Blogia

Pablo Pineda

Grace Biotech arrancará su producción en 2012 con la plantilla de Nature Pack

El proyecto, que contempla la producción de granza para la elaboración de plásticos biodegradables, asumirá a los 52 trabajadores afectados por el ERE de la extinta compañía y prevé superar el centenar de operarios

CUENCA MINERA. Como rezaban los versos del poeta Miguel Hernández, “siempre hay un rayo de sol en la lucha que deja a la sombra vencida”. Grace Biotech Europe absorberá a los 52 integrantes de la sufrida plantilla de la extinta Nature Pack, una de las firmas bandera de aquella primera diversificación de la Cuenca Minera, para arrancar en 2012 su producción de granza, un componente básico para la elaboración de plástico biodegradable compostable. Su principal destino será la agricultura. Esto es lo que se desprende del acuerdo suscrito la pasada semana entre la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, la dirección de la nueva empresa que aterriza en la comarca procedente de Taiwán y los sindicatos UGT y CCOO para tutelar la puesta en marcha del proyecto.

El brote verde que supone el nacimiento de este nuevo yacimiento de empleo (o el reciclaje de uno ya existente, según se mire) va más allá aún, ya que las previsiones de la propia compañía apuntan a que la nómina llegue a superar el centenar de trabajadores. La inversión se situará por encima de los cuatro millones de euros anuales y la hoja de ruta marca como el siguiente paso la llegada de una maquinaria específica desde Taiwán y el inicio de unos cursos de formación para cualificar a los operarios en sus nuevas labores. Así, el responsable de Grace Biotech, Francisco Sáez, estima que la granza podrá empezar a salir de las instalaciones de Minas de Riotinto en torno al mes de marzo de 2012 con una primera línea con capacidad para producir entre 1.500 y 2.000 kilos por hora.

La Cuenca Minera será pionera en España dentro de este sector, pues es la primera fábrica de este recurso que aporta el valor añadido de la sostenibilidad a la actividad agrícola y forestal. “Sólo hay tres compañías que se dediquen a este producto en todo el mundo”, apostilló Sáez, quien añadió que en un plazo de dos años se pueden alcanzar las seis líneas, de las que aflorarían unas 60.000 toneladas de granza biodegradable compostable. Un nivel de madurez que requeriría la contratación de “entre 110 y 120 personas”. Grace Biotech aprovechará para ello las tres líneas de la antigua Nature Pack, que se usarán para la elaboración de las láminas de los semilleros y maceteros biodegradables. Unos elementos “totalmente innovadores”, pues “sirven como fertilizantes”.

El delegado provincial de Empleo, el nervense Eduardo Manuel Muñoz, destacó, en este sentido, que con la firma de este acuerdo se materializa de manera definitiva el acercamiento entre todas las partes iniciado cuando la Junta de Andalucía contactó, hace más de 24 meses, con estos inversores en busca de soluciones para los trabajadores de Nature Pack. Un tratado con el que el departamento autonómico de Empleo se compromete a dar el máximo apoyo al proyecto, que tiene una especial relevancia al enclavarse dentro de una comarca calificada como Zona de Actuación Territorial Preferente para el Empleo (Atipe), y a la promoción de cursos de formación subvencionados para los futuros miembros de la plantilla.

El Campillo se inmola en Zalamea

El Campillo se inmola en Zalamea

Los dos tantos de Víctor Vizcaíno, insuficientes ante la desafortunada tarde de su compañero Enrique, que endosó dos dianas a su compañero Manuel David

ZALAMEA LA REAL. El Campillo se inmoló en Zalamea. Dos goles en propia puerta de Enrique (que se suman al que se anotó la jornada anterior Rubén) hicieron inútiles los dos tantos posteriores del veterano Víctor Vizcaíno. El lastre era demasiado pesado y el conjunto de casa sólo tuvo que firmar una diana, desde el punto de penalti, para sumar los tres puntos que se ponían sobre el tapete del césped artificial del Manuel Perea Anta.

Era un derbi comarcal y, como tal, un partido de intensidad. Aunque se desniveló pronto. Tras varios intentos de los tándem ofensivos de uno y otro oponente (Matilla-Pirulo, en el caso local; y Víctor Vizcaíno-Emilio, en el visitante), en el minuto 13 Josep envía un centro a Pirulo desde la izquierda y Enrique, al intentar despejar, introduce el cuero en las mallas de su compañero Manuel David (1-0).

No sería un hecho aislado. La fortuna volvió a mostrarse esquiva con el zaguero campillero en el minuto 24, cuando ponía la puntilla a otra incursión zalameña con un nuevo desvío que sorprendía a su cancerbero. Casi sin despeinarse, la escuadra parda se encontraba con un 2-0 a su favor, merced a dos acciones desgraciadas que determinarían el curso del choque. Y no porque el Campillo se desmoronara.

Los hombres entrenados por José María Coronado ignoraron los dos jarros de agua fría y trataron, al menos, de recortar la ventaja antes del término de los primeros 45 minutos para afrontar así la segunda mitad con mayores garantías de pescar algo positivo. Víctor Vizcaíno probó suerte en el 26’ tras driblar a dos defensas, pero su tiro se marchó desviado. Y, al borde del descanso, Salvi examinaba al arquero Fran con un potente lanzamiento. El meta sacó sobresaliente.

La segunda mitad arrancó con una buena oportunidad para el Zalamea, que acarició el 3-0 después de una falta de Matilla cuyo rechace casi aprovecha Pirulo. Los salvocheanos no arrojaban la toalla y, en el 59’, Emilio avisa tras una asistencia de Jero. En el 66’ llegó el premio a la insistencia de los blanquiazules. Víctor Vizcaíno, de falta, coloca el esférico en la mismísima escuadra. Inalcanzable para Álvaro. Un soberbio gol (2-1).

El tanto espoleó al Campillo, consciente de que aún quedaba tiempo como para, al menos, lograr un punto. Fueron minutos de dominio visitante. Un control que, no obstante, se vio eclipsado por un lanzamiento de Matilla que se estrelló en el larguero para botar bajo los palos y perderse por la línea de fondo (75’). Y del hipotético 3-1, al 2-2. Emilio saca una falta y Vizcaíno, bocajarro, restablece la igualdad en el marcador. Era el minuto 79.

Duraría poco la alegría, sin embargo, para el club que preside Francisco Vera, pues, nada más sacar de centro, Portu (un campillero en las filas del Zalamea) se hace con el cuero y se dirige hacia los dominios de Manuel David, quien lo derriba en el interior del área. Márquez García decreta la pena máxima y Matilla la ejecuta. Era el minuto 81’.

El 3-2 ya no se movería del casillero del Perea Anta. Eso sí, no porque faltaran las oportunidades para ello. El omnipresente Vizcaíno volvía a poner en aprietos a Álvaro tras un saque de falta, pero el guardameta se empleó a fondo y evitó un nuevo empate cuando las agujas del reloj señalaban ya el minuto 90’. Matilla, en la prolongación, también tuvo en sus botas el 4-2. Se topó de nuevo con el travesaño.

ZALAMEA-CAMPILLO: 3-2

ZALAMEA: Álvaro, Rabadán Fran, Ale Oliva, José Real, Rubén, Eu (David, 81’), Meca (Pina, 86’), Pirulo (Portu, 67’), Pablo y Josep (Eu, 66’).

CAMPILLO: Manuel David, Fernando Pineda, Liberto (Pino, 54’), Jorge Ochoa, Enrique (Jero, 54’), Justo, Víctor (Sergio, 86’), Antonio, Salvi, Víctor Vizcaíno y Emilio (Rubén, 89’).

Árbitro: Márquez García, auxiliado por Navarro Rodríguez y Márquez Valiente. Amonestó a los locales Meca, Matilla, Álvaro y Portu; y a los visitantes Enrique, Justo, Manuel, Sergio y Pino.

Goles: 1-0, Enrique (13’), en propia puerta. 2-0, Enrique (24’), en propia puerta. 2-1, Víctor Vizcaíno (66’). 2-2, Víctor Vizcaíno (79’). 3-2 Matilla (81’).

Incidencias: Partido disputado en el Nuevo Manuel Perea Anta de Zalamea la Real ante unos 200 espectadores, muchos desplazados desde El Campillo.

El PSOE plantea la urgencia de un Plan Social de Empleo que alivie el sufrimiento del paro

Los socialistas elevarán al Pleno la implantación de una oferta de trabajo eventual a familias sin ingresos y la posibilidad de conmutar el pago de tasas por servicios a la comunidad · Apuestan por una Empresa Municipal de la Vivienda para la ejecución de 80 VPO

EL CAMPILLO. El PSOE planteará, en el próximo Pleno del Ayuntamiento de El Campillo, la urgencia de un Plan Social de Empleo que contribuya a aliviar el sufrimiento de las familias que padecen el azote de la crisis económica. La receta, la oferta de un contrato de trabajo de carácter eventual, por un periodo de entre dos y cuatro meses, para alguno de los miembros de aquellos hogares en los que no se perciba ningún tipo de ingreso tras haber agotado todas las prestaciones por desempleo. Éste será el eje de una iniciativa que, como expone la portavoz del grupo municipal socialista, Susana Rivas Pineda, sólo persigue plasmar sobre el papel el que ya de por sí tiene que ser el objetivo número uno de toda Administración Pública, en especial, de la más cercana al dolor de la ciudadanía, la local, que no es otro que el de velar por el bienestar de la ciudadanía. A ello deben dirigirse, en palabras de la líder de la oposición, todos los esfuerzos en la actualidad.

La propuesta, no obstante, no sólo se queda en ese punto, sino que estipula, además, la posibilidad de que aquellas personas que, ahogados por la escasez de recursos, no puedan afrontar el pago de recibos y tasas municipales o, incluso, sanciones o deudas contraídas con las arcas del Ayuntamiento por motivos de diversa índole, tengan la oportunidad de saldar sus obligaciones a través de servicios a la comunidad. Desde la Casa del Pueblo entienden que esta medida no comprometería, en ninguna medida, el margen de maniobra de las cuentas del Consistorio, pues, a la vez que se renuncia a una serie de ingresos, se gana una mano de obra de gran valor para ampliar así la oferta de servicios o mejorar la calidad de los existentes. Y, todo ello, al mismo tiempo que se ayuda a los más débiles a salir de una situación difícil. Para el PSOE, que exhorta al equipo de Gobierno PA-PP a sentarse juntos para ensamblar este plan dentro del Presupuesto Municipal, es, en conclusión, una política de solidaridad que, lejos de ser un lastre para la economía local, puede ser hasta rentable.

Derecho a una vivienda digna

Desde el Grupo Socialista invitan, de igual modo, a integrar dentro de ese Plan Social las políticas que deben garantizar, a su juicio, la satisfacción del derecho a una vivienda digna de todos los ciudadanos. Sus ideas apuntan, en este sentido, a la ejecución, a través de una figura similar a la de una Empresa Municipal de la Vivienda, de las 80 VPO que está en disposición de albergar el suelo urbanizado para tales fines en el mandato anterior. Un periodo en el que ya se construyeron y se entregaron a sus adjudicatarios 26 viviendas protegidas de 70 metros cuadrados (más patio) por un importe, IVA incluido, de 73.996 euros, a pagar con hipotecas de 25 años. Las obras, según el PSOE, deben desarrollarse de manera progresiva, en consonancia con los datos del Registro de Demandantes ya creado en la legislatura 2007-2011, y venir complementadas también, a instancias de la líder de la oposición, Susana Rivas Pineda, por la elaboración de un Inventario Municipal de Viviendas Vacías para, desde la colaboración público-privada, fomentar el alquiler, en especial, entre la población joven.

Este pilar del Plan Social, como asevera el Grupo Socialista, desempeñaría, en paralelo, una “misión trascendental” para la economía del municipio, al dinamizar, como yacimiento de empleo local, uno de los sectores que con mayor virulencia ha sufrido el latigazo de la actual crisis financiera global, el de la construcción. Incluso, desde la óptica de la máxima representante de la izquierda en el Ayuntamiento de El Campillo, esa Empresa Municipal de la Vivienda se erigiría en un verdadero aval, en un seguro de cumplimiento de ese contrato que suscribiría la Administración local con aquellas familias con la totalidad de sus miembros en paro y sin derecho a prestación alguna por desempleo.

PA y PP se saltan el acuerdo plenario e ignoran las enmiendas socialistas a la Bolsa de Empleo

Populares y nacionalistas “se empeñan” en la participación “ilegal” de los representantes políticos en las comisiones de selección y “tratan de aplicar las normas del SAS a la complejidad de un ayuntamiento”

EL CAMPILLO. El Ayuntamiento de El Campillo aprobó el pasado 17 de agosto un Reglamento para la Bolsa de Empleo Municipal por unanimidad después de que PA y PP aceptaran las enmiendas presentadas por el grupo socialista para adaptar un texto “casi calcado del Servicio Andaluz de Salud (SAS) a la compleja realidad de una Administración local y a la legalidad”. La propuesta inicial de populares y nacionalistas estipulaba en su punto número 9, como recalcó en el Pleno la portavoz municipal del PSOE, Susana Rivas Pineda, que los representantes políticos y sindicales tenían capacidad de decisión en la selección de personal, algo que se saltaba lo que marca el Estatuto Básico del Empleado Público en su artículo 60.2, que proclama que esa tarea sólo corresponde a técnicos (entre tres y cinco) con igual o superior titulación a la de los demandantes que aspiran al puesto que se pretende cubrir.

El equipo de Gobierno PA-PP, no obstante, según los representantes del puño y la rosa, “sólo aceptó esa corrección en la teoría”, ya que, en la práctica, el alcalde, el andalucista Francisco Javier Cuaresma (PA), y la primera teniente de alcalde, la popular Manuela Caro (PP), “no dudaron en ponerse a valorar, a las primeras de cambio, los currículos de quienes concurrieron a la convocatoria de cuatro empleos de limpiadora”. Y ello, pese a que, como espeta Rivas Pineda, “el exiguo programa electoral del Partido Popular apuntaba la promesa de crear una Comisión de Selección Independiente”. Al parecer, al llegar al poder, prosigue la máxima responsable del PSOE en el Consistorio salvocheano, “han olvidado ese canto de sirena a la transparencia que tanto reclamaban”.

Otras enmiendas

Los socialistas también agregaron al documento una referencia explícita a que la Comisión de Selección velaría por el cumplimiento del principio de igualdad de oportunidades entre sexos y que no se limitara a dos el número máximo de tipos de puestos que se podían solicitar, para evitar que una persona que fuera, por ejemplo, peón de albañilería, fontanero y monitor sociocultural tuviera que renunciar a una de sus especialidades y asumir el riesgo de que luego no se ofertara ninguna plaza de las dos restantes. De igual modo, desde el PSOE se pidió una mayor claridad en el apartado en el que se fijaba en seis meses el periodo máximo acumulable entre distintos contratos para evitar errores de interpretación de un texto con cuatro años de vigencia y se insistió en que la totalidad de las convocatorias se divulgaran de manera pública a través no sólo del portal web del Ayuntamiento y el tablón de anuncios, sino también del Servicio Andaluz de Empleo (SAE).

OJO CRÍTICO

Paradoja: lo que vale para el SAS, no vale para el Ayuntamiento

Varias decenas de personas fueron excluidas del proceso de contratación de cuatro limpiadoras abierto por el Ayuntamiento de El Campillo por no disponer, por ejemplo, del certificado escolar. Algo que ni siquiera dejó fuera en su día a algunas salvocheanas de las labores de limpieza del SAS, en el Hospital Comarcal de Río Tinto José María Díaz Domínguez. Esta situación paradójica invitó a un sector de la población a reflexionar sobre la Bolsa de Empleo Municipal y la titulación realmente necesaria para desempeñar unas funciones laborales concretas. Para algunos campilleros resulta grotesco que ciudadanos aptos para ser elegidos como alcalde, para dirigir nuestro Ayuntamiento, administrar nuestros recursos y, por tanto, decidir nuestro futuro, puedan verse, sin embargo, descartados en una selección de limpiadores o de cualquier otro puesto de mantenimiento del Consistorio. En cualquier caso, la política tiene que ver con el campo de la ética y la ideología, y no con los conocimientos técnicos y científicos, de modo que, como propugna nuestra Constitución, cualquier ciudadano puede ser elegido democráticamente por el pueblo. En cambio, PP y PA, si esto sigue así, parece que acabarán por exigir que un alcalde tenga que estar licenciado para poder presentarse a unas Elecciones Municipales.

ESTILO DIRECTO / CARTA DEL PSOE

Educación y salidas de tono

El Grupo Municipal Socialista ha tratado de colaborar en todo momento para enriquecer con sus enmiendas el Reglamento de la Bolsa de Empleo del Ayuntamiento y su funcionamiento en la práctica, para hacerla más justa y transparente. Pero la respuesta del equipo de Gobierno a esta mano tendida de la oposición no ha estado a la altura. La reclamación (aceptada en la teoría), durante el proceso de selección de cuatro limpiadoras, de que los representantes políticos sólo intervengan en éstos como meros observadores (como lo exige, de paso, el Estatuto Básico del Empleado Público) y la petición de que a aquellas personas a las que le faltara algún documento se le diera un plazo de subsanación derivó en una serie de agravios por parte de algún miembro del equipo de Gobierno PP-PA, desde el que se perdieron los papeles y se faltó al respeto a la portavoz municipal del PSOE y, en consecuencia, a los cinco concejales socialistas y a los más de 500 ciudadanos que han respaldado en las urnas el proyecto del puño y la rosa. Tuvieron la oportunidad de emitir una disculpa pública en el Pleno del pasado 7 de septiembre, pero no lo hicieron.

Empate en propia puerta

El Campillo da un nuevo paso atrás en el Francisco Valero Rojas al conceder un punto al Santa Olalla a causa de los errores defensivos

EL CAMPILLO. Empate en propia puerta. Así puede definirse el paso hacia atrás que dio el pasado domingo el Campillo C.F. ante el Santa Olalla en el Francisco Valero Rojas. Dos errores defensivos volvieron a condenar a los pupilos de José María Coronado en su feudo frente a un conjunto serrano que expuso poco sobre el césped artificial salvocheano.

El cuadro visitante aterrizó en la Cuenca Minera con una clara renuncia al ataque. Se conformaba con sacar algo positivo, para lo que conformó una nutrida muralla defensiva que, eso sí, contrarrestó a la perfección las envestidas de los locales. Éstos, no obstante, también jugaron más con el corazón que con la cabeza, con una línea de creación que careció de la solvencia necesaria como para surtir a sus arietes de balones que les permitieran plasmar en el marcador un dominio que se extendió a lo largo de los 95 minutos que duró el envite.

La escuadra blanquiazul se hizo con el control de la medular desde el pitido inicial. El Santa Olalla se contentaba con capear el temporal. Los de casa agobiaban a los forasteros con una defensa adelantada. Sin embargo, las imprecisiones malograban, una y otra vez, toda ocasión de gol. Ejemplos de ello fueron las oportunidades de Víctor Vizcaíno y Pino en los minutos 11 y 17.

Poco después, en el 22’, un balón en profundidad sin aparente peligro para las huestes campilleras es interceptado por Rubén, que llegó sobrado al cruce, pero su despeje se envenenó y terminó alojado en las redes del portal custodiado por su compañero Manuel David. El 0-1 cayó como un auténtico jarro de agua gélida en los locales, pues, hasta ese instante, el bagaje ofensivo de los visitantes había sido inexistente. La grandeza del fútbol. La historia, por tanto, se repetía. Un error obligaba a luchar contra un marcador adverso.

A pesar del revés, el equipo blanquiazul no se descompuso y trabajó a destajo para igualar la contienda. La suerte, en cambio, se mostraba esquiva y la desventaja se mantuvo hasta el término de los primeros 45 minutos. Y ello, después de que en el 33’ la afición, incluso, cantara un gol en una acción en la que el esférico se paseó de manera literal por delante de la meta defendida por Canales. El cuero no halló rematador.

Tras el descanso, José María Coronado plantó sobre el campo, con valentía, una zaga formada por sólo tres hombres para así acentuar el dominio campillero. Un riesgo que pronto le traería sus frutos. En el minuto 53, Salvi hizo efectiva una falta botada desde la parte derecha de la frontal y restablecía las tablas en el casillero (1-1). El Campillo no dejó de insistir. Era superior, aunque la zona creativa andaba espesa a la hora de ligar jugadas. Ello no fue óbice, no obstante, para que en los minutos 75 y 78 volviera a acariciar el gol con Pino y Emilio como protagonistas. Nada más lejos de la realidad.

Y lo que es el fútbol. De un hipotético 2-1, a un injusto 1-2. El Santa Olalla hizo de nuevo uso de la ley de la máxima efectividad al aprovechar un segundo despiste de la retaguardia salvocheana que habilitó a Paneque para colocar a los suyos otra vez por delante en el marcador. Corría el minuto 85. El tiempo se agotaba y la amenaza de la derrota se cernía sobre los campilleros.

Ahora bien, los locales no bajaron los brazos. Más bien, todo lo contrario. La nueva desventaja encorajinó a los mineros, que, en consecuencia, se volcaron aún más sobre la portería de Canales. Encontraron premio, aunque fuera el menor del empate. Cuando las manecillas del reloj ya señalaban el minuto 90, Pino hacía bueno un disparo en semifallo de Emilio y rompía la tupida maraña defensiva ponciana. El 2-2 trasladaba el delirio a las gradas.

Hubo cinco minutos de añadido, pero no fue suficiente para que los de casa pudiesen desnivelar el choque a su favor y embolsarse los tres puntos. Los cambios y las lesiones dirigieron el partido hacia el pitido final sin que apenas circulara la pelota. El Campillo volvía a pinchar en el Francisco Valero Rojas ante un contrincante que, igualado en la tabla con los mineros, se llevó un punto sin arriesgar nada del otro jueves. Los salvocheanos, al menos, evitaron la derrota en el último suspiro.

CAMPILLO - SANTA OLALLA: 2-2

CAMPILLO CF: Manuel David, Rubén (Fernando Pineda, 46’), Basilio (Emilio, 46’), Caballero, Enrique, Justo, Víctor, Darío, Víctor Vizcaíno, Salvi y Pino.

CD SANTA OLALLA: Canales, Fran, Dani (Canito, 91’), Carrasco, Fuentes, Lázaro (Ríos, 84’), Antonio, Andrés (Peneque, 51’), Quintín (Chino, 94’), Jairo y Miguel (Nolo, 69’).

Árbitro: González Romero auxiliado en las bandas por Cruz Martín y Gil Heredero. Bien. Alargó la segunda mitad en 5 minutos. Amonestó a los campilleros Basilio (41’), Emilio (63’) y Justo (88’); y, por el bando foráneo, a Dani (79’) y Canales (82’).

Goles: 0-1, Rubén (22’), en propia puerta. 1-1, Salvi (53’). 1-2, Peneque. 2-2, Pino (90’).

Incidencias: Tarde otoñal con una agradable temperatura en la que se registró una buena entrada en el Municipal Francisco Valero Rojas. Hubo que utilizar la luz artificial en el último cuarto de hora.

F. Javier Sánchez Rubio / Huelva Información

Ricardo Limia: “Yo fui un esclavo del franquismo”

Ricardo Limia: “Yo fui un esclavo del franquismo”

El salvocheano, que falleció el pasado 17 de febrero a los 94 años, fue uno de los últimos supervivientes del Canal de los Presos. A finales de enero rememoraba para el diario Público la brutal represión a la que se vio sometido · Fue secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas de Riotinto ·  Sobrevivió al “engaño” de la Pañoleta · "Cada vez que decía que era de Salvochea, me pegaban una paliza"

Cuando le preguntaban de dónde era, él respondía que de Salvochea, una aldea a tres kilómetros de Riotinto, en Huelva. “Cada vez que lo decía, me pegaban una paliza. Había que llamarla El Campillo, como a ellos les gustaba”, recuerda ahora Ricardo Limia a sus 94 años. Esos “ellos” a los que hace referencia son los fascistas de todo pelaje que le arruinaron media vida. Y no sólo por no permitir llamar a su pueblo con el apellido del mítico revolucionario y anarquista Fermín Salvochea que le dio nombre durante los años previos al estallido de la guerra. La toponimia aquí es lo de menos. Ricardo Limia fue un esclavo del franquismo.

Acabada la guerra, el régimen naciente aprovechó la mano de obra esclava para la construcción de una ambiciosa infraestructura destinada a poner en riego más de 50.000 hectáreas en Sevilla y Cádiz. El resultado es lo que aún hoy es el Canal del Bajo Guadalquivir, conocido como el Canal de los Presos. Salidos de campos de concentración como el de Los Merinales, allí trabajaron miles de personas en condiciones extremas de 1940 a 1962, en uno de los mayores empeños represores franquistas. “Cuando la CGT hizo la primera investigación sobre el canal, encontramos a unos 30 supervivientes. Que nos conste, Ricardo es el último que queda vivo, al menos en Sevilla. He dado charlas por todo el país y no he encontrado a más. Desde luego ninguno ha contactado con nosotros”, afirma el activista de la CGT Cecilio Godillo, defensor de la dignificación del campo de Los Merinales.

La faraónica obra requirió mano de obra forzosa durante 22 años

Ricardo recibe a Público en Dos Hermanas (Sevilla), donde vive junto a su hijo, José Luis, en una casa próxima a Los Merinales. “Tras estallar la guerra, me escondí un año por la sierra de Huelva, junto a otros milicianos. De allí salió un destacamento de mineros de Huelva a la Pañoleta para luchar en el frente. Fue un engaño. Los mataron a todos. Yo me salvé porque iba detrás en una moto”, cuenta Ricardo, que a veces vacila y otras se emociona durante el relato. “Todas las noches dormía escondido detrás de un árbol con un ojo abierto. La gente era mucho más mala que ahora”, repasa. Tras ser reclutado a la fuerza y descubierto su plan para pasar a la zona republicana, fue condenado a cadena perpetua en 1937, pena conmutada luego por trabajos forzados. A sus 21 años y habiendo sido secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas de Riotinto, era carne de canal.

Huidas y fusilamientos

“Los presos morían de hambre, enfermedades, palizas... No lo podéis imaginar. Como te desviaras una mijita, te castigaban. Más tarde o más temprano, caían sobre ti”, recuerda Ricardo. Él era encargado de llevar la contabilidad de la construcción y controlar los carburantes. “Me salvó todo lo que aprendí en Salvochea. Como era una colonia minera controlada por los ingleses, sabía leer y escribir, porque ellos obligaban a aprender a todos los niños”, recuerda sabiéndose casi un afortunado. “No tuve que cargar piedras. Si no, no hubiera llegado a los 94 años”, reflexiona. “Pero en el campo era uno más. Dormíamos todos en los barracones, en el suelo. Me podían mirar mejor o peor según el día, pero era un preso. Era un esclavo, como todos”, recalca.

“Los presos en Los Merinales morían de hambre y de palizas”

Ricardo asegura que durante su estancia en el campo se libró por los pelos de una condena a muerte por ayudar a unos presos a escapar. Esquivó el paredón gracias, asegura, a la intercesión de uno de sus jefes, Tomás Valiente. Durante años, cuenta su hijo, se despertó llorando de miedo y de confusión tras unas pesadillas que le recordaban cómo, tras aquel episodio, los guardias lo sacaban por la noche para fusilarlo y luego lo devolvían entre risas al barracón.

Ricardo, que ha sido homenajeado por la Asociación Memoria Histórica y Justicia, tiene ahora ante sí, enmarcada, la declaración del Ministerio de Justicia que declara que fue perseguido por razones políticas. “Cuando la recibí, me emocioné. Pero es tarde. Muchos inocentes que ya no están han tenido que vivir toda la vida siendo tachados de delincuentes”, dice.

El único buen recuerdo del campo para Ricardo es que allí conoció a Margarita, que iba a llevar ropa a su hermano. Se casaron tras abandonarlo en 1942 y regresar a Riotinto, donde sacó plaza de jefe de estación. “Me declaré culpable de los robos en los vagones. La gente lo hacía por hambre”, recuerda. Lo echaron y se marchó a Sevilla. “Debía presentarme cada día en el cuartel. Un día llegué tarde. Me dieron una paliza”, cuenta. Estuvo vigilado hasta 1963. Luego montó una panadería. Y llegó a ser uno de los líderes de este gremio en Dos Hermanas.

M. Serrano / A. Munárriz / Público

El Campillo pasa como un vendaval por Las Cañadas

Los salvocheanos ganan 0-4 al Campofrío y suman su tercera victoria de la temporada, segunda a domicilio

CAMPOFRÍO. El Campillo pasó como un vendaval por Las Cañadas y apabulló al Campofrío con un irrefutable 0-4. Los José María Coronado se lanzaron en tromba sobre el portal de Manuel Félix para no dar opción alguna al cuadro verdinegro. El juego no era muy vistoso, pero sí fructífero. Ya en el minuto 8, el cuero se había estrellado dos veces en el travesaño y habían obligado al meta local a emplearse a fondo para evitar el desequilibrio en el marcador. Era cuestión de tiempo. En el 15’, Pino aprovechaba un despeje en corto del cancerbero y establecía el 0-1.

Los de casa no bajaron los brazos y gozaron de alguna ocasión, como la de Francis, a balón parado, en el minuto 22, que encontró la respuesta acertada de Manuel David. El casillero no peligraba para los de fuera. La contienda se desnivelaría aún más en el ocaso de la primera mitad, instante en el que Víctor, oportunista ante un nuevo rechace de Manuel Félix, firmaba el 0-2 para acentuar así el dominio salvocheano. El choque quedaba visto para sentencia.

Por si no estaban ya las cosas claras, nada más arrancar el segundo periodo, en el 47’, Víctor Vizcaíno apuntillaba a su rival con el tercer tanto de la tarde. El sueño de la remontada, de la épica, se desvanecía en las filas del Deportivo Campofrío de manera definitiva. El veterano delantero batía a placer al arquero verdinegro por bajo. Eso sí, tras partir desde una posición, cuanto menos, dudosa.

El Campillo no cambió su estrategia. Sin excesivos lucimientos, rompía una y otra vez la línea defensiva local con pases largos. El Campofrío, ordenado, no lograba encadenar jugadas de verdadera inquietud para Manuel David. Algo que se hizo más complicado aún en el minuto 71, con la expulsión de Sergio por doble amonestación. Sólo quedaba el trámite de cumplir los 90 minutos, un tiempo en el que, no obstante, aún hubo margen para que los blanquiazules redondearan la goleada. Salvi, en el 80’, ponía el broche a la victoria visitante con disparo raso.

Y pudieron ser cinco, pero Víctor mandó luego al larguero una pena máxima. David, por su parte, también pudo maquillar el resultado final para los de Las Cañadas en una acción de estrategia. Su intento sólo sirvió, a la postre, para que José Manuel, que había sustituido a Manuel David bajo los palos minutos antes, se luciera con una buena intervención.

CAMPOFRÍO-CAMPILLO: 0-4

CAMPOFRÍO: Manuel Félix, Juanete, Carri, Álex (Miguel, 46’), Chorlo, Filio, Herminio (Óscar, 46’), Francis, Dany, Sergio y Marius (David, 56’).

CAMPILLO: Manuel David (José Manuel, 80’), Coqui (Fernando Pineda, 76’), Basilio, Caballero, Enrique, Justo (Jero, 63’), Víctor, Darío, Pino (Emilio, 68’), Víctor Vizcaíno (Sergio, 72’) y Salvi.

Árbitro: Pérez Flores, auxiliado en las bandas por Camacho Salas y Cruz Martín. Expulsó al local Sergio por doble cartulina (71’). Además, amonestó a su compañero Manuel Félix y a los visitantes Coqui y Víctor.

Goles: 0-1, Pino (15’). 0-2, Pino (44’). 0-3, Vizcaíno (47’). 0-4, Salvi (80’).

Incidencias: Partido disputado en el campo municipal Las Cañadas de Campofrío en una tarde desapacible. El encuentro se jugó sin los banderines de esquina debido a que el colegiado los mandó retirar por no cumplir con la norma FIFA de disponer de un mínimo de 1,5 metros de altura.

Carlos Palomares / Huelva Información

Represión en Salvochea (I). 75º Aniversario

Represión en Salvochea (I). 75º Aniversario

EL CAMPILLO. RETAZOS DE HISTORIA, por Fernando Pineda Luna:

Tras los intentos frustrados de las columnas mineras de frenar a los rebeldes en Valverde, El Empalme, Higuera, Aznalcóllar, El Castillo y Santa Ana, los nacionales pusieron en marcha su plan de asalto a la Cuenca Minera. Comenzó (20-VIII-36) con un ataque de la aviación (8:30h.), sobre Salvochea, que bombardeó indiscriminadamente y mató a Elena Domínguez Castaño, Dolores González Domínguez (6 meses), Rafaela López Cerrera, Baldomera López Rodríguez y Jacinto López Zarza. Terminó en Nerva, asesinando a más de veinte personas. El hospital de Riotinto se llenó de heridos y en los túneles mineros se agolparon ancianos, mujeres y niños aterrorizados.

Bombardeó (21-VIII-36) La Atalaya (12:15h.) y (22-VIII-36) Salvochea, La Atalaya y La Dehesa. El alcalde de Salvochea presionó a la RTCL para esconder en el barrio inglés de Bellavista a ancianos, mujeres y niños, porque no cabía más gente en los túneles. Volvió un avión (24-VIII-36), que tira octavillas, dando “24 horas para rendirse o ser arrasados”. Tras el terror aéreo, avanzaron, desde Aracena, El Castillo y Valverde, el comandante Luis Redondo García, que entró por Campofrío; el comandante Eduardo Álvarez de Rementería-Martínez, por Nerva; y el capitán Gumersindo Varela Paz, por Zalamea.

Gumersindo Varela Paz atacó Zalamea con artillería y entró (25-VIII-36) en sus calles, provocando la huida de los milicianos, que sólo tenían una ametralladora en la torre de la Iglesia Parroquial. Abrieron puertas a golpes, registraron y asesinaron a muchos vecinos. Mientras celebraban esta fácil victoria, fueron sorprendidos por una columna minera, que provocó la huida de quienes defendían sus salidas, explotando minas, cercó Zalamea y obligó a retroceder a los rebeldes, que tuvieron varias bajas. Sin embargo, la aviación, que volvía para facilitar el asalto a Salvochea, los bombardeó y tuvieron que huir.

La operación militar rebelde más difícil de la provincia era entrar en el corazón de la comarca minera, porque consideraban a Salvochea, La Atalaya, La Dehesa y Nerva “las poblaciones más fieles al Gobierno”. “Sin embargo, dicen, no existen en ellas elementos que puedan coartar a la aviación” y “como podían tener minas protegiendo los accesos, habría que desconectar la Central Eléctrica de la RTCL”. La aviación bombardeó de nuevo Salvochea (25-VIII-36), mientras los milicianos, vencidos en la batalla de Zalamea, entraban para despedirse de sus familiares, refugiados en el Túnel 5, antes de huir a las sierras para evitar ser fusilados.

El capitán Gumersindo Varela Paz comenzó (26-VIII-36) el avance (7:10h.) hacia Salvochea. Eran más de 1.000 hombres, donde iba el Jefe Provincial de Falange Española Rafael Garzón Rodríguez y el presidente de la Patronal Onubense Jerónimo Pajarón Jiménez, 2º Gobernador Militar, que murió ese mismo día por un disparo de su pistola. Delante iban el capitán José Fariña Sagredo, el teniente Diego Cano Bericat, falangistas, requetés, guardias civiles, carabineros y soldados. Detrás, la Artillería y la Intendencia.

Dos cañones dispararon desde la era de Zalamea contra un pinar de Salvochea, donde suponían que había milicianos. Avanzaba en “un silencio imponente, sólo turbado por el ruido seco de un disparo de cañón, escribe el Odiel, hasta que aparece un avión (8:00h.)”, que bombardeaba Salvochea durante horas. Los milicianos, apostados a la entrada con blindados y ametralladoras, huyeron (12:00h.) ante la superioridad enemiga. El bombardeo era tan intenso que las primeras fuerzas nacionales que entraron (9:20h.) en Salvochea, tuvieron que avisar para que cesara el bombardeo. “El pueblo presenta un aspecto desolador. Sólo estaban los guardias civiles, sus familias y varios familiares de algunos muertos en la cárcel. La Iglesia estaba destruida”, contó el capellán de las tropas.

Salió de Campofrío (4:00h.) el comandante de requeté Luis Redondo García, que avanzaba sin oposición, mientras escuchaba los cañonazos contra Salvochea. Al pasar por La Dehesa, desconectó la Central Eléctrica, que abastecía a la Cuenca Minera, pasó por Alto Mesa, donde dejó dos cañones orientados hacia Nerva y llegó a Salvochea, cuando el capitán Gumersindo Varela Paz salía hacia La Atalaya. Entonces Luis Redondo García ordenó incendiar el pueblo, como había pedido por radio Gonzalo Queipo de Llano Sierra.

El capellán del comandante Luis Redondo García escribió que “El pueblo estaba desierto. Allí vi horrores. El comandante ordenó prenderle fuego. Las casas ardían cuando nos retirábamos a Riotinto”. El periodista Gil Gómez Bajuelo dice en ABC de Salvochea: “Al entrar en el Ayuntamiento vimos un montón de cadáveres...”. “Al salir, las lenguas de fuego lamen puertas y ventanas y las columnas de humo denso son agitadas por el fuerte aire del mediodía…”. “No se oye ni un lamento, ¿dónde está el pueblo?”.

Los muertos de la cárcel eran Antonio Solís Gómez, Dalmacio del Águila Aguilar, Francisco Garrido Jiménez, Juan Vallecillo Pérez, Juan Vázquez Pascual, Manuel Centeno Martín, Manuel Sousa González, Miguel Moreno Castilla, Rafael López Martínez, Ramón Delgado Cortés y Virgilio Pernil Macías.

Gonzalo Queipo de Llano Sierra mintió una vez más en Radio Sevilla: “En Salvochea, antes de escapar, los rojos quemaron vivas a 22 personas… Nuestros soldados… dieron un ejemplar escarmiento a la canalla marxista. También quemaron los rojos las casas,… puede decirse que la ALDEA ha desaparecido”. Así justificó hipócritamente su orden de arrasar e incendiar Salvochea. Los Consejos de Guerra culparon del crimen a los “rojos”. También aparecen declaraciones textuales culpando de la barbarie a “los asesinos de la aviación nacional”, considerando que fue causada por los bombardeos.

Otros sumarios mostraron contradicciones entre testigos. Unos dijeron que el presidente del Comité de Defensa evitó un intento de asaltar la cárcel, mientras que otros lo acusaron de ser el responsable del crimen. Otros testigos que cambiaron declaraciones condenatorias por otras exculpatorias sobre los mismos procesados. Algunos “rojos” procesados, según testigos, trasladaron heridos a la Casa Socorro. ¿Por qué no huyeron? ¿Por qué, en vez de socorrerlos, no los remataron y asesinaron también a los presos ilesos que salían ante ellos en aquel mismo momento, para evitar ser culpados?

La versión de los vencedores sobre tan horrendo crimen se utilizó siempre a nivel nacional como propaganda fascista contra “la extrema maldad de los rojos”. Hay que seguir investigando para que conozcamos cuanto antes la verdad, porque hay muchos inocentes que han pasado a la historia como asesinos y no debemos consentirlo.

Salvochea (26-VIII-36) fue “liberado” y allí se estableció como delegado gubernativo el teniente Diego Cano Bericat para “restablecer la normalidad” y cumplir las actuaciones a realizar en el municipio:

1. Nombrar una Comisión Gestora Municipal.

2. Efectuar registros y fusilar a quienes tengan armas.

3. Entregar armas a personas de derecha para ayudar a las Fuerzas Nacionales, encarcelando a quien no colabore.

4. Se extremará la represión contra los peligrosos.

El mismo día comenzaron las ejecuciones, fusilando durante la última semana de agosto, entre otros muchos aún por conocer, a Antonio Cruz Martín, José Fernández Gallego, Juan Maldonado García, Manuel Pérez de León Mora, Mateo Rodríguez Lira, José Gil Lanza, Catalina Sánchez Sánchez, Francisco Álvarez Baya, Bartolomé Bardallo Moreno, Natalio Cobo Santiago, Eladio Domínguez García, Manuel Domínguez Navarro, Pedro Franco Rodríguez, Antonio Gómez Feria, José J. Guerrero Vega, José Jiménez Tenorio, Francisco López Martínez, Manuel Maldonado García, Juan Maldonado Sánchez, José Moreno Pineda, María Santos Pérez Domínguez, María Puig Canturiel, Francisca Ramos Ramos, José Manuel Rivera Ramos, José Sebastián Victoria, Manuel Teresa Victorino, Lorenzo Vázquez Castro, Aniceto Bernardino Álvarez Baya, Manuel Castilla Rodríguez, José Díaz Rodríguez, Juan Gil González, Manuel Guerrero José, Vicente León Cabezas, José Luna Mesa, Joaquín Macías Álvarez, Manuel Palacios Aranda, José Aniceto Vázquez Castro, Rodrigo Díaz Rodríguez, Manuel Domínguez Rosales, Eladio García González, María Moreno Ponce, Manuel Almagro Berrocal, Juan Rodríguez Mariana, Santiago Boza Márquez, Cristóbal Benito Fernández, Narciso Pérez Rodríguez y Andrés Romero Romero.

El BOP 184 (2-IX-36) publica una circular para informar que Gonzalo Queipo de Llano Sierra ordena cambiar la denominación de Salvochea por la de El Campillo. Diego Cano Bericat cita a la anterior Corporación Municipal, cuyos miembros estaban fugitivos o habían sido ya ejecutados, para destituirla (3-IX-36), pero, “transcurrido el plazo en exceso sin que comparezca, queda ésta destituida y nombrada la siguiente Comisión Gestora Municipal: Rafael García Martínez, Presidente; Joaquín Sánchez Madrid, Gestor 1º; y Manuel Arias Cameán, Gestor 2º.

Siguieron las ejecuciones diarias en septiembre, que sufrieron, entre otros, Francisco García Cano, Bartolomé Prieto Márquez, Anastasio Rivera Tresco, Ramón Vargas Seoane, José Huelva Domínguez, Joaquín José Vidal, Francisco Pérez Vaz, Cristóbal Trino Martínez, José Gallardo Martín, Rafael Terrero Suárez, Juana Barranco Márquez, Salvador Fernández Maldonado, Manuel Gajón Romero, Manuel Marín González, Pablo Márquez Arroyo, Juan Márquez Roldán, Alonso Rodríguez Borrero, José Romero Delgado, Blas Vázquez González, Manuel Copete Delgado, Manuel de la Corte Delgado, Miguel García López, Domingo López Puig, Antonio Martín Andaluz, Aquilino Mora Gil, Julián Muñiz Marra, Jacinto Pablos Gómez, Urbana Pichardo Serrano, Ricardo Castilla Rojas, Andrés Morí Martín, Gregorio Rivera Ramos, Pedro Chaves Bravo, Hugo Moreno Domínguez, Gabino del Pozo Ayuso, Manuel Pérez Arroyo, José García Cano, Miguel Ramos Centeno, Higinio Lana Castro, Eleuterio Rodríguez Martín, Rafael Romero Fernández, Manuel Méndez Rodríguez, José Esquina Galdón, Eulogia Barranco Márquez, Eugenio Castilla Real, Francisco Pascual Rivero, Benjamín Pusó Gómez, Gabriel Pusó Gómez, Eufemio Domínguez Vázquez, Benigno Espinosa García, José Espinosa García, Manuel Espinosa García, Miguel Gutiérrez Díaz, Aurelio Pascual Rivero, Demetria Trejo Marcos, Juan Monreal Campanario, Reyes Domínguez Domínguez, Rafael Romero Muñiz, Benigno Castilla Méndez, Manuel Sousa Moreno, Manuel Vasallo Fernández, Antonio López Puig, Paulino Romero Huerta, Manuel Sánchez Domínguez, Francisco Fernández Mora, Antonio Villanueva Márquez, José Gómez Romero, José Márquez Expósito, Teresa Rosado Baldallo, Sebastián León Moreno, José Mira Borrero y Flora Mosqueda Gallardo. Separaron del servicio a los maestros Manuel Moreno Ocaña, que sería fusilado (14-II-38), Marcelo Pérez Soto y Pilar Hernáez Nestares.

Sirvan estas relaciones nominales de los protagonistas de la historia de Salvochea como HOMENAJE a la memoria de todos en el 75º ANIVERSARIO de sus asesinatos, porque todos fueron víctimas de la misma barbarie humana. En entregas posteriores daremos más nombres, porque casi todos los días de todos los meses se producían ejecuciones de residentes o de fugitivos. Cualquier excusa bastaba.