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Pablo Pineda

Los aires revolucionarios del Che dejan su huella en Traslasierra

Los aires revolucionarios del Che dejan su huella en Traslasierra

EL CAMPILLO. Aires diferentes, de excepción, traía la llegada del alba a Traslasierra mientras ésta, la única aldea campillera, aún dormía en la cálida madrugada del sábado. Entre la ficción y la realidad, en el centro de unas difusas fronteras que no adivinaban a separar la ensoñación de la cotidianidad, así amanecía, antes de la salida del sol, el escaso centenar de personas que habita el núcleo minero, inmerso en una evasión de la paz y el sosiego que dibujan cada uno de los días de su vida, su rutina. El motivo, el tan anhelado rodaje de varias secuencias de la película ‘Guerrilla’, el film con el que el director norteamericano Steven Soderbergh narrará la última etapa del mítico Che Guevara, el recorrido que llevó al líder revolucionario hasta una muerte clandestina a manos del Ejército boliviano y bajo el patrocinio de la CIA estadounidense.

Cámaras, gritos de “¡Acción!” y “¡Corten!” y un amplio elenco de actores y extras, tanto españoles como sudamericanos, inundaban las pequeñas calles de Traslasierra, protagonista por un día. La tierra ocultaba el pavimento de las rúas mientras el polvo colmaba unas fachadas que habían renunciado a su reluciente color blanco. Puertas de madera y porches cambiaban la fisonomía de las entradas a las acogedoras casas de la pedanía de El Campillo. Todo valía con tal de que cobrara el aspecto de Alto Seco, el enclave boliviano al que trataba de imitar. Y el silencio se hacía en cada recoveco cuando el actor puertorriqueño Benicio del Toro comenzaba a encarnar la rebeldía del Che Guevara contra todo régimen opresor.

Alrededor de las 4 de la madrugada se iniciaban los primeros movimientos para el rodaje definitivo de unas imágenes que trasladarán a Traslasierra al majestuoso escaparate de la gran pantalla, que llevarán su encanto a todos los rincones del planeta. Apenas serán cinco o seis los minutos que la aldea ocupará en el largometraje de Soderbergh, pero, sin duda alguna, supondrán un aliento de gloria para una comarca que empieza a acostumbrarse a la presencia de las estrellas del cine, ya que aún colea en el ambiente la huella de Antonio Cuadri y ‘El Corazón de la Tierra’.

Gritos de “¡Viva la revolución!”, ya fuera de la grabación, marcaban, en torno a las 13 horas, el final de los trabajos del extenso plantel de actores que configura esta coproducción hispanoamericana. Entre ellos, además de Benicio del Toro, otras figuras del séptimo arte como el cubano Pablo Durán (quien ya participara en ‘El Corazón de la Tierra’) o el español Óscar Jaenada (que saltó a la fama con su papel protagonista en ‘Camarón’). Atrás quedaban varias semanas de aderezado y un cierto sentimiento de nostalgia entre unos habitantes que veían cómo las ilusiones de los meses de espera se habían esfumado ante sus ojos casi sin tiempo para saborearlas.

Llegaba la hora de la vuelta a la calma y de la restauración del orden de las cosas, del restablecimiento del aspecto habitual de la pedanía campillera. Los sones revolucionarios del Che y su cuadrilla, que ya habían pasado por las provincias de Madrid y Toledo, se marchaban hacia las tierras gaditanas de Jimena de la Frontera, aunque retornarán en breve a la Cuenca Minera, a la aldea zalameña de El Buitrón.

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