47 euros), el también segundo teniente de alcalde lo calificaba como “el mejor que se podía presentar a día de hoy”. El escenario, en cambio, es otro bien distinto desde la perspectiva del PSOE, para el que las cuentas aprobadas por PA y PP conducen al Ayuntamiento hacia un horizonte oscuro: “la intervención y, en consecuencia, la pérdida total de la autonomía municipal”. Una tesis argumentada en la propia advertencia del secretario-interventor por el incumplimiento del Plan de Ajuste diseñado por el equipo de Gobierno como aval para un crédito de 132.885,22 euros para el pago a proveedores que el Consistorio ha de devolver a un interés del 5,94 por ciento durante 10 años (con dos de prórroga).

La portavoz del grupo socialista, Susana Rivas, sentenció que “ya dijimos que esa injustificada lista de recortes traería problemas”. Rodríguez se agarró a la existencia de ese superávit para asegurar que hay margen para compensar la desviación, ocasionada al desobedecer la (inviable, a juicio del PSOE) exigencia autoimpuesta por el equipo de Gobierno nacionalista-popular de no contratar a taquilleros para la piscina y de subir un 10 por ciento el precio de los bonos y las entradas de la misma en la campaña estival. Con esa partida “podremos cumplir el Plan de Ajuste antes de la fecha límite del próximo 31 de diciembre”. Rivas espetó: “eso es mentira”, porque, “por si no lo sabe usted, hay un plan de estabilidad presupuestaria que le va a obligar a que cualquier superávit que pueda haber vaya dirigido al capítulo de deuda”.

Impago a la Mancomunidad

Otro de los focos del debate fue el impago de las aportaciones a la Mancomunidad de la Cuenca Minera. El PSOE recriminó a PA y PP que recojan un montante de 31.224 euros para el ente supramunicipal después de no transferir “ni un céntimo en todo el año” y votar en contra de autorizar que un anticipo del Sistema de Gestión Tributaria de la Diputación de Huelva (cosa que sí ha hecho el resto de ayuntamientos de la comarca, salvo el de Minas de Riotinto -PP-) vaya destinado a saldar una parte de la deuda contraída con sus trabajadores. A los 11 que componen la plantilla se les debe ya casi un año de salario y los 200 alumnos de los talleres de empleo clausurados en diciembre de 2011 están pendientes todavía de cobrar una mensualidad y media. La portavoz socialista, Susana Rivas, recordó que las anteriores Corporaciones de El Campillo nunca han dejado de realizarlas. El concejal de Hacienda, José Manuel Rodríguez (PA), expuso que pagarían cuando la situación de la Tesorería lo permita. La primera teniente de alcalde, Manuela Caro (PP), añadió que su primera preocupación es la plantilla municipal. Ésta no ha recibido aún la paga extra de junio de 2012.

Inversiones y herencia

El capítulo de inversiones apunta a tres proyectos concretos: el Mirador de Traslasierra, que cuenta con una subvención de la Asociación para el Desarrollo del Turismo Sostenible de la Faja Pirítica de 43.372,39 euros; el Programa de Fomento del Empleo Agrario, que acometerá la urbanización de la transversal de la calle Benavente y la adaptación del antiguo parvulario en escuela infantil con un presupuesto global de 176.259,67; y el Plan Provincial de Obras y Servicios de la Diputación (79.800 euros). Un hecho que, según interpretan desde la Casa del Pueblo, desmonta la estrategia de la alusión constante a la herencia recibida de la anterior Corporación. La portavoz del grupo socialista, Susana Rivas, apostilló que “llama mucho la atención que presenten un documento donde lo único que se contemplan son las actuaciones y ayudas que en aquel momento se consiguieron”, pues “denota una absoluta dejadez en vuestra gestión”.

El grueso de los desembolsos de todo el año, por su parte, corresponde a los gastos de personal, fijados en 706.132,48 euros, el 47,54 por ciento del total. Este apartado incluye una partida de 35.096,00 euros que abarca a la liberación del regidor, el andalucista Francisco Javier Cuaresma, y la asignación de 30 euros por Junta de Gobierno de sus otros tres miembros. No obstante, el concejal de Hacienda, José Manuel Rodríguez (PA), adelantó que esta cantidad se verá modificada debido a que el regidor renunciará a la paga extra de diciembre, en línea con el recorte que sufrirán todos los empleados públicos del Ayuntamiento de la mano de los ajustes del Ejecutivo del conservador Mariano Rajoy, y a la renuncia de los tres tenientes de alcalde a esa remuneración semanal.

Las asociaciones, un 30% menos

Las asociaciones también se ven afectadas por el Presupuesto General. El Ayuntamiento reduce las subvenciones destinadas a estas entidades sin ánimo de lucro en un 30 por ciento. Así, la Banda de Música recibirá 4.200 euros, la misma cuantía con la que tendrá que sufragar el Campillo C.F. los gastos de militar en Regional Preferente tras el ascenso (recibía 6.000 euros por temporada). La Hermandad de la Santa Cruz organizará la Romería con 1.610 euros de las arcas del Consistorio y el Centro de Educación Permanente de Adultos ingresará de ellas 1.260 euros. PA y PP aplican el mismo baremo a la Escuela Municipal de Fútbol Base, que desde su nacimiento veía cubierto el coste íntegro de los arbitrajes de cada campaña, unos 4.800 euros al año. Ahora le inyectarán 3.360 euros. El PSOE sostiene que “dejan de considerarla municipal”.

El 60,7% de los ingresos procede de las administraciones

El Estado introducirá en las arcas del Ayuntamiento de El Campillo un total de 462.984,02 euros; la Junta de Andalucía, 305.030,16 euros; y la Diputación Provincial de Huelva, 153.731,96 euros. En total, 921.746,14 euros, lo que equivale al 60,7 por ciento de todos los ingresos previstos para 2012. La entrada de capital en el Consistorio se ve reducida en 309.646,59 euros. La razón, bajo las palabras del concejal de Hacienda, el nacionalista José Manuel Rodríguez, el dinero que se deja de percibir de los fondos de nivelación o del canon de Giahsa, la empresa pública que gestiona el ciclo integral del agua y la basura en la antigua Salvochea.

Los pastos también quieren asentarse en Los Cipreses

Los pastos también quieren asentarse en Los Cipreses

EL CAMPILLO. Los pastos, las rubias hierbas estivales, también quieren asentarse en el Parque Los Cipreses, posarse en sus bancos para descansar, para disfrutar de su paisaje, de la naturaleza, para respirar el aire puro que emana de su interior, del pulmón verde de El Campillo. Anhelan sumergirse en el atardecer, beber del romanticismo embriagador de su amalgama de colores y sensaciones, experimentar la sugestión del ocaso del día, de esa embelesadora mezcla de los últimos rayos de sol con las hojas más espigadas de los árboles que dan oxígeno al pueblo minero. O quizás buscan auparse para poner la oreja y conocer, de una vez, qué ocurre con su suelo, con la titularidad de su hábitat, quién es su propietario. Porque la Nota Simple del Registro de la Propiedad de Valverde del Camino, que avala la municipalidad del recinto a raíz de la expropiación, parece no convencer al equipo de Gobierno PA-PP.

El PFEA 2012 repartirá 1.573 jornales entre 52 personas

La adaptación del antiguo parvulario como escuela infantil y la urbanización de la transversal de la calle Benavente absorberán un presupuesto de 176.259,67 euros

EL CAMPILLO. El Programa de Fomento del Empleo Agrario (PFEA, el antiguo PER) repartirá en El Campillo en 2012 un total de 1.573 jornales entre 52 personas, lo que equivale a un promedio de 30,25 días de trabajo. Las obras, que abordarán la urbanización de la transversal de la calle Benavente y la adaptación del antiguo parvulario como escuela infantil, darán cobertura a 10 oficiales (ocho, por un periodo de un mes; y dos; con contratos de un cuatrimestre) y 42 peones (cuatro eludirán el paro durante cuatro meses; dos, por un mes; uno, por 28 días; y 35, por 15 días). El presupuesto global: 176.259,67 euros, de los cuales 119.329,82 serán sufragados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), adscrito al Ministerio de Empleo y Seguridad Social; 35.798,94 euros, por la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía; 11.932,98 euros, por la Diputación Provincial de Huelva; y 9.197,93, por el Ayuntamiento salvocheano.

La mayor partida, 90.607,20 euros, corresponde al programa de Empleo Estable, el de la guardería. Dos oficiales (cuatro meses cada uno) y siete peones (cuatro, por cuatro meses; dos, por un mes; y uno, por 28 días) acondicionarán un edificio de 167,84 metros cuadrados para albergar tres aulas (de 0 a 1, de 1 a 2 y de 2 a 3 años), una sala de usos múltiples y un patio de, al menos, 75 metros cuadrados de uso exclusivo para el centro. El segundo proyecto, que completa la unión de la trasera de Benavente, ya acometida a través del PFEA 2007 (entre 2008 y 2011 se urbanizaron, en cuatro fases, los alrededores de los bloques de viviendas de la RTCL), con la calle Manuel Centeno bajo una cuantía de 85.652,47 euros, ocupará a más mano de obra, aunque por menos tiempo. En concreto, estas labores requerirán la participación de ocho oficiales (con contratos de un mes de duración) y 35 peones (15 días de alta en la Seguridad Social cada uno). Su culminación dará respuesta a la demanda de los propietarios de los garajes de la zona.

La Villa de El Campillo recuerda al carnavalero José Salgado en el 81 aniversario de su autonomía

La Villa de El Campillo recuerda al carnavalero José Salgado en el 81 aniversario de su autonomía

Es reconocido, a título póstumo, con la Medalla del municipio por su condición de promotor de las fiestas de la alegría y la libertad · Juan Nazario, José Rodríguez, Fermín López y Pablo Vázquez, otros galardonados

EL CAMPILLO. La Villa de Salvochea, la denominación con la que El Campillo se independizó de Zalamea la Real aquel 22 de agosto de 1931 al calor de los vientos de libertad de la Segunda República, cumplió ayer 81 años. El pueblo lo celebró, como ya es tradición, con la concesión de las Medallas y Distinciones del municipio, divididas en las áreas de Bienestar Social, Cultura y Deporte y Fomento. Éste último apartado fue el más emotivo. El galardonado, a título póstumo, era José Salgado Viguera, un precursor del carnaval minero que no ha tenido la oportunidad, como destacó el segundo teniente de alcalde, José Manuel Rodríguez (PA), de colgarse el cántaro de oro y plata que conmemora los 20 años sobre el escenario a causa de un fatal accidente de tráfico que truncó su vida en enero de 1987, hace ahora 25 años. Según coinciden quienes lo conocieron, el también bajo de un grupo de rock local, emergía cada año como el alma de la fiesta, el principal animador de los desfiles. Su prematuro adiós, incluso, derivó en la suspensión de esa edición de las carnestolendas campilleras, que, desde entonces, guardan su nombre en la memoria como uno de sus padres (o hijos predilectos).

Antes, en el acto celebrado en el Teatro Atalaya, se entregaron las Medallas de Bienestar Social a Juan Nazario Puente, Fafi, y a José Rodríguez Martín, El Maletilla. El primero, por la dedicación de más de 25 años al Campillo CF, club que llegó a presidir, por el que ha visto transitar a varias generaciones de futbolistas y al que aportó, la pasada temporada, su grano de arena para alcanzar la ansiada meta del retorno a Regional Preferente tras siete campañas de ostracismo por los campos de Primera Provincial. El segundo, por sus tres décadas como cohetero del pueblo, como pregonero silencioso de todas las actividades programadas en cada fiesta. Francisca Caraballo Monje, por su parte, recibió una Mención Especial por su labor al frente de la Asociación Contra el Cáncer de la Cuenca Minera (Acamacum), entidad que fundó a raíz de la pérdida de un ser querido, su marido, a causa de esta terrible enfermedad.

El Área de Cultura y Deporte también otorgó dos Medallas. Una a Fermín López Marín, un pequeño futbolista de 9 años que maravilla con su capacidad de desborde y su olfato goleador. Tras formarse en la Escuela Municipal de Fútbol Base de El Campillo y pasar por el Recreativo de Huelva benjamín, ha dado ahora el salto a las filas del Real Betis Balompié. La otra condecoración tuvo como destinatario el cuello del atleta Pablo Vázquez Serrano, que este ejercicio, en categoría infantil, se ha consagrado como una firme promesa del deporte con la plata en el Campeonato de Andalucía en pista al aire libre (1.000 metros) y el bronce en la prueba regional de pista cubierta. Dos éxitos que suma a su victoria en el VIII Meeting Internacional Iberoamericano en Huelva y a su condición de doble campeón provincial, por tercer año consecutivo, de los circuitos de campo a través y de carreras populares de fondo. El chef José Antonio Aguilar fue, por otro lado, objeto de una Mención Especial por poner su colaboración desinteresada y la delicia de sus platos al servicio de cualquier evento que se organice en la localidad.

La independencia de un pueblo que nace al calor de la II República

La independencia de un pueblo que nace al calor de la II República

Nacimiento. El 22 de agosto de 1931 se constituía el Ayuntamiento de Salvochea tras 21 años de reivindicaciones pacíficas del pueblo para segregarse de Zalamea la Real, cuya Administración lo mantenía sumido en el abandono

Guerra Civil. El Campillo fue uno de los municipios de la provincia que sufrió en mayor medida la embestida de la Guerra Civil, algo certificado por el elevado porcentaje de población que falleció durante la misma

Ya han transcurrido 81 años de aquel 22 de agosto de 1931 en el que El Campillo, bajo el calor revolucionario de la recién instaurada II República, alcanzaba su anhelo de constituirse como pueblo independiente del municipio matriz de Zalamea la Real. Sólo de esta manera, desde la autonomía, consideraban sus ciudadanos que era factible avanzar por la senda del desarrollo, una meta que les negaba la administración zalameña, que mantenía sumida a la población campillera en un abandono que alcanzaba niveles de una gravedad extrema. La escasez reinaba todo lo relacionado con la dotación de servicios en la aldea de Campillo (denominación de la localidad hasta que en 1914 se le agregó el artículo ‘El’). La inversión de Zalamea la Real en una población que superaba los tres mil habitantes era ínfima, limitada desde 1907 a la ejecución de unas fuentes y socavones que motivaban constantes denuncias de los vecinos campilleros, al tratarse de un agua no apta para el consumo.

La transformación del pueblo a lo largo de sus tres cuartos de siglo de independencia ha sido considerable. Un progreso en el que trabajaron los campilleros desde que tomaron el mando de su futuro mediante la ruptura de las cadenas que lo vinculaban contra su unánime voluntad a Zalamea la Real, un derecho que vieron reconocido después de más de 20 años de reivindicaciones. Una de las claves de la emancipación de El Campillo radica en un acontecimiento acaecido en 1908, cuando el desplome de diversos bancos mineros en la corta de filón norte, en Minas de Riotinto, originó el hundimiento de viviendas. La consecuencia inmediata, un notorio incremento del número de habitantes de la aldea zalameña, que de las 499 personas que la integraban en 1887 pasó a ostentar una población de 3.371 vecinos. A pesar de que este panorama se traducía en mayores ingresos en las arcas municipales de Zalamea laReal, la actuación de este Ayuntamiento en El Campillo apenas pasó de la promoción de nuevos alumbramientos de agua.

Cansados de lo que definían como un claro trato discriminatorio, el 30 de octubre de 1910 el pueblo campillero iniciaba sus primeros movimientos en busca de la segregación, apoyada en que la localidad superaba con creces el ratio de los dos mil habitantes que estipulaba la Ley Orgánica Municipal. Con este fin, los vecinos, encabezados por su alcalde pedáneo, Serapio Morueta Rodríguez, remitieron al Consistorio un escrito firmado en el que reclamaban que certificara el número de habitantes para solicitar la emancipación a la Diputación Provincial. Comenzaba a gestarse así una independencia que no llegaría hasta 21 años después como consecuencia del freno de los intereses particulares del caciquismo imperante en Zalamea la Real.

En 1913 aún no habían recibido respuesta alguna los vecinos de El Campillo a esa carta enviada al Ayuntamiento zalameño tres años antes. Un periodo en el que esta administración seguía sin atender los servicios básicos de la aldea, en la que no pernoctaba ningún médico y cuya asistencia debía requerirse con 24 horas de antelación, lo que hacía que muchos vecinos fallecieran antes de recibir el auxilio. El 7 de agosto, en un nuevo escrito en el que El Campillo reiteraba su intención de segregarse, los vecinos relataban que “las esquinas, solares y rinconadas parecen zahúrdas, animales inmundos y aves de corral pululan por todas partes y el paludismo invade las viviendas”. Esta vez sí llegó una contestación del alcalde de Zalamea la Real, José Manuel Lancha Pichardo, que aducía que entre los varios (en la realidad eran más de mil) individuos que firmaban el documento se encontraban extranjeros y menores de edad, al mismo tiempo que sentenciaba que el Ayuntamiento necesitaba un croquis de la franja de terreno que sería objeto de la segregación. Sólo eran excusas para frenar una iniciativa que desembocaría en perjuicios para determinados intereses particulares.

Durante este intervalo, el 1 de octubre de 1911 se inauguraba el cementerio de El Campillo, construido sobre una parcela cedida por el campillero Manuel Severo Delgado Domínguez, quien también donó el suelo sobre el que se edificó el Mercado de la localidad. Este personaje da nombre hoy a la actual Plaza de Abastos. Ese mismo año culminaban las obras de la iglesia de El Campillo y el Ayuntamiento de Zalamea la Real instalaba un alumbrado eléctrico que constaba de 35 lámparas. Cinco años después se agregaban 19 lámparas más. Un exiguo dispositivo de iluminación para una población que superaba los tres mil habitantes.

En el contexto de la lucha del pueblo se funda el 17 de octubre de 1915 la Agrupación Socialista de El Campillo,una de las primeras que vieron la luz en la provincia de Huelva a pesar de que se trataba de una pedanía. En la vivienda del militante Antonio Chaparro García se celebraban reuniones para analizar los pasos a dar para conseguir la independencia. Mientras, lejos de mejorar los servicios de la aldea, el Ayuntamiento de Zalamea la Real, ya en 1920, establecía nuevos impuestos como el de obras de nueva construcción ante la proliferación de éstas o el del permiso para el degüello de animales. Al no existir matadero en El Campillo, procedió al arrendamiento de una casa para suprimir esta carencia.

Ya en el año 1924, tras diversas cartas en las que los campilleros instaban al Consistorio zalameño a satisfacer sus derechos, una comisión proemancipación de El Campillo decidió acudir de un modo directo al Gobernador Civil de Huelva. Poco después, en 1925, debido a las presiones del Director General de Administración, se celebró una sesión extraordinaria en el Ayuntamiento, que se reafirmó en que los firmantes debían demostrar que eran vecinos de El Campillo.

La legitimidad de la autonomía de El Campillo era defendida por los ediles Domínguez de la Banda, Gallardo Mora y Burguillo Wert, así como por municipios limítrofes, la Diputación Provincial y el propio Gobernador Civil, pero el Ayuntamiento se resistía a conceder este derecho. Intentó, incluso, coaccionar y engañar a los vecinos campilleros para que firmaran un documento contrario a la segregación. Sólo consiguió recabar la rúbrica de 40 personas que desconocían con qué objeto se recogían las firmas.

Enfrascados en esta lucha, los campilleros vieron cómo llegó el 14 de abril de 1931, el día en que, tras los resultados de las Elecciones Municipales, se proclamaba la II República. El 17 de abril se constituía la nueva Corporación de Zalamea la Real, entre cuyos dieciocho integrantes se hallaban cuatro campilleros, los republicanos Virgilio Pernil Macías (nombrado primer teniente de alcalde) y Manuel Marín González, y los socialistas Antonio Alvera Romero y Antonio Chaparro García (cuarto teniente de alcalde). Tras una votación secreta resultó como alcalde el zalameño David Vázquez Domínguez (socialista), que obtuvo nueve votos a favor contra nueve en blanco. Una de las hipótesis sostiene que los ediles de la alianza republicano-socialista de uno y otro núcleo ya habrían pactado, en consonancia con su programa ideológico, la emancipación de la pedanía con anterioridad, pues en la misma sesión plenaria se aprobaba la petición de Virgilio Pernil de notificar al presidente de la República la declaración de la aldea de El Campillo como municipio independiente, algo refrendado el 25 de abril por unanimidad.

El 21 de agosto llegaba el escrito del Gobernador Civil de Huelva que certificaba la segregación definitiva y sólo un día después se constituía el Ayuntamiento de Salvochea (nombre del municipio hasta la Guerra Civil), cuya Corporación quedó configurada por los cuatro representantes de El Campillo en el Consistorio zalameño más Miguel Herrera Aibar, Juan Vicente Pérez Vázquez, Manuel Matías Lorenzo, Arturo Fontenla Ceferino, Esteban Domínguez Pérez y Eusebio Moreno García. Virgilio Pernil Macías fue designado el primer alcalde del municipio autónomo por aclamación. En estos instantes, la población campillera ascendía a 3.882 personas. Poco duraría la libertad en Salvochea, ante la inminente caída de la República y la instauración de la Dictadura de Franco. De hecho, como hijo del sistema que derrocó la Guerra Civil, fue uno de los municipios de la provincia que sufrió un mayor azote del bando franquista.

Al margen de la guerra, sus 81 años de historia han dejado episodios destacados como la demolición en 1972 de la iglesia nueva. Unos problemas en los cimientos habían agrietado una de las torres y corría el riesgo de derrumbarse. Su construcción, iniciada a finales de los años 50 y concluida en 1963, había sido irregular, basada en la aplicación del mismo proyecto de la Iglesia del Rocío de la capital sin estudiar las particularidades del suelo. En 1966 surgía de la mano de Vicente Rodríguez Casado, uno de los impulsores de la Universidad de La Rábida, el Ateneo de El Campillo, un lugar en el que fueron constantes las tertulias y conferencias.

Tres años después se levantaba el centro educativo de la Asociación de Protección del Minusválido Psíquico (Aspromin), una organización sin ánimo de lucro que ha crecido de un modo paulatino hasta convertirse en uno de los principales yacimientos de empleo de El Campillo, junto a las empresas Río Tinto Fruit y Río Tinto Plásticos, fundadas a finales de los años 80 en el marco de la perenne crisis del monocultivo del cobre y la primera diversificación socioeconómica de la Cuenca, la misma que hoy anhela un nuevo impulso con el aire de la reapertura de la mina y la reindustrialización que abriga el Parque Empresarial comarcal proyectado sobre unas 35 hectáreas de la vieja Salvochea.

EL PRECURSOR

La tenacidad de Virgilio Pernil, esencial en la consecución de la autonomía

Virgilio Pernil Macías (1882-1936) ha pasado a la historia como el precursor de la emancipación de El Campillo del pueblo matriz de Zalamea la Real. Hijo Predilecto de la Villa desde 2004, emprendió una lucha tenaz entre 1920 y 1931 por la consecución de la segregación. Antes de llegar a El Campillo ya había tomado parte activa en las huelgas mineras de 1913 y 1920. Tras esta última fue despedido, lo que le obligó a trasladarse desde Minas de Riotinto a El Campillo, donde encabezó las reivindicaciones del pueblo. En abrilde1931, tras las elecciones municipales, fue nombrado primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zalamea la Real, que aprobó por unanimidad la independencia de la aldea. El 22 de agosto se convirtió en el primer alcalde del Consistorio de Salvochea. Murió asesinado el 26 de agosto de 1936 junto a otros diez campilleros durante el incendio de la cárcel.

GUERRA CIVIL

El incendio de la cárcel con presos en su interior, un episodio oscuro

La Guerra Civil dejó para la memoria de El Campillo diversos episodios funestos. El 26 de agosto de 1936, fecha en la que tomaron el pueblo las tropas franquistas, fallecían fusilados en la cárcel once campilleros (entre ellos, dos de sus alcaldes, Virgilio Pernil y Juan Vallecillo) justo antes de que sus ejecutores incendiaran la prisión. Otros once se habían fugado con anterioridad y otro salvó su vida después de recibir un disparo en la pierna y no ser rematado. Sobre este acontecimiento oscuro se barajan dos hipótesis. La primera, la oficial del régimen franquista, sostiene que fue el bando republicano el que perpetró los asesinatos. Los nacionales emprendieron, acto seguido, una feroz campaña de propaganda con el fin de que los familiares de los fallecidos desvelaran el nombre de ‘rojos’. Precisamente por ello, la otra postura defiende que pudieron ser los propios franquistas los autores de esta matanza, basada en que a los republicanos, en su huida, no les pudo dar tiempo de volver desde la zona del pantano (donde intentaron frenar a las tropas enemigas) al pueblo para incendiar la prisión. No obstante, ambas versiones son conjeturas que aún nadie ha podido demostrar. En un día de año nuevo, según se comenta en el municipio, los nacionales convocaron a un grupo de personas a una supuesta reunión en el Centro de Educación y Descanso. Las fusilaron en lo que se conoce como el ‘Día de los Manueles’. En este caso, sólo se salvó un salvocheano al que en la misma puerta le dijeron que se marchara. Ya por la noche obligaron a bailar a sus viudas o novias ante los cuerpos sin vida de sus amados.

‘Árboles’ se riega en el Patio de la Música

‘Árboles’ se riega en el Patio de la Música

El grupo campillero de rock andaluz se proclama ganador del III Certamen regional de Villanueva de Algaidas, en Málaga

MÁLAGA. El rock andaluz también se abre paso en El Campillo. Árboles se riega en El Patio de la Música, en Villanueva de Algaidas (Málaga), con el agua dulce de la victoria en la tercera edición de este certamen que se celebra en el marco de las fiestas de la localidad. Tras una etapa de silencio, dedicada a la creación, al fortalecimiento de sus raíces, el grupo que componen Rafael Huelva (voz), Jota Márquez (bajo eléctrico), Manuel Conejo (guitarra eléctrica) y Luis Tejada (batería) brota con vigor con su nuevo trabajo, Tierra de luz. Sus ramas han empezado ya a dar frutos. Bastaba con verlos sobre el escenario del municipio de la comarca de Nororma. El público, entregado, no les dejaba marchar. Quería más.

Árboles, con influencias de míticos como El último de la fila o Triana, no tuvo problemas para ser seleccionado entre los seis semifinalistas de un desafío al que concurrían formaciones de toda la comunidad autónoma. Su maqueta fue, desde el primer momento, la favorita del jurado, por delante de los otros aspirantes al título: Sexaine y Durban Poisson (ambos de Cádiz), Esfera (Málaga), Siroco (Almería) y Rapport (Sevilla). Quedaba plasmarla sobre las tablas. No fallaron. Se vaciaron ya en su primera actuación, el pasado sábado 4 de agosto, y sellaron su billete directo para la final del día siguiente, una fecha que no olvidarán, al ser la de su consagración, la de su coronación como firmes promesas de la música, del nuevo rock andaluz.

El trayecto recorrido no ha sido fácil ni corto. Árboles siempre ha huido de esos atajos que no llevan a ninguna parte, desde que se sembraran en 2005. Ahora, tras siete años, saborean ya la pulpa de los resultados, de esa semilla que empezó a tomar forma con una primera maqueta que, con temas propios y versiones, empezaba a ver la luz en emisoras locales y festivales como Tinto-Rock o Zalamea-Rock. Un repertorio que crecía en 2006, cuando este cuarteto se adjudicó el primer premio en el concurso Canción del Verano de Radio Sierra de Aracena-Cadena Ser para entrar luego en el circuito provincial de Al Calor de tu Música. Uno de sus temas originales, además, se colaba en un CD recopilatorio de la Asociación Cultural Viernes XIII de Yecla-Murcia.

No cesaron sus directos, en acontecimientos como Alja-Rock (Aljaraque), la Fiesta de la Primavera y Pirita-Rock (los dos, en Nerva), Montanera Festival (Aracena) o el Gazpacho de Asociaciones (Minas de Riotinto), entre otros. No pararon, como tampoco su afán por innovar, por dar nuevos aires a su música, tarea en la que han permanecido sumergidos durante el último año, como ellos mismos dicen, para, sin renunciar a su cepa, a ese rock andaluz originario de los años 70, madurar bajo el sol contemporáneo y “hacer cantar sus copas desde la lírica más intimista hasta la más profunda crítica social”. Los vientos de sus letras, desde luego, sacuden el orden establecido, el de la injusticia y la ausencia de libertad que impera, que prolifera, en la actualidad.

Las alegrías de José Luis Diéguez conquistan el Baluarte de la Candelaria

El cantaor campillero acaba tercero en un certamen nacional en el que acapararon los dos primeros premios los gaditanos Joaquín de Sola y Rocío Fantova

CÁDIZ. José Luis Diéguez Conde conquistó con su voz el Baluarte de la Candelaría de Cádiz en la final del Concurso Nacional de Cantes por Alegrías disputada el pasado viernes 27 de julio en la Tacita de Plata. El cantaor campillero, que llegaba a la cita después de conseguir la puntuación más alta del jurado en las semifinales de este certamen organizado por la Peña Flamenca Enrique El Mellizo, brilló sobre el escenario para acabar como el mejor clasificado no gaditano. Fue tercero (1.000 euros) tras Joaquín de Sola Mey, de San Fernando (3.000 euros), y Rocío Fantova Baro, de Puerto Real (2.000 euros). El premio al mejor cante libre, valorado en 1.500 euros, recayó en Manuel Aguilera Garamendi, de La Puebla del Río (Sevilla).

La joven promesa del flamenco salvocheano, uno de los precursores de la reciente reactivación de la Peña Candil Minero de El Campillo (que, con 161 socios, es ya la más numerosa de la provincia en términos relativos), coloca un trofeo más en su ya de por sí repleta vitrina de títulos. Unos laureles entre los que se encuentran reconocimientos de la talla de sus primeros premios en los certámenes nacionales de fandangos de Alosno (Paco Toronjo), Cortegana o Encinasola, así como el máximo galardón en el Certamen de Fandango de la Fundación Cristina Heeren o la Uva de Plata del Festival Flamenco Ciudad de Jumilla (Región de Murcia). También fue semifinalista en el Concurso Internacional de Lo Ferro.