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Pablo Pineda

El abrazo del oso

El andalucista Francisco Javier Cuaresma es desde hoy el nuevo alcalde de El Campillo. Y lo es, en su segundo asalto, gracias a un pacto con el PP –reitero, totalmente legitimado por las reglas del juego democrático– que le permite dejar fuera del Gobierno al más votado, el PSOE, una fuerza que, con una lista que personifica un claro relevo generacional bajo la cabeza de la joven parlamentaria andaluza Susana Rivas Pineda, ha conseguido dar un vuelco, aunque ligero, muy meritorio, a los resultados de 2007. La tarea no se presentaba fácil ante el complejo contexto que ahogaba al socialismo tanto a nivel local y comarcal, con un descontento generalizado en el electorado minero, como en la esfera nacional, a causa de la grave crisis económica y la obligación del desgastado José Luis Rodríguez Zapatero a emprender reformas económicas más propias de la derecha ante la presión de los vientos neoliberales que dominan Europa. Pese a todo, el puño y la rosa han logrado en la antigua Salvochea no sólo salir indemnes del feroz temporal que ha azotado pueblos de acentuado predominio rojo como Valverde del Camino o Cartaya, sino, incluso, fortalecido, aunque ahora se vean apartados de la Presidencia de la Corporación Municipal, la misma que han ostentado en siete de los ocho mandatos que se han sucedido desde 1979 en la actual etapa democrática.

El PSOE, que perdió hace cuatro años por sesenta votos de diferencia ante un emergente PA (ambas formaciones empataron a cinco concejales) y mantuvo la Alcaldía gracias a una alianza de progreso sin precedentes con IU que dinamitó la asamblea local de la coalición izquierdista, ha recuperado ahora la primera posición (ha cosechado 532 votos, 42 más que los nacionalistas) y ha obtenido un edil más que su principal rival (cinco frente a cuatro). Con ello, aunque ya se vaticinaba (desde la Casa del Pueblo, incluso, lo daban por hecho) que Susana Rivas Pineda no podría recoger el testigo de Encarnación Palazuelo si no alcanzaba la mayoría absoluta, los socialistas han firmado una victoria moral que, en paralelo, en forma de daños colaterales, conduce a los andalucistas a una notoria pérdida de credibilidad, teñida de incoherencia y con matices de potencial error histórico, que puede derivar, si no barajan con el máximo tino sus cartas, en su desaparición también en El Campillo, en línea con su evolución (o involución) en la provincia, con apenas 49 concejales en todo el mapa onubense, y en el resto de Andalucía, donde ni siquiera gozan de representación en el Parlamento autonómico.

Los andalucistas campilleros han traicionado los principios que tomaron como bandera para colocarse en el escaparate político local como una víctima más de la perversión de la maquinaria socialista. Tacharon de “vergonzoso” el acuerdo PSOE-IU porque ninguneaba la voluntad del pueblo. Se rebelaron con vehemencia contra quienes los alineaban, como a toda organización nacionalista, con la rama de la derecha. Su pretendido carácter progresista (poco reflejado en la amenaza a trabajadores municipales) recrudecía la vileza de una trama que los dejaba fuera del poder, un verdadero atentado contra la fuerza más respaldada en las urnas. Hoy, sin embargo, renuncian a esa integridad para desplazar a la oposición a la candidatura más votada el 22-M. Y lo hacen con su socio natural (ya no lo podrán negar), el de derechas, el PP. De esta forma pierden esa autoridad moral para bajar hasta las mismas cloacas en las que navegan quienes trabaron su ascensión a la Alcaldía en 2007, los socialistas. Allí está también el PP, que ya ha olvidado su anhelo de suscribir ante notario un compromiso de no beligerancia contra la lista con más sufragios en su haber. Sólo lo pedían en aquellas plazas en las que las encuestas le otorgaban una mayoría relativa. Un canto de hipocresía. Ahora, por tanto, todos están al mismo nivel en El Campillo, que no es otro que el que marcan las constitucionales reglas del juego democrático, vigentes y legítimas, al menos, hasta que una reforma de la Ley Electoral las derogue.

Luego, lejos de ser el débil del pacto, el PP, con sus dos únicos ediles en el núcleo minero (hasta ahora, el Everest de la formación conservadora en esta tierra minera que se independizó de Zalamea la Real al calor de la Segunda República bajo la libertaria denominación de Salvochea), está en disposición de erigirse en el brazo fuerte de la pareja, por peso institucional, por aparato, por poder, en especial, si las siglas de la gaviota anidan en La Moncloa y en el Palacio de San Telmo en la primavera de 2012, y por el grueso de las competencias locales asumidas (Personal –al 50 por ciento–, Atención al Ciudadano, Servicios Sociales, Urbanismo, Medio Ambiente, Vivienda, Obras y Servicios) . Lo normal, ante estas circunstancias, será que el equipo de Manuela Caro monopolice la gestión municipal y termine por engullir a un grupo andalucista que ni sabrá ni tendrá a nadie a quien acudir. La propia forma de ser de los líderes de uno y otro socio tampoco juega, en este sentido, a favor de Cuaresma, a quien cuyo carácter ensimismado, ausente, poco sociable e, incluso, huraño le puede terminar de condenar a un abismo del que el PA ya no estaría en disposición de salir, por su propia falta de bases. Así, la alianza popular que coloca ahora al Partido Andalucista en lo más alto emerge como un puente exprés hacia la guillotina. Estamos ante el paradigma de ‘El abrazo del oso’, que da calor a su presa para, a continuación, devorarla.

El PA se alza con la Alcaldía de El Campillo al pactar con el PP y desbanca al PSOE del poder

Cuaresma compartirá las competencias de Personal con la popular Manuela Caro, que será primera teniente de alcalde y asumirá la cartera de Atención al Ciudadano · Urbanismo y Medio Ambiente. para el número 2 del PP

EL CAMPILLO. Lo que era un secreto a voces desde la misma noche electoral del pasado 22 de mayo (incluso, desde antes) ya es oficial. El PA se alzará con la Alcaldía de El Campillo en el Pleno de Constitución del nuevo Ayuntamiento del próximo sábado tras sellar su pacto con el PP y desbancará así al PSOE tras 12 años ininterrumpidos en el poder. La candidatura socialista encabezada por la parlamentaria andaluza Susana Rivas Pineda, que ganó los comicios al imprimir un ligero vuelco a los resultados cosechados en 2007 (cuando no fue la fuerza más votada y necesitó el apoyo del edil de IU) y obtener cinco concejales, sabía que, de no alcanzar la mayoría absoluta, era más que improbable que pudiera tomar el mando del Gobierno municipal. La popular Manuela Caro, con los dos escaños conseguidos por su reorganizada formación, tenía la llave y, como se esperaba, se la ha entregado al Partido Andalucista, cuya representación en la Corporación se queda ahora limitada a cuatro concejales tras perder uno de los logrados en la anterior cita con las urnas.

El nuevo regidor (que recogerá el testigo de la socialista Encarnación Palazuelo, quien decidió no presentarse a la reelección tras el verano de 2010) será, por tanto, el aspirante nacionalista, Francisco Javier Cuaresma, durante la totalidad del mandato, después de que su grupo rechazara la opción de la Alcaldía compartida propuesta en un primer momento por la dirección local del PP (como también ha ocurrido en San Juan del Puerto, donde sí se desarrollará, en última instancia, esta fórmula). Distinto es el caso de las competencias de Personal, que sí serán asumidas al cincuenta por ciento por Cuaresma y Manuela Caro. Ésta, por su parte, será la primera teniente de alcalde y regentará, al mismo tiempo, la cartera de Atención al Ciudadano, que aglutinará todo lo relacionado con los Servicios Sociales, entre otras materias. También gozará de un peso específico dentro del equipo de Gobierno el número 2 de la lista popular, Luis Eduardo Delgado Aguilar, quien dirigirá las áreas de Urbanismo, Medio Ambiente, Vivienda y Obras y Servicios.

Los campilleros Yerai Fernández y David Moyano, ganadores de ‘Music Hero’

Los campilleros Yerai Fernández y David Moyano, ganadores de ‘Music Hero’

Su grupo ha sido el que ha logrado el calor de un mayor número de fans en un certamen en el que han participado más de 700 alumnos de 23 centros educativos de la provincia

EL CAMPILLO. Los campilleros Yerai Fernández Santos y David Moyano Palazuelo han resultado ganadores de ‘Music Hero, Emprende tu Reto’, un concurso provincial organizado por la Fundación Andalucía Emprende, adscrita a las consejerías de Empleo y de Economía, Innovación y Ciencia, en el que han participado 700 estudiantes de segundo de Secundaria de 23 centros educativos con el objetivo de crear su propio grupo de música y conseguir que evolucione hasta convertirse en un verdadero mito. El proyecto de los dos alumnos del CEIP La Rábida fue el que despertó una mayor expectación y acumuló un mayor número de seguidores, aunque no fueron los únicos reconocidos: Manuel Ramos Gata y José Manuel Hermoso Vázquez, del CEIP San Roque de Cala, destacaron por sus habilidades emprendedoras.

Los cuatro se alzaron con los premios en la final del certamen celebrada en el IES Pablo Neruda de Huelva, donde compitieron 55 menores procedentes de todos los rincones de la geografía onubense tras imponerse en las 27 partidas clasificatorias que se han disputado desde el mes de marzo en sus respectivos colegios. La meta última, tal y como lo expresó la delegada provincial de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía, Manuela de Paz, era despertar en los alumnos habilidades empresariales derivadas del descubrimiento de su propia vocación, así como animarles a esforzarse para alcanzar el éxito en la ejecución de sus ideas de negocio.

En concreto, ‘Music Hero’ toma la forma de un juego de simulación estratégica multiusuario on-line en el que toda la dinámica y estructura del mismo gira en torno a la intención de mantener constantes paralelismos con el diseño y el desarrollo de un proyecto empresarial, en este caso, un conjunto musical. Se trata de una competición a tiempo real en la que los participantes han de lograr que el grupo alcance la cima de la fama a nivel mundial, o que se erija en el más emprendedor. Planificar los ensayos, realizar conciertos, grabar discos, cambiar la imagen, superar los desafíos que planteen otros jugadores rivales son, en este sentido, algunas de las acciones que deben combinar los concursantes para cumplir sus fines.

De esta manera, los niños aprenden a obtener beneficios y seguidores (adquirir una estabilidad económica y una cartera de clientes), a actuar en conciertos (contratar un servicio), hacer un disco (contratar un producto), invertir de un modo oportuno para mejorar el grupo (desarrollar la empresa), aumentar la calidad estética (innovación y adecuación a las tendencias del mercado), incrementar la calidad musical (incorporar y formar permanentemente a los recursos humanos)... El seguimiento, a su vez, es constante. Así, durante el transcurso del juego, los estudiantes visualizan el progreso de sus aptitudes empresariales y, al concluir la partida, reciben un informe de evaluación final. Sin duda, toda una experiencia que puede ayudar y alentar a los adolescentes a materializar su sueño en un futuro no muy lejano.

Grace Biotech adquiere Nature Pack para la producción de plásticos biodegradables

Grace Biotech adquiere Nature Pack para la producción de plásticos biodegradables

La multinacional se ha adjudicado las instalaciones en la subasta promovida por la Seguridad Social por 1,4 millones y contará con los 52 trabajadores de la antigua compañía

CUENCA MINERA. El calvario de la sufrida plantilla de Nature Pack, inmersa en un ERE auspiciado por la Junta de Andalucía que les permitía cobrar la prestación por desempleo a la espera de nuevos inversores para su factoría, toca a su fin. La empresa Grace Biotech Europe implantará en las instalaciones de Minas de Riotinto una planta de producción de plásticos biodegradables (grama) en la que pretende invertir un capital de cuatro millones de euros anuales.

Tras meses de negociaciones, la multinacional, de origen taiwanés, se ha adjudicado, mediante la subasta promovida por la Tesorería General de la Seguridad Social, las naves industriales de la antigua compañía que vio la luz en la Cuenca Minera a finales de los años 80, al calor de la primera diversificación socioeconómica de la zona. Suya fue la mejor oferta en una venta que ha rondado los 1,4 millones de euros, según confirmó el secretario de FIA-UGT, Luciano Gómez.

El proyecto de la nueva propietaria gira en torno a la elaboración de plásticos biocompostables, unos recursos esenciales para el cumplimiento de la legislación europea dirigida a la eliminación de las bolsas de plástico que aún se utilizan en la actualidad. Una actividad que, en consecuencia, emerge como un negocio rentable y sostenible, tanto en lo económico como en lo ambiental, y que contará, de un modo prioritario, con los 52 extrabajadores de Nature Pack.

No obstante, las previsiones de Grace Biotech van más allá, hasta el punto de que confían en superar el centenar de operarios una vez que la fábrica alcance niveles de pleno funcionamiento. UGT, en consecuencia, ha acogido con optimismo esta buena nueva que “permitirá solucionar el problema de Nature Pack y, además, ofrecer una alternativa de empleo para el resto de parados de la comarca”.

Grace Biotech Europe forma parte de Grace Biotech Corporation, una entidad que acumula más de diez años de experiencia en la fabricación de plásticos biodegradables obtenidos a partir de almidón del maíz. Una producción que se distribuye en los mercados de Europa, Estados Unidos, Japón y China. La firma se creó en Taiwan en 1999 con el objetivo de desarrollar tecnología para nuevos materiales y dio sus primeros pasos en contacto directo con la Universidad de Stanford, California (Estados Unidos).

IU de Nerva propone ostentar la Alcaldía y un gobierno de concentración sin los ex gineristas

La coalición, que obtuvo tres concejales el 22-M frente a los cinco del PSOE o los cuatro del PP, renuncia a dar el poder al socialista Domingo Domínguez por considerarlo “tránsfuga”

NERVA. La constitución de los ayuntamientos de la Cuenca Minera, casi dos semanas después de las Elecciones Municipales, es aún una incógnita. La falta de mayorías absolutas en pueblos como Nerva, Minas de Riotinto, Zalamea la Real o El Campillo abre un amplio abanico de posibles alianzas en las que las rencillas o los odios personales pueden jugar un papel más determinante que la coherencia ideológica. Y es que el pacto de progreso no está asegurado allí donde IU, en unión con el PSOE, puede evitar el acceso al poder de la derecha. No parece este el caso de Nerva, al menos, en términos exactos, pero sí relativos. El candidato de la coalición del municipio con mayor población de la Cuenca Minera, Óscar Collado, ha propuesto la conformación de un Gobierno de concentración de las cuatro fuerzas políticas con representación en el próximo Consistorio (PSOE, con cinco concejales; PP, con cuatro; IU, con tres; y PA, con uno) en el que sea IU quien ostente la Alcaldía y con los ex gineristas fuera de la Junta de Gobierno Local.

Desde la formación izquierdista argumentan, en este sentido, que se trata de la “situación más factible”, toda vez que, para ellos, resulta inviable hablar de formar Gobierno con los concejales electos del PSOE, al considerar “tránsfugas” a los dos primeros de su lista, Domingo Domínguez y Estefanía García (ex miembros del Giner), a la vez que rechazan de plano un “incoherente” pacto con el PP. Su plan B pasaría por dar sus tres votos el próximo 11 de junio al candidato del PA, Francisco Forte, para que éste trate de formar un equipo con aquellas fuerzas que estime oportuno. En cualquier caso, IU deja claro que está “dispuesta a negociar programa y propuestas”, pero que, “bajo ningún concepto, negociará sus principios”, los mismos que le llevan a no apoyar ni al aspirante socialista, como consecuencia de su pasado independiente, ni al popular Francisco José Gallardo. Un punto en el que Óscar Collado reitera que el consenso de todos los partidos se antoja como la "fórmula más deseable" para la resolución de los “problemas urgentes” de Nerva.

Carlos Navarrete: "El desastre puede aumentar en las autonómicas"

Carlos Navarrete: "El desastre puede aumentar en las autonómicas"

“El PSOE será un partido de izquierdas si sabe dar respuesta a los más necesitados” · “Hay que recuperar la ejemplaridad de los militantes socialistas” · “Lo que hace falta es que la gran mayoría de afiliados no entre con el propósito de obtener beneficios”

Andrés Marín Cejudo, El Mundo

Carlos Navarrete (Málaga, 1938) ha sido –para muchos, lo sigue siendo– uno de los referentes más claros del socialismo onubense y andaluz. Abogado laboralista, fue secretario general del PSOE de Huelva desde finales de los 70 hasta 1996, año en el que las exigencias ‘renovadoras’ lo apartaron de la dirección. Ha sido, además, consejero de Trabajo de la Junta de Andalucía (preautonómica) y parlamentario nacional desde 1977 hasta 2004, cuando los dirigentes socialistas onubenses decidieron su jubilación. Hoy levanta la voz contra la “dramática” situación por la que atraviesa el partido al que ha entregado su vida, el PSOE, en cuyos órganos directores federal y andaluz también ocupó cargos de responsabilidad.

Pregunta.- ¿Cómo interpreta desde su experiencia lo que le ha pasado al PSOE en estas elecciones?

Respuesta.- Lo que ha ocurrido es que últimamente se ha acentuado de una manera notable la falta de sintonía con su electorado natural. En este último año, el PSOE, de una manera muy clara y muy evidente, se ha vuelto de espaldas a las necesidades de su electorado natural, y como consecuencia lógica, ese electorado natural también le ha vuelto la espalda al partido. Este hecho ha llevado al PSOE a una situación bastante dramática. Las cosas son necesarias en la medida que son útiles y el PSOE tiene que ser el partido de los que en la lucha por la vida son los perdedores. Si el partido no es fiel a esa necesidad, el espacio que el socialismo ha dejado bacante será ocupado por otras fuerzas.

P.- ¿En qué sentido califica de dramática la situación del PSOE?

R.- En un doble sentido. En primer lugar, porque los resultados electorales han sido absolutamente decepcionantes. Y en segundo lugar, porque el PSOE es hoy un partido del que nadie se ocupa, un partido inexistente compuesto sólo por concejales y cargos públicos. La única voz cantante que existe dentro del PSOE está constituida o bien por los cargos públicos o bien por los que aspiran a desempeñar cargos públicos de manera oportunista. Hay que recuperar la ejemplaridad de los militantes socialistas que existía en anteriores épocas. Esa es una tarea difícil, pero urgente, primordial e indispensable.

P.- Es decir, que sobran cargos públicos y falta militancia.

R.- Lo que ocurre ahora mismo es insostenible: hay más cargos públicos que militantes, o la militancia está reducida casi exclusivamente a los cargos públicos, o los militantes están en el partido por la aspiración que tienen a ostentar un cargo público. En este sentido, lo que hace falta es que la gran mayoría de afiliados al partido no entren en él con el propósito de obtener ninguna clase de beneficio.

P.- ¿Cómo se logra eso?

R.- Por ejemplo, estableciendo unos filtros a la hora de seleccionar candidatos electorales que impidan el acceso de personas que conocidamente carecen de una legitimidad para ejercer responsabilidades o no dan la talla moral de ejemplaridad indispensable. Además, hay que establecer la separación de poderes dentro del PSOE. No pude ocurrir que los conflictos internos se resuelvan por un alter ego de los órganos de dirección del partido. Así no es posible que los derechos de los afiliados sean tutelados. Es necesaria una reacción urgente, no pensando solo en el futuro del PSOE, sino en el bienestar continental, porque la derecha se está cargando Europa y dando lecciones cada días más evidentes de cinismo.

P.- ¿Hoy por hoy calificaría al PSOE de un partido de izquierdas?

R.- Por su denominación es un partido que representa a la izquierda actual y moderna, pero evidentemente se ha manifestado en el último año un total desapego entre los dirigentes del partido y los intereses de su electorado natural, que está básicamente constituido por los sectores más modestos de la sociedad, por las personas que más necesitan la ayuda del Estado. En la medida de que el PSOE sea capaz de dar respuesta a sus problemas, será un partido de izquierdas. Y en la medida en que no lo haga, por mucho que se grite que somos de izquierdas, en realidad no lo seremos.

P.- ¿Más que las ideas de izquierdas, el que ha fallado ha sido el PSOE?

R.- Sin duda, con toda claridad. Y esto tiene que saberlo el partido. No basta con decir que hemos entendido el mensaje, porque otras veces en que se ha dicho hecho se ha acabado haciendo la política contra a la que aconsejaba ese mensaje.

P.- Muchos dirigentes socialistas han achacado los malos resultados a la crisis. ¿Está de acuerdo o le suena a excusa?

R.- Es evidente que la crisis no favorece a los partidos que están en el gobierno, se llamen como se llamen. Lo que ocurre es que hay una alimentación recíproca. La crisis se alimenta de la incompetencia de los gobernantes en dar respuestas, y a su vez los partidos son víctimas de las consecuencias de esa crisis.

P.- ¿Se arregla con unas primarias o con un congreso la dramática situación del PSOE de la que usted habla?

R.- Lo primero que hay que hacer es arreglar el partido. Hay que reflexionar sobre nuestras culpas y nuestras responsabilidades ante un desastre electoral que si no se le pone coto, puede ir en aumento y reforzarse en las generales y autonómicas. Lo primerísimo que hay que arreglar es la situación interna del partido, de manera que se consiga una militancia que sea verdaderamente ejemplar para una sociedad tan necesitada de buenos ejemplos y que de manera tan sensible ha respondido al estímulo que han representado los grupos que ocupan las calles y plazas de nuestro país. Esos jóvenes responden a la mentalidad que tuvo el PSOE al comienzo de la Transición. Eso hay que recuperarlo de una manera inmediata y urgente. No es una tarea fácil, pero mientras eso no se logre, será muy difícil que se consigan otros propósitos.

P.- ¿Teme que el PSOE se pueda llevar otro batacazo en las autonómicas?

R.- El partido pasa por un momento de grave deterioro. Si no se le pone coto a la enfermedad que padece, me temo que el proceso pueda convertirse en algo más agudo y más severo.

P.- ¿Cree que el liderazgo de Griñán ha quedado en entredicho?

R.- He tenido siempre una buena relación personal con Griñán, pero los problemas que él como presidente de la Junta o yo como miembro del partido podamos tener en estos instantes van más allá de nuestra esfera personal, nos vienen dados por la situación del partido. Griñán será corresponsable de esa situación, como yo mismo, si nos ponemos la mano en la boca y no decimos lo que creo que tenemos que decir con toda rotundidad.

P.- ¿Lo ve como un buen candidato?

R.- No quiero entrar en el juego de los intereses representativos del partido en las instituciones. Prefiero en estos instantes acudir como un bombero más a pagar el fuego que está consumiendo a este partido que hemos amado tanto y respecto del cual comenzamos a tener cierta indiferencia.

P.- Lo de la indiferencia es casi lo peor que le puede pasar a un partido.

R.- Claro, es dramático, por lo menos desde el punto de vista personal. Pero intento levantar la bandera y tocar a rebato. Sin ningún propósito personal, porque no tengo ya ningún interés por la política activa, aunque sigo teniendo un inmenso interés por la política.

P.- ¿Por qué cree que se oyen tan pocas voces críticas en el socialismo andaluz?

R.- Porque se ha ido deteriorando la militancia. A los partidos les pasa como a los árboles, que cuando son víctimas del parasitismo, terminan enfermando, agonizando y muriendo. Por el contrario, cuando la tierra es fecunda y fértil, los árboles crecen con vitalidad y con belleza. Eso es lo que le ha sucedido al PSOE, que se ha parasitado extraordinariamente y no le llega la savia nueva para darle vitalidad y robustez.

P.- ¿Confía usted en la nueva generación de líderes socialistas andaluces que vienen a representar personas como Mario Jiménez o Susana Díaz?

R.- Habría que ver caso por caso. La edad no acredita por sí misma una capacidad política. El problema en estos momentos es que el partido tiene que ser regido por personas que respondan a la radiografía de las necesidades de las que hemos hablado.

El puño marchita la rosa

El PSOE está en crisis, y con él, la izquierda. Pero la cuestión no es meramente electoral. Es mucho más grave, más honda, va más allá del desgaste propio de la perpetuación en el poder. Las siglas que han abanderado el estado del bienestar, con sus cuatro pilares, se ahoga ahora en un marasmo de valores, ideológico, que actúa como una enraizada semilla que ha terminado por florecer en forma de debacle en las urnas. El fracaso del Capitalismo, por su egoísmo y su falta de escrúpulos, ha brindado una oportunidad única para expandir el socialismo, para instaurar y consolidar un sistema que, lejos de la ausencia de reglas del juego, estableciera un modelo de intervención, una economía controlada, supervisada por el Estado para garantizar así la redistribución de la riqueza y esterilizar los abusos de la desregulación exacerbada, la misma con la que quienes ostentan los medios de producción acrecientan la brecha entre ricos y pobres. El crack de las bolsas y mercados financieros de medio mundo, el hundimiento de bancos, la voz de auxilio lanzada por éstos para su rescate por parte de los gobiernos... tendían un puente, una gran autopista, al cambio del orden establecido, a la transformación de una sociedad que derrama sangre en forma de paro, de embargos, de hipotecas impagables, de hambre. Éste era un terreno desértico, un escenario desolado, pero, a su vez, el más fértil para el brote de las rosas de la esperanza, de la justicia, de la igualdad, de la solidaridad, de la libertad. En cambio, el puño ha acabado por marchitar la rosa.

La formación fundada hace más de 130 años por Pablo Iglesias tiene que reflexionar, pararse a pensar en el porqué del duro revés recibido en las Elecciones Municipales del pasado 22 de mayo, antesala de una más que probable derrota en las Generales y Autonómicas andaluzas de marzo de 2012. El PSOE, al margen del debate sucesorio, de los cambios de nombres, ha de hacer un alto en el camino, evadirse por unos segundos de la vertiginosa carrera por evitar el precipicio de la bancarrota en la que lo han sumergido la crisis y los vientos neoliberales de una Europa teñida de azul, que subvenciona a fondo perdido a un sistema financiero opresor, tirano, que no da la mano a quienes se hunden en el fango, que no facilita el crédito a quienes lo necesitan con urgencia. El socialismo, en España, ha traicionado sus principios, se ha dejado amordazar por la derecha continental, por la influencia de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido... Es cierto que no ha renunciado a su vocación social, que no ha pasado por el aro ante las voces que reclamaban el adelgazamiento del estado del bienestar a través de la progresiva privatización de las pensiones, la supresión de las becas o el copago sanitario, gérmenes de una educación y una sanidad más elitistas que universales. Sin embargo, se ha despojado de la bandera del socialismo en el campo de la economía, se ha dejado embaucar para tomar el mismo rumbo hacia el que habría virado el Partido Popular, el del neoliberalismo. Lo ha hecho sin rebelarse, con sumisión. Y cuando el obrero abandona su espíritu de lucha, el mismo que le otorga la libertad, firma su sentencia irrevocable de muerte.

Las clases trabajadoras, entre las que se incluyen las medias, los autónomos, los pequeños y medianos empresarios, en definitiva, los más débiles, pueden aceptar, y hasta comprender, las imposiciones que llegan desde Europa, desde Bruselas, pero no la rendición sin más de los dirigentes en los que han depositado su confianza. Y, mucho menos, el aburguesamiento de la izquierda, la aplicación de esas recetas no como el último recurso, sino como el primero. Las medidas de la derecha, dado el caso, sólo pueden venir de la mano de la izquierda cuando ya se hayan agotado todas las posibilidades, todas las vías de escape, cuando ya no queden más cartas bajo la manga. Y, en este caso, no ha sido así. Los recortes obligados por las circunstancias podrían asumirse ante una situación de emergencia como la actual, pero no si vienen envueltos bajo el manto de la hipocresía de una clase política que parece haber olvidado su origen, que ha perdido el norte y, sobre todo, el sur. Antes de congelar las pensiones, aunque no sean las mínimas, de reducir el salario de los funcionarios o de ralentizar el desarrollo de la Ley contra la Dependencia, por ejemplo, la izquierda tiene que predicar con el ejemplo y eliminar los privilegios, las pagas vitalicias a ex ministros, los insultantes vuelos en primera clase de los eurodiputados, el absentismo en las cámaras, la opulencia en la que nadan los cargos públicos y su superflua corte de asesores... Por qué, por una cuestión de credibilidad, de coherencia, de moralidad. No lo hace, ni se indigna.

El socialismo tiene que encabezar toda movilización social, no reaccionar a ellas, no tomar una postura defensiva ante el clamor de las masas, no oponerse a las olas revolucionarias, a movimientos como el de Democracia Real Ya, sino unirse a ellos, porque, por naturaleza, son de izquierdas. El PSOE debe estar en la primera fila, como sostén de la pancarta del inconformismo ante la injusticia, junto a su gente, junto a los que sufren, en la línea de batalla, en la vanguardia, ser el impulsor de la transformación social, nunca dejarse llevar por la sucesión de los acontecimientos como si de un barco a la deriva se tratara. Sin embargo, con su desidia, la de la resignación, con la falta de arrestos no sólo para alzarse contra las políticas económicas neoliberales, sino también para negarse a su materialización en España ante la amenaza de la Unión Europea de arrojar al país a la quiebra, como en el caso de Grecia o Portugal, se ha convertido en cómplice silencioso, en verdugo. Y, con ello, ha servido en bandeja las llaves del poder al PP para, de paso, dar alas a esa reducción a su mínima esencia del estado del bienestar que tanto propugna y anhela la derecha, la misma que ve como un gasto la inversión en educación y la misma que ve en la crisis una excusa para explotar la suculenta fuente de negocio que otea en la sanidad. Y es que si la situación actual requiere medidas neoliberales, quiénes mejor que éstos para ponerlas en práctica. La pena, la oportunidad perdida. Marx ya predijo la caída del Capitalismo. Lo que no podía esperar es que el ser humano, a diferencia del irracional animal, fuera tan torpe como para tropezar tantas veces en las mismas piedras.

Lo mismo cabe decir a nivel local, o comarcal. Los mismos errores ha cometido el PSOE en la Cuenca Minera, un tradicional nido de votos socialistas que ha emigrado hacia el regazo de la gaviota o hacia una IU que parecía acabada. Las siglas del puño y la rosa ya recibieron el aviso hace cuatro años, cuando perdieron sus históricas mayorías absolutas en pueblos como Nerva, Minas de Riotinto o El Campillo. Y pese a ello, en lugar de bajar al territorio, de levantarse del sillón para estar al lado de los suyos, han mantenido una actitud descuidada, que puede ser tildada, incluso, de prepotente o, en su defecto, considerada como propia de una inadmisible falta de liderazgo. Los alcaldes han obviado el carácter combativo de épocas más convulsas, en las que no dudaban en capitanear todo tipo de revueltas junto a los mineros, y sólo han recuperado el timón de la nave cuando ya se antojaba casi utópico la reconducción de la situación, la renovación del centenario pacto de confianza suscrito con la ciudadanía. De sus manos nació la Plataforma de Apoyo a la Minería para liderar el desbloqueo de la embrollada maraña jurídica y administrativa que trababa la redentora reapertura de la línea del cobre. Y lo consiguieron, pero ya era muy tarde. La empatía se había tornado en animadversión. Quedaban pocos meses para la cita con las urnas y se generalizó la percepción (con más o menos razón) de que era, más que un esfuerzo sincero, un intento a la desesperada por conservar el bastón de mando. Atrás quedaban Nature Pack o Tubespa, cerradas, y Río Tinto Plásticos, tambaleante. Y, al final, lo han pagado caro.

La docilidad, aparente o real, de los alcaldes de la Cuenca ante el aparato del partido, que les pedía una calma excesiva, que no minaran administraciones compañeras, que no se erigieran en altavoces callejeros de la angustia de sus vecinos para eludir el riesgo de allanarle el terreno a la derecha, ha derivado en el efecto contrario al perseguido, en un enorme daño al PSOE, el de la derrota, el de la pérdida de la hegemonía en la comarca. Lo que era un silencio, una paz presuntamente beneficiosa, se ha vuelto en su contra, precisamente por eso, por anteponer las siglas a la escucha del grito unísono de los obreros. Un tropiezo de bulto, porque ningún socialista puede dar la espalda (ni transmitir la sensación de que lo hace) a quienes ven ante sí el látigo del cierre de sus fábricas, el azote de los lunes al sol. La Plataforma fue interpretada como un último tren, por muy útil y efectiva que resultara. Los trabajadores habían viajado solos demasiadas veces: La negativa del Pleno de la Mancomunidad a una huelga general propuesta en paralelo al primer intento de Cajasol de liquidar Tubespa; o el recelo del PSOE de Huelva, en aquellos mismos días, a la suma de sus alcaldes al foro que trataban de conformar las sufridas plantillas de Nature Pack, Tubespa o Nerva Croissant, por miedo a que se tratara de una maniobra urdida por IU o PP como arma arrojadiza contra la Junta de Andalucía; o la acampada de Tubespa a las puertas de la Diputación... Luego rectificó y no sólo avaló la movilización social, sino que hasta la alentó, pero ya quedaban apenas seis meses para las Municipales, y esto levantó las sospechas de una tierra, aunque aletargada, rebelde por historia y por dolor.

El PA afirma que el pacto con el PP “va por buen camino”

Francisco Javier Cuaresma hace hincapié en que “hay buenas intenciones por parte de los dos partidos para llegar a una alianza” y, con ello, desbancar al PSOE, aunque insiste en que “hay que ratificarla”

EL CAMPILLO. El candidato del PA en El Campillo, Francisco Javier Cuaresma, cuya formación ha logrado en las últimas Elecciones Municipales cuatro concejales, frente a los cinco escaños obtenidos por el PSOE y los dos del Partido Popular, aseguró ayer que “ha habido un acercamiento con el PP” y que “las cosas van por buen camino”. Cuaresma hizo hincapié en que “hay buenas intenciones por parte de los dos partidos para llegar a una alianza” y, con ello, desbancar al PSOE. No obstante, insistió en que “hay que ratificarla”.