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Pablo Pineda

Godo gana el IV Campeonato de Play Station 3 - Pro Evolution Soccer de JSA

Godo gana el IV Campeonato de Play Station 3 - Pro Evolution Soccer de JSA

Derrotó en la final a José Viguera Romero y se suma a un palmarés que aún domina Jerónimo Mariano con dos títulos

EL CAMPILLO. El palmarés del Campeonato de Play Station 3 - Pro Evolution Soccer de las Juventudes Socialistas (JSA) de El Campillo-Salvochea suma un nuevo nombre: Francisco José González Esteban, Godo, que, al mando del Real Madrid, se adjudicó el pasado mes de marzo en la Casa del Pueblo la cuarta edición de este torneo tras vencer en una apasionante final a José Viguera Romero. Ambos llegaban a ese último envite después de superar en las semifinales a Alejandro Navarro y Manuel Muñoz, de manera respectiva, en unos duelos que no se resolvieron hasta los instantes finales. De esta forma, Godo iguala a títulos con el ganador del pasado año, Fran Arroyo Sánchez, en un ranking que aún encabeza Jerónimo Mariano, que levantó los dos primeros trofeos.

JSA recauda 240 kilos de alimentos para el pueblo saharahui

JSA recauda 240 kilos de alimentos para el pueblo saharahui

La campaña ha contado con la solidaridad, además de vecinos a título individual, de asociaciones como AFA, las hermandades de la Santa Cruz y la Virgen de la Granada, Acamacum, Athenea o la Escuela de Fútbol Base

EL CAMPILLO. La Agrupación Municipal de Juventudes Socialistas (JSA) de El Campillo-Salvochea puso en marcha entre finales de diciembre y principios de enero su habitual campaña de recogida de alimentos no perecederos para el pueblo saharaui. La iniciativa, que contó con la colaboración del Supermercado Marisol, puso de relieve, por enésima vez, la solidaridad de la ciudadanía campillera, en particular, y de su tejido asociativo, en general. El balance, pese a los tiempos de crisis, fue de 240 kilogramos de comida aportados por vecinos a título individual y por entidades como AFA-El Campillo, las hermandades de la Santa Cruz y de la Virgen de la Granada, Acamacum, Athenea o la Escuela Municipal de Fútbol-Base. El brazo juvenil del PSOE valora la utilidad de una acción que, si bien no emerge como la solución definitiva a la precaria situación humanitaria que azota a los saharahuis por el enquistado conflicto con Marruecos, al menos, supone un pequeño grano de arena y evita que su causa justa caiga en el olvido.

El Campillo roza la proeza

El Campillo roza la proeza

Los mineros merecieron la victoria ante un Villablanca conservador que sólo creó peligro a balón parado · El árbitro no quiso ver unas claras manos de Jesuli en el área visitante

EL CAMPILLO. El Campillo acarició la victoria en la ida de la fase de ascenso a Regional Preferente. La mereció, porque fue mejor que su rival, porque dio más sobre el césped artificial del Francisco Valero Rojas ante un Villablanca que aterrizaba en la localidad minera con la vitola de favorito que le otorgaba su primer puesto en el Grupo I; y por su afición, conjurada bajo el Frente de la P... Viga para hacer historia, para llevar en volandas a su equipo hacia el triunfo. Ésa era la meta de los salvocheanos, acudir al partido de vuelta con un resultado favorable, con garantías. Casi la alcanza, la tenía en su mano, pero se esfumó. No por falta de méritos, sino por la efectividad de un oponente que, con muy, poco, se embolsó un enorme premio, un empate a dos sellado con sólo dos golpes a balón parado, sin olvidar la pena máxima que no quiso ver el trencilla en el área forastera.

La escuadra blanquiazul fue la única que arriesgó. Aunque sin hacer un buen juego, superó siempre a los visitantes, en todas las facetas. Quizás le faltó a los hombres de José María Coronado un manejo más fluido del esférico en la medular para así acrecentar su dominio y plasmarlo en el marcador con contundencia. Eso sí, ambas escuadras se mostraban respeto en el arranque, demasiado. Se tanteaban para medir sus fuerzas, sobre todo, en el centro del campo. Ahora bien, fue el Campillo el que, de forma decidida, exhibió credenciales para hacerse acreedor del control de un choque que el míster villablanquero se limitaba a leer con un once replegado. Sólo intentaba sorprender en velocidad a la zaga minera.

Los campilleros pecaron de una cierta falta de profundidad, ya que, de haber aprovechado el dominio tanto territorial como de juego, se hubieran marchado al descanso con, al menos, dos goles en su zurrón. Al final llegó uno. Cuando ya nadie creía en la ventaja local y los jugadores estaban prestos para tomar el camino de los vestuarios, un centro desde la diagonal derecha llega a Salvi, que, muy hábil, de cabeza, cruza el esférico. Dejó sin posibilidad de reacción al meta David Lepe. Era el 1-0. Explotaba el graderío de júbilo. El éxtasis embargó el Valero Rojas.

La segunda parte siguió bajo la misma tónica: un Campillo que perseguía ampliar su renta y un Villablanca fiel a sus principios, muy conservador, a la espera de una contra mortífera. En el minuto 53 ya Salvi pudo ampliar las distancias, pero su disparo fue desviado a córner por el arquero visitante. De lo que pudo ser, a una fatídica realidad, cruel. Cuatro minutos después, el mazazo para los salvocheanos. Una falta en la frontal del área de Manuel David es lanzada por Patrón. El desenlace, la igualada (1-1). El gol cayó como un jarro de agua fría tanto en la parroquia como en los jugadores locales. También los enrabietó, puesto que, apenas transcurridos dos minutos, un cambio de orientación de derecha a izquierda llega a Justo, que controla dentro del área y agarra un tremendo zurdazo que repele David Lepe. Vizcaíno, muy atento, fusila al portero y firma el segundo de la cuenta minera. Se hacía justicia.

El 2-1 dio a paso a instantes en los que el Campillo, incluso, comenzó a gustarse. Se presumía la consecución del tercero, se respiraba en el aire, pero nada más lejos, porque, en el minuto 67, un error infantil de la zaga provoca que el colegiado decrete una pena máxima que se encargaría de transformar Cano (2-2). El Villablanca, sin hacer nada del otro jueves, otra vez a balón parado, extraía petróleo de su escasa ambición.

El Campillo, con el 2-2, no redujo sus deseos, su sed de victoria. No cesó en su ansia por desnivelar el casillero, aunque la retraída y seria defensa visitante se lo impedía cada vez que las huestes de José María Coronado merodeaban el portal villablanquero. Ya fue un querer y no poder de los presididos por Francisco Vera, entre lo que destacaron dos acciones consumadas en los minutos 80 y 85. La primera, un disparo de Vizcaíno que es interceptado con las manos por Jesuli para cortar la trayectoria de un balón que se dirigía a puerta. Un lance que ni el asistente de la banda de tribuna ni el árbitro, muy protestados, quisieron ver. La segunda, una jugada por la banda izquierda de Caballero que terminó con un centro que se paseó por la meta sin encontrar rematador cuando todo el graderío cantaba ya el tanto.

El 2-2 ya no se movería en un envite en el que el Campillo, tesonero y trabajador, mereció mejor resultado ante un Villablanca que dio mucho menos de lo que se esperaba del cartel que portaba, el de gigante de la categoría tras imponerse con claridad en el Grupo I de Primera Provincial. No lo lució, decepcionó sobre el césped artificial del Francisco Valero Rojas. La eliminatoria, sin embargo, si cae de su lado, aunque sigue abierta. Todo se decidirá en su feudo el próximo domingo 27 de mayo.

CAMPILLO-VILLABLANCA: 2-2

CAMPILLO: Manuel David, Jorge, Fernando Pineda (Víctor, 75’), Rubén, Israel, Liberto, José Mari, Caballero, Vizcaíno, Justo y Salvi.

VILLABLANCA: David Lepe, Juan, Cuca, Pepete, Jesuli, Miravent (Jesús, 85’), Patrón, Antonio, Tomás (Requena, 90’). Cano (Juanma, 78’) y Miguel.

Árbitro: Sevilla Gómez, auxiliado en las bandas por Muñoz García y Santos Abad. Regular, dejó de señalar un claro penalti en el área visitante en el 80’. Alargó cuatro minutos las dos mitades del encuentro. Amonestó a los locales Rubén (30’), Justo (40’) y Vizcaíno (62’); y al visitante Cuca (24’).

Goles: 1-0, Salvi (45’+2’). 1-1, Patrón (57’). 2-1, Vizcaíno (59’). 2-2, Cano (67’), de penalti.

Incidencias: Partido disputado en el Municipal Francisco Valero Rojas con la mejor entrada de la temporada en una tarde muy calurosa y en la que la afición campillera no paró de animar. Poca afluencia de seguidores visitantes. En los prolegómenos del partido, el presidente del Campillo CF, Francisco Vera Mancheño, pidió matrimonio a su prometida, Mari Ángeles Pérez Navarro, a través de una pancarta que portaban los futbolistas blanquiazules.

La fase de ascenso, con aroma a boda en El Campillo

La fase de ascenso, con aroma a boda en El Campillo

El presidente del club, Francisco Vera, con la complicidad de los jugadores, pidió matrimonio a su novia, Mari Ángeles Pérez, antes de que echara a rodar el esférico

EL CAMPILLO. El Campillo CF se preparaba ayer para una de esas citas que, para lo bueno o para lo malo, pasan a engrosar las páginas de la historia de un club, una fase de ascenso a Regional Preferente, a la categoría en la que el conjunto salvocheano ya brilló entre los 90 y principios del presente siglo. El conjunto minero lo hacía con aromas de boda, la de su presidente, Francisco Vera Mancheño, que, antes de que echara a rodar el esférico, pidió matrimonio a su prometida, Mari Ángeles Pérez Navarro. Y con unos testigos (más bien, cómplices) de excepción, los jugadores blanquiazules, que saltaron al césped artificial del Francisco Valero Rojas con una pancarta con la pregunta mágica: ¿Quieres casarte conmigo? La novia no podía dar un no por respuesta.

La acera no es lugar para peatones

La acera no es lugar para peatones

EL CAMPILLO. La acera no es lugar para peatones, sino para el reciclaje de papel, cartón y envases de plástico. Al menos, así es en la calle Granada de la localidad minera de El Campillo, donde los viandantes, dentro de una solidaridad que alcanza niveles inusitados, hasta renuncian a caminar por su hábitat natural con tal de dejar sitio a los contenedores de basura selectiva. Asumen así el riesgo de avanzar por el centro de la calzada. Otros incurren en un sacrificio aún mayor, pues hasta se privan de salir o entrar en su vivienda (eso sí, tienen la seguridad de que ningún coche aparcará en su puerta). Todo sea por el desarrollo sostenible.

Y salió el sol para colmar de esplendor a la Santa Cruz

Y salió el sol para colmar de esplendor a la Santa Cruz

Más de 2.500 romeros peregrinaron hacia Rocalero en una fiesta que propicia cada año el regreso de muchos de los campilleros que se distribuyen por toda la geografía nacional

EL CAMPILLO. Y, por fin, se hizo la luz. Los rayos del sol se abrieron hueco el domingo entre la negrura de las nubes y los campilleros pudieron peregrinar junto al simpecado por la senda que le llevaría, una vez más, hacia Rocalero bajo el esplendor de un cielo azul. Quedaba en el olvido la incesante caída de agua de la primera marcha, la del sábado, la de la búsqueda del romero para agasajar a la Santa Cruz en su ermita al regreso a un casco urbano que, por trigésimo cuarto año consecutivo, había quedado vacío, convertido en un desierto durante unas horas ante el éxodo masivo de un pueblo envuelto por la devoción por su fiesta, por la celebración con mayor arraigo entre el paisanaje minero.

Daba igual la lluvia. El fervor no pararía, como ya se comprobó el viernes en el acto del cambio de varas, cuando Isabel María Romero Marmesá y Hector Alejandro Muñoz Carmona asumían la responsabilidad, cumplían el sueño, de guiar a su gente por la vereda que arranca desde Cuatro Vientos. El Campillo tenía sed de romería y nada evitaría que la saciara. Se palpaba en el ambiente en cada segundo, como en el lleno absoluto de las actuaciones de Rocío ‘La Luberita’ y Cantores de Híspalis, trasladada a la nave municipal por la adversidad climática. Pero la ausencia de las inclemencias del tiempo en el día más anhelado del calendario salvocheano, el primer domingo de mayo, era bienvenida. Lo confesaban los rostros de los fieles cuando, al alba, en los instantes previos a la santa misa, contemplaban la majestuosa claridad del día.

Pasadas las 10:00 horas, la Hermandad que preside Enrique Diéguez enganchaba los bueyes y colocaba el estandarte de la Santa Cruz en el simpecado. Comenzaba el último camino. Entre gritos de ¡viva! más de 2.500 personas bajaban por la calle Constitución para adentrarse en la senda. La  hilera, encabezada por los sones de los tamboriles, parecía no tener fin. La formaban cientos de peregrinos que avanzaban a pie, un centenar de caballos y charrés y más de 60 carretas engalanadas. La población se multiplicaba en la fiesta del reencuentro, del retorno a casa de muchos de los campilleros que se distribuyen por toda la geografía nacional y más allá de sus fronteras. La estampa es única, colosal.

Una sevillana se repetía en cada eslabón de la comitiva, la letra con la que el ya desaparecido Rodrigo Palacios, uno de los fundadores de la Hermandad de la Santa Cruz, inmortalizó la esencia de la fiesta, el orgullo de los salvocheanos por su tierra y la nostalgia propia de quienes tuvieron que emigrar: “¡Ay pueblo de mis amores, qué ganas tengo de verte y sentarme en tu Paseo, bebiéndome el aguardiente con el agua de El Perneo!”. Las gargantas, rotas, no se cansaban de pronunciarlas, en especial, las que volvían al lugar que les vio nacer. Ahora bien, también había quien acudía a la cita de por vez primera. Tampoco faltaron, por tanto, los bautizos con rebujito en el puente que marca el inicio del último tramo. Unos romeros noveles que, como el resto, sin aún despedirse de éste, piensan ya en la llegada de un nuevo mayo.

La vara realiza el sueño de los mayordomos

La vara realiza el sueño de los mayordomos

Isabel María Romero y Alejandro Muñoz recogían ayer el testigo de los hermanos mayores salientes para guiar hoy la devoción campillera por la Santa Cruz

EL CAMPILLO. Exultante, engalanado, bañado de multitud, irreconocible, nervioso... Así se encontraba ayer El Campillo. Son las fechas más esperadas del año, las del reencuentro, las de la nostalgia, las del recuerdo de quienes ya no están o se hallan lejos, las del florecimiento del amor de un pueblo hacia su tierra, las del brote de una devoción inusitada en un lugar solidario y pagano por naturaleza. Llega el primer fin de semana de mayo y sólo un sentimiento emana de la ciudadanía, compartido por todos, la pasión por la Santa Cruz, por la Romería. Ya todo está listo para que ocurra. Los nuevos mayordomos, impregnados de incalculables dosis de emoción, entre magnánimos ¡Vivas! lanzados por centenares de fieles entregados, tomaban ayer la vara, el símbolo que materializa los sueños de quienes la portan por la senda que parte desde el corazón de Cuatro Vientos. Isabel María Romero Marmesá y Héctor Alejandro Muñoz Carmona encarnan ya las ilusiones de sus paisanos, las mismas que representaron quienes ahora se despiden, quienes les entregan el testigo sumidos en la contradicción de la tristeza y la alegría a la vez, María del Carmen Vázquez Caballero y Daniel Delgado Orta.

El cambio de varas, con la posterior ofrenda floral a la Santa Cruz en su Ermita, que aguarda abierta desde la ‘enzapatá’ del martes, era el último de los prolegómenos que se iniciaron el sábado anterior con el pregón de Fernando Romeró Marmesá, el hermano mayor de la ya deslumbrante mayordoma, uno de esos tantos campilleros emigrantes que, como tal, conocen lo que es el anhelo de su tierra y la fuerza, la sugestión, de su llamada. La amenaza de la lluvia acechaba, su anunciada precipitación sobre el fervor de El Campillo preocupaba, pero, al mismo tiempo, era ignorada por un pueblo en ebullición, extasiado, por unas flamencas que salían a la calle envueltas entre los lunares y los volantes de sus relucientes trajes y el constante eco del traqueteo de los caballos por las calles de la vieja Salvochea. El arraigo de la fiesta, la veneración, es tal que supera cualquier adversidad. Nada puede frenarla, ni el agua, ni el viento, ni la mayor de las tormentas.

Hoy, antes de que aclare el día, al alba, entre los sones de los tamborileros, mientras los jinetes ensillan sus caballos y las carretas empiezan a desfilar aderezadas con sus toldos, sus farolillos y sus flores de papel, las miradas se volverán de nuevo hacia el cielo con la esperanza de verlo despejado. Este deseo embarga a los peregrinos, aunque no es lo que les ha impedido conciliar el sueño en la eterna madrugada del primer sábado de mayo. La causa de su insomnio, de su noche en vela, es el ansia por partir hacia Rocalero en busca del romero para agasajar, con la caída de la tarde, a la Santa Cruz. Son 34 años de camino y nada cambia. El ritual se repite. Los campilleros, casi sin dormir, se levantan provistos de una felicidad especial, limpian sus botos, se cuelgan la medalla con la solemnidad de su exaltación, de su rendición a su Romería y se adentran en la vereda, como reza la sevillana compuesta por uno de los fundadores de la Hermandad, el ya desaparecido Rodrigo Palacios, entre una guitarra que suena, unas palmas que la acompañan y una garganta que grita ¡Viva la Cruz de El Campillo, de España la más bonita!

Pablo Vázquez reitera su dominio con el triunfo en el Circuito Provincial de Fondo

Pablo Vázquez reitera su dominio con el triunfo en el Circuito Provincial de Fondo

El atleta infantil campillero de El Lince-Bonares suma una nueva corona de laurel tras su tercer puesto en el Andaluz de Pista Cubierta y el primero en el Onubense de Campo a Través

EL CAMPILLO. No toca techo. El campillero Pablo Vázquez Serrano suma una nueva corona de laurel para reiterar su dominio absoluto en la categoría infantil del atletismo onubense. El corredor de El Lince-Bonares, tras su bronce en el Campeonato de Andalucía de Pista Cubierta (1.000 metros) y su posterior victoria en el Provincial de Campo a Través, se ha subido ahora también a lo más alto del podio en el Circuito de Carreras Populares de Fondo de Huelva. La joven promesa minera, que trazó los 2.000 metros de la final disputada el pasado 22 de abril en San Juan del Puerto con un crono de 6:45, aventajó en 14 segundos a su compañero de equipo Alfonso Romero Bueno. Tercero fue el bonariego José Manuel Martín Díaz, que cruzó la meta a 26 segundos del ganador.

La superioridad ha sido aplastante. Pablo Vázquez Serrano ha acabado primero en ocho (Bonares, Trigueros, El Campillo, Lepe, Almonte, Puebla de Guzmán, Villanueva de los Castillejos y San Juan del Puerto) de las diez pruebas de fondo en las que ha participado (en la VI Legua Popular Carrera por el Alzheimer fue segundo) y, al igual que en la modalidad de campo a través, se corona como campeón por tercer año consecutivo. Una regularidad que, en el marco de un circuito en el que las distancias varían entre los 2.000 y los 4.000 metros, lo afianza aún más, si cabe, como el mejor atleta infantil de la provincia, con una progresión en clara tendencia ascendente.

Próximo reto

Una vez culminada la temporada a escala provincial, el próximo reto del deportista campillero es el Campeonato de Andalucía de Pista al Aire Libre, cita que se celebrará en Córdoba a principios del próximo mes de junio. Pablo Vázquez Serrano tiene ya asegurada su participación, al contar con las marcas mínimas exigidas para los 500 y los 1.000 metros. Su objetivo, no obstante, es obtener también, en los controles organizados por la Federación en el Estadio Iberoamericano de Atletismo de Huelva el billete para los 3.000 metros, una distancia en la que ya conquistó la quinta plaza el pasado año, para luego decantarse por una de esas tres pruebas.