Blogia
Pablo Pineda

El Campillo

La Junta y la Diputación inyectarán cerca de 60.000 euros a El Campillo para empleo

El Decreto contra la exclusión del Gobierno andaluz deja 13.353,53 euros para la contratación · La concertación y el segundo Plan Especial de Empleo del ente supramunicipal suman 45.168,94 euros más a la dinamización

EL CAMPILLO. “Si el PP maltrata y niega a los territorios en los que no gobierna, discrimina a los ciudadanos que no depositan en él su confianza a través de las urnas, los socialistas no hacemos lo mismo con aquellos pueblos que nos colocan, fruto de su soberanía, en el lugar de la oposición”. Ésta es la valoración con la que la Dirección local del PSOE trata de poner el énfasis en que “no somos iguales, no es lo mismo la izquierda que la derecha ni actuamos de la misma manera”. El argumento que exponen desde la Casa del Pueblo, que mientras el Ejecutivo conservador de Mariano Rajoy rehúsa concederle a Andalucía un Plan Especial de Empleo como sí ha hecho con otras comunidades autónomas, las suyas, los socialistas, desde la Junta de Andalucía y la Diputación Provincial de Huelva, van a inyectar a El Campillo, bajo la alianza PP-PA, cerca de 60.000 euros dirigidos de un modo directo a la contratación de personas con el fin de aliviar el sufrimiento y evitar la exclusión social.

El Decreto-ley de medidas extraordinarias y urgentes para la lucha contra la exclusión social aprobado por el Gobierno andaluz el 30 de abril dejará en El Campillo, en función de datos objetivos como son el volumen de población y el nivel de paro (no subjetivos como el color político del Ayuntamiento), una bolsa de protección de 13.353,53 euros para la contratación temporal de desempleados de larga duración. La medida, que contempla la asignación de sueldos mileuristas, otorga al municipio la libertad de elegir el tiempo, desde un mínimo de 15 días hasta un máximo de tres meses. El procedimiento acuñado por el Ejecutivo de Griñán establece, como requisitos, llevar un mínimo de 12 meses parado en los últimos 18 y acreditar ingresos en el hogar inferiores a 798 euros mensuales.

La selección, al igual que la duración de los contratos, también corre a cargo de los consistorios entre los demandantes que cumplan esas condiciones. Desde el PSOE, tras celebrar jornadas informativas y entregar los correspondientes impresos a los parados del pueblo que se lo solicitaron, reivindicaron, a través de una moción registrada en el Pleno ordinario de junio, la búsqueda del consenso de todas las fuerzas políticas para combatir un asunto tan sensible como es el desempleo y la exclusión, que se beneficiara con esos 13.353,53 euros al máximo número de personas posible y que se divulgara el plan entre todas las familias campilleras, “para que nadie quede fuera por desconocimiento de este programa”. PP y PA votaron en contra.

El Grupo Socialista manifestó en esa última sesión ordinaria que no entendía cómo era posible que no se hubiera convocado aún a los desempleados del pueblo desde el Ayuntamiento para explicarles el plan, sobre todo, cuando éste estipula que son los propios interesados quienes han de presentar su solicitud. “Esperamos que no quieran que no haya publicidad para escoger, a dedo, a quienes ustedes estimen oportuno, para que sólo lo demanden aquellos a los que ustedes quieran contratar”, espetaron los concejales del puño y la rosa, porque “tal y como funciona la Bolsa Municipal de Empleo, nosotros no nos fiamos de ustedes. Y vamos a estar muy encima, vigilantes”, concluyeron. Desde la bancada del equipo de Gobierno no hubo respuesta. Ni del lado andalucista ni del popular.

Garantía alimentaria y ayuda a domicilio

Las actuaciones de la Junta de Andalucía contra la exclusión social se completan, en lo que se refiere a las transferencias directas a El Campillo, con una aportación de 2.423,53 euros para el reparto de alimentos entre las familias más necesitadas de la localidad, ya sea a través del Banco de Alimentos o mediante acuerdos de suministro con los propios comercios locales. La decisión también es del equipo de Gobierno municipal. En su conjunto, el Decreto-ley, insufla, además, un balón de oxígeno para la consolidación de la ayuda a domicilio (la paralización de la Ley contra la Dependencia por parte del Gobierno de Rajoy pone en peligro un servicio que, sólo en El Campillo, daba trabajo a 25 mujeres). De igual modo, se refuerzan, entre otras cosas, los comedores escolares (desayuno y merienda, además del almuerzo) y los menús en los centros de participación activa para personas mayores.

Diputación: 45.168,94 euros para empleo, cultura y deporte

La Diputación de Huelva, dentro de su voluntad de ser “el sostén de los ayuntamientos pequeños” y de ampliar la autonomía de los municipios “frente a un PP que persigue acabar con los ayuntamientos, sus servicios y el referente político más cercano de la ciudadanía para que prolifere el desencanto y, con él, esa abstención que tanto beneficia al partido de la gaviota”, ha diseñado un Plan de Concertación por el que serán los pueblos los que manejarán sus fondos y decidirán su futuro. El Campillo recibirá, como expone la secretaria general del PSOE salvocheano, la también diputada territorial Susana Rivas, 28.668,94 euros. Con ellos, el Consistorio podrá financiar, como hasta ahora, el Aula de Música y las Escuelas Deportivas y aún le sobrarán unos 12.000 euros más para, por ejemplo, un programa local de empleo.

El ente supramunicipal que preside el líder de los socialistas onubenses, Ignacio Caraballo, ha reeditado, a su vez, el Plan Especial de Empleo con el que el año pasado favoreció, con 14.400 euros, 12 contratos de 1.200 euros brutos al mes. En 2013, El Campillo dispondrá de un montante de 16.500 euros para ello. Desde la Casa del Pueblo esperan  que, en esta ocasión, la alianza andalucista-popular no vuelva a imputar a la nómina de los propios trabajadores los costes de Seguridad Social, que “asuma su compromiso y arrime el hombro como lo hacen las administraciones socialistas”, para que un sueldo de 1.200 euros brutos al mes no se quede en apenas 798 euros netos, “para que no se repita que un programa de empleo se torne en un foco de precariedad laboral”.

La juez absuelve al parado al que Cuaresma denunció por “vejaciones y amenazas”

José Luis García se dirigió al Consistorio para pedir explicaciones por el descenso de 25 puestos de su mujer en la Bolsa de Empleo y la negativa del Ayuntamiento a abonar sus cuotas a la Mancomunidad para que los alumnos de los talleres de empleo cobraran su salario

EL CAMPILLO. Ya había dado diversos amagos y, al final, cumplió su palabra. El alcalde de El Campillo, el andalucista Francisco Javier Cuaresma, tras advertir a varios vecinos que “no tengo por qué aguantar esto”, cuando, como ciudadanos, le mostraban su descontento, seguido de un intimidador “voy a llamar a la Guardia Civil”, daba el 27 de febrero un paso más en esta conducta que mantiene como una constante desde que arrancara su mandato en junio de 2011. Ese día denunciaba a un parado del pueblo, José Luis García Rodríguez (las Juventudes Socialistas, demandadas el 14 de abril por la colocación de la bandera republicana en el Ayuntamiento, por tanto, no son sus únicas víctimas).

El pecado de José Luis, acudir al Ayuntamiento para pedir explicaciones por el “incomprensible” descenso de más de 25 puestos de su mujer en la Bolsa Municipal de Empleo sin haber sido nunca llamada para trabajar y, de paso, reclamarle que pagara a la Mancomunidad de la Cuenca Minera la cuota que le correspondía para que los cerca de 200 alumnos de los talleres de empleo finalizados en diciembre de 2011, entre los que él se encontraba también, pudieran cobrar, de una vez, el salario que se les adeudaba. El regidor del PA, lejos de darle respuestas, lo llevó al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Valverde del Camino por una presunta falta de vejaciones y amenazas. La Justicia dictó sentencia el 8 de marzo: lo absolvió de toda culpa, lo declaró inocente.

La juez fue tajante: “no ha quedado probado” que José Luis García Rodríguez dirigiera al alcalde “expresiones atentatorias contra su honor” ni le lanzara, “con el propósito de amedrentarlo o causarle temor”, la expresión “si quieres, nos vemos abajo en la puerta”. Ésas fueron las acusaciones de Francisco Javier Cuaresma, que, como anécdota, alegaba, además, que el denunciado “carecía de cita previa” para personarse en su despacho (se supone que no hacía falta solicitarla desde que gobernaba la alianza PP-PA). Una vez valoradas las declaraciones de las distintas partes, el fallo judicial muestra la “convicción” de que los hechos no fueron más que una mera “discusión”, tras lo que añade que, pese a la insistencia de la magistrada, el regidor de El Campillo no fue capaz de concretar los supuestos insultos que le profirió.

El afectado, si bien reconoce que, quizás, por la desesperación de su situación de desempleo pudo elevar el tono a medida que comprobaba cómo el alcalde andalucista poco menos que le ignoraba o le invitaba, “desde una postura chulesca”, a demandar al Ayuntamiento, negó con rotundidad las expresiones que le imputaba Cuaresma. “Sólo le dije voy a ir a por ti”, una frase con la que “me refería, exclusivamente, a términos políticos”. José Luis García Rodríguez asevera, en este sentido, que “jamás he agredido a nadie ni me he visto envuelto en ningún episodio violento”. Éste es, precisamente, el motivo por el que quiere que la ciudadanía conozca el veredicto, “para mantener intacto, limpio, mi honor, mi dignidad y mi propia imagen, la mía y la de mi familia”.

El incendio declarado el sábado en Almonaster arrasó 9,99 hectáreas de matorral

El incendio declarado el sábado en Almonaster arrasó 9,99 hectáreas de matorral

Aún se desconocen las causas de las llamas, que se produjeron en el paraje conocido como Loma de Soloviejo, cerca del término de El Campillo

ALMONASTER LA REAL. El incendio declarado a última hora de la tarde del sábado en el paraje conocido como Loma de Soloviejo, en el término municipal de Almonaster la Real, cerca de El Campillo, arrasó un total de 9,99 hectáreas de matorral. Éste es el balance de unas llamas que quedaron extinguidas por los efectivos del Plan Infoca de la Junta de Andalucía en torno a las 20:40 horas del domingo. Ya a las 16:45 el siniestro estaba controlado, tras lo que continuaron las labores de vigilancia y refresco de la zona afectada para evitar la reactivación del fuego, en especial, al tratarse de un espacio “complicado” por la abundancia de arbustos.

El sábado actuó la totalidad de los medios aéreos de los que dispone el Plan Infoca en la provincia de Huelva, una flota que se concreta en cinco unidades, dos aviones de carga en tierra con base en Las Arenas (Niebla) y un helicóptero de transporte y extinción en cada uno de los tres CEDEFO (Valverde del Camino, Galaroza y Cabezudos, en Almonte). Ya el domingo combatieron el incendio a lo largo de toda la jornada un helicóptero, dos retenes de especialistas en extinción, un camión nodriza y dos vehículos autobomba, apoyados en todo momento por la Guardia Civil, la Policía Local y Protección Civil.

Consuelo Domínguez desgrana la historia de Huelva a través de los cementerios británicos de la provincia

Consuelo Domínguez desgrana la historia de Huelva a través de los cementerios británicos de la provincia

‘In Loving Memory · Una mirada a nuestro pasado minero: Los cementerios británicos de Huelva’ repasa los cementerios de Riotinto, Tharsis y Huelva, sin olvidar el ya desaparecido de Valverde

EL CAMPILLO. Consuelo Domínguez Domínguez es natural de El Campillo y, aunque estudió la Licenciatura de Educación, luego se doctoró en Historia, lo que le ha permitido realizar numerosos trabajos de investigación en materia educativa y de patrimonio sobre la provincia de Huelva. Profesora de la Universidad de Huelva entre 1996 y 2006, esta investigadora cuenta con varias publicaciones, como La Arquitectura inglesa en Huelva (1999), o el haber sido comisaria de la exposición sobre la educación en la II República junto a Cristóbal García en 2006.

Ahora, Consuelo Domínguez acaba de editar un interesante libro donde narra la historia de Huelva a través de los cementerios británicos existentes en la provincia de Huelva: Minas de Riotinto, Tharsis y Huelva, si bien la autora también hace referencia al situado en Valverde del Camino, ya desaparecido. Bajo el título de In Loving Memory. Una mirada a nuestro pasado minero: Los cementerios británicos de Huelva se pone de manifiesto la importancia de la presencia inglesa en la provincia de Huelva desde el último tercio del siglo XIX.

“Soy de la Cuenca Minera de Riotinto y este libro ha sido como un reencuentro para mí con mi propia identidad”, asegura esta investigadora, que siempre que viaja a alguna ciudad visita su cementerio, ya que los considera “lugares históricos”. Consuelo Domínguez explica que en la cultura católica, los cementerios se entienden como un lugar tétrico, pero que, sin embargo, en el mundo anglosajón se ve de otra forma completamente distinta, como lugares de culto, existiendo algunos de ellos muy llamativos.

Su llegada a este tema de estudio se produjo a través de las escuelas, ya que Domínguez, en un principio, pensó acercarse a los colegios ingleses de la Riotinto Company. Pero, “en medio se cruzó esto y hasta ahora”, explica la investigadora. Una vez decidida la realización de este libro, Consuelo Domínguez ha pasado dos años estudiando los cementerios británicos de la provincia de Huelva, una actividad interesante pero un tanto complicada ante la escasez de fuentes históricas. Como la misma autora explica, “en el Archivo de Riotinto había cosas sueltas y menos aún en el de Tharsis y Huelva. Tanto es así que uno de los momentos de mayor alegría para mí fue cuando un día me encontré en Alosno el plano del cementerio de Tharsis”.

Con todo, su investigación acaparó gran parte de su vida, hasta el punto de que ha estado en el cementerio de Pére Lachaise, situado en París, que es el modelo imitado por todos los cementerios anglosajones. Se trata de un lugar concebido a principios del siglo XIX con muchos detalles, con jardines y bellos monumentos, donde se encuentran enterradas numerosas personalidades. Es un diseño que ha inspirado posteriormente a otros cementerios anglosajones, a pesar de que esta filosofía se ha ido perdiendo ante la falta de espacio.

El parisino también inspiró a los cuatro cementerios británicos de la provincias de Huelva, incluido el ya desaparecido de Valverde del Camino, aunque del mismo se conserva el cerramiento y una tumba. Con todo, con Consuelo Domínguez Domínguez repasamos la situación de los tres restantes: Huelva, Riotinto y Tharsis.

Cementerio de Huelva. Consuelo Domínguez reconoce que se encuentra muy mal, pero que todavía hay tiempo para poder recuperarlo. Para ello sería necesario una limpieza general y un arreglo de los muros, con lo que “sin demasiado dinero se podría poner en valor este espacio y dotarlo de un uso turístico, para visitas didácticas, culturales y de todo tipo, porque, como expongo en mi libro, es un lugar para todos los públicos”. Es más, es el cementerio británico más importante existente en la provincia.

Cementerio de Riotinto. Este cementerio, según recoge Consuelo Domínguez, pertenece todavía a la empresa minera y, por el momento, no es visitable. Sobre su estado, la autora considera que habría que limpiarlo y, aunque hay cosas que se han perdido, se pueden recuperar. Se trata de un lugar interesante al estar las dos tumbas de los que murieron en el incendio del pozo Alicia, entre otros. En cuanto a sus características, este cementerio podría considerarse como el más romántico de Huelva y de más valor histórico.

Cementerio de Tharsis. “Es el más pequeño, pero el mejor conservado de la provincia de Huelva después de la labor desarrollada por el Ayuntamiento”, explica Consuelo, que además expone que en este cementerio es importante la huella de los escoceses, un pueblo muy particular, como lo demuestra el hecho de que la mayoría de la documentación se encuentra en Glasgow. Y, de hecho, está trabajando con la Diputación de Huelva y con la colaboración de María Antonia Peña para publicar un trabajo sobre las minas de Tharsis.

Consuelo Domínguez llama la atención sobre la importancia histórica, cultural y turística de estos lugares, ya que son una huella de nuestra historia reciente, sin olvidar que en estos cementerios se encuentran enterrados muchos británicos que vivieron en Huelva, como sucede en Huelva con la familia Kaeshacher, así como todos los alemanes que llegaron a la provincia, como sucedió con la familia Klauss.

La investigadora reconoce que no es fácil conservar estos espacios, al pertenecer a las empresas, salvo el de Huelva, que es propiedad de la Iglesia Anglicana, a pesar de que hace ya años se lo ofrecieron al Ayuntamiento de Huelva para que se hiciera cargo del mismo, pero entonces el Consistorio capitalino lo rechazó porque no se tenía la conciencia de la importancia que tenía para la ciudad, además de ser algo gravoso.

A pesar de ello, Consuelo hace un llamamiento para que se haga un pequeño esfuerzo, se mantengan y se pongan en valor estos espacios que son un reflejo del que considera el segundo acontecimiento histórico más importante para la provincia de Huelva después del Descubrimiento de América: la actividad minera de finales del siglo XIX, que dotó a Huelva de una proyección internacional y un desarrollo impensable hasta ese momento.

Mari Paz Díaz / Huelva Buenas Noticias

José Luis Diéguez talla su nombre entre los elegidos con el Melón de Oro

José Luis Diéguez talla su nombre entre los elegidos con el Melón de Oro

El joven cantaor campillero, de 27 años, labra el sueño flamenco con su primer premio en el prestigioso Festival Internacional de Cante de Lo Ferro

EL CAMPILLO. El nombre José Luis Diéguez Conde destella ya flamenco por sí solo. Su voz es duende. El joven cantaor campillero, a sus 27 años, labra un sueño y empieza una carrera, vislumbra ya la utopía, la suya, la que él mismo forjó, convertida en realidad. La toca ya con los dedos, la palpa, la agarra con la fuerza de una trayectoria impecable bañada ahora con el aura dorada del Melón de Oro en el Festival Internacional de Cante de Lo Ferro (Murcia). El Everest de una promesa que, con ello, deja de serlo. Ya no lo era, de hecho, porque ya era una perla consagrada, porque el camino andado ya era mucho, porque ya era un maestro de ese arte, de esa forma de vida, que lleva por las venas, que fluye por ellas para enamorar a quien escucha su obra en escena. Ahora se doctora, con sobresaliente cum laude, corona la cúspide más alta, la cima que todos anhelan, pero que muy pocos alcanzan. No hay duda, florece una nueva estrella, luz del Candil Minero, la peña salvocheana, que crece con él.

La estela es larga. Cuatro años de éxitos, de acumulación de galardones, uno tras otro. En silencio, con humildad, sin el menor atisbo de vanidad, sin ego, sin más compañía que su garganta, el toque de la guitarra y las tablas de un escenario que parece la extensión de su propio Yo, sin mecenazgo ni padrino. Con el amor del público, siempre embelesado por la perfección, por la poesía que emana de su música, de su flamenco. Los mejores avales. Cuatro años de aquella primera página que escribía en 2009 con el primer premio en el Certamen Nacional de Fandangos Paco Toronjo, en esa cuna del cante que es Alosno, y que ahora se cierra, como un capítulo inmejorable, con el Melón de Oro que inviste al cantaor más completo de Lo Ferro, en la 34 edición de este prestigioso concurso tan sólo superado por las palabras mayúsculas del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión (Murcia) y la Bienal de Flamenco de Sevilla.

Todavía no se lo cree. Aún no lo ha digerido, porque jamás imaginó la delicia de un fallo tan dulce del jurado. La competencia, el nivel, era máxima. José Luis Diéguez Conde, vicepresidente de la Peña Flamenca Candil Minero de El Campillo, precursor de su renacimiento tras un paréntesis de dos décadas, y licenciado en Administración y Dirección de Empresas, ha sobresalido como el mejor entre más de 250 aspirantes. Pasó el primer corte, tras el que quedaban 30, para luego volver a aparecer, como en 2011, en la lista de los siete elegidos para las semifinales. De ahí, con su talento, con su genio, con su dominio de los palos, con sus cuidadas ferreñas, peteneras y granaínas y media, con la libertad que irradia su voz, al quinteto de la final. Y de ella, a la gloria, al paraíso, al olimpo del cante, en el que talla su nombre con el bordado de una actuación colosal con la originaria toná, los tientos, la autóctona ferreña de nuevo y, cómo no, lo suyo, lo nuestro, los fandangos de Huelva.

El Melón de Oro viene cargado de metales preciosos, de un cheque de 12.000 euros, pero también del jugo del futuro, el que se abre ante este veinteañero en forma de seis actuaciones con las que exhibir su proeza, su embrujo, y la posibilidad de grabar un disco. El colofón, el último peldaño de esa aventura que se iniciaba como una fantasía y el primero de esa nueva travesía, de esa carrera que emerge en el horizonte inmediato. Un mañana, un hoy ya, que, sea como sea, no lo alejará de sus orígenes, de su tierra, de su gente, de la calle Pablo Picasso de El Campillo, del Candil Minero, porque siempre será el mismo, porque nunca ha cambiado, tras ninguno de sus trofeos. Y son muchos, desde Alosno, Cortegana o Encinasola hasta Santa Olalla del Cala, Paterna del Campo o Monesterio (Badajoz), no sin antes pasar por la Uva de Plata de la Ciudad de Jumilla o el Nacional de Cante por Alegrías de Cádiz. Pruebas irrebatibles que descansan en sus vitrinas como huella de lo que José Luis Diéguez Conde es, flamenco.

Traslasierra mira desde la trinchera

Traslasierra mira desde la trinchera

TRASLASIERRA. El rodaje de la película Guerrilla, la segunda parte de la trilogía con la que Steven Soderbergh narra la vida del Che Guevara, dejó huella en Traslasierra. Los gritos de ¡acción! aún perviven en el eco de sus calles. Tanto, que su fisonomía parece prepararse para un nuevo acontecimiento bélico, de cine, quizás relacionado con la Primera Guerra Mundial. Una zanja parece esperar en el que era el mirador natural de la única aldea de El Campillo la nueva llegada de las cámaras. Lo hace desde el verano pasado en forma de la trinchera que patentó aquel sangriento conflicto. Ojalá no tarden mucho, que no se reedite la decepción de ¡Bienvenido, Mister Marshall! Porque, en ese caso, quizás la realidad supere a la ficción y sí haya algún herido, de carne y hueso.

El Campillo se va a Traslasierra

El Campillo se va a Traslasierra

La aldea de El Campillo, Hija Predilecta de la Villa, ha celebrado este fin de semana su feria con bailes, comidas, paseos a caballo y juegos populares

TRASLASIERRA. El Campillo, por completo, a pie o en autobús, se va a Traslasierra, para cuidarla, para mimarla, para no olvidarla, para amarla. La única aldea del municipio minero, Hija Predilecta de la Villa, ha recibido este fin de semana a su pueblo, que la ha sacado del sosiego, de la tranquilidad que marca su rutina y preside su encanto. Bailes por la noche, degustaciones, juegos, variopintas actividades de dinamización sociocultural y hasta chapuzones se han sucedido durante los tres días de la feria de la pedanía salvocheana.

Sus calles eran otras. Rebosaban paisanaje entremezclado con su paisaje. Todo arrancaba el viernes, con la actuación del trío Ilusiones. El gentío empezaba a acumularse en torno a la plaza de la aldea. Era sólo el aperitivo del día en el que Traslasierra es la protagonista absoluta, el sábado, cuando muchos despertaban con los aromas de la tradicional comida popular. Un primer plato al que le seguía, como postre, una fiesta de la espuma y un espectáculo infantil. Y la madrugada aún estaba por llegar.

El programa también tenía hueco para el mundo ecuestre, con un paseo promovido por la renacida Asociación de Amigos del Caballo La Guindaleta, o para el tiro con carabina. Tampoco faltaban los juegos populares, las antiguas carreras de sacos, el pañuelo, los globos de agua, la rotura del huevo, la silla o la escoba, que devolvían a aquella sociedad no tan lejana de los brincos de los niños al aire libre, ajenos al individualismo impuesto por las nuevas tecnologías, las que, antaño, ni se imaginaban, cuando lo rural era menos urbano.

El Campillo: flamenco de ida y vuelta

El Campillo: flamenco de ida y vuelta

La ruta del fandango de la Federación Onubense de Peñas hace escala en el Teatro Atalaya con el cante de Juan Testal y Luis María Gil y el toque de Manuel Rodríguez

EL CAMPILLO. El Campillo es cante de ida y vuelta, como su Peña Flamenca Candil Minero, que vuelve a brillar ahora como lo hizo antaño, en su primera etapa, entre los años ochenta y principios de los noventa, que vuelve a alumbrar arte tras enriquecerse con una pausa en el camino como lo hacían los palos que emigraban a América para luego volver con nuevos toques, transformados en otros estilos, como la milonga, la vidalita, la rumba, la colombiana o la guajira. Sobre ellos versó la escala en el Teatro Municipal Atalaya de la ruta provincial de la Federación Onubense El Fandango. Al cante, Juan Testal y Luis María Gil, bajo el toque maestro de Manuel Rodríguez y la alocución de Luis González.

La milonga abrió el telón, el tablao, con su drama pausado, con la voz del extremeño afincado en Punta Umbría Juan Testal, también conocido como Juan de Carmen. Con la melodía sutil de la guitarra de Manuel Rodríguez. Se rompía el hielo de una gala que volvía a apuntar alto. El público disfrutaba del flamenco, bebía de él, de un bien que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de esa música, de esa forma de vida, de sufrirla, de sobrevivir a ella, que había sido capaz de unir continentes, de cruzar el charco, las majestuosas aguas del océano Atlántico, desde una orilla hasta la otra, desde Europa, desde Andalucía, desde la Huelva descubridora, hasta América (y viceversa), una y otra vez.

Luis María Gil irrumpía después en escena por malagueñas, por la madre, la semilla del flamenco cultivado en la franja oriental de Andalucía, el eslabón entre el fandango y géneros como las rondeñas, las tarantas o las granaínas. La entrega, la profundidad, el sentimiento, el arraigo, el cante, la técnica y la libertad creativa se instalaban de manera definitiva en el ambiente, en el patio de butacas, enamoraban en la velada, una más, organizada por el renacido Candil Minero, en el marco del circuito promovido por la Federación Onubense de Peñas Flamencas con el patrocinio de la Diputación de Huelva. Una más de las muchas que prometió su presidente, Francisco Cumplido Orta, ante la inminente cesión de la antigua Estación del Ferrocarril Minero, ya comprometida de palabra y sólo pendiente de su rúbrica por parte del Ayuntamiento de El Campillo.

Manuel Rodríguez, tras cada intervención de Luis González, comenzaba a acariciar las cuerdas. Las yemas de sus dedos daban rienda al duende y Juan Testal aparecía por tientos para, sin dilación, dar el relevo a Luis María Gil, que devolvía a la antigua Salvochea la alegría gaditana. La toná, la soleá... La noche avanzaba. Nadie se inmutaba de su silla. Sólo los aplausos rompían el expectante silencio en el breve intervalo que separaba un cante de otro, un palo del siguiente. Era un día para el flamenco, con mayúsculas, un tipo de letra en el que no podía faltar el fandango de Huelva, a viva voz, a pecho descubierto, para deleite de los asistentes, de la cultura, de ida y de vuelta, para que se quede.