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Pablo Pineda

Emed releva a su dirección con el difícil reto de cumplir las exigencias de la Junta

La compañía ficha a Isaac Querub y Alberto Lavandeira, ex altos cargos de Glencore · Los directivos se encargarán de cumplir los 302 condicionantes previos al inicio de las operaciones

CUENCA MINERA. Un día después de que la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, María Jesús Serrano, asegurase que la Autorización Ambiental Unificada (AAU) del proyecto de reapertura de la explotación minera de Riotinto, liderado por la empresa Emed Tartessus, “está más cerca que nunca”, la compañía anuncia a sus accionistas una nueva renovación de su cúpula directiva, al fichar a dos ex altos cargos del gigante Glencore. En septiembre de 2013 se produjo el último cambio hasta el día de ayer, con la designación de José Sierra López como presidente de la compañía a cargo de las operaciones en España.

La multinacional ha nombrado ahora a Isaac Querub nuevo consejero delegado de Emed Mining y vicepresidente de su filial Emed Tartessus, empresa española promotora del Proyecto Río Tinto para la reactivación de la producción de cobre en la histórica mina onubense. Por su parte, Alberto Lavandeira ejercerá como director de Operaciones de Emed Mining y consejero delegado de Emed Tartessus. Según valoró ayer Ronnie Beevor, presidente del consejo de administración del grupo, las nuevas incorporaciones para liderar la compañía abren “unas expectativas ilusionantes”. “No hay mejor equipo que el que forman Isaac y Alberto para guiarnos ahora que abordamos las últimas fases del proceso de autorización de la mina”, señaló. En este sentido, destacó que Querub es “un líder nato, dotado de facultades para la comunicación, visión de negocio y capacidad para llevar este proyecto a buen puerto”, mientras que Lavandeira, bajo su punto de visto, es un profesional de la minería “del máximo calibre y con enorme experiencia en poner en marcha proyectos cumpliendo plazos y presupuestos”.

La tarea de Querub y Lavandeira no será sencilla. En absoluto. La Consejería de Medio Ambiente debe resolver de manera inminente las alegaciones presentadas por las partes interesadas al proyecto de reapertura de la mina y también las que la propia Emed ha registrado tras los 302 condicionantes ambientales fijados el pasado 19 de febrero por dicho departamento. El listado de exigencias de la consejería abarca desde el tratamiento de todas las aguas de la mina a la obligación de vertido cero a las cuencas del Tinto y el Odiel, pasando por la restauración de la presa de Gossam (con obras que necesitarán su reforma) y otras como el cuidado de la flora y fauna del entorno. La Junta de Andalucía también exige en dichos condicionantes la restauración de todas las escombreras de la explotación mediante su recubrimiento con una capa impermeable que evite la presencia de lixiviados y de contaminación, así como la recogida de todos los excedentes de las escombreras con el mismo fin.

Aunque la compañía opta por la prudencia ante las decisiones de la Administración autonómica, la puesta en marcha de toda esa serie de condicionantes llevará consigo un incremento lógico de la inversión realizada hasta el momento por Emed y de los plazos para el inicio de las operaciones de extracción del mineral. Fuentes conocedoras de la situación de la mina de Riotinto consideran que la empresa puede verse obligada a incrementar en 30 millones de euros el presupuesto, que se sumarían a los 100 que la propia compañía afirma haber gastado desde 2009 para lograr reactivar las minas de cobre.

No obstante, los nuevos obstáculos a los que deberá hacer frente Emed no son sólo financieros, ya que el cumplimiento de los condicionantes necesitará tiempo. Las mismas fuentes calculan que todos los trabajos señalados anteriormente y otros muchos de carácter menor pueden prolongarse a lo largo de año y medio antes de que salga por las puertas de la vieja mina la primera tonelada de mineral. Es decir, si la concesión de la Autorización Ambiental Unificada (AAU) se produjese esta primavera, tal y como se deduce de las declaraciones realizadas el pasado miércoles por Serrano, las operaciones propiamente mineras no se iniciarían hasta finales de 2015 o comienzos de 2016.

Emed no deberá, en cambio, vaciar de agua Corta Atalaya para devolverla hasta su estado de hace unos años. La compañía asegura que una vez se inicie la extracción de mineral será preciso sacar parte de las aguas almacenadas, aunque la cota seguirá siendo alta. El alto nivel de contaminación alcanzada por el agua obligaría a depurarla antes de verterla a cauce, generando unos costes inasumibles y contando, además, con que ese proceso no tendría jamás punto final dado que la Corta seguirá llenándose por un proceso natural hasta un tope cercano al actual. A la espera de conocer la AAU, la empresa también habría logrado que la Junta autorice la construcción de una suerte de pirámide de lodos, producto de la explotación minera, cuyo volumen final estimado es de 80 millones de metros cúbicos, así como una balsa con capacidad para almacenar cinco millones de metros cúbicos de agua.

El pefil de Querub y Lavandeira

Isaac Querub, que preside la Federación de Comunidades Judías Españolas, es licenciado en Derecho y diplomado en Administración y Dirección de Empresas por Icade (Universidad Pontificia de Comillas). Cuenta con numerosos años de experiencia en el sector de las materias primas y fue consejero delegado de Glencore en España entre 1990 y 2003. Alberto Lavandeira es ingeniero de minas por la Universidad de Oviedo y cuenta con un extenso bagaje en operaciones mineras: fue presidente y director general de Rio Narcea Gold Mines en España y más recientemente lideró el proyecto Mutanda, del grupo Efferton, en República Democrática del Congo. Ambos directivos ocuparán desde este momento un asiento en el consejo de administración de Emed Mining. Este, a su vez, dejará de contar con la participación de John Leach y de Rod Halliday, quien se aparta de sus funciones interinas como consejero delegado de Emed Mining y su filial.

HUELVA INFORMACIÓN

Un centenar de vecinos pide la dimisión de Cuaresma tras el hallazgo de restos humanos en Los Cipreses

El regidor andalucista no se replantea su posición al frente del Ayuntamiento ante los hechos ni ante la protesta · Reta a la oposición: “Quien me tiene que quitar de la Alcaldía es el Pleno”

EL CAMPILLO. En torno a un centenar de vecinos pedía el pasado sábado la dimisión del alcalde de El Campillo, el andalucista Francisco Javier Cuaresma, en una concentración ciudadana en la Plaza del Ayuntamiento de la localidad minera. La convocatoria, realizada a través de las redes sociales y papeletas informativas distribuidas por la localidad por un grupo de jóvenes indignados ante el hallazgo de restos humanos procedentes del osario del cementerio, donde se desarrollan unas obras de mejora, en el Parque Municipal Los Cipreses y la cancha de tiro al plato, hechos definidos por los promotores de la protesta no como la causa única de la misma, sino como la “gota que colma el vaso”.

El mensaje que circuló durante toda la semana aseguraba que los campilleros están “cansados de calles a oscuras y de un Parque abandonado”, a lo que se sumaba ahora la “falta de respeto a nuestros antepasados”. Esta situación, la “mala gestión”, justificaba, sobremanera, a juicio de los organizadores, la reclamación de la dimisión del regidor. La concentración, que en todo momento se desarrolló de forma pacífica y en un silencio absoluto, tan sólo roto por algún grito de “¡Cuaresma, dimisión!” no fue muy numerosa, aunque los propios promotores se mostraban satisfechos al esperar menos participación en la misma. “La repulsa no puede ser mayor, tal y como se ha comprobado estos días en las distintas redes sociales; la voz es unánime”, decían los organizadores.

Entre el centenar de personas sí se encontraban miembros del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento salvocheano, que, tras pedir explicaciones y la depuración de responsabilidades políticas al alcalde, ya habían confirmado que acudirían a la acción de protesta convocada por vecinos del pueblo para mostrar su apoyo a sus reivindicaciones. No estaban, en cambio, los componentes del Grupo Popular, cuya portavoz, Manuela Caro, ya había reclamado también de manera pública la dimisión de Cuaresma. La fuerza conservadora alegó que su ausencia se debía a que desconocían el origen de la movilización y a que nadie les había convocado de un modo directo.

Mientras, el alcalde, que manifestaba su respeto al derecho del ciudadano a expresar su opinión, puntualizaba que “la concentración no se ha convocado de forma legal”. El regidor nacionalista, que precisó que el tema del hallazgo de los huesos está “en vías de solución”. Según subrayó, la Guardia Civil “abrió las diligencias correspondientes y, una vez concluidas, actuaremos como corresponda”. Lo que sí dejó claro Francisco Javier Cuaresma es que, bajo ningún concepto, se plantea su posición al frente del Consistorio: “Quien me tiene que quitar de la Alcaldía es el Pleno”. Sin duda, un reto en toda regla a los grupos de la oposición, compuesta por los cinco ediles del PSOE y los dos del PP frente a las cuatro del PA. La llave la tienen los populares.

El Ayuntamiento no contrató la gestión de los residuos de la obra del cementerio

El Ayuntamiento no contrató la gestión de los residuos de la obra del cementerio

La empresa adjudicataria de la construcción de nuevos nichos y un horno en el campo santo asevera que no trasladó huesos, escombros ni maderas “ni al Parque ni a ningún lado” · “De ello se encargaba el Consistorio porque se le disparaba el presupuesto”, apunta

EL CAMPILLO. El caso del arrojo de restos humanos procedentes del cementerio de El Campillo en el Parque Municipal Los Cipreses y en la cancha de tiro del municipio minero sigue abierto. La indignación continúa en el pueblo, alimentada aún más por el comunicado con el que el alcalde de la localidad salvocheana, el andalucista Francisco Javier Cuaresma, mostraba su sorpresa ante tales hechos y lanzaba las culpas sobre la empresa adjudicataria de las obras de remodelación del campo santo. El emprendedor que ejecuta las mismas, Francisco Vázquez Caballero, asevera de un modo rotundo que el Consistorio no contrató sus servicios para la gestión de los residuos. “Mi función empezaba y terminaba en el movimiento de tierras, la urbanización de las calles y el espacio en el que se levantarían nuevos nichos y en la construcción de un horno para que así, en adelante, sólo se echaran en el osario los huesos, sin ataúdes”.

Este testimonio, que se apoya en la imagen del extracto del presupuesto de la obra, en el que se observa que el capítulo de gestión de residuos contempla un coste de cero euros para el Ayuntamiento, pone de relieve la “falsedad” del escrito con el que el regidor nacionalista “ha tratado de salir al paso y engañar al pueblo a costa de ponerle la soga en el cuello al más débil, al trabajador”. Francisco Vázquez Caballero aclara, en este sentido, que el Consistorio rehusó contratar a su empresa para que se encargara de las medidas y medios necesarios para garantizar el correcto almacenamiento, retirada y depósito de residuos en una planta de tratamiento o vertedero autorizados “porque se les disparaba el coste de la obra”, cuyo importe, sin incluir ese apartado rondaba los 21.000 euros. “Para ahorrarse ese gasto decidieron asumir con recursos propios esa obligación”, de ahí que, según continúa, resulte “denigrante” que Cuaresma “alegue que sólo nos autorizó a depositar en el Parque madera para su quema”.

El adjudicatario de la actuación para la mejora del cementerio, que cuenta con el apoyo del PSOE y el PP al entender que el responsable último y único de esta situación es el alcalde, registraba ayer un escrito en el Ayuntamiento de El Campillo para exigir una rectificación pública inmediata ante lo que considera un “claro ataque indiscriminado e injustificado”. Incluso, ha puesto el asunto en manos de su abogada para, en el caso de que hoy mismo no tenga una respuesta favorable, interponer una denuncia contra el alcalde por injurias y calumnias. “Porque miente y lo hace a sabiendas”, ya que “es el Ayuntamiento, con sus propios medios, el que ha trasladado todos esos restos a Los Cipreses y a la cancha de tiro, lógicamente, cosa que nunca pude imaginarme, sin pedir los permisos oportunos y sin el tratamiento adecuado, vistos los lugares en los que han considerado oportuno tirarlos”, sentencia.

Los restos no han sido retirados de la cancha de tiro

Los restos no han sido retirados de la cancha de tiro

Las imágenes tomadas por vecinos de la localidad demuestran que sólo han desplazado los desechos hacia una hondonada para luego ocultarlos con unos ramajes

EL CAMPILLO. La aparición de huesos humanos procedentes del osario del cementerio en distintos puntos de El Campillo motivó el pasado fin de semana la visita de la Policía Judicial de la Guardia Civil hasta en dos ocasiones al municipio salvocheano, primero a Los Cipreses, en la noche del sábado, y, después, a la cancha de tiro al plato, en la tarde del domingo. En ambos lugares, la Benemérita tomó imágenes y las muestras oportunas y ordenó la custodia y retirada de los restos al Ayuntamiento. Éste lo hizo, en el caso del Parque Municipal en la mañana del domingo, pero no ha actuado igual en el segundo espacio, donde, como demuestran imágenes tomadas por vecinos de la localidad, sólo han desplazado los desechos allí arrojados hacia una hondonada para luego ocultarlos con unos ramajes. Ante estos episodios, el mensaje “Cuaresma, dimisión” se expande por las redes sociales, en las que ya se empieza a convocar a la ciudadanía a una concentración en las puertas del Consistorio el próximo sábado, a partir de las 17:00 horas, bajo el lema “Por la dignidad”.

Un incendio quema unas 8 hectáreas en el entorno del pantano de Zalamea la Real

Un incendio quema unas 8 hectáreas en el entorno del pantano de Zalamea la Real

El siniestro, declarado a las 14:48 horas, obligó a cortar el tráfico en la N-435 durante cerca de dos horas

ZALAMEA LA REAL. Un incendio declarado en el entorno del pantano de Zalamea la Real, en los aledaños del cruce entre las carreteras N-435 y A-461, arrasó ayer unas ocho hectáreas de monte bajo. Los avisos hicieron saltar las alarmas a las 14:48 horas, cuando cerca de 50 llamadas alertaron al Servicio de Emergencias de Andalucía del 112 de las llamas y un intenso humo en uno de los márgenes de la vía que une Huelva con Badajoz, que, en consecuencia, tuvo que ser cortada durante cerca de dos horas.

El fuego, que conllevaba un riesgo mayor ante la proximidad de un establecimiento hostelero, quedó estabilizado a las 17:50 horas y controlado a la 19:20. La N-435, cerrada al tráfico a las 15:38 horas, fue reabierta al tráfico, de forma parcial (se estableció en ambos sentidos el paso alternativo), a las 17:00; y de forma total, media hora más tarde. La interrupción afectó al tramo que discurre entre el kilómetro 148, en Almonaster La Real, y el 171, en Zalamea la Real.

Desde el Plan Infoca se desplazó a la zona para abordar los trabajos de extinción un operativo compuesto cuatro camiones de extinción de incendios, cuatro retenes, cuatro grupos especiales, seis agentes de Medio Ambiente, dos técnicos de operaciones y dos brigadas de incendio forestal. También formaron parte del dispositivo varios efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos y agentes de la Guardia Civil, de la Policía Autonómica y de la Policía Local.

Indignación total ante el hallazgo de restos humanos del cementerio en Los Cipreses

Indignación total ante el hallazgo de restos humanos del cementerio en Los Cipreses

Las redes sociales echan humo con un mensaje claro: “Cuaresma, dimisión” · PSOE y PP piden explicaciones y la marcha del alcalde · El PA responsabiliza a la empresa adjudicataria de las obras del campo santo

EL CAMPILLO. Las redes sociales echan humo. El mensaje “Cuaresma, dimisión” se extiende, de una u otra manera, por los perfiles de facebook de numerosos ciudadanos. La secretaria general del PSOE, Susana Rivas, pide explicaciones y responsabilidades políticas ante una “tropelía sin precedentes”. El PP que encabeza Manuela Caro, que sostiene al PA en minoría en el Gobierno municipal tras la ruptura del pacto que mantenían ambas fuerzas, reclama la dimisión e insinúa que trabaja en una propuesta para que el alcalde, el nacionalista Francisco Javier Cuaresma, deje de serlo para que otro edil tome el bastón de mando. El regidor, en un comunicado, lanza las culpas sobre la empresa que acomete las obras de mejora del cementerio municipal. La indignación es máxima ante el arrojo de restos humanos procedentes del osario del cementerio en el Parque Municipal Los Cipreses y otros puntos de El Campillo como la cancha de tiro al plato.

La noticia saltaba el sábado por la noche, cuando agentes de la Guardia Civil y la Policía Judicial, tras recibir la denuncia de vecinos de la localidad, acudían al Parque Municipal Los Cipreses para tomar imágenes y muestras del lugar en el que se hallaban los huesos, según la propia Benemérita, en una cantidad abundante.  La investigación se alargó hasta las 4 de la madrugada. Al día siguiente, a primera hora, el Ayuntamiento procedía a su retirada. Pero no acabaría ahí. A mediodía del domingo miembros del Grupo Municipal Socialista acudieron a la cancha de tiro al plato ante el rumor de que allí también se habían depositado restos. Se confirmó y se repitió el proceso. Tras la llamada al 062, la Policía Judicial, a la que el alcalde, que la noche antes había declarado en el cuartel de Zalamea la Real hasta las 2:00 de la madrugada, no advirtió que hubiera más focos, volvió a El Campillo y ordenó de nuevo la retirada tras realizar las pesquisas oportunas.

La alarma se extendió de inmediato entre los habitantes del municipio, que no entienden cómo se puede atentar así contra la dignidad de esos seres humanos que yacían en el campo santo, contra sus restos, tirados en cualquier sitio y de cualquier manera como si de basura se tratara. “Merecen más respeto”, denunciaba el concejal socialista Pablo Pineda, que hacía alusión también al riesgo sanitario “innecesario” al que se había expuesto, en especial, a los más pequeños, por el peligro que entrañaba para ellos el simple hecho de que puedan acercarse a esos restos mientras juegan en un espacio público como es un Parque Municipal, declarado, además, como recordaba, Zona de Especial Protección. Los socialistas insistían en que el alcalde “tiene que dar explicaciones al pueblo, muchas, y no eludir ni culpas en perjuicio de los trabajadores ni responsabilidades políticas, ni la más mínima. Porque esto es inadmisible. Porque esto no se puede consentir”.

El PP se sumaba. La hasta no hace mucho primera teniente de alcalde, la popular Manuela Caro, aludía, incluso, a una manifiesta “incompetencia personal y política” que viene a justificar aún más el fin de la alianza nacionalista-conservadora (cuatro y dos concejales frente a los cinco del PSOE) que suscribieron las dos formaciones en junio de 2011 y que tocó a su fin el pasado 18 de diciembre. Desde las redes sociales le invitaba a reflexionar sobre sus capacidades y a permitir que “otros ocupen la primera línea de la toma decisiones”, porque el pueblo “no vota a una persona sino a todo un equipo”. Caro abogaba por la búsqueda de una “solución inmediata” en la que “primen los intereses generales sobre los particulares”. Ya hoy, a través de un comunicado, pedía la dimisión ante la “gota que colma el vaso” de las “meteduras de pata constantes” y las medidas “descabelladas” del único regidor andalucista de toda la provincia. Los calificativos ante tales acontecimientos coinciden: “inadmisible”.

La reacción de Francisco Javier Cuaresma, ilocalizable durante el domingo (y poco receptivo en la mañana de hoy) para la multitud de medios de comunicación, tanto de radio y televisión como de prensa escrita, ha llegado en una nota informativa en la que manifiesta su sorpresa por el hallazgo de los huesos humanos en el Parque Los Cipreses (y en la cancha de tiro al plato) y en la que defiende la “máxima celeridad con la que ha procedido el equipo de Gobierno a la limpieza, retirada y posterior custodia de los restos para darle el tratamiento adecuado”. Según el alcalde, el Ayuntamiento sólo autorizó a la empresa adjudicataria de los trabajos de remodelación del cementerio municipal a depositar en el Parque “madera para su quema” (no menciona ni piezas óseas ni escombros) junto con los desechos de las podas de árboles que se realizan en estos momentos por el casco urbano, ante lo que anuncia la apertura de un expediente informativo para depurar las responsabilidades derivadas de esta mala actuación”.

La respuesta no convence. Nada más conocerla, distintos miembros de la dirección del PSOE ya sentenciaban que el contenido de ese texto sólo venía a ratificar “lo que ya esperábamos”, que el alcalde “no quiere dar explicaciones reales sobre un hecho tan grave como el esparcimiento de restos humanos del osario municipal, como mínimo, en el Parque Los Cipreses y en la cancha de tiro al plato”. Desde la Casa del Pueblo son tajantes: “Se esconde. Se escuda en echar las culpas a los trabajadores con un comunicado indecente y hasta se niega a atender a la prensa que quiere informar de lo ocurrido, porque es un escándalo y la ciudadanía tiene derecho a saber. Si no da la cara hay que obligarle a darla, en un Pleno extraordinario o una asamblea pública. Y si tampoco así la da, sólo queda obligarle a dimitir, porque está claro que él jamás se planteará hacerlo”, culminan los socialistas. Mientras tanto, la indignación sigue en las redes, con amagos, incluso de convocatorias de concentraciones ante el Ayuntamiento.

La semilla del socialismo

La semilla del socialismo

Esmeralda Pérez Mariano, de El Campillo, de Salvochea. Hija, esposa, madre de socialistas. Socialista ella, mujer, militante, de pura cepa, desde la infancia, por convicción, por sufrimiento, por lucha, por inconformismo, por su indignación y su rebeldía, por su impotencia ante la injusticia, porque cree en esas ideas y porque sufrió el azote de la represión fascista por ello, por acunarlas, por defender esos nobles principios, por convivir con el terror, por caminar con el miedo, con esas tribulaciones, con esos profundos pesares que no son más que la más fehaciente prueba de su valentía, porque nunca se rindió. Porque, a muy temprana edad, perdió a su padre, se lo arrebataron, se lo arrancaron de cuajo. Por el simple hecho de ser lo que ella es, socialista, por ser concejal en el arranque, en el comienzo, en los albores de la Corporación Municipal de Salvochea, por inaugurar la autonomía local abierta tras la constitución del Ayuntamiento de Salvochea aquel 22 de agosto de 1931, una vez independizado de Zalamea la Real al calor de los vientos revolucionarios, de libertad, esa en la que siempre creyó ella, instaurados en nuestro país por la añorada Segunda República.

Narciso Pérez Rodríguez se fue. Primero sería encarcelado, el 10 de octubre de 1934, para permanecer preso casi dos meses, hasta el 3 de diciembre de 1934. Su delito, su culpa, su participación en la Revolución de Octubre. Luego sería edil socialista de Salvochea, entre el 22 de febrero y el 26 de agosto de 1936. Su compromiso social, su conciencia obrera, lo colocaba en las listas negras, entre los elegidos de la sinrazón. Estaba condenado ya. Sólo quedaba esperar el tiro de gracia, el vacío, el olvido, de una fosa común. Lo fusilaban vilmente, a sangre fría, el 1 de septiembre de 1936. Murió. Dejaba huérfanos a cinco hijos (otros dos murieron) y viuda a su mujer, Sebastiana (quien también sobrevivió a un disparo en la pierna en su exilio en la aldea de El Membrillo). Pereció, pero en ella, especialmente en ella, en Esmeralda, quedó su semilla. Una semilla que germinaría, que nunca se marchitaría, que crecería pese al silencio impuesto, pese a la espesura de la eterna niebla sembrada por el franquismo, pese al horror, pese a la represión tenaz y constante de quienes los dejaron, como a tantos otros, en la miseria, sin pensión alguna y hasta, si hubieran podido, porque lo intentaron, sin casa, sin su casa.

La semilla jamás se detendría, como tampoco lo hace la primavera, primero sola, para salir adelante junto a los suyos, con esfuerzo, sudor y lágrimas, con tesón, con sacrificio, con esa fortaleza que sólo las mujeres son capaces de sacar de la flaqueza, pese a la adversidad, con un trabajo y otro, de lo que fuera, donde fuera, porque eran tiempos de eso, de penurias, de un servilismo impune, de sometimiento, de ausencia del más mínimo de los derechos, de abandono a la suerte o, más bien, al infortunio, de todo lo que oliera a rojo, a amor a la libertad. Avanzó, sin que ese miedo se borrara de su mirada triste, jamás, pero sin pararse, sin vencerse, porque tenía que seguir, como fuera, sin descansar, en una senda en la que encontró al que pronto sería su marido, con el que contribuiría, con el que pondría su grano de arena, a la conquista de la democracia. Su compañero, su alma, su otra mitad era (y es) Carlos Pernil Nieves, también socialista, también concejal de Salvochea (ya El Campillo tras el cambio de denominación por decretado por el régimen ilegal del caudillo), como lo fuera su progenitor, en el mandato 1983-1987.

Juntos, Esmeralda y Carlos, ella con su sentimiento, con su profunda creencia en el socialismo, en ese proyecto de vida que mamó, el mismo que fundó Pablo Iglesias y en cuyas palabras el poeta Antonio Machado detectaba el timbre inconfundible de la verdad humana, y él con su acción, con su combatividad, con su pasión, con esa vehemencia necesaria, tomarían parte en esos inicios también difíciles, en los que cualquier movimiento en falso podía devolver los tiempos oscuros de un pasado aún cercano, en los que aún imperaba el miedo, ése que a ella nunca ha abandonado, que nunca se ha despegado de su ser, que persiste en lo más hondo de su interior, que todavía hoy aflora y la atormenta. Pese a ello, nunca desistieron. Juntos consiguieron mucho y juntos se apartarían cuando ya sintieron que se afianzaba lo que ellos tanto soñaron, o que, al menos, tocaba a los que venían por detrás culminar el tránsito a la libertad. Tocaba dejar paso a savia nueva, a la que ellos mismos, con su amor, habían engendrado, a los frutos de su semilla, rosas rojas provenientes de sus entrañas, porque Esmeralda es la madre de la primera alcaldesa de la historia de El Campillo, Irene Pernil Pérez (1989-1991), y de Juan Carlos Pernil Pérez, minero y también edil bajo las siglas del puño y la rosa en varias etapas (1987-1995 y 1999 y 2003).

Hoy Esmeralda se aproxima a los 90 años y el PSOE, el socialismo, le reconoce su valía, su aportación, le brinda, a su salud, el merecido homenaje, por su abnegación, por su entrega a las ideas por las que siempre luchó, por las que tanto le quitaron, por las que tanto nos ha dado, porque su briega incansable, callada, invisible, porque su corazón, sin duda, como el de tantas otras mujeres como ella, ha construido un mundo mejor que el que ella conoció, para nosotros, para sus hijos, para sus nietos, porque ella, como su padre, sabía que lo que se lograra no iba a ser para ella, sino para los demás. Y eso, lo que ella ha portado sobre sus espaldas ya cansadas, ya decaídas, ya envejecidas por los tantos fríos inviernos a los que se ha enfrentado, es socialismo. Ésa es la grandeza, la generosidad, la solidaridad, que emana del puño y la rosa. Y Esmeralda es una más, imprescindible como todas, de esas mujeres que, en silencio, en el anonimato, desde ese amor puro y sincero a la libertad, a la igualdad y a la justicia social que inyecta fuerza a los demás para seguir, para no desfallecer, lo han dado todo sin pedir nunca nada a cambio. Esmeralda es, hoy más que nunca, semilla del socialismo.

El pueblo habla... y reivindica la toma de la calle

El pueblo habla... y reivindica la toma de la calle

La fiesta de la libertad resiste en El Campillo con cinco agrupaciones · Los Perendengues cumplen 31 años sobre un escenario que toma aire con los pequeños de ‘Con ciencia de carnaval’ · El mal tiempo no impide que los disfraces inunden las calles y la nave municipal

EL CAMPILLO. La fiesta de la libertad resiste en El Campillo. Cinco agrupaciones se han subido al escenario del Teatro Municipal Atalaya en los recién concluidos carnavales. Cuatro chirigotas y una comparsa se han erigido así, como siempre, en portavoces del pueblo y han hablado, han emitido su veredicto y han puesto, al compás del tres por cuatro, notas de sátira, ironía y humor a lo acontecido a lo largo del año, con las ineludibles caricaturas del paisaje y el paisanaje. Son menos (cinco frente a las seis de 2013 y 2012 o las ocho de 2011), pero con fuerza, la de la experiencia, encarnada en la Peña Los Perendengues y sus 31 apariciones sobre las tablas, y la de la garantía del relevo que supone la savia fresca que aportan los pequeños de Con ciencia de carnaval en su tercera irrupción en las carnestolendas mineras.

Los Perendengues, chirigoteros incansables que en el año anterior, con Viajes Bien Dao, recuperaban el tipo de turistas con el que cortaban la cinta del carnaval campillero en 1984, han puesto en liza en esta ocasión el jolgorio y la alegría de una muy peculiar boda gitana, la de To er mundo de borrachera y las cabras encerrás, nombre con el que han hecho un llamamiento directo a la rebeldía y al compromiso social contra lo que ocurre en el país. Un mensaje que se ha repetido, ya en el género serio, en la también veterana comparsa de la Peña Los Diablos (que acumulan 26 presencias ininterrumpidas sobre el escenario), que, bajo la máscara de Los dictadores y la riqueza de sus voces, han emitido un canto a la libertad y al levantamiento del pueblo contra un sistema opresor que, con la apariencia de democracia, según insisten, no viene a ser más que “un collar distinto, el mismo perro”.

Los Esponjas, por su parte, habituales de las tablas salvocheanas desde 1993, han diseñado este año, desde su condición de modistos acompañados por su inseparable maniquí, Una puntá en el ojal. Con ello aumentaban su currículo en una modalidad de chirigota a la que volvían en 2013 con la rehala de Este año hacemos el CANelo tras su paso por el cuarteto en 2012 con la consulta médica de ¿Hay número pa hoy? El género del humor continuaba con las féminas juveniles de Las Grillas Estripá, que, en su quinto aniversario, se han reivindicado a sí mismas, su papel, su participación y su amor a su pueblo con Como mi canto ninguno después de propuestas tan dinámicas como Comuna cabra (locas) o Un carnaval embarazoso (clases de premamá). Junto a ellos, los científicos infantiles de Con ciencia de carnaval (en 2013, los mandos de televisión de Los esclavos del gordo), quienes, con sus inventos, han encendido la chispa de la sensibilización para que el carnaval nunca se agote.

Las constantes entre las letrillas, la ruptura parcial del pacto de Gobierno entre PA y PP, la ordenación del tráfico en el casco urbano, el cómico accidente que en verano se llevó por delante un trozo de valla del colegio, el operativo montado por la Guardia Civil contra la droga que acabó con detenciones en la vecina Nerva, la fallida saeta en una procesión de Semana Santa, los regalos de la Cabalgata de Reyes Magos o las carencias del alumbrado, entre otras. Unos temas a los que se sumaban pinceladas sobre la ansiada apertura de la mina (cada vez más difuminada en los repertorios, tal vez por la falta de confianza en su llegada) o la denuncia interpuesta por el alcalde, el andalucista Francisco Javier Cuaresma, a miembros de las Juventudes Socialistas salvocheanas por colocar la bandera republicana en el balcón del Ayuntamiento el 14 de abril, objeto de un pasodoble durante el que también se desplegó la tricolor en el gallinero.

Estos fueron los ejes de una partitura que, acto seguido, tras los tres pases de actuaciones en el Teatro Municipal Atalaya, bajo el reinado de Alba Rubio Fernández y su corte de damas y el pregón de María José Bermejo, sin olvidar la colaboración de la comparsa riotinteña La hora bruja (femenina), el miércoles; y de la nervense Los Remendaos (masculina), el jueves, dio paso a la toma de la calle. El mal tiempo, la niebla y la lluvia, no evitó que el pueblo se llenara del colorido de un amplio elenco de disfraces en un desfile que, si bien no tuvo más remedio que acortarse, recorrió las arterias principales del municipio para concentrarse después en la nave municipal y alargarse hasta altas horas de la madrugada. Con el alba, El Campillo retornaba a la Cuaresma.