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Pablo Pineda

El Campillo se engalana para agasajar con romero a la Santa Cruz

EL CAMPILLO. Gritos de “¡Viva la Cruz!”, “¡Vivan los mayordomos!”, “!Viva El Campillo!” retumban, con aires de sevillana, por las calles del municipio minero, pronunciadas por unos habitantes dispuestos ya para emprender, bajo el abrigo de su devoción por la Santa Cruz, la peregrinación a la finca municipal ‘El Cura’. Un camino en busca de ingentes cantidades de romero que ofrendar en su ermita, tras el regreso al pueblo, a la Cruz que guía sus esperanzas y anhelos. 

Aunque el calor alcance cotas extremas o el frío hiele todo aquello que halle a su pertinaz paso, llueva o diluvie, los campilleros volverán a colocarse los botos, a montar en sus caballos o a subirse a sus carretas, engalanadas con adelfas y farolillos. Todo ello, para adentrarse en la senda de su amada romería, para dibujar un paisaje fantasma sobre las rúas del casco urbano y bajar de nuevo en masa por Cuatro Vientos, entre sones de tamboriles y tragos de rebujito. Son los días grandes de la celebración con mayor arraigo entre los habitantes de un municipio que, cada primer fin de semana de mayo, deja en el olvido su cotidianeidad para volcarse con la Santa Cruz.  

La senda está lista, espera a sus peregrinos, a los que abrigará el sábado y el domingo, a la ida y a la vuelta. Al igual que la ribera de Cachán, sobre cuyas aguas los antiguos romeros bautizarán con manzanilla a los noveles visitantes que ensucien sus botos por vez primera con el polvo del camino campillero. 

No obstante, antes de esos momentos álgidos, unos acontecimientos ineludibles. El primero, el nombramiento oficial, a partir de las 20 horas de hoy, de los nuevos mayordomos, un acto en el que Lourdes Sánchez Rubio y Francisco Javier Domínguez Díaz recogerán la vara que un año antes había sido portada con orgullo y emoción por Ricardo Pérez Delgado y María Ángeles Pérez Navarro. Y el segundo, a continuación, la tradicional ofrenda de flores a la Santa Cruz en su ermita, con una calle Granada colmada de fieles y con unos balcones aderezados como en las más magnánimas ocasiones. El baile de romería, con la orquesta ‘Renovación’, el broche de oro en la antesala de la primera peregrinación, que arrancará mañana desde la calle Constitución a partir de las 13 horas, tras la diana de cohetes y tamboriles que marcan la llegada del alba. 

Tras un día de camino, los miles de romeros que anegarán de fervor cada rincón campillero entrarán de nuevo en su pueblo, alrededor de las 21 horas, para trasladar su devoción a las distintas calles del entramado urbano de El Campillo mediante el rezo del santo rosario.

Con la venida del nuevo día, el domingo, la jornada del año en el que las campilleras lucen su belleza con mayor esplendor y los campilleros muestran su más sincera sonrisa, unidos bajo la solidaridad y la amistad verdadera, el pueblo entero partirá por última vez a la finca ‘El Cura’, a las 10.15 horas, después de la misa de romeros oficiada por el párroco Mateo Pozo Castellanos y cantada por el coro parroquial. Un acto religioso acompañado por los sones de la escuela de tamborileros de la Hermandad del Rocío de Almonte. 

Al atardecer, cuando el ocaso acaricie el cielo para empezar a ocultar los rayos del sol, una salva de cohetes anunciará la hora del retorno a casa, el cuarto de los trayectos por una senda de brezos, jaras y adelfas en el que a los más veteranos romeros se les presentará la última posibilidad de bautizar sobre las aguas de la ribera de Cachán a quienes experimenten por vez primera las puras y majestuosas sensaciones, la esencia, de la romería de la Santa Cruz de El Campillo.

Marmesá exalta a la Santa Cruz y marca el paso hacia la peregrinación

Marmesá exalta a la Santa Cruz y marca el paso hacia la peregrinación

EL CAMPILLO. Aromas de romero se expanden ya por las calles de El Campillo en la víspera de la peregrinación a la finca ‘El Cura’, hacia la que el pueblo acudirá en masa el próximo fin de semana bajo el abrigo de su devoción a la Santa Cruz. Una senda hacia cuyas arenas marcó el paso el pregón de Juan Carlos Romero Marmesá, quien, acompañado por los sones del tamboril, abrió el lunes el telón de una celebración que, en muchos casos, propicia el encuentro de los campilleros ausentes, los que se marcharon hace décadas, y la villa que les vio nacer. 

Las palabras emanaban del pregonero con un profundo sentimiento de amor hacia la Santa Cruz. Proferidas en forma de música encandilaban a los cientos de personas que anhelan el instante en el que los peregrinos, caballos y carretas marchan en busca del romero para dejar atrás, vacías, aunque nunca abandonadas, las rectas rúas que configuran el casco urbano campillero. 

Y en el aire, el recuerdo de quienes ya no están. Romero Marmesá no podía olvidarse de la ausencia de un romero emblemático, el que durante incontables años ha dirigido a lomos de su caballo el mando de alcalde de carretas, Curro Lozano. Abatido, con lágrimas que brotaban sin oposición alguna, el pregonero rindió un homenaje a ese amigo que siempre estará en las arenas del camino, junto a la Santa Cruz y todos sus paisanos. Un beso hacia el cielo y el cálido aplauso de todo el pueblo campillero inundaron de emoción la nave municipal. 

Aún quedaba, no obstante, un último tributo, el de la Hermandad de la Santa Cruz de El Campillo, cuyo presidente, José María Monterrubio, declaró a Curro Lozano socio de honor a título póstumo. Luego llegarían las voces flamencas de Manuela Moguer, ‘Albero’ y ‘Brumas’, tras cuyas actuaciones se lanzó un cohete por cada año de romería y se procedió a la apertura de las puertas de la ermita. 

La santa misa, oficiada por el párroco Mateo Pozo Castellanos, y la tradicional ‘enzapatá’ clausuraron ayer la primera fase de una celebración que descansa hoy para vivir sus días grandes a partir del viernes.

La Fiesta de la Primavera reúne a unos 600 jóvenes de la Cuenca en el ‘botellódromo’ campillero

La Fiesta de la Primavera reúne a unos 600 jóvenes de la Cuenca en el ‘botellódromo’ campillero

EL CAMPILLO. Hasta un total que oscila entre las 500 y las 600 personas llegó a concentrarse entre el mediodía del sábado y la madrugada del domingo en el parque municipal Los Puentes, en el marco de la fiesta de la primavera organizada por la agrupación local de Juventudes Socialistas. El objetivo primordial, cumplido: dinamizar la vida social de su municipio y, por extrapolación, del resto de la Cuenca Minera. De hecho, la convivencia fue la nota preponderante de una celebración que contó con una gran paella, múltiples regalos, música y la participación no sólo de los jóvenes campilleros, sino también de ciudadanos procedentes de Minas de Riotinto, Zalamea la Real o Nerva. Una jornada de ocio que, en paralelo, actuó como arranque oficial del ‘botellódromo’ habilitado por el Ayuntamiento de El Campillo después de que el pasado mes de febrero el equipo de Gobierno aceptase la propuesta de la ejecutiva del brazo juvenil del PSOE.

Encarnación Palazuelo presenta su candidatura a la sucesión de Fernando Pineda

EL CAMPILLO. Una lista joven, pero con experiencia, enormes dosis de ilusión e implicada de un modo activo en la búsqueda de soluciones a la problemática social y económica de su pueblo. Así definió la candidata socialista a la Alcaldía de El Campillo, Encarnación Palazuelo, al equipo de trece campilleros que le acompañará en busca de la victoria electoral el próximo 27 de mayo, con el objetivo de defender una mayoría absoluta que permita al PSOE mantener el Gobierno del Ayuntamiento minero. En un acto de presentación que contó con la asistencia de cientos de ciudadanos y en el que la aspirante socialista contó con el respaldo de los compañeros de filas de los diferentes municipios de la Cuenca Minera y la participación de la delegada provincial de Turismo, Comercio y Deporte, Rosario Ballester, Palazuelo manifestó que se avecina una nueva etapa de progreso para el pueblo campillero, en la medida en que, en las próximas fechas, comenzarán a dar sus frutos los arduos trabajos emprendidos por la última Corporación dirigida por el actual alcalde Fernando Pineda (PSOE). “Continuidad hacia el desarrollo”. Éste será el eje del mandato socialista, sentenció Palazuelo. 

La emotividad también marcó un acontecimiento que suponía, en paralelo, la despedida de Fernando Pineda, que, por vez primera desde que se restauró la democracia, no forma parte de la lista socialista de El Campillo, después de su decisión de no someterse a la reelección para dejar paso a savia nueva. De hecho, Pineda calificó a la que fuera su alumna en los años en los que impartió clases en el colegio campillero como la mejor de los pupilos a los que ha formado a lo largo de su dilatada trayectoria profesional. Unos halagos replicados por Rosario Ballester en su intervención, quien aseveró que también Encarnación Palazuelo ha tenido “un gran maestro” durante los ocho años en los que han luchado juntos como compañeros en el equipo de Gobierno. 

La lista, que cuenta con seis militantes del PSOE y cuatro miembros de la ejecutiva local de Juventudes Socialistas, está formada por Encarnación Palazuelo Cobos, Antonio Félix Torrado Mongango, María Begoña Oliva Rey, José Antonio Rodríguez Del Águila, Elisa Ganado Guevara, Francisco Javier Domínguez Díaz, María Monterrubio Pérez, José Manuel González Romero, María Luz González Esteban, Pablo Pineda Ortega, Ana Terrón Jarillo, José María Delgado Barba, María del Mar Rodríguez Pérez y Manuel Zarza Carrasco. 

La Fiesta de la Primavera, una apertura oficial para el 'botellódromo' de El Campillo

Jóvenes campilleros y del resto de la Cuenca Minera en su conjunto tienen una cita ineludible el próximo sábado 28 de abril en el ‘botellódromo’ de El Campillo, ubicado en el Parque Municipal Los Puentes, donde, bajo la organización de la agrupación local de Juventudes Socialistas, se celebrará la I Fiesta de la Primavera. Desde las 12 del mediodía, los asistentes podrán degustar una deliciosa paella acompañada de un refrescante rebujito en un acontecimiento que actúa como antesala de la romería de la Santa Cruz de El Campillo y en el que la música y la convivencia pervivirán hasta altas horas de la madrugada.

El cambio de candidatos intensifica el asalto a las alcaldías de la Cuenca Minera

CUENCA MINERA. Pasan los días y la inquietud emana de los partidos políticos con cada vez mayor vigorosidad ante la oportunidad, o amenaza, que supone la cercanía de la materialización de un nuevo ejercicio democrático por parte de los ciudadanos, el de la elección de sus representantes más directos. Un contexto en el que, al igual que al resto del país, hay que situar al conjunto de la Cuenca Minera de Río Tinto, donde emergentes dosis de incertidumbre marcan la antesala de las elecciones municipales del próximo 27 de mayo. Los cambios de candidatos propiciados por la decisión de algunos de los alcaldes de la zona de no presentarse a la reelección insertan ciertas dudas acerca del panorama político que se abrirá en la comarca a partir de la inminente cita con las urnas. Éste es el caso de los municipios de El Campillo, Minas de Riotinto y La Granada de Riotinto, donde sus regidores, Fernando Pineda (PSOE), José Manuel Delgado (PSOE) y Salud del Carmen Moreno (PP), no volverán a encabezar las listas de sus respectivos grupos. Diferente es la situación de Zalamea la Real, donde, aunque su alcalde, Marcos García, liderará de nuevo el proyecto de IU, la transformación se ha producido en el seno del Partido Socialista, con el retorno de Vicente Zarza, en sustitución de Rosario Mateo. Escasas son, en cambio, las variaciones en Nerva, Campofrío y Berrocal. 

El foco de la atención se ciñe con especial énfasis en torno a los posibles resultados de la localidad zalameña, donde las quinielas previas no aciertan a garantizar el mantenimiento en el poder del izquierdista Marcos García, quien gobierna desde los anteriores comicios de 2003 gracias al apoyo obtenido del único edil del PP durante el pleno de constitución de la Corporación municipal. Tras alcanzar en las urnas la cifra de cinco concejales, la misma cantidad que el partido que dirigía el Ayuntamiento desde la restauración del sistema democrático, aunque con un rédito de cien votos menos, Marcos García accedía a la Alcaldía bajo la siembra de una crisis en el pacto de progreso suscrito por las direcciones provinciales de PSOE e IU, y en detrimento de la anterior candidata socialista, Rosario Mateo. 

Con el fin de recuperar el mando de Zalamea la Real, vuelve a comandar los ideales socialistas el anterior regidor del municipio, Vicente Zarza, quien hace cuatro años anunció su relevo en el cargo tras ganar en 1999 con el 64,17 por ciento de los votos. Una mayoría aplastante que actúa como su mejor aval ante la proximidad del 27-M. No obstante, en aquella ocasión no era Marcos García el candidato de la coalición, circunstancia a la que hay que sumar la ventaja que siempre confiere el hecho de afrontar unas elecciones desde el sillón del gobierno. 

La igualdad también caracterizó el desenlace de las últimas elecciones municipales en una Nerva sumida en una enconada fragmentación social, con un pueblo que vivía los últimos coletazos de la división entre el ‘sí’ y el ‘no’ al vertedero. La renta de un 46,11 por ciento de los votos (un total de 1.867) lograda por el PSOE apenas superaba, pese a otorgar una ajustada mayoría absoluta al grupo socialista, los 1.656 apoyos recibidos por el Grupo Independiente de Nerva, Giner (un 40,9 por ciento de los votos escrutados). Aunque entre Giner, IU (258 votos, el 6,37 por ciento) y PP (228 votos, el 5,63 por ciento) sumaban mayor cantidad de votos que la candidatura del PSOE, Eduardo Manuel Muñoz fue ratificado sin necesidad de alianzas de gobierno, al no conseguir IU y PP ningún edil. Siete cayeron del lado socialista y seis (uno más que en 1999, en detrimento de los populares) dejaron a los independientes al borde de la victoria. 

Una vez más emerge el  actual portavoz del Giner en el Ayuntamiento de Nerva, Domingo Domínguez, como el principal rival político de Muñoz en un municipio en el que la renovación de la lista de IU, con el joven Óscar Collado a la cabeza, y la aparición en escena de una formación del PA, liderada por Rafael Betanzos, puede convertir a alguno de estos partidos minoritarios en la llave del poder. Bastaría con que el PSOE perdiera uno de los siete concejales de los que dispone en el presente mandato en beneficio de IU o PA para que resultara necesaria la certificación de un pacto de gobierno. En cambio, si fueran los independientes los destinatarios de esa hipotética acta, Domínguez sería investido con mayoría absoluta.   

A favor del Giner juegan las sospechas existentes sobre irregularidades en las cuentas municipales de los ejercicios 2003 y 2004, investigadas, tras la denuncia de los independientes y un informe de la propia Intervención del Consistorio, por el Tribunal de Cuentas, así como la decisión del equipo de Gobierno socialista de sacar a concurso la gestión del suministro de agua en Nerva y la posterior contratación de la empresa Aqualia, a pesar de que se trata de una competencia transferida a la Mancomunidad de la Cuenca Minera, donde la adjudicataria del servicio es Giahsa. Una acción, esta última, sobre la que se cierne la sombra de una presunta satisfacción de intereses económicos ante las deudas que ahogan a las arcas del Ayuntamiento. Sin embargo, el grupo de Domingo Domínguez tendrá que solventar la supuesta pérdida de credibilidad que pudo alimentar, al menos, entre sus votantes ‘anti-vertedero’, al pactar con el PSOE la formación de un Gobierno de integración que contribuyera a cicatrizar de forma definitiva las heridas abiertas durante la gestión del anterior alcalde, el socialista José Villalba, y, en consecuencia, sentar las bases de un clima de paz social. Un acuerdo que, meses después, se rompió para reactivar una combativa labor de oposición entre los independientes, quienes, como motivo de su marcha, alegaron el incumplimiento, por parte del equipo de Muñoz, de las condiciones medioambientales (centradas en la creación de una efectiva comisión de seguimiento del vertedero, con participación de ecologistas, vecinos, técnicos y otros agentes sociales), de empleo y de dotación presupuestaria de cada una de las áreas municipales interpuestas por el Giner. 

Grandes similitudes presenta la batalla política en las localidades de El Campillo y Minas de Riotinto, donde los dirigentes socialistas que han ocupado la Alcaldía en los últimos dos mandatos, Fernando Pineda y José Manuel Delgado (el primero ya había dirigido el municipio campillero en las tres primeras legislaturas del actual sistema democrático), desestimaron someterse a la reelección. El regidor riotinteño, incluso, presentó su dimisión hace ya varios meses para dejar su puesto a la hasta entonces teniente alcalde y actual candidata del PSOE, Nuria Hernández. Lo mismo pretendía hacer su homólogo de El Campillo, aunque sus compañeros de formación le pidieron que agotara los cuatro años y fueran los ciudadanos los que decretasen, a través del voto, su relevo por Encarnación Palazuelo, primera teniente alcalde y aspirante socialista.  

Palazuelo afronta el asalto a la Alcaldía de El Campillo con dos nuevos oponentes en PA e IU, cuyos candidatos de 2003, Sonia Ruiz y Luisa Guerrero, han dejado, de manera respectiva, su lugar a Francisco Javier Cuaresma (segundo en la lista andalucista de hace cuatro años y ex presidente de la Hermandad de la Santa Cruz de El Campillo) y Álvaro Romero, quien, a sus 23 años, tendrá que solventar el obstáculo de su inexperiencia con la ilusión propia de la juventud. La independencia de sus integrantes es el principal escollo que deberá soslayar un PA que se define en la comarca como un “grupo de izquierdas”. De hecho, algunos de sus miembros reconocen que su adhesión a las siglas andalucistas vino determinada en 2003 por las dificultades que entrañaba la fundación de un partido independiente. Cuaresma, incluso, ya formó parte de listas de IU en el pasado. En este sentido, ante la incertidumbre propiciada por las variaciones, el reto de los socialistas pasa por conservar la mayoría absoluta, cifrada en 6 concejales (en la actualidad, disponen de 7, frente a los 4 ediles que se reparten de forma equitativa en el Consistorio los andalucistas y la coalición). Un objetivo que responde al acentuado carácter anti-PSOE que profesan las agrupaciones locales de PA e IU, lo cual hace presagiar una probable alianza entre ambos grupos para desbancar a los socialistas del gobierno en el hipotético caso de que éstos perdieran dos concejales con respecto a 2003. 

En Minas de Riotinto, donde el PSOE, con 6 ediles (mayoría absoluta), apenas aventaja en uno a los tres grupos de la oposición (IU, PA y PP) tras cosechar una victoria en 2003 sustentada por el 52,72 por ciento de los votos, Nuria Hernández deberá lidiar con la crisis económica de un Ayuntamiento que, durante el presente mandato, ha atravesado serias dificultades a la hora de pagar las nóminas de sus trabajadores, debido a la ausencia de ingresos motivada por la inactividad del suelo embargado a la mina. Una circunstancia que, en unión con otras, desgastó al ya ex alcalde José Manuel Delgado. La incógnita está en la reacción de los ciudadanos ante la nueva candidata, aunque determinadas corrientes de opinión sostienen que habría sido la continuidad de su predecesor la que habría supuesto un mayor riesgo para el PSOE en su meta de mantener la dirección del pueblo riotinteño. De hecho, en 2003, tras la reducción de la Corporación de 13 a 11 concejales, causada por el descenso de población, el grupo socialista ya perdió un representante, al mismo tiempo que su porcentaje de votos bajó 1,44 puntos porcentuales para acercar en exceso al PSOE a la frontera que separa la mayoría absoluta de la simple. 

Un futuro difuso se divisa en el horizonte del 27 de mayo en La Granada de Riotinto, donde la anunciada retirada de la popular Salud del Carmen Moreno abre las puertas del poder al PSOE, mientras que en Berrocal, las ayudas recibidas en respuesta al devastador incendio que en el verano de 2004 arrasó el sector del corcho y el patrimonio medioambiental de la localidad pueden jugar un papel determinante en la reelección del socialista Juan Jesús Bermejo, quien en los anteriores comicios, en detrimento del PP, alcanzó el bastón de mando del Consistorio merced a un pacto con IU. En cambio, ningún atisbo permite vaticinar posibles sorpresas en Campofrío, donde José Julio González (PSOE) parte como favorito para alzarse con el gobierno local después de que en 2003 obtuviera 5 de los 7 representantes municipales. 

Una comarca a la espera de proyectos que reactiven la diversificación

 La Cuenca Minera, en su anhelo de hallar el camino hacia un desarrollo que le permita olvidar el periodo de crisis abierto por la clausura de la actividad minera, afronta el inicio de un nuevo mandato con un programa de reivindicaciones similares a las que marcaron el arranque del periodo de gobierno municipal inaugurado en 2003. Entre ellas, el desdoble de la carretera N-435, la recuperación de suelo para la creación de un polígono industrial comarcal capaz de albergar a empresas de grandes dimensiones y un centro de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) que permita la consolidación de la emergente industria del plástico, instalada en la comarca en el contexto de la primera diversificación socioeconómica de finales de los años ochenta. No obstante, las expectativas, al menos, en cuanto a la urgente necesidad de mejora de las comunicaciones, sin la cual resulta inviable la reindustrialización de la zona, son positivas, ya que desde el acceso al poder de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 existe un compromiso por parte del Gobierno central para la conversión en autovía de la carretera que une Huelva con Badajoz, aunque la ejecución del proyecto aún carece de plazos concretos. 

La desidia política marca el mandato en la Mancomunidad   

CUENCA MINERA. Un mandato difícil, con un ambiente viciado por la tendencia al individualismo de los municipios coaligados en torno a la Mancomunidad de la Cuenca Minera. Bajo estas notas pueden englobarse los últimos cuatro años de una institución que encuentra, al estrellarse contra esta realidad, un importante obstáculo para erigirse como el garante de la unidad que requiere la comarca, en su búsqueda de soluciones a la problemática socioeconómica que acucia a la zona desde el cierre de la actividad minera. Diversos episodios acontecidos desde 2003, con los diferentes grupos políticos como protagonistas, evidencian lo que ha sido definido por los propios dirigentes de la comarca como una actitud localista que frena el desarrollo de la Cuenca en su conjunto. 

Entre estas circunstancias aparecen las habituales ausencias de los representantes de PP y PA en los plenos del organismo comarcal, que, más allá de un suceso aleatorio motivado por algún imprevisto, se han convertido en una constante, sobre todo, en lo que se refiere a la única vocal andalucista, la portavoz de este grupo en el Ayuntamiento de El Campillo, Sonia Ruiz, que apenas ha acudido a 3 de las 21 sesiones plenarias celebradas en la Mancomunidad en la presente legislatura. Un hecho que, en el marco de un PA que propugna una apuesta decidida por el ámbito comarcal, pone de manifiesto el carácter independiente de quienes configuran la lista de este partido, al menos, en el municipio campillero.  

No resulta mucho más positiva la participación de los seis miembros del Partido Popular, en la medida en que hasta en 12 ocasiones ha quedado vacía la totalidad de sus asientos en los plenos del ente supramunicipal. Incluso, dos de los tres vocales populares procedentes de La Granada de Riotinto, María Dolores Expósito y Manuel Ceferino Vázquez, no han acudido a ninguna convocatoria. La alcaldesa de esta localidad, Salud del Carmen Moreno, por su parte, sólo ha estado presente en 6 sesiones plenarias, las mismas que la líder de la oposición en Berrocal, María Dolores García, y sólo una menos que el otro vocal del PP berrocaleño, Luis Daniel Romero, quien, tras presentar su dimisión a mediados del actual mandato, no fue sustituido por ningún compañero de filas. El representante de los populares valverdeños, un municipio que sólo es componente de la Mancomunidad de la Cuenca Minera en aquellos temas relacionados con la gestión del agua, sólo apareció en 2 de los 17 plenos en los que fue requerida la participación de la Corporación andevaleña. 

En cuanto al bando socialista, la media de asistencia de los 15 vocales que configuran su grupo comarcal roza el 90 por ciento. Un promedio que desciende, no obstante, al sumar los tres miembros del PSOE de Valverde del Camino, que han faltado al 53 por ciento de las citas. Diecisiete faltas han sumado los tres integrantes de IU, los zalameños Marcos García (6) y Vicente García (5) y el riotinteño Mariano Terán (6), cifra a la que se agregan las 23 ausencias de los dos vocales valverdeños de la coalición, Rogelio Borrego (sustituido después por el teniente alcalde Francisco Rodríguez Donaire) y María Dolores Romero. Los dos representantes del Grupo Independiente de Nerva (Giner), Domingo Domínguez y Carmelo Domínguez, no han intervenido en dos y tres sesiones de forma respectiva. 

Al margen de este caso de supuesta desidia política, también fue objeto de críticas la posición tomada por el presidente de la Mancomunidad y ya ex alcalde de Minas de Riotinto, el socialista José Manuel Delgado, ante el inicio, en diciembre de 2005, de un proceso de subastas de los terrenos embargados a la extinta compañía Minas de Río Tinto (MRT) S.A.L. Ante la oportunidad que suponía la posibilidad de recuperar esa superficie para solventar la carencia de suelo industrial que azota a la Cuenca Minera, resultaba incomprensible la no convocatoria por su parte del Consejo comarcal para el Desarrollo Social y Económico, solicitada con insistencia por alcaldes, sindicatos y empresarios. Al final, el asunto se zanjó con el compromiso por parte de la dirección provincial del PSOE de controlar las ineludibles ventas públicas para evitar que el patrimonio minero cayera en manos de especuladores sin proyectos de interés para la zona. 

La adjudicación del suministro del agua por parte del Ayuntamiento de Nerva (PSOE) a Aqualia a través de un concurso público, pese a tratarse de una competencia mancomunada, o la decisión del Consistorio de Zalamea la Real (IU) de solicitar un taller de empleo al margen del ente supramunicipal, encargado de la gestión de este servicio, constituyen otros ejemplos que avalan la tesis que señala la existencia de una exigua colaboración entre los pueblos mineros en pro de su bienestar socioeconómico. 

Las dos versiones de IU 

El contexto político inaugurado a partir de las elecciones municipales de 2003 en torno al pacto de progreso suscrito por PSOE e IU ha suscitado, en ocasiones, a lo largo del mandato que se aproxima a su fin, un verdadero dilema entre los representantes de la coalición izquierdista en la Mancomunidad de la Cuenca Minera. Una situación alimentada por las diferentes alianzas formalizadas tras los comicios de aquel 25 de mayo, cuando los socialistas de Valverde del Camino mantuvieron el gobierno de este municipio gracias a un acuerdo con IU, mientras que en Zalamea la Real, el izquierdista Marcos García, cuya lista fue menos votada que la del PSOE, era investido como alcalde merced al apoyo del edil del PP en el pleno de constitución de la nueva Corporación. Estas estrategias antitéticas han incidido de forma clara en el ente comarcal (al que el Consistorio valverdeño tiene transferidas las competencias en materia de agua) ante los puntos del orden del día que escapaban a la unanimidad propia de aquellos que eran llevados a las sesiones plenarias como meros trámites. Así, por ejemplo, el 19 de enero de 2005, a la hora de aprobar el incremento de las tasas de consumo de agua en respuesta a la subida del Índice de Precios de Consumo (IPC), los vocales de IU procedentes de la localidad andevaleña se abstuvieron después de que su portavoz, Francisco Rodríguez Donaire, aseverara que si hubiera sido necesario para su ratificación habría votado a favor. Sus compañeros de filas de Zalamea la Real, en cambio, se opusieron de forma tajante a la modificación de los precios.

El vanguardismo y las viejas tradiciones

VALLE DE GUADALHORCE (MÁLAGA). El presente es el resultado de los avatares que construyeron nuestro pasado. Incontables son ya las ocasiones en las que los ciudadanos, en especial, los jóvenes, han escuchado afirmaciones similares en un intento de mantener vivo, o recuperar del olvido, el recuerdo, la memoria de quienes nos precedieron, de las generaciones que, a través de su esfuerzo, colocaron los cimientos del estado del bienestar actual. En torno a esta realidad, bajo el contexto de un planeta cada vez más globalizado, jóvenes de la Cuenca Minera y el Andévalo, junto a participantes de las comarcas del Corredor de la Plata, Guadix y el Valle de Guadalhorce, saborearon el último fin de semana el magnánimo valor de los productos típicos de la tierra andaluza, elaborados de forma artesanal con el objetivo de preservar la calidad de los alimentos que manaron de las mentes de nuestros ancestros. Todo ello, en busca de alternativas, de soluciones, a la crisis del mundo rural, de potenciar el desarrollo de los pueblos andaluces que sufren de un modo directo el azote del crecimiento desmesurado de las frías e impersonales urbes. Una salida que se abre ante la recuperación de las tradiciones, con tintes de vanguardismo, de adaptación a los nuevos tiempos, nunca ante el sometimiento a transformaciones deletéreas de su esencia, de su riqueza.

Se trataba del ‘V Encuentro de Jóvenes por el Desarrollo Rural’ organizado por los grupos de desarrollo rural. El escenario, un complejo turístico anclado en el entorno natural de Coín (Málaga), lejos del ajetreo y la contaminación de las ciudades. Allí, la última generación de andaluces, el colectivo en el que recaen las posibilidades de progreso de sus municipios, convivió en fusión con un medio ambiente sano, libre de impurezas, para no sólo conocer los manjares que inundan el patrimonio gastronómico de la comunidad autónoma, sino para participar, incluso, en su confección.

Una dinámica de grupo sirvió en la noche del viernes para abrir el telón de un fin de semana dedicado a las potencialidades del ámbito rural y favorecer el tejido de lazos de amistad entre unos grupos movidos por un fin común: la construcción de un futuro en su tierra que no les aboque a marcharse de sus pueblos. Unidos, caminaron por las calles de un pueblo siniestro, rodeados por brujas, zombis, jorobados y locos armados con motosierras, en su anhelo de hallar al príncipe encantado que les otorgaría el privilegio de la salvación. Tras conseguirla, al día siguiente, descubrieron la majestuosidad de la agricultura ecológica, la apicultura o tareas como la elaboración de quesos, pan y dulces.

Aún quedaba, no obstante, lo más gratificante, un conjunto de talleres artesanales en el que los jóvenes aprehendieron las artes de la creación de jabones naturales, el aliño de aceitunas, el diseño de esencias terapéuticas, la manufacturación de productos con esparto y pleita y la modelación de pájaros de barro. Una actividad que precedió a la degustación de las exquisitas viandas que configuran la repostería de cada provincia andaluza, entre las que se encontraban los roscos del Andévalo, acompañados por el anís de Zalamea la Real. Las fresas de San Bartolomé de la Torre, el jamón y otros derivados del cerdo o las naranjas de El Campillo fueron otras de las constantes en la mesa durante todo el fin de semana.

La despedida llegó tras la discusión de las medidas necesarias para avanzar en el desarrollo de cada una de las comarcas andaluzas. Unas propuestas que serán recogidas en un documento para su análisis e implementación al calor de la Nueva Estrategia Rural para Andalucía, NERA, que organizará el destino de los fondos europeos en el marco 2007-2013.

De desecho a... ¿patrimonio?

De desecho a... ¿patrimonio?

MINAS DE RIOTINTO. Resulta curiosa la complejidad del ser humano, su vinculación incondicional a las tradiciones. Incontables son los meses que un vehículo incendiado lleva en la cuneta de la travesía de Minas de Riotinto, algo que lo ha convertido en un elemento de su paisaje, en parte de su patrimonio. Al menos, eso pensarán aquellos a quienes corresponde trasladarlo al desguace más cercano.