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Pablo Pineda

La quema de Judas purifica al pueblo y cierra la Semana Santa

La quema de Judas purifica al pueblo y cierra la Semana Santa

EL CAMPILLO. La tradición y el pueblo campillero volvieron a encontrarse en la madrugada del pasado domingo a través de la popular quema de Judas, en la que el fuego desterró del municipio las malas vibraciones y purificó las almas de los ciudadanos, al reducir a cenizas a los personajes de trapo que, rellenos con hojarascas y cartones, fueron creados por los lugareños para despedir la Semana Santa. Como marca la costumbre, entre los muñecos expuestos con el único fin de servir de pasto para las llamas se encontraban protagonistas de la actualidad social más inmediata y actores emblemáticos de aquellas fábulas que aún permanecen intactas en el recuerdo de todos gracias a la transmisión de sus historias de generación a generación. El ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz; Bea, la bella secretaria tapada de una de las series de televisión de moda; la famosa y despampanante Belén Esteban; Ronaldinho, el mago del balón; sin olvidar al carismático Pinocho, a una pareja flamenca o a un rechoncho aficionado a la recogida de gurumelos, entre otros, se concentraron en los aledaños del colegio público de El Campillo en el ocaso del sábado de gloria. 

Tras la deliberación de un jurado compuesto por representantes de la Corporación municipal y de las diferentes asociaciones locales, fue la creación de madera de Gepeto a la que crecía la nariz con cada mentira que contaba, recuperada en forma de trapo por un grupo de jóvenes campilleros, la que se alzó con el galardón de mejor Judas, valorado en sesenta euros. También fueron reconocidas con sendos premios de treinta euros la escena de Belén Esteban junto a su hija Andrea en un parque infantil y el ambiente romero formado por la pareja adecentada con trajes de flamenco. Era el colofón de una Semana Santa abierta por las procesiones del Jueves y el Viernes y las ya habituales acampadas de los jóvenes en la finca municipal El Cura.

El valor de la sonrisa de un niño

El valor de la sonrisa de un niño

La agrupación local de las Juventudes Socialistas organiza una jornada de juegos infantiles bajo el lema El Campillo más joven

EL CAMPILLO. Existen circunstancias cuyo valor escapa a las estrictas fronteras de la contabilidad económica, al hermetismo del omnipresente sistema capitalista: la sonrisa de un niño. Una expresión que brotó a raudales en la Plaza del Ayuntamiento de El Campillo bajo el contexto de una jornada de juegos de diversa índole organizada por la agrupación local de Juventudes Socialistas. Aunque el mal tiempo retrasó su inicio durante 24 horas, el alba asomaba el pasado domingo en la localidad minera en torno a una gratificante ausencia de nubes y los menores salían a la calle en busca de la concreción de un sueño quebrantado por la lluvia apenas un día antes.

Todo estaba dispuesto para su diversión, una amplia amalgama de elementos diseñados para el ocio se concentraba en el centro neurálgico del municipio. Porterías, balones, paracaídas, pinturas, discos, sacos... e, incluso, payasos, abstraían al espacio de la monotonía, acrecentaban el ya de por sí destacado trasiego de personas propio de las jornadas matinales de los fines de semana. En el trasfondo, un objetivo común: el fomento de la convivencia de los benjamines, de la última generación de campilleros, y, en consecuencia, inundar de felicidad las vidas de los depositarios del futuro, en cuyas manos recaen las posibilidades de desarrollo social y económico de su pueblo minero.

Cientos de niños disfrutaron, brincaron, cantaron, bailaron y jugaron hasta la extenuación por mediación de las diferentes actividades ideadas por la agrupación local de Juventudes Socialistas. El color rojo de camisetas estampadas con el lema ‘El Campillo Más Joven’ cubría de alegría, como si de un manto de fantasía se tratara, la totalidad de la Plaza del Ayuntamiento, junto al monumento dedicado al 75 aniversario de la emancipación de la localidad del pueblo matriz de Zalamea la Real. La inocencia, la simpatía, la amistad, la solidaridad, la deportividad... se erigían como los valores preponderantes, lejos de las tensiones, el egoísmo, la intolerancia o la competitividad exacerbada que, a menudo, presiden las relaciones interpersonales de los mayores.

Unos competían por el trofeo de fútbol 3x3 mientras otros se entretenían con el lanzamiento de discos hasta que emergieron de repente dos payasos para convertirse en el objeto de las miradas de todos por unos instantes. Los saltos, las bromas o el ‘baile del melocotón’ de estos peculiares personajes precedía así al posterior taller de pintura que aderezó el rostro de cada uno de los participantes, cuyas caras, en su conjunto, pasaron a representar a una larga lista de entrañables animales. Luego llegaría el rescate de juegos populares como el de la silla, el de la escoba, la carrera de sacos, el matar o el del pañuelo, en los que los más pequeños vibraron de un modo absoluto, al mismo tiempo que sorprendían a sus progenitores con la exhibición de sus excelsas dotes de desparpajo e ingenio, con su siempre sana pillería en su persecución de la victoria. Algo que, a la postre, resultaba ser lo menos importante.

Aún faltaba la actividad estrella de la jornada, la gymkhana. En grupos de cinco miembros, los niños iniciaron su odisea por cada una de las pruebas que les conducirían a la revelación del secreto de la eterna juventud y a alzarse con el trofeo que simbolizaba este preciado privilegio. El primer escollo: tragar, con los ojos vendados y las manos atadas, magdalenas bañadas en chocolate caliente facilitadas por un compañero que tampoco disponía, de forma pasajera, de su visión. Con las caras ocultas tras una careta de cacao y leche emprendieron la marcha hacia sus casas en busca de los atavíos característicos de un playero. En bañador, con cubo y palas, toalla al hombro y en compañía de una sombrilla se tumbaron todos a las puertas del Ayuntamiento, requisito indispensable para recoger las pistas necesarias para el desarrollo de una tercera prueba: una suma de cantidades, casi infinitas, sin cuyo resultado correcto no podían proseguir su camino...

Un parque para mantener en forma a los mayores campilleros

Un parque para mantener en forma a los mayores campilleros

EL CAMPILLO. Los mayores de El Campillo disponen ya de un espacio en el que emplearse a fondo para mantenerse en plena forma física y evitar así los estragos propios de la inactividad. Un conjunto de nueve aparatos permitirá a los campilleros con edad avanzada ejercer los distintos músculos y articulaciones de sus cuerpos en el recién estrenado Parque de Mayores. La bicicleta estática, el giro de cintura, la pasarela con escalones, la espaldera, las ruedas de brazo, el giro de muñeca, la rueda de hombros, el rodillo giratorio y la escalera de dedos son los dispositivos que configuran unas instalaciones apenas extendidas por el territorio onubense.

Al margen de su carácter público, otro de los colectivos que se beneficiará de un modo directo de las nuevas dotaciones de ocio será el conformado por los pacientes del centro de día para enfermos de Alzheimer Teresa Sousa Prieto, que, dada la proximidad existente entre ambos enclaves, desarrollarán parte de sus ejercicios de rehabilitación en el Parque de Mayores.

La iniciativa municipal, con un presupuesto global que ronda los 20.000 euros, ha contado con el apoyo económico de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, cuya aportación ha ascendido a unos 11.300 euros, y de la Diputación Provincial de Huelva, que ha contribuido a la ejecución de la idea con una partida de alrededor de 5.000 euros, nació, como aseguró la teniente alcalde y responsable del área de Bienestar Social del Ayuntamiento de El Campillo, Encarnación Palazuelos, con el objetivo de incrementar los niveles de calidad de vida entre los mayores campilleros.

El centro de día para enfermos de Alzheimer dispondrá de 20 nuevas plazas concertadas

EL CAMPILLO. Una vez puesto en funcionamiento en enero de 2005 y tras un intento fallido en febrero de 2006 por problemas de agenda, la consejera para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro, inaugura hoy el centro de día para enfermos de Alzheimer Teresa Sousa Prieto. No obstante, más allá del trámite oficial que supone el descubrimiento de la placa, lo más destacable es el compromiso adquirido por parte del departamento que dirige Navarro para ejecutar la ampliación de las instalaciones y duplicar el número de plazas concertadas del centro, en el que, en consecuencia, la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA) de El Campillo podrá atender en las próximas fechas a un total de 40 pacientes.

 El proyecto, aún pendiente de su adjudicación definitiva, cuenta con un presupuesto de 238.661,06 euros (cuantía a la que hay que sumar una partida de algo más de 60.000 euros en materia de equipamiento) y favorecerá el incremento de la superficie del centro de atención diurna desde los 350 metros cuadrados actuales hasta un total que oscila entre los 750 y los 800 metros cuadrados. Las obras se desarrollarán, al igual que la primera fase de la edificación, sobre suelo cedido por parte del Ayuntamiento de El Campillo, de modo que la AFA dispondrá de la planta baja del antiguo colegio público al completo.

En este punto, el presidente de la asociación, Manuel Romero, subrayó la trascendencia de esta actuación para el conjunto de la Cuenca Minera, en la medida en que, según aseguró, en estos instantes no sólo están cubiertas las 20 plazas del centro, sino que, además, existe una lista de espera constituida por pacientes que requieren un tratamiento urgente que ayude a ralentizar el avance de una patología degenerativa como el Alzheimer.

La dotación de dos nuevas aulas de psico-estimulación, un comedor de mayores dimensiones y una más amplia sala de rehabilitación, sin olvidar el ensanche del espacio destinado al servicio de botiquín y la construcción de dos vestuarios para la plantilla, constituyen los ejes principales del proyecto. Algo que se traducirá, en paralelo, en un aumento de los puestos de trabajo generados por el centro de día, cuya cantidad exacta dependerá de las necesidades que surjan a partir de la inserción de nuevos pacientes. En la actualidad, la atención a enfermos de Alzheimer mantiene empleados en El Campillo a 14 personas de un modo directo (6 auxiliares de enfermería, un enfermero, un fisioterapeuta, un psicólogo, un pedagogo, un auxiliar administrativo, un trabajador social, una limpiadora y un conductor). Una cifra a la que hay que añadir un fisioterapeuta y un terapeuta ocupacional contratados a través de programas específicos y 5 alumnos del proyecto Odiel, promovido por la Diputación Provincial de Huelva, que desempeñan la función de auxiliares de enfermería en prácticas. 

Sin duda, la próxima ampliación supondrá un importante empuje a la labor que ejerce esta organización sin ánimo de lucro en su constante lucha contra una enfermedad que arrebata a los mayores su más preciado tesoro: el recuerdo de toda una vida. Una meta para la que recibirán un nuevo vehículo adaptado cuyo coste de 40.000 euros será sufragado por la Fundación El Monte y la Diputación Provincial de Huelva, con una aportación de 20.000 euros por parte de cada institución.

El Parque Los Puentes es el lugar designado como ‘botellódromo’

El Parque Los Puentes es el lugar designado como ‘botellódromo’

EL CAMPILLO. Tras varias semanas de prohibición a causa de la entrada en vigor de la Ley sobre Potestades Administrativas en Materia de Determinadas Actividades de Ocio en los Espacios Abiertos de los Municipios de Andalucía, la denominada Ley ‘Antibotellón’, los jóvenes campilleros pueden retomar la práctica de este fenómeno, una vez que el Ayuntamiento de la localidad ha habilitado un recinto para ello. El lugar elegido, a instancia de Juventudes Socialistas, es el Parque Municipal Los Puentes, ubicado en la parte suroccidental del casco urbano, con una superficie de 3.182 metros cuadrados. Se trata de una zona que, tradicionalmente, ya fue empleada como punto de encuentro de las últimas generaciones de campilleros durante las noches de los fines de semana y que, de un modo paulatino, había sido abandonada por las mismas en un proceso de acercamiento hacia los alrededores de los bares del municipio. Un área en el que provocaban graves molestias a un numeroso grupo de vecinos, con la conflictividad que ello supone debido a la confrontación de los derechos de quienes optan por destinar la madrugada al ocio y los de aquellos que prefieren dedicarla al descanso.

Ante la necesidad de adaptación al nuevo marco legal y de hallar un equilibrio entre las demandas de las distintas partes afectadas por el fenómeno del botellón, Juventudes Socialistas de El Campillo, una vez estudiados diversos enclaves y tras la celebración de una reunión con la Ejecutiva Local del PSOE, remitió una petición definitiva al Consistorio que fue aceptada de inmediato por el equipo de Gobierno. Éste se comprometió a mantener iluminada de un modo permanente la zona, un elemento disuasorio de cara a posibles actos vandálicos o de insalubridad, y a instalar en la misma, en el periodo más corto posible, las infraestructuras imprescindibles para el adecuado desarrollo de actividades de ocio en las que el alcohol ocupa un papel protagonista: contenedores de basura selectiva, servicios públicos, nuevos bancos... Todo ello, sin olvidar el incremento de la vigilancia policial a través de los agentes locales, en colaboración con la Guardia Civil, y el refuerzo del servicio de limpieza.

De igual modo, en respuesta a la petición de la organización juvenil socialista, el Ayuntamiento estudiará la viabilidad de la instalación de una carpa o estructura que dé cobijo a los jóvenes en aquellos días en los que la lluvia irrumpa de un modo inesperado, en la cual, además, no se descarta la inclusión de algún dispositivo que sirva para amenizar el botellón con música a través de una concesión a un emprendedor. Una circunstancia que evitaría la afluencia de vehículos ‘discoteca’ en el ‘botellódromo’ y la contaminación acústica que ello implica. No obstante, esta última emerge como una iniciativa a medio plazo que queda supeditada, en primer lugar, a la consolidación del espacio como centro de la movida campillera.

En paralelo, según declaraba Juventudes Socialistas en su proposición, el traslado del botellón al Parque Municipal Los Puentes servirá para la recuperación y puesta en valor de un área verde olvidada por una ciudadanía que apenas ha hecho uso de ella en los últimos años. Un apartado en el que el brazo juvenil del PSOE también encontró el respaldo del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de El Campillo.

El equipo de Gobierno paraliza la dimisión de Fernando Pineda

El equipo de Gobierno paraliza la dimisión de Fernando Pineda

EL CAMPILLO. Aunque, en apariencia, pueda rozar los límites de lo grotesco, la realidad es que el Ayuntamiento de El Campillo ha experimentado en los últimos meses una situación que sobrepasa las barreras de lo usual. Si bien hay dirigentes políticos que intentan aferrarse por todos los medios al cargo que ostentan, en el caso de la localidad minera se ha producido el fenómeno contrario. Una vez anunciada su firme intención de no presentarse a la reelección en las elecciones municipales del 27 de mayo de 2007 (algo que era ya un secreto a voces), el alcalde campillero, Fernando Pineda (PSOE), registró a mediados del mes de diciembre de 2006 en el Consistorio un escrito de dimisión que, en un principio, debía llevarse a efecto en un Pleno antes del fin del pasado año. Sin embargo, a instancias de sus compañeros del equipo de Gobierno, Pineda aún no ha procedido a la convocatoria de dicha sesión, la cual marcaría el inicio de la conclusión de su carrera en la política municipal.

La intención del regidor era abandonar la presidencia del Ayuntamiento antes del término del presente mandato como consecuencia de su nueva situación familiar, ya que, por motivos de trabajo, hace ya varios meses que, al no estar liberado, se vio obligado a trasladarse a la capital onubense. Desde entonces, durante su ausencia, es la actual teniente alcalde y próxima candidata socialista, Encarnación Palazuelos, la que ejerce sus funciones cotidianas. De ahí, que Fernando Pineda optara por delegar en ella el sillón de la Alcaldía, aunque sin que ello entrañara el abandono de su acta de concejal.

De haber tenido éxito, la tentativa del máximo representante local habría supuesto el nombramiento de Palazuelos como regidora del municipio antes de la cita con las urnas. Algo a lo que, al parecer, se ha opuesto la aspirante socialista, cuya intención es que sean los ciudadanos los que, a través del voto, la invistan, si lo consideran oportuno, como su nueva dirigente.

En consecuencia, todo apunta a que Pineda, a sus 59 años, tendrá que agotar los cuatro años de la presente legislatura para que su retirada de la vida pública local sea definitiva. Atrás quedarán 28 años sin interrupción (desde los primeros comicios municipales celebrados tras la restauración de la democracia) como miembro de la Corporación de El Campillo, en la que ha ocupado la Alcaldía durante cinco mandatos. Del mismo modo, entre otros puestos de responsabilidad política, siempre ligado al PSOE, fue parlamentario andaluz entre 1982 y 1986, vicepresidente de la Diputación Provincial de Huelva desde 1991 hasta 1999 y presidente de la Mancomunidad de la Cuenca Minera de Río Tinto entre 1999 y 2003.

Juventudes Socialistas recauda unos 400 kilos de alimentos para el pueblo saharaui

Juventudes Socialistas recauda unos 400 kilos de alimentos para el pueblo saharaui

EL CAMPILLO. Una partida de alrededor de 400 kilogramos de alimentos imperecederos, material escolar, ropa y productos de higiene personal. Éste es el balance de la iniciativa promovida en El Campillo por la agrupación local de Juventudes Socialistas a lo largo de la última semana, en el marco del plan de voluntariado ideado por la comisión ejecutiva provincial de esta formación. Una ayuda cuyo destino definitivo será el deprimido pueblo saharaui. El objetivo, bajo la conciencia de que no supondrá la solución definitiva a la precaria situación humanitaria que atraviesa este colectivo, resultado del conflicto con Marruecos, paliar, en cierta medida, las circunstancias de hambre y carencia de bienes básicos (tales como vestimenta o utensilios imprescindibles para la educación y la limpieza) que sufren sus habitantes en su infausta vida cotidiana.
Ingentes cantidades de arroz, legumbres, aceite, harina, pasta, latas de conservas, sal, sopa, azúcar, galletas, cereales, café, cacao, leche o zumos partirán rumbo a los estómagos necesitados de los campamentos de refugiados del desierto argelino; todo ello, sin olvidar otros artículos como jabón, papel higiénico, compresas, pasta de dientes e, incluso, cuchillas de afeitar. De igual modo, en el plano escolar, cuadernos, bolígrafos, rotuladores, lápices de colores o ceras, entre otros elementos educativos, servirán de apoyo a la alfabetización de los niños saharauis.
En su conjunto, se trata de un amplio paquete de recursos en cuya configuración, junto a vecinos del municipio a título individual, ha colaborado la mayor parte de las asociaciones y comercios de El Campillo, en un claro ejercicio de solidaridad que ha superado con creces las expectativas iniciales. La secretaria local de Juventudes Socialistas, María Monterrubio, reconocía, en este sentido, una vez finalizadas las labores de recaudación de alimentos, que “la práctica totalidad de entidades del núcleo minero se ha volcado a la hora de aportar su grano de arena a esta noble causa”.

Toda la comunicación en un enchufe

La implantación del cable conlleva un enorme avance en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación en el sentido en que ofrece al usuario la posibilidad de acceder de manera conjunta a los servicios de telefonía, de televisión digital (con una amplia amalgama de cientos de canales) y a una conexión a Internet de alta velocidad. Es decir, un simple enchufe posibilita el disfrute de todos los servicios de la comunicación a un nivel de notoria calidad y a un precio asequible. No obstante, a pesar de sus múltiples ventajas, las redes de cable no carecen de puntos débiles como el coste de instalación y actualización frente a la tecnología ADSL, que utiliza las líneas telefónicas de cobre ya instaladas, con el ahorro que ello supone. Ahora bien, las operadoras de cable ofrecen en aquellos lugares a los que ya han llegado a través de su propia línea de fibra óptica una línea de calidad y sin interferencias. En todo caso, ambas tecnologías presentan deficiencias que deberán solventar para imponerse en el mercado a sus competidores.

A este respecto hay que apuntar que el marco de competencia aplicado por el Gobierno central a través de las llamadas demarcaciones es bastante alto, lo cual provoca que las ofertas de las operadoras de cable sean cada vez más interesantes para los usuarios. En el territorio andaluz la competencia se centra en la pugna entre ONO, que extiende su dominio por Huelva y Cádiz, y Supercable, presente en el resto de las provincias andaluzas. En este sentido, se habla desde hace bastante tiempo de una posible alianza entre Auna (Supercable) y ONO, lo que supondría una fuerte unión formada por capital español y extranjero que podría competir a un alto nivel con Telefónica, el claro dominador del mercado español. De hecho, muchas son las voces que ven esta fusión como un hecho imprescindible para que el cable pueda hacer frente a Telefónica.

En definitiva, se puede concluir que el cable se ha convertido en una firme alternativa a la tecnología ADSL por las múltiples ventajas que presenta, tanto por la calidad de sus servicios de comunicación como por el bajo precio al que son ofrecidos a los usuarios. La observación de la actividad de ONO y Supercable en el territorio andaluz da pruebas fehacientes que permiten comprobar la veracidad de esta afirmación. No obstante, aún queda camino por recorrer.