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Pablo Pineda

La mejoría de su imagen lleva al Campillo a una victoria por 5-3 ante el Zalamea

La mejoría de su imagen lleva al Campillo a una victoria por 5-3 ante el Zalamea

Los de Antonio López Espinosa volvieron a encajar un tanto en los primeros instantes, reflejo de una clara falta de intensidad al saltar al campo

NERVA. Volvió a caer en sus errores el Campillo. El cronómetro apenas había marcado el minuto cinco de partido cuando una pérdida de Jero en el centro del campo propiciaba un pase a Joseph, que, solo en el interior del área, batía por bajo, sin apuros, al cancerbero Pablo. Los de Antonio López Espinosa ponían de manifiesto así, una vez más, la que emerge como una de sus principales carencias: una peligrosa falta de intensidad a la hora de saltar al terreno de juego que, con frecuencia, se traduce en la obligación de remontar un partido desde el inicio del mismo. Sin embargo, en esta ocasión, ante el Zalamea, la gesta sería posible, fruto de una mejoría en la imagen que el equipo campillero había ofrecido tan sólo 24 horas antes contra un Nerva muy superior. Jero y ‘Coqui’ acertaban a elaborar jugadas y los extremos Samuel y Javi Pinilla, en consecuencia, se mostraban más incisivos en las bandas. La defensa, con José David y José Mari en el centro de la zaga y Dani Pinilla y Fran en los laterales, también se mostraba más sólida, sin concesiones al rival. Se daban, por tanto, los ingredientes para la igualada, que pudo llegar en un penalti cometido sobre Rachón, pero ‘Coqui’ envió el balón fuera.

La mala fortuna, en cambio, se tornaría en suerte poco después, cuando Samuel, tras cazar un rechace fuera del área, dispara y el cuero se escapa de las manos del guardameta zalameño. Era el 1-1. Con el restablecimiento de las tablas en el marcador, la igualdad comenzaba a reinar cada uno de los ámbitos del choque, con dos escuadras que, en su búsqueda por desequilibrar de nuevo el casillero, alternaban llegadas al área sin excesivo riesgo para las porterías contrarias. La excepción, un córner que el centrocampista Juanlu cabeceó para que el campillero Pablo, en una intervención providencial, sacara el cuero cuando éste ya se colaba muy cerca de la escuadra. Era sólo el aviso de lo que ocurriría segundos más tarde. En un nuevo saque de esquina, Juanlu volvía a rematar un balón que, en esta ocasión, se colaba pegado al palo izquierdo. Inalcanzable para el arquero. El fantasma de la derrota acechaba otra vez al Campillo, aunque por un escaso intervalo de tiempo, ya que Alberto no tardaría en devolver el golpe y hacer subir al marcador el 2-2 con el que se arribaría al descanso.

Opuesto fue el guión inicial de la segunda mitad con respecto al de la primera. Nada más sacarse de centro, el Campillo recupera el esférico y Alberto, tras controlar un envío al área, es derribado. Jero fue el encargado de transformar la pena máxima (3-2). La ventaja relajó, en cierta medida, a los de Antonio López Espinosa, que, en consecuencia, vieron cómo el Zalamea se prodigaba con mayor acierto en ataque. Así, después de dos centros que se marcharon por la línea de fondo sin que nadie consiguiera engancharlos, ante la mirada de un dubitativo portero campillero, el ariete ‘Portu’, mediado el segundo periodo, ganaba la espalda a la zaga en un balón largo, pero, en el uno contra uno, se estrellaba con Pablo, que, con su cuerpo, desviaba el tiro a córner. Se trataba de una nueva advertencia que desembocaría, minutos después, en el empate a tres. Jesús se coló por la derecha en el área y, cuando ya estaba tapado por el meta, el lateral Fran lo derribaba por detrás. El propio Jesús batía desde el punto fatídico a Manuel David, quien sustituyó a Pablo tras la señalización de la pena máxima.

Poco duraría la alegría, en cambio, a un Zalamea que jugaba con 10 por la expulsión de uno de sus centrocampistas por increpar al colegiado. Dos jugadas calcadas servirían para que ‘Coqui’, primero, y Javi Pinilla, después, establecieran, con sendos remates de cabeza, el 5-3 definitivo.

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