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Pablo Pineda

Versos eternos a la Santa Cruz

Versos eternos a la Santa Cruz

El pregón de Fran Arroyo escudriña la esencia de una Romería que camina hacia su 36 peregrinación, acude a su raíz para rescatar la memoria de sus precursores y, como ausente, reivindica la luz de su pueblo frente al gris de la ciudad

EL CAMPILLO. Cuenta atrás. Nada falta. Todo queda. Por delante. La senda espera, en Cuatro Vientos, desde donde los “sentimientos prenden”. El azahar, la jara, el brezo y el romero acechan, en torno a la vereda, anhelantes del paso de los fieles caminantes, de un pueblo campillero que, como reza la sevillana, no duerme, está en vela, porque sólo piensa en su Romería. Ya está aquí, se acerca, se aproxima, ya ha llegado, porque la ha traído el pregón, la alocución, la prosa, el verso nunca extinto, eterno, de aquel que se define como un ausente don nadie pero que es y está presente, que no se va, que siempre vuelve: la poesía de un joven, de Fran Arroyo Sánchez.

Era la eclosión, el estallido, el pistoletazo de salida, el ensalzamiento de todas esas esencias que la rutina guarda, aunque no tapa, y que brotan cada primavera, las que acuna la Romería de la vieja Salvochea, las de su devoto y pagano peregrinaje, el que ya se otea en el horizonte inmediato, las que giran en torno a esa Santa Cruz que siempre fue, desde su génesis, como recordaba el pregonero, “amor, amistad y libertad”. Todo ello y más, la solidaridad a raudales, la hermandad del camino hacia Rocalero, ese sincero “que lo mío es tuyo y de los que te acompañen”, se plasmaba sobre el papel, en el negro sobre blanco estampado por Fran Arroyo Sánchez, en unos folios vacíos que para siempre quedarán escritos, como huella, como parte de la historia romera, de sus 36 años de tradición inquebrantable.

El pregón aludió a ese trayecto, a los inicios, al alma mater de la fiesta de mayor arraigo entre los campilleros. “Viva y viva, que vivan los pioneros, Matías, Carmelo, Romanero y Rodrigo”, recitaba Fran Arroyo Sánchez. Los traía a la memoria, en especial, al último, ya desaparecido, “poeta, amigo de letras, compositor de sevillanas, banda sonora del camino, peregrino que cada paso lleva impreso”, padre de El Campillo en el que luce más el sol y la luna tiene más brillo. “Que suenen vivas, muy vivos, por los que no volverán, por los que el tiempo, el destino, se ha llevado a otro lugar”, gritó, para enaltecer su recuerdo, para que nunca se marchen, porque “han hecho que este pueblo sea más”.

Los versos fueron en sí mismos una proclama de ese profundo sentir de quien, aunque ha nacido en una capital, siempre responde que en El Campillo. Se rebelaban contra lo urbano, contra quien, desde allí, se cree más, superior: “Sé de alguna gran ciudad, amigo prepotente; sé de donde las personas no son más que gente; yo soy de mis paisanos, la luna y el relente, del trueque de saludos y caras sonrientes. De la fiel naturaleza, también la amarga hiel, del minero allá en los cerros color miel, nace este rincón, a veces desprestigiado, donde luce más el sol y son cipreses su legado. Cuna de poetas y de librepensadores, hermanos de una cruz en mayo bañada en flores. Yo soy de El Campillo, la vieja Salvochea... Tú sé de alguna gran ciudad: triste, gris y fea”.

La memoria de Salvochea germina desde el símbolo de la represión

La memoria de Salvochea germina desde el símbolo de la represión

El Campillo amanece el 14 de abril, con una pintura del puño obrero y la bandera republicana en la pared en la que el franquismo levantó la Cruz de los Caídos

SALVOCHEA. El Campillo vuelve a amanecer Salvochea. Si en 2013 lo hacía, bajo la firma de las Juventudes Socialistas, con la aparición de la tricolor en los balcones del Ayuntamiento, al igual que ondeaba allá por 1931, esta vez ese sol de libertad, el violeta de la igualdad, emergía, sin que de momento se conozca su autoría, por uno de los símbolos del franquismo, por el lugar en el que se levantó la “indigna” Cruz de los Caídos por Dios y por España por parte de las mismas manos que, en paralelo, durante la Guerra Civil y la represión posterior, asesinaban con vileza a, como mínimo, 307 salvocheanos, 282 hombres y 25 mujeres, algunas de ellas ultrajadas y violadas antes de su fusilamiento y arrojo al anonimato de una fosa común. Su memoria, con sus nombres y apellidos, brota ahora desde la tierra, germina desde donde, como refleja la pintura, sale el puño obrero de todos aquellos que perdieron la vida, de todos los mártires de la democracia, de la legalidad republicana, para alzar de nuevo la bandera tricolor.

La imagen viene, una vez más, a devolver a El Campillo a su origen, a las entrañas de su propia historia, pues fueron los vientos revolucionarios de aquella Segunda República proclamada aquel 14 de abril, hace ahora 83 años, los que forjaron la independencia de un pueblo que rompía las cadenas que le ataban al municipio matriz de Zalamea la Real sólo unos meses después, cuando el 22 de agosto del mismo año se constituía el Ayuntamiento ya autónomo de Salvochea, uno de los primeros (si no el primero) que veía la luz en España bajo la luz de este sistema político democrático. Por ello, de algún modo, el cuadro, esa obra de arte de la calle, viene a reivindicar la restauración de aquellos tiempos, la culminación de una Transición “inacabada”, la devolución de la dignidad a tantas almas y a tantos sueños que fueron arrancados, de cuajo, por el brazo ejecutor de la barbarie y la sinrazón, por el genocidio de la intolerancia fascista personalizada en el caudillo.

La pintura, una ensoñación que, si bien no parece que vaya a ir más allá, una utopía que quizás aún no vislumbra el horizonte de la realidad, su materialización inmediata en la práctica, al menos, en esta ocasión, no será tan efímera como la del anterior 14 de abril, el de 2013, cuando sólo duró el tiempo que el alcalde, el andalucista Francisco Javier Cuaresma (que, con cuatro ediles, gobierna en minoría con el sustento de los dos del PP frente a los cinco del PSOE), tardó en ordenar la retirada de la bandera tricolor a la Policía Local y avisar a la Guardia Civil para interponer una denuncia que, hasta la fecha, no ha prosperado. El puño y los colores republicanos, el rojo, el amarillo y el violeta, todavía perduran en la pared que un día portó ese monumento franquista, esa cruz retirada en 1979 por la primera Corporación de la actual etapa democrática que entonces presidía el socialista Fernando Pineda, al igual que ocurrió con todos los nombres de los criminales que portaron las calles del municipio durante 40 años.

Susana Díaz notifica la transferencia de los derechos mineros de Riotinto a Emed

Susana Díaz notifica la transferencia de los derechos mineros de Riotinto a Emed

La presidenta de la Junta de Andalucía sostiene que “hoy se abre un nuevo tiempo de esperanza en la Cuenca Minera” y espera que la empresa cumpla para que la explotación esté en marcha en el segundo semestre de 2015

CUENCA MINERA. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, anunció ayer, tal y como ya adelantaba Onda Minera RTV Nerva y Huelva Información a comienzos de semana, la transmisión de los derechos mineros de la Administración autonómica para que la empresa interesada en la reapertura de la histórica mina de Riotinto, Emed Tartessus, arranque su proyecto de explotación en el plazo de seis meses. Se trata de la notificación más esperada en una de las comarcas más deprimidas de la provincia de Huelva. La más ansiada por los cerca de cerca de 20.000 habitantes con los que cuenta una zona que soporta desde hace más de una década unos índices de desempleo brutales, y la más reivindicada durante los últimos siete años por todo tipo de colectivos sociales, políticos, sindicales y económicos de la zona.

Díaz comunicó la buena nueva en pleno corazón de la comarca y con la explotación del Cerro Colorado a sus espaldas. “Hoy se abre un nuevo tiempo para la esperanza en la Cuenca Minera y se reinicia el camino para la prosperidad de una zona que atraviesa por unos momentos muy complicados, pero que merece una oportunidad. Hemos cumplido y estamos convencidos de que Emed lo hará también”, dijo. Ante las dudas, cada vez menos, que el proyecto despierta entre determinados sectores de la población, la máxima representante del Gobierno andaluz garantizó que la Junta permanecerá atenta al proceso de puesta en marcha que ahora inicia la empresa y que deberá culminar en el segundo semestre de 2015 con la recuperación de la actividad minera y la generación de más de un millar de empleos, entre puestos directos e indirectos. “Ha sido un largo proceso, que ha tenido toda la cautela y el rigor necesarios, y sobre el que estaremos especialmente atentos a cómo se desarrolla la actividad porque a todos nos preocupa la seguridad en la explotación de nuestras minas”, aclaró.

Por su parte, el vicepresidente de Emed Tartessus, Isaac Querub, que destacó la colaboración prestada por la Administración regional en el proceso de tramitación, calificó de hito histórico para la minería andaluza la transmisión final de estos derechos, tras un arduo y largo camino plagado de todo tipo de obstáculos a los que la empresa ha dedicado gran parte de sus esfuerzos durante el último lustro. “Ahora todo eso queda atrás. Nuestro proyecto, cuya inversión supera los 300 millones de euros, será excelente en su relación con la Cuenca Minera porque merece un tratamiento especial”, dijo. Querub, que sacó a colación algunas conclusiones del reciente Consejo de la UE que persigue una reindustrialización del viejo continente, destacó que el Proyecto Río Tinto quiere formar parte de esa realidad bajo el prisma de una sólida competitividad industrial. “A este fin contribuiremos con nuestros mejores esfuerzos y esperamos que pronto puedas venir a comprobarlo”, dijo dirigiéndose a la presidenta.

Durante los próximos meses se abordará la fase de acondicionamiento de la instalación industrial en el que acometerán las infraestructuras de tratamiento y gestión de aguas, se acondicionarán las instalaciones del depósito de estériles de planta y escombreras, las instalaciones auxiliares, y se realizarán sondeos sobre el terreno. Completa esta fase, se iniciará una segunda de explotación y producción, prevista para el último trimestre de 2015. Para entonces, la empresa asegura que contará con una plantilla cercana al medio millar de trabajadores, entre propia y subcontratas, a los que se sumarán más de mil empleos indirectos. Emed Tartessus ha cuantificado en más de 100 millones la inversión realizada hasta el momento en concepto de diseño e ingeniería, adquisición de terrenos, mantenimiento y seguridad, y en unos 120 millones anuales los costes de operación en concepto de compra de suministros y asistencias técnicas, además de costes de personal.

Juan A. Hipólito / Huelva Información

“Jara del campo no llores, que su voz no se ha apagado”

“Jara del campo no llores, que su voz no se ha apagado”

La Peña Flamenca Candil Minero homenajea a su precursor José Gómez Carrasco, ‘Chele’, guardián del monte y alma libertaria, con una emotiva gala · ‘El Montero’ y una ronda de fandangos de cantaores locales, el cartel

EL CAMPILLO. Silencio. Mutismo. Total. Absoluto. Hermosura. Tanta que dolía, que desgarraba, que oprimía, que anudaba las entrañas de un pueblo que callaba para escucharlo, para percibir su presencia, la esencia de su lucha, el susurro de su voz en el suave, tenue, silbido del aire... Para ensalzar su memoria, no para rescatarla, pues nunca se ha perdido. Para no notar la ausencia de quien nunca se ha ido. Ésta era la bella y punzante estampa que se respiraba, que ahogaba a todo el Teatro Atalaya, en el homenaje que la Peña Flamenca Candil Minero de El Campillo rendía a su precursor José Gómez Carrasco, Chele, guardián del monte, alma libertaria, cante. Porque, como rezaba el fandango compuesto para él por el salvocheano José Luis Diéguez Conde, “jara del campo no llores; que su voz no se ha apagado; pregúntale a la retama; que lo vio junto al vallao; y por soleá cantaba”. Como los grandes. Porque está, porque no se ha marchado.

Las palabras no salían. Lo hacían renqueantes. Se abrían paso como podían. Germinaban como la azucena en primavera. Puras. Blancas... En forma de cante, el del veterano cantaor local y presidente del Candil Minero Francisco Cumplido Orta. Con la garganta rota por la falta de un compañero, por la impotencia de que “siempre se van los buenos”. La emoción era tensa, desbordante. El momento, excelso: toda una vida en unos segundos, en unos minutos. El tiempo se paraba, se detenía, con cada diapositiva, con cada fotografía de Chele, con cada muestra de su compromiso, de su amor a los suyos, al medio natural y al flamenco, con el que se levantaba contra la injusticia social. Con cada sonrisa. Todo ello sobre las tablas del Teatro Atalaya, donde estaba José Gómez Carrasco, en cada rincón, en cada letra, en cada mudez, en cada lágrima que surcaba por las mejillas de un público absorto, entregado; en las farrucas y en los fandangos naturales de El Montero, en el jabalí bravío al que tanto admiraba, en el rechazo de su caza al furtivismo, en la luz de luna de El Cabrero, el maestro de Aznalcóllar que siempre le acompañaba.

Chele estaba en todas partes, como su espíritu solidario, como los cerca de 300 euros que su homenaje aportó a la lucha contra la terrible enfermedad que se lo arrancó de cuajo al corazón de la tierra, a la Cuenca, a El Campillo, pues la recaudación íntegra de la taquilla tuvo un destino útil, oportuno, la Asociación contra el Cáncer Acamacum. Porque la huella de José Gómez Carrasco es eterna, como el Candil Minero entregado a su familia por la Peña Flamenca que el fundó y recuperó, como los fandangos que lanzó al viento el amplio elenco de cantaores salvocheanos que componían José Manuel Rodríguez, Miri, Rafael Huelva, El Patita, Sandra García, Bernardina López, Francisco Cumplido y José Luis Diéguez. Volcaron su arte sobre la fiesta de su recuerdo, para despedirle, para darle la bienvenida, pues, una vez más, “jara del campo no llores; que su voz no se ha apagado; pregúntale a la retama; que lo vio junto al vallao; y por soleá cantaba”. Era él. Siempre Chele.

Domingo Fernández renueva el dominio del gurumelo ‘campillero’

Domingo Fernández renueva el dominio del gurumelo ‘campillero’

Sucede a Francisco Fernández como ganador del Concurso de Nerva con un ejemplar de 560 gramos, el único que superó el medio kilo

El mejor gurumelo, el de más peso, vuelve a tener acento campillero. Ésta vez, el de Domingo Fernández, quien se ha erigido en ganador del XII Concurso de Nerva con un ejemplar fresco de 560 gramos, un porte que fue más que suficiente para adjudicarse el cheque valorado en 100 euros y el diploma acreditativo en un certamen en el que ninguna seta llegó a superar el medio kilo. Con ello, el título volvía a la antigua Salvochea, toda vez que en la edición anterior, en un año más productivo, fue Francisco Fernández quien se subió al primer cajón del podio con un trofeo que alcanzó los 715 gramos.

El elenco de vencedores lo completaron el campofrieño afincado en La Dehesa (Minas de Riotinto) Román González, titular del mejor lote con la única cesta que pesó más de tres kilogramos, y María del Rocío Antonio del Valle, quien presentó la receta considerada más suculenta, encarnada en un plato de exquisitas empanadillas de gurumelo. Juan Delgado, Jesús del Toro y Carmen Guerrero se repartieron, por su parte, los segundos premios en las tres modalidades de manera respectivamente, dotados cada uno de ellos con 50 euros.

V Ruta Gastronómica del Gurumelo

En paralelo al concurso, Nerva es escenario de la V Ruta Gastronómica del Gurumelo, que se alargará hasta el próximo fin de semana para permitir la degustación de este manjar de la tierra y las innumerables posibilidades de presentación que ofrece, desde con chocos en amarillo hasta bajo la forma de una tortilla, sin olvidar los revueltos, los huevos rellenos, la carrillera en salsa, los flamencquines, las croquetas o la propia empanada que se envistió como triunfadora. Todo, por supuesto, presidido por el aroma de la seta de oro. Los visitantes, además del disfrute de esta amalgama de sabores, también aspiran al premio que se sortea entre quienes completen la ruta. Basta con consumir, al menos, una tapa en cada establecimiento participante.

‘Chele’, guardián del monte, alma flamenca

‘Chele’, guardián del monte, alma flamenca

“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción, yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse… Nunca perseguí la gloria. Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante no hay camino, se hace camino al andar”. El poeta Antonio Machado lo recitaba. José Gómez Carrasco, Chele, lo hizo. Marcó las veredas, las protegió, las cuidó, las mimó, dejó sus trazos. Dibujó la senda, para dejárnosla en herencia, la del amor a su vida, al medio natural, al campo, y al arte, al flamenco. Ése es su legado, su ejemplo, el de la participación, la indignación y el compromiso social, el convencimiento de que pequeños gestos, de que cosas en apariencia diminutas pero enormes al unirse con otras, son capaces de transformar el mundo, el universo que nos rodea. Ése era su sueño, su obsesión, su pensamiento, el mismo que emana de las letras que siempre le acompañaban, el cante de ese grande con el que tanto se identificaba, de José Domínguez, El Cabrero, por el espíritu de rebeldía contra la injusticia que impregna a cada uno de los versos del maestro, del cantaor, y a cada una de las ideas y de las acciones de su más fiel seguidor, Chele, guardián del monte, alma flamenca, libertaria.

Todo ello, y más, trajo José Gómez Carrasco, Chele, a El Campillo, a la vieja Salvochea, a su hogar, al que arribó, como tantos otros, a la temprana edad de seis años. Desde Rosal, con sus padres, en busca de la prosperidad de la Cuenca, de una comarca en auge al ritmo del rugir incesante de los motores de una mina que no dejaba de extraer riqueza, sangre, cobre, del corazón de la tierra. Pero fue él quien, con los años, de puntillas, con el sosiego del silencio, con la humildad del anonimato, aportaría a los demás, a su pueblo, a su gente, a su paisaje y a su paisanaje, más dosis de bienestar del que perseguían a su marcha de ese municipio fronterizo en el que nació, del vientre de su madre, María, y de su padre, José El Pequeño, aquel, hoy más cerca que nunca, 27 de junio de 1951. Desde entonces, en estos lares, en los suyos, su figura es alargada, su estela, eterna, porque desde entonces, poco a poco, sin pausa, con su cuidada escritura, forjó con su inagotable pluma capítulos que de nuestra historia jamás serán borrados. Porque están plasmados en lo más profundo, en el origen, en las entrañas, de buena parte del tejido asociativo de nuestro pueblo, en el flamenco, en el de antes y en el de ahora, en la caza y en el deporte, en cada bocanada de vida que brota de ese ecosistema único bañado por las rojas aguas del Tinto y el Odiel.

Ésa es la esencia del tercero de cuatro hermanos, del tercero de esos cuatro niños (Dolores, María, él y Cristóbal) que crecieron en torno al negocio que regentaban sus padres, lo que hoy es el Bar La Muda. Ésa es la esencia de un estudiante brillante que se vio abocado a dejar los libros para trabajar en lo que saliera, en la construcción o, sobre todo, en la forestal, aquí y allí, en el sur y en el norte, en la Cuenca Minera y en Bilbao. Porque no eran tiempos de oportunidades. Porque eran tiempos de arrimar el hombro. Porque eran tiempos de sacrificio. Unos tiempos en los que Chele jamás se agachó, en los que se levantó, para transformar lo que no debía ser real. Porque le irritaba. Porque ese sufrimiento, esos pesares, las penalidades de los años oscuros, eran, encerraban, alimentaban, su esperanza. Unos tiempos en los que, alentado por su propia dedicación, se fraguó ese amor a la naturaleza, a la madre de todo, a ese campo que, para él, al igual que para El Cabrero, simboliza todo lo bueno, lo incorruptible, la pureza, la sabiduría, la verdad, la justicia, el equilibrio, la igualdad, la libertad, el aire, el viento, la revolución... Frente a la opresión, la mentira, el anonimato, la autodestrucción, la realidad contaminada de la ciudad, de lo urbano. El bien frente al mal.

El medio ambiente, ese contacto directo que disfrutó en sus años de retiro en el Zumajo, con su familia, con una rehala de perros de caza a la que cuidaba como si de una extensión de sí mismo se tratara, es la simiente, el pilar de su propia forma de entender el mundo, de su carácter metódico, de la vehemencia con la que defendía cada una de esas causas perdidas que él siempre ganaba. Por su corazón incansable, por la pasión con la que levantaba cada uno de sus proyectos. La misma pasión con la que tantas veces fomentó la cooperación, la participación, en un pueblo cuyo lema es Unidos Laboramos. La misma con la que, en su perseverancia, no cesó en su empeño por organizar, una tras otra, desde jornadas cinegéticas hasta exhibiciones de tiro con carabina, al plato, con rifle y escopeta al blanco. La misma con la que se implicó en entidades como el Risco de la Cruz de Traslasierra o la Verbena Popular de San Juan, El Pirulito. El mismo amor con el que, como precursor de la emblemática Peña Montera Salvochea, enalteció esa afición que es la caza, de la que apartó, con su esmero, con su esfuerzo denodado, con su persecución del furtivismo, con su protección del entorno, de la biodiversidad, esa sombra del desequilibrio natural que persigue, que acecha, a lo cinegético. Porque nos enseñó que caza y sostenibilidad no son conceptos antagónicos, sino complementarios, cómplices, inseparables.

Todo ese amor manaba de su ser, de ese corazón que, magnánimo e inmenso, siempre latió entregado, como un esclavo libre, a sus dos Sofías, su esposa, su compañera, y su nieta, fruto de su propia semilla, la misma que floreció en sus hijos Juan José y Ana Belén, la prolongación de su memoria, la extensión de una utopía, la suya, que nunca calló, que siempre compartió, por medio de ese libro de la vida en el que siempre creyó, del flamenco, y, dentro de él, de las páginas de El Cabrero con las que alumbró el Candil Minero. Porque, como canta el de Aznalcóllar, “nos enseñan a matar mucho más que a sembrar un árbol; y a los que nos rebelamos sólo nos queda gritar ¡ni guerra, ni dios, ni amo!” Chele siempre sembró, en cualquier tierra, por páramo que su suelo resultara. Por ello, aquí sigue, con su pueblo, con El Campillo, con Salvochea. Porque no se ha marchado. Porque jamás se irá. Porque, como reza su hijo Juan José, “el primer golpe de la guadaña implacable podrá segarte de la tierra. Pero aún sigo escuchándote en el alma cantando por soleá. Y cuando la lluvia del otoño levante el aroma de humus y jara, cómo no he de sentirte dentro de mí paseando por los campos. Mis manos de niño siguen moviendo las alas de los pájaros quietos. Y hasta que no lance otro golpe, la guadaña maldita, al centro de mi pecho, no podrá decir: ¡Vencí! El único cielo que conozco es el corazón de quienes nos amaron”. José Gómez Carrasco, Chele, guardián del monte, alma flamenca, de libertad, la que anida en su interior, en su espíritu trasgresor, la que porta su memoria.

La Junta licitará en 2014 las obras de saneamiento y depuración de aguas de la Cuenca por 24,5 millones

La Junta licitará en 2014 las obras de saneamiento y depuración de aguas de la Cuenca por 24,5 millones

La construcción de la EDAR de Zalamea la Real, que cuenta con una inversión de 3,7 millones de euros, alcanza ya un grado de ejecución del 45%

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio licitará en 2014 obras de saneamiento y depuración de aguas de la Cuenca Minera de Río Tinto por un importe de 24.492.711,38 euros. Una inversión que vendrá a sumarse a los 3.725.345,45 euros que absorbe el proyecto ya en marcha de la agrupación de vertidos y la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Zalamea la Real, cuyo grado de ejecución está fijado en estos momentos en el 45 por ciento. Así lo ha anunciado hoy la delegada territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Josefa González Bayo, quien ha confirmado que las actuaciones programadas en el presente ejercicio para el conjunto de la provincia de Huelva en el marco del ciclo integral del agua engloban un presupuesto de 140.332.878,16 euros.

El objetivo, según ha expuesto González Bayo, es llegar al horizonte de 2015 con el “máximo cumplimiento posible” de la Directiva Marco de Aguas de la Unión Europea (UE). Con esta meta se ejecutan ya en 2014 en toda la geografía onubense 11 obras bajo una inversión de 61.043.645,89 euros, entre las que ocupan un papel destacado la ampliación de EDAR de La Antilla (Lepe), con un presupuesto de 24.028.344,49 euros, y las obras de abastecimiento del Condado, con un montante de 16.197.547,90 euros. Junto a ello, en todo el arco provincial, la Junta de Andalucía prevé la salida a concurso  de otros 14 proyectos en infraestructuras de abastecimiento, saneamiento, depuración y defensa de avenidas en el presente año, así como la redacción de tres más, por un importe de otros 79.289.232,27 euros. Un esfuerzo económico que, como ha indicado la delegada, “pone de relieve la apuesta decidida del Gobierno autonómico por la gestión eficiente y sostenible de los recursos hídricos”.

En el caso concreto de la Cuenca Minera, y al margen de la EDAR de Zalamea la Real, que estará lista dentro del curso 2014 para dar servicio a una población de alrededor de 4.000 habitantes, las obras de saneamiento y depuración de aguas a licitar se distribuyen entre las actuaciones de Nerva-Minas de Riotinto (15.582.358,98 euros), Campofrío (2.452.459,14 euros), la pedanía riotinteña de La Dehesa (2.218.379,37 euros), Berrocal (2.205.866,84 euros), las aldeas zalameñas de El Buitrón, El Villar, El Pozuelo, El Membrillo y Marigenta (1.027.384 euros) y Traslasierra, en El Campillo (1.006.263,05 euros). Un mapa de trabajos al que hay que añadir el encargo de la redacción del proyecto de La Granada de Riotinto por un importe de 60.000 euros y que, una vez completado, vendrá a cerrar el ciclo integral del agua en el conjunto de la comarca en la que nace el Tinto.

La financiación

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha tomado como fuente de financiación para estas infraestructuras de abastecimiento, saneamiento, depuración y defensa de avenidas desde fondos europeos, casos de los trabajos que se ejecutan en estos momentos en el Condado de Huelva, en Isla Cristina, Ayamonte o Palos de la Frontera, hasta los ingresos procedentes del canon de mejora del agua creado en mayo de 2011 en el marco de la Ley de Agua impulsada en 2010. Con esta última herramienta se abordan en la actualidad, según ha espetado la delegada territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Josefa González Bayo, los proyectos de las EDAR de La Antilla, Zalamea la Real y Puebla de Guzmán y el del colector este de la EBAR de Mazagón y el general de la EDAR del mismo núcleo costero. También de este canon saldrán las partidas de todas las obras que se van a licitar en el presente curso.

Susana Díaz anuncia que Emed contará en abril con todos los requisitos para reabrir la mina de Río Tinto

La concesión de la Autorización Ambiental Unificada (AAU) es inminente

CUENCA MINERA. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha despejado este jueves en el pleno del Parlamento las dudas sobre la inminente apertura del yacimiento más emblemático de la provincia, la mina de Río Tinto, al avanzar que la explotación contará en abril “con todos los requisitos para iniciar los trabajos”. Se arroja luz, por tanto, sobre el proyecto que promueve la empresa Emed Tartessus, filial de la multinacional chipriota Emed Mining, y parece que se acerca a su fin el viacrucis sufrido desde que la compañía mostrara su intención de reflotar la actividad en 2007 ante el auge del precio del cobre. Las expectativas de empleo han llenado de esperanza a una comarca que padece una agonía laboral desde que se cerró en 2000 la minería metálica. Solo en empleos directos, se generarían, según las previsiones, unos 400 puestos directos y 1.200 indirectos.

La presidenta respondió al portavoz de IU, José Antonio Castro, que el último trámite pendiente para la empresa chipriota es la obtención de la Autorización Ambiental Unificada (AAU). Una vez que la tenga, algo que puede ser inminente, Emed Tartessus deberá presentarla en la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo para que este departamento estudie el proyecto y culmine la transmisión de los derechos mineros, la llave para poder operar en esta antigua explotación de cobre. La compañía, que aspira a explotar el yacimiento durante una década (el Plan de Vigilancia y Control se mantendrá, al menos, durante 30 años, con lo que también incluirá las fases de cierre y clausura), lleva invertidos en el proyecto más de 100 millones de euros.

La noticia se produce después de que el pasado mes de febrero la Junta de Andalucía urgiera a Emed Tartessus a completar la documentación del proyecto técnico con la advertencia de que, de lo contrario, procedería a suspender la tramitación del expediente. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio tenía previsto conceder la autorización ambiental a finales de 2013 y la puesta en marcha del yacimiento a principios de 2014. Los papeles que debe entregar la empresa son sobre información ambiental y geotécnica. La Administración autonómica quería que la empresa precisara mejor las acciones dirigidas al depósito de las escombreras, al almacenaje en las balsas y a la aplicación de tecnología moderna para el tratamiento de los estériles, como desarrolla la mina de Aguas Teñidas en Almonaster la Real.

La buena nueva ha sido saludada por los sindicatos del sector minero en Huelva. El secretario general de Fitag, Luciano Gómez, está seguro de que esta vez es la definitiva: “Creo que estamos en la recta final y la apertura será inminente”. Luciano Gómez ha remarcado que la “voluntad política está demostrada y únicamente queda que se plasme en el papel el acuerdo y se despeje la incertidumbre con todos los condicionantes que requiere un proyecto de la envergadura del de Río Tinto.