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Pablo Pineda

El Campillo

El flamenco del hijo pródigo

El flamenco del hijo pródigo

José Luis Diéguez, Melón de Oro en el Festival Internacional de Lo Ferro, presenta en El Campillo su disco, ‘Aires de Huelva’, arropado por Francisco Cumplido, Juan Antonio Marín ‘El Patita’, José Manuel Rodríguez y Leticia de Fernanda

EL CAMPILLO. Con un lleno absoluto, con un Teatro Municipal Atalaya a rebosar, con un patio de butacas completo. Con este calor recibió El Campillo al flamenco del hijo pródigo, al disco de José Luis Diéguez Conde, Aires de Huelva, a su cante revestido de solemnidad, de excelencia, del aura dorada del Melón de Oro conquistado en el Festival Internacional de Lo Ferro 2013, que lo porta como símbolo de su consagración, del Everest de una promesa que, con su coronación, deja de serlo, porque se eleva a ese espacio de los elegidos. En su pueblo lo es, como lo certifica el respaldo, el amor de su gente a su arte, a su duende, el éxito de una gala en la que le acompañaron voces de referencia de la antigua Salvochea como Francisco Cumplido, Juan Antonio Marín El Patita y José Manuel Rodríguez, así como otro diamante en bruto procedente de Zufre como es Leticia de Fernanda. Al toque, Pablo Llamas.

Ante un público expectante, José Luis Diéguez arrancó, como los mejores maestros, por la soleá, centro del arte jondo, rectora de la estética flamenca, matriz de variados estilos. Eran las primeras pinceladas de un espectáculo que dejó huella, que será recordado durante largo tiempo por la extensa afición minera que se concentra en torno a la renacida Peña Flamenca Candil Minero de El Campillo. El tono festero arribó con las alegrías gaditanas, con un carrusel de temas de este palo integrado en el grupo de las cantiñas. Con ellas se marchaba del escenario el protagonista de la velada, para dar paso a un segundo acto, a una voz forjada en el corazón de la tierra, en las entrañas de la Cuenca Minera, a una garganta que no se apaga, la de Francisco Cumplido. Con tangos y fandangos naturales, colosal.

Volvía a escena la perla salvocheana. Esta vez, por granaínas y medias granaínas, por tientos y tangos, por bulerías... Todo, con la precisión milimétrica que caracteriza el cante de este joven de 27 años licenciado en Administración y Dirección de Empresas en el que germina el flamenco, el genio, desde lo más hondo de sus raíces, de su árbol genealógico, porque lo lleva en el ADN. Una realidad que volvió a quedar patente con el último acto, con la ronda por los aires, por los fandangos, de Huelva con la que deleitó, junto al resto de artistas participantes, junto a Francisco Cumplido, Juan Antonio Marín El Patita, José Manuel Rodríguez y Leticia de Fernanda, a un público entregado, absorto ante la magnanimidad del arte que se desplegaba sobre las tablas del Teatro Atalaya, del duende que todos compartían y entre el que José Luis Diéguez Conde sobresalía. Era su noche. Él era la estrella. Y brilló. Profeta en su tierra.

AICE recauda fondos para un complejo turístico y formativo en Tetuán

AICE recauda fondos para un complejo turístico y formativo en Tetuán

La Asociación Infancia, Cultura y Educación, con sede en El Campillo, recauda fondos para un centro que pretende dar una oportunidad a los adolescentes de tres centros de acogida marroquíes

EL CAMPILLO. La Asociación Infancia, Cultura y Educación (AICE), entidad sin ánimo de lucro con sede en El Campillo, se halla inmersa en la puesta en marcha de un complejo turístico rural en Tetuán (Marruecos) que sirva de centro formativo para menores en riesgo de exclusión social de la zona y proporcionarles “una oportunidad”. Así lo ha puesto de manifiesto la tesorera de la organización, Marisol Martín, que explicó que el fin es impulsar un centro en el que los niños puedan adquirir conocimientos y habilidades sobre distintas ramas de la hostelería, tanto en lo relativo a la restauración como a los servicios de guía, y realizar prácticas en el propio establecimiento, todo “para que puedan tener una alternativa para su futuro”.

Marisol Martín ha precisado que el complejo va destinado, sobre todo, a los adolescentes de tres centros de acogida con la meta de que puedan dejarlo para ganarse la vida e reinsertarse, con autonomía, en la sociedad. Además, como ha apuntado, la finca en la que se ubicará el espacio, propiedad de un particular que aboga por el proyecto, contará con diez cabañas para el hospedaje y el resto de servicios (ya hay un espacio piloto). “Se necesita no sólo financiación, sino también cualquier tipo de material”. La asociación, cuya web es www.a-ice.es, ya ha iniciado la campaña Invierte en solidaridad con la infancia. Una de las medidas es la venta de pulseras a un euro para recaudar fondos. AICE espera que el proyecto esté en funcionamiento en un año y estima que el montante que se precisa para ello asciende a 120.000 euros.

Un programa cultural impregnado de creación local

Un programa cultural impregnado de creación local

Conciertos de campanilleros, la presentación del disco del cantaor José Luis Diéguez o la proyección del cortometraje ‘Amateur’, platos fuertes cerrados por la ilusión de la Cabalgata de Reyes Magos

EL CAMPILLO. La creación local ha imperado en el último programa cultural navideño. Música y hasta séptimo arte made in El Campillo han aparecido como actores principales en la escena del Teatro Municipal Atalaya en las fechas del reencuentro y la nostalgia. Campanilleros, la Banda, flamenco, cine, deporte, caramelos, regalos y solidaridad han impregnado el tránsito desde el año que se deja atrás, el 2013, hacia uno nuevo, el 2014, del que se espera más, que se afronta, una vez más, con los mejores deseos y en el que los niños, como siempre y como símbolo de ello, de que suyo es el futuro, adquieren protagonismo.

El telón lo abrían los villancicos de los grupos de campanilleros del Centro de Educación Permanente Virgen de la Granada, Hogueras y Candiles y el Coro de la Peña Flamenca Candil Minero. El listón quedaba alto, como el nivel de sus repertorios, para alcanzar luego la excelencia con la gala flamenca con la que el cantaor José Luis Diéguez Conde presentaba su disco, Aires de Huelva, consecuencia de su alzamiento con el Melón de Oro en el Festival Internacional de Cante de Lo Ferro 2013. Le seguía después el concierto de Año Nuevo de la Banda de Música de El Campillo, orquesta dirigida por la batuta de Lourdes Castilla y plataforma para los alumnos del Aula Municipal, interpretó temas como Out of Africa o The Typewritter.

La víspera de la Cabalgata de Reyes Magos fue el día del campillero David Rodríguez. El Teatro Atalaya, como en las ocasiones anteriores, se llenó por completo para dar la bienvenida a su cortometraje Amateur. Con un reparto de excepción, con actores de la talla de Paco Tous, Canco Rodríguez, Patricia Arbués, Antonio Dechent, Antonio Pagudo, Luis Zahera, Camila Bossa o David Vaquerizo, el director salvocheano daba el salto al humor negro, a la tragedia de una historia que gira en torno a una pareja y su hija desde lo cómico de sus trabajos anteriores, Dos tomates y dos destinos, Una historia normal y Ser o no ser.

También hubo lugar en los días previos para la proyección de películas con el público infantil como destinatario directo en el Centro Multifuncional y para el deporte, con una carrera nocturna (en última instancia, suspendida por las inclemencias del tiempo), un aerobithon y un torneo de Basket 3x3 en la Plaza del Ayuntamiento. Eran los aperitivos de un menú que se cerraría con la lluvia de caramelos, de ilusión y de regalos caída durante el recorrido de las carrozas de sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar y todo su séquito de pequeños por las distintas rúas de la localidad minera y que acabaría con el paso por las instalaciones de Aspromin y la aldea de Traslasierra.

Campaña solidaria de juguetes

La nota solidaria en esa noche de fantasía del 6 de enero, en la de los magos de Oriente, la puso la culminación de la campaña de recogida de juguetes puesta en marcha por las Juventudes Socialistas de El Campillo-Salvochea con el fin de que ningún pequeño perdiera la sonrisa por culpa de una crisis de la que no tienen culpa. Melchor, Gaspar y Baltasar repartieron así durante la madrugada, gracias a la magnanimidad de todos los ciudadanos que han colaborado con la iniciativa, en torno a una treintena de regalos entre una decena de benjamines campilleros. Fueron algunos de los momentos más emotivos de las fiestas, con padres que, a la espera de tiempos mejores, no podían contener las lágrimas al ver la felicidad dibujada en los rostros de sus hijos.

José Luis Diéguez Conde: Aires de Huelva

José Luis Diéguez Conde: Aires de Huelva

El nombre José Luis Diéguez Conde destella ya flamenco por sí solo. Su voz es duende. Este joven cantaor campillero, a sus 27 años, labra un sueño y empieza una carrera, vislumbra ya la utopía, la suya, la que él mismo forjó, convertida en realidad. La toca ya con los dedos, la palpa, la agarra con la fuerza de una trayectoria impecable bañada ahora con el aura dorada del Melón de Oro logrado en el Festival Internacional de Cante de Lo Ferro 2013, en Murcia. El Everest de una promesa que, con ello, deja de serlo. Ya no lo era, de hecho, porque ya era una perla consagrada, porque el camino andado ya era mucho, porque ya era un maestro de ese arte, de esa forma de vida, que lleva por las venas, que fluye por ellas para enamorar a quien escucha su obra en escena. Ahora se doctora, con sobresaliente cum laude, corona la cúspide más alta, la cima que todos anhelan, pero que muy pocos alcanzan. No hay duda, florece una nueva estrella, luz del Candil Minero, la peña campillera, que crece con él, con su disco, Aires de Huelva.

El flamenco es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un tesoro a proteger, a salvaguardar, a mimar, como lo es también la garganta de José Luis. Porque en él, en este campillero, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, ha germinado esa semilla que se repite en todo su árbol genealógico, que preside las raíces de su ADN, regada por su estilo cuidado, por su exactitud milimétrica, por la magia del duende que dibuja su aureola. Porque lo ha mamado, porque ha bebido de ese manantial desde su infancia y porque se ha encargado de nutrir, de destapar, ese genio dentro de su ser, para que no se perdiera, para que no permaneciera oculto. Nada escapa a su dominio, ningún palo, ni la soleá, ni la bulería, ni el fandango, ni la originaria toná. En todos brilla con luz propia, en todos emerge como una figura destacada, como una promesa confirmada, como un novel experimentado, como un peregrino con un techo que se antoja aún lejano, sin un horizonte visible en el final de su camino.

La estela ya es larga. Cuatro años de éxitos, de acumulación de galardones, uno tras otro. En silencio, con humildad, sin el menor atisbo de vanidad, sin ego, sin más compañía que su garganta, el toque de la guitarra y las tablas de un escenario que parece la extensión de su propio Yo, sin mecenazgo ni padrino. Con el amor del público, siempre embelesado por la perfección, por la poesía que emana de su música, de su flamenco. Los mejores avales. Cuatro años de aquella primera página que escribía en 2009 con el primer premio en el Certamen Nacional de Fandangos Paco Toronjo, en esa cuna del cante que es Alosno, y que este verano se cerraba, como un capítulo inmejorable, con el Melón de Oro que inviste al cantaor más completo de Lo Ferro, en la 34 edición de este prestigioso concurso tan sólo superado por las palabras mayúsculas del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión (Murcia) y la Bienal de Flamenco de Sevilla.

Hasta ese olimpo del cante se ha elevado, para tallar en él su nombre. Porque eso es el Melón de Oro, el último peldaño de esa aventura que se iniciaba como una fantasía y el primero de esa nueva travesía, de ese futuro que emerge en el horizonte inmediato. Un mañana, un hoy ya, que, sea como sea, no lo alejará de sus orígenes, de su tierra, de su gente, de la calle Pablo Picasso, del Candil Minero, de El Campillo, del que porta, en su corazón, la Medalla de la Villa. Porque siempre será el mismo, porque nunca ha cambiado, tras ninguno de sus trofeos. Y son muchos, desde la ya mencionada conquista de Alosno, hasta Cortegana, Encinasola, Santa Olalla del Cala, Paterna del Campo o Monesterio, en Badajoz. No sin antes pasar por el Certamen de Fandango de la Fundación Cristina Heeren, la Uva de Plata de la Ciudad de Jumilla o el Nacional de Cante por Alegrías de Cádiz. Pruebas irrebatibles todas que descansan en sus vitrinas, como huella de lo que José Luis Diéguez Conde es: duende, arte, en su máximo esplendor, en su máxima expresión. Flamenco.

Homicidio en El Campillo

Homicidio en El Campillo

El Juzgado de Valverde decreta prisión provisional sin fianza para el temporero acusado de apuñalar a un hombre que murió en una finca agrícola en Nochevieja

EL CAMPILLO. El año 2014 arrancaba en El Campillo con un homicidio. Un hombre fallecía tras recibir una puñalada en la zona abdominal durante la celebración de la Nochevieja en una finca habitada por un grupo de temporeros contratados para la campaña agrícola por la empresa citrícola Río Tinto Fruit. Los hechos ocurrían en torno a las 5:30 de la madrugada. El presunto agresor, que huyó, fue detenido por la Guardia Civil alrededor de las 12:00 en Zalamea la Real. Tras pasar a disposición judicial y ofrecer declaración, el Juzgado de Valverde del Camino ha decretado prisión provisional y sin fianza para el acusado.

Si bien en un inicio, según se desprendía de las primeras informaciones, se apuntaba a que la víctima se había clavado un cuchillo en una caída durante la fiesta de fin de año, la Benemérita, que envió varias patrullas de Seguridad Ciudadana y de la Policía Judicial a la parcela en la que residen los jornaleros, confirmó de inmediato que la muerte era consecuencia del ataque con arma blanca con el que concluía la pelea entre ambas personas. Los servicios sanitarios que también se desplazaron a la finca no pudieron hacer nada por salvar la vida del agredido. El presunto autor del golpe se encuentra ya en la cárcel a la espera de juicio.

Menú degustación: flamenco hasta el amanecer

Menú degustación: flamenco hasta el amanecer

Gonzalo Serrano, al cante, y Juan José Obes, al toque, platos principales de la II Cena de Navidad de la Peña Candil Minero. José Luis Diéguez, Francisco Cumplido, José Manuel Rodríguez, Fernando de los reyes, carlos Romero, el postre. Arte por los cuatro costados

EL CAMPILLO. Un menú degustación especial, flamenco, el de la Peña Candil Minero de El Campillo. Los riotinteños Gonzalo Serrano, al cante, y el maestro Juan José Obes, al toque, fueron los platos principales de la II Cena de Navidad de una entidad que renacía en 2011 tras un paréntesis de dos décadas de silencio. Ya suena, con fuerza, con duende. Hasta altas horas de la madrugada, porque tras la comida quedaba el postre, suculento, caramelizado con las voces del Melón de Oro 2013, José Luis Diéguez Conde, del veterano presidente, Francisco Cumplido Orta, o del cantaor, de raza, José Manuel Rodríguez García. Las guindas, la guitarra de José Fernando Martínez de los Reyes y el cajón, las manos de oro para la percusión, de Carlos Romero Feria. Arte por los cuatro costados.

Medio centenar de personas lo saborearon. Era exquisito. Fandangos de la tierra, aires de Huelva, rumbas, alegrías, bulerías… se sucedían para deleite del paladar de unos comensales que, pronto, contagiados, embelesados, también se subirían al tablao, para dar rienda suelta a su afición, a su pasión por esta forma de vida, por esta esencia, por este patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. La fiesta era total. El flamenco se desbordaba por cada rincón. La lumbre del candil alcanzaba su máximo esplendor. La complicidad de todos no podía ser mayor. Cante, toque, bailes, risas… Momentos únicos, para recordar, que quedarán escritos en la memoria colectiva de una peña, de una familia que componen más de 180 socios.

La velada se alargó. El ambiente invitaba a ello. Todos querían participar. Los villancicos empezaban a resonar. Las fechas los sugerían, los reclamaban. El Candil Minero de El Campillo se tornaba en un completo coro en el que todos, sin excepción, iban al compás. Todos aportaban, ya fuera su voz, sus letras, sus palmas, su salero, su alegría. Las horas pasaban, pero todas eran pocas. Nadie se marchaba. Nadie quería hacerlo. Nadie se saciaba. Todos querían repetir un menú que se antojaba corto, escaso, porque el reloj se había parado, extasiado, cautivado por una noche que se erigía en una evasión, en una elevación hacia la felicidad. Las penas, la nostalgia, la melancolía, los problemas ya no estaban. Había flamenco, arte, nada más. Hasta el alba, hasta el amanecer.

El PP rompe el pacto con el PA

La hasta ahora primera teniente de alcalde, Manuela Caro, expone en las redes sociales que no quiere formar parte más tiempo de un equipo de Gobierno que “no sabe o no quiere priorizar las más básicas necesidades ciudadanas” · Según se desprende de su anuncio, dejará gobernar a los cuatro ediles andalucistas en minoría

EL CAMPILLO. El PP rompe el pacto con el PA en El Campillo. Así lo ha hecho público la hasta ahora primera teniente de alcalde y líder del Partido Popular en la localidad minera Manuela Caro a través de las redes sociales. La principal razón, según expone en el texto, entre “multitud de factores”, es no querer formar parte durante más tiempo ni ser “cómplice silencioso” de un equipo de gobierno que “no sabe, o no quiere, priorizar las más básicas necesidades ciudadanas”. Una declaración con la que imputa a los andalucistas una presunta falta de capacidad que refuerza al afirmar que son dos años y medio “siempre  pendientes de las decisiones, en ocasiones, muy descabelladas” del alcalde, el nacionalista Francisco Javier Cuaresma, “para salir al encuentro y subsanar, en lo posible, las meteduras de pata”. La conservadora asegura, incluso, que “en los últimos 14 meses sólo se han convocado comisiones de gobierno, función inexcusable del regidor, para dar respuesta a las cuestiones planteadas por la oposición (constituida por los socialistas) en los plenos ordinarios”, que se celebran cada tres meses.

Manuela Caro, no obstante, deja entrever que el propósito de su grupo, compuesto por dos concejales, es dejar gobernar a los cuatro ediles del PA en minoría (el PSOE cuenta con cinco escaños en el Ayuntamiento salvocheano) durante lo que resta de mandato. Ésta es la intención también del Partido Andalucista. Desde sus filas, el portavoz municipal, José Manuel Rodríguez, que no ha querido entrar a valorar ni dar excesiva importancia a los argumentos aportados por la primera teniente de alcalde, al entender que “no son más que la obligada justificación de una postura que seguramente tampoco habrá sido fácil para ellos”, ha ratificado que la formación nacionalista que encabeza Francisco Javier Cuaresma mantiene intacto el compromiso que asumió en 2011 al acceder a la Alcaldía. Desde el PSOE, por su parte, su secretaria general y portavoz en el Consistorio, la también diputada provincial Susana Rivas Pineda, ha mostrado “total cautela” y “respeto” a dos fuerzas de las que esperamos “responsabilidad”.

La ruptura se produce a menos de un año y medio de las Elecciones Municipales, por lo que no se puede descartar que se trate de una maniobra estratégica del PP con la mirada puesta en que sean sus hasta ahora socios los que paguen las consecuencias del desgaste y la gestión en las urnas, con lo que se certificaría la hipótesis del abrazo del oso. A ello apunta, al menos, una salida en medio de un fuerte vendaval de acusaciones. Más allá de esto, el divorcio supone el fin de una alianza que no ha estado exenta de fricciones desde que arrancara la legislatura en 2011. La última conocida, la desautorización por parte de Manuela Caro a Francisco Javier Cuaresma en su compromiso de adelantar la mitad de la subvención anual al Campillo C.F. para que pudiera comenzar la presente temporada, una decisión parada sobre la campana por la dirigente popular y que obligó a los andalucistas a prestar el dinero al club de fútbol local con fondos propios. Desde el PA, José Manuel Rodríguez ha dado normalidad a estos desencuentros que, según él, son “lógicos” en el marco de un equipo formado por dos opciones ideológicas distintas en el que, en consecuencia, “hay que debatir y negociar hasta llegar a acuerdos”.

 

Texto íntegro publicado por la hasta ahora primera teniente de alcalde de El Campillo, Manuela Caro (PP), en su muro de facebook:

“Buenas tardes, hoy día 18 de diciembre de 2013, hemos renunciado a todas las delegaciones y nombramientos en la corporación municipal. Muchos campilleros/as, conocen las causas, o al menos, las intuyen. El Pacto PA-PP, se ha roto. Hay multitud de factores que han provocado la decisión del grupo del PP de El Campillo, la más importante, no poder seguir formando parte de un grupo de gobierno que no sabe, o no quiere, priorizar las más básicas necesidades ciudadanas. Al principio, todos los fallos se achacaban a que teníamos que pasar por el procedimiento de adaptación, como grupo, y a la falta de recursos materiales en las que nos encontramos las arcas municipales. Tras dos años y medio de pacto, y de intentos de que el grupo cohesionara y trabajara en la línea de una gestión basada en la programación, la priorización de las necesidades y la elaboración de objetivos; el trabajo en equipo y la defensa de proyectos fundamentales para la mejora de la calidad de nuestros ciudadanos, poniendo multitud de proyectos y alternativas, que muchas se han limitado a quedarse recogidas en papeles reciclados. Siempre esperando ese momento de madurez, como equipo, sin llegar a conseguirlo. Siempre pendientes de las decisiones, en ocasiones, muy descabelladas del líder del equipo de gobierno. Siempre saliendo al encuentro para subsanar, en lo posible, las “meteduras de pata” y siempre dispuestos a buscar nuevas alternativas y propuestas, inclusos formativas, para que el obligado entendimiento se diera para la mejor gobernabilidad de nuestro municipio. No ha sido posible, y no queremos seguir siendo cómplices silenciosos, ni decir No, dónde queremos decir Si, ni Si, dónde queremos decir No. En los últimos 14 meses, sólo se han convocado comisiones de gobierno, función inexcusable del Alcalde, para dar respuesta a las cuestiones planteadas por la oposición en los plenos ordinarios (cada Tres meses). Con todo ello, siempre hemos conseguido mantener una relación de respeto mutuo, que a mi entender, debe seguir dándose por el respeto que le debemos a nuestros vecinos y sobre todo, porque nunca debemos olvidar que el servicio a los demás, requiere de sacrificios y de buscar los intereses generales en detrimento de los particulares y es por todo ello, que desde hoy, y para seguir respetando las decisiones de los campilleros/as en las Urnas y garantizar la gobernabilidad de nuestro pueblo, el PA, comienza a gobernar en minoría y el PP, con sus dos concejales, pasa a ocupar el puesto de grupo en la oposición y con la firme intención de hacer una oposición responsable y basada en el respeto que nos merecemos como conciudadanos. Vamos a procurar que la gobernabilidad sea posible, no debe ser difícil, teniendo en cuenta, que lo peor ha pasado, y, que la economía del Ayuntamiento está muy purificada, en estos momentos. Hemos dejado una situación muy saneada y muchos proyectos encima de la mesa, el tiempo y los ciudadanos se encargarán de evaluar y nosotros estaremos atentos, desde la oposición, para que el equipo de gobierno se intente convertir en un grupo productivo, rentable y que ofrezca a los campilleros/as las mejoras que necesitamos. Seguiremos estando disponibles para los ciudadanos y para colaborar en todo aquello que mejore nuestro entorno y calidad de vida. Felices fiestas y un mejor año 2014, lleno de salud, trabajo y felicidad”.

Didier Macho pone el bordón de su toque al Candil Minero

Didier Macho pone el bordón de su toque al Candil Minero

El joven gaditano pilota con su guitarra el espectáculo flamenco con el que El Campillo se adentra en el Circuito Ocho Provincias · El ‘Pati de la Isla’ puso el cante y María Fernández, el baile

EL CAMPILLO. Didier Macho ha puesto el bordón de oro de su toque al Candil Minero de El Campillo. Su guitarra, prolongación de unos dedos que apenas alcanzan los dieciséis años, pilotó el reciente espectáculo con el que la renacida Peña Flamenca de la antigua Salvochea aterrizaba en el prestigioso Circuito Ocho Provincias, el programa promovido de manera conjunta por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía y la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas. El cantaor Antonio Pavón, Pati de la Isla, y la bailaora María Fernández, testigos de excepción sobre las tablas del Teatro Municipal Atalaya.

Pronto daba muestras del porqué de su laureado inicio, certificado por logros de la talla del primer premio en el Concurso de Guitarra Flamenca Desencaja 2013 (Cádiz) o su condición de semifinalista del Bordón Minero en el Festival de Cante de Las Minas de La Unión (Región de Murcia). Bastaba el sonido de los primeros acordes. La maestría emanaba con el primer palo que ponía en escena. Como buen hijo pródigo de la localidad gaditana de Paterna de la Rivera, no podía ser otro que la petenera. En ella, en su melancolía, en su tristeza, en su encanto, sumergió al público que se daba cita en el patio de butacas del Teatro campillero.

Tras el toque solitario, apareció el cante. El Pati de la Isla ponía letra, versos, a la poesía que surgía de la guitarra de Didier Macho. Lo hacía con la granaína y la malagueña. Un nuevo plato de lujo, de flamenco puro. Pero sólo el preludio de lo que acontecería a continuación: la taranta, ese grito de la desesperación, del dolor, de la pasión minera, la voz desgarrada que brota desde las gargantas rotas, desde las entrañas de la tierra. Con esperanza, la que aportaban las sutiles pinceladas de la danza de María Fernández. Aplausos. Y tras ellos, retornó el silencio. Se hizo de nuevo en la sala, para dar la bienvenida a la vibración de las cuerdas con las que la perla de Cádiz construía una seguirilla por bulerías.

La velada continuaba luego su travesía por los palos flamencos con la soleá, con el taranto y, cómo no, con ese embajador de Huelva, con la esencia de su cante, con esa cuna del arte onubense que es el fandango. Un recorrido en el que, otra vez, Didier Macho contaba con la compañía de Antonio Pavón. Eran más destellos de luz, de calor, en medio de una noche oscura y fría que culminaría con las alegrías, con un fin de fiesta en el que el movimiento de María Fernández se fundía en el aire con los sonidos de una guitarra temprana pero con solera. Ambos, baile y toque, eran solo uno. El flamenco se reivindicaba. El Candil Minero se elevaba. El público, encandilado, quería más.