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Pablo Pineda

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A la tercera... se desquita

A la tercera... se desquita

El Campillo endosa un contundente 7-0 a un frágil Valdelamusa y estrena su casillero de puntos en su retorno a Preferente · José (hat-trick), Vizcaíno (2), Jaime y Víctor, los goleadores

EL CAMPILLO. A la tercera... Y en el Francisco Valero Rojas. El Campillo C.F. estrenó por fin su casillero de puntos en su regreso a la máxima categoría del fútbol provincial, la Regional Preferente. Victoria urgente, en la huida del riesgo de perpetuarse en la zona baja desde los albores de un campeonato en el que la permanencia es el horizonte perseguido. Goleada necesaria, para dar moral a las huestes salvocheanas. El 7-0 ante el Valdelamusa, un coloso de las campañas pasadas que hace aguas por la fuga de jugadores intrínseca a las penurias económicas, ayuda a cerrar las heridas y la preocupación dejadas por las derrotas en las dos jornadas precedentes, ante el San Juan, en casa (1-4) y el Pozo del Camino a domicilio (3-0). Ahora, hasta el saldo de goles es positivo para los hombres de José María Coronado, duodécimos ante la inminente salida hacia la fortaleza del líder, el Aljaraque (nueve puntos de otros tantos posibles).

El cuadro visitante apenas presentó batalla a un Campillo que se erigió en un verdadero vendaval sobre el portal defendido por Fran, hat trick incluido de uno de los fichajes de la presente campaña, José. Casta, oficio y rapidez fueron los elementos que, ante una línea de creación poco inspirada, condujeron a los blanquiazules hacia el triunfo. El Valdelamusa intentaba dar un buen trato al esférico, pero se ahogó preso de la juventud que aglutina en sus filas. Bastaron 26 minutos para que los locales encarrilaran el encuentro con dos goles de Jaime y Víctor. El primero, otra de las incorporaciones del nuevo ejercicio, dribló al cancerbero azulgrana y remató a puerta vacía. Quedó lesionado en ese mismo lance, por lo que fue sustituido antes de que Víctor ensayará una perfecta vaselina ante la que nada pudo hacer el meta Fran. Con los dos tantos de ventaja para los de casa se llegó al descanso.

Los salvocheanos imprimieron un mayor ritmo a la contienda tras el paso por los vestuarios. Aprovecharon su velocidad por las bandas para dinamitar, una y otra vez, la zaga forastera con constantes contras. También recibió ayuda, la del meta, que no marcó bien los tiempos en un córner y propició así un gol olímpico de José. El 3-0 era ya una losa demasiado pesada para el conjunto visitante. El Campillo se relajó, pero sin cesar un ápice en su faceta ofensiva. Los contragolpes, con la impronta del canterano Gordillo, resultaron mortíferos. Los tantos caían como si cayeran de un saco. El cuarto y el quinto los anotó Vizcaíno (desesperado por dos goles anulados en los instantes previos). Las ocasiones se sucedían. Algunas acababan malogradas por una recreación excesiva de los delanteros, hasta que, en el 83’, José materializaba en el 6-0 un buen servicio de Gordillo y establecer, a continuación, el 7-0 definitivo en el marcador.

CAMPILLO-VALDELAMUSA: 7-0

CAMPILLO: Manuel David (Rupa, 86’); Sánchez, Carlos, Rubén, Israel, Jero, Jaime (José, 19’), Enmanuel (Liberto, 73’), Víctor (Gordillo, 68’), Vizcaíno y Wifly (Salvi, 57’).

VALDELAMUSA: Fran; Migue (David, 56’), Javi, Ezequiel, Alberto, Pérez (Israel, 46’), Cristian Díaz, Borja Mohamed (Cristian Moreno, 67’), Fali y Sergio Moreno (Francisco Manuel, 62’).

Goles: 1-0, Jaime  (16’). 2-0, Víctor (26’). 3-0, José (47’). 4-0, Vizcaíno (64’). 5-0, Vizcaíno (70’). 6-0, José (83’). 7-0, José (88’).

Árbitro: Cuadri Vega (Huelva). Bien. Por el bando local, vieron la amarilla Wifly, Israel y Liberto. Del Valdelamusa, expulsó a Israel (88’) y amonestó a Borja, Fali, Ezequiel y Mohamed.

El voley de Fernando Pineda y Jonathan Pérez se impone en la ‘playa’ campillera

El voley de Fernando Pineda y Jonathan Pérez se impone en la ‘playa’ campillera

Superan en la final del torneo del Día de la Villa a la pareja formada por Jerónimo Mariano y Javier García Pernil

EL CAMPILLO. El voley de Fernando Pineda Ortega y Jonathan Pérez Moreno se impone en la playa de El Campillo. La experimentada pareja se adjudicó el campeonato del Día de la Villa 2012, disputado sobre la cancha de arena del Parque Municipal Los Cipreses, tras superar en una apretada final al tándem integrado por Jerónimo Mariano López y Javier García Pernil (22-20/21-18). Aunque sólo se jugaran dos sets, la igualdad fue máxima durante todo el encuentro, sin que ninguno de los contendientes lograra distanciarse en el marcador. Los segundos, incluso, tuvieron una bola para atribuirse la primera manga con un 19-20 a favor. Tres puntos consecutivos en contra cambiaron el signo del choque.

Menos oposición hallaron ambos equipos en las semifinales. Jerónimo Mariano y Javier García se deshicieron con facilidad de Alejandro Navarro y José Antonio Gómez por un doble 15-8. Más apabullante fue el triunfo de Fernando Pineda y Jonathan Pérez sobre el conjunto compuesto por Francisco Romero y Daniel Fernández (15-4/15-1). En cuartos, los ganadores habían desarticulado el juego de Manuel Garnica Delgado y Noelia García Gómez, mientras que los subcampeones eliminaban a Manuel David Romero Carrasco y Manuel Rodríguez Girol. Las otras parejas que cayeron nada más sortear la fase de grupos, que arrancó con 15 formaciones, fueron las que constituían Rubén y Lilu Gordillo y Jose Domingo Delgado y Claudio Guerrero.

El baloncesto toma la calle

El baloncesto toma la calle

Las Juventudes Socialistas promueven un campeonato para dar una alternativa a los adolescentes y recuperar un deporte que brilló con el CB Saigón en El Campillo · Una gymkhana y una fiesta de la espuma completaron un cartel que alejó el alcohol de la agenda de los jóvenes

EL CAMPILLO. El baloncesto toma la calle en El Campillo. Como alternativa, como una opción para esa generación, la última, la más formada de la historia, que camina sin esperanza ante la oscuridad del horizonte más inmediato, el que alumbran las apabullantes estadísticas del paro juvenil. Como una vía de escape del abismo, de ese pozo en el que, sólo en apariencia, se ahogan las penas: el botellón. Los adolescentes dedican en verano, como ha hecho patente con su campaña la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), una media de 144 horas al consumo de alcohol. Contra ello se han rebelado en la antigua Salvochea las Juventudes Socialistas (JSA). El único arma empleado, el deporte, el juego. El desenlace, sin contar al numeroso público que se daba cita en la Plaza del Ayuntamiento, más de medio centenar de chavales (y otros algo mayores) alejados del vaso de tubo durante toda la noche, hasta bien entrada la madrugada, con las manos ocupadas con un balón y con un único pensamiento en su mente: tirar al aro para encestar. O bien, la resolución de cada una de las pruebas de la gymkhana celebrada en paralelo por las calles adyacentes.

Con el ocaso de la tarde empezaban las canastas, las asistencias, las penetraciones, los bloqueos y hasta algunos tapones sin nada que envidiar a los de los grandes pívots de la ACB o, por qué no, de la NBA. Eran las primeras acciones y ya se respiraba un cierto aire de nostalgia en el ambiente, la de quienes abanderaron los días de esplendor del baloncesto en El Campillo, una época, un auge ya apagado, desconocido por los pequeños de ahora, eclipsado por la omnipresencia del fútbol. JSA también perseguía eso, recuperar esta disciplina hoy tan olvidada a nivel local, la memoria de aquel mítico C.B. Saigón y de las estrellas formadas por las interminables horas de juego en el ‘poli’ (o donde fuera). Algunas de ellas estaban allí y retrocedieron varias décadas en el tiempo para sumergirse en esos años dorados en los que el deporte de la canasta vibraba con nombres como los de Manolo Campanario, Alonso García Viega, Juan Álvarez Marcos, José Domingo Delgado Pazos, Jorge Puente, Paco Puig, Ángel Gadea, Gilberto Domínguez, Juan Maestre, José Francisco Marín, José Manuel Martínez Limia, Mario Delgado, Juan Conde, Rafael Barba, Juan Serrano, Héctor Alejandro Muñoz, Maximiliano José Domínguez Vázquez, Manuel Marín, Fran Rodríguez, Gregorio García, Rafael Gómez, Diego Delgado Pazos, Carlos Domínguez Vázquez, Francisco Javier Domínguez Díaz, José Luis Rodríguez, Rafael Moreno, Juanito Escopeta...

Ellos dejaron el listón muy alto para quienes, hoy, recogen su testigo casi sin posibilidades de jugar. Pero no es una meta inalcanzable. Se vieron destellos de calidad que, si se unen al entrenamiento, invitan al optimismo. Al final, los ganadores (aunque era lo de menos) de un torneo en el que participaron 11 equipos (con representación de pueblos como Nerva, Minas de Riotinto y Zalamea la Real) fueron los Harlem Globetrotters (Jerónimo Mariano, Rafael Centeno y Javier Domínguez), que se coronaron tras imponerse a Los de la siesta (Delvin Rodríguez, Adrián Guerrero y Óscar Rodríguez) por 6-4. Tercero y cuarto fueron Carri y dos más (José Javier Carrión, Alejandro Navarro y Brayan González), que plantó cara a los subcampeones (7-6); y Salvochea (Miguel Lobo Mellado, Mateo Romero y Pablo Pineda), que sucumbió ante los vencedores por un contundente 9-3. Unas ‘semis’ a las que llegaron tras superar en los cuartos a Ya ganaremos (David Mariánez, Luis Miguel y Daniel Pereira; sextos) y Dream Team (Rubén Sánchez Valiño, Josedo Delgado e Ismael Romero Pajares; octavos). La quinta plaza fue para Usa 92 (José Viguera, David Santos y David Real); y la séptima, para Los Lakers (Juan Conde, Raúl García Campanario y Fernando Pineda). Urban Soul, Los del Poli y Los Perillas cayeron en la primera fase.

Hubo más. La jornada organizada por el brazo juvenil del PSOE quería abarcar más, tanto a ellas (en especial, ante la ausencia de conjuntos femeninos en el torneo de baloncesto callejero) como a los más pequeños. La fiesta de la espuma fue, en este sentido, un aperitivo refrescante frente a la ola de calor que atizaba a la noche. Después, la gymkhana, en la que adolescentes y niños, divididos en grupos, corrieron a una velocidad vertiginosa para sortear, uno tras otro, los distintos retos planteados por las Juventudes Socialistas. Paloma Sánchez Valiño, Jorge Macías y Macarena Ruiz fueron los más rápidos en pasar por lugares como la Casa del Pueblo o el campo de fútbol Francisco Valero Rojas, recabar zapatos, ropa y alimentos para una sociedad cada vez más descalza, indefensa, a causa de los recortes, disfrazarse de hawaiano, recoger basura para construir un municipio más limpio y saludable y darse un chapuzón bajo una manguera para tomar oxígeno y seguir la lucha por el desarrollo de su tierra, para quedarse en ella.

La Escuela Municipal de Fútbol Base dice adiós a la temporada 2011-2012

La Escuela Municipal de Fútbol Base dice adiós a la temporada 2011-2012

Los 130 integrantes de la cantera campillera, con equipos en todas las categorías, reciben como premio una camiseta con su escudo bordado y unas calzonas

EL CAMPILLO. La Escuela Municipal de Fútbol Base (EMFB) de El Campillo celebró la pasada semana en el Teatro Atalaya la gala de cierre de la temporada 2011-2012 con la entrega de una camiseta con el escudo bordado y unas calzonas a cada uno de los 130 niños de entre 4 y 19 años que integran sus filas. El premio, fiel a su filosofía, a su objetivo de fomentar la participación y la educación en valores como la igualdad y la solidaridad entre los pequeños, lejos de la competitividad y el afán por ganar, era el mismo para todos, tanto para los que meten y evitan los goles como para los que los fallan o no los detienen. No hay distinción. Todos son piezas importantes en una cantera blanquiazul que cuenta con equipos en todas las categorías, desde prebenjamines hasta juveniles.

El Campillo se monta en bici de nuevo

El Campillo se monta en bici de nuevo

Cerca de medio centenar de personas participa en la recuperación de este Día que en los años 90 llegó a movilizar a la práctica totalidad del pueblo · El destino de esta edición, la aldea zalameña de El Membrillo

EL CAMPILLO. El Campillo se monta en bici de nuevo. Cerca de medio centenar de personas participó el pasado sábado en la recuperación de este Día dedicado al medio de transporte más sano y sostenible de todos, el de las dos ruedas combinadas con los pedales, sin la mediación de motores ni combustibles que emitan gases deletéreos de ningún tipo hacia la atmósfera. La actividad, organizada por el Ayuntamiento minero con la colaboración de los supermercados Gregorio Fernández y Marisol, la empresa citrícola Río Tinto Fruit y la Panificadora Sánchez (Valverde del Camino), rememoraba las ediciones de aquel encuentro que en los años 90, bajo el contexto de la fiebre ciclista originada a nivel nacional por los éxitos consecutivos de Miguel Indurain en el Tour de Francia, llegó a movilizar a la práctica totalidad de la población salvocheana y que, de forma paulatina, cayó en el olvido hasta desaparecer.

El destino elegido en esta ocasión fue también uno de los de antaño, la aldea de El Membrillo (Zalamea la Real), a la que ya se dirigió la comitiva de bicicletas en su día, la misma que otras veces avanzó por las carreteras de la Cuenca Minera de Río Tinto hacia lugares emblemáticos de la comarca como el Puente de los Cinco Ojos (dirección Almonaster por la N-435), el pantano de Campofrío (por la A-461) o la también pedanía zalameña de El Villar (por la N-435 y la vía que comunica con el Andévalo occidental a través de Calañas). Este año, el de su reactivación, el paseo, de unos 19 kilómetros (ida y vuelta), fue matinal. Los ciclistas (48 inscritos), con sus camisetas conmemorativas, arrancaron pasadas las 11:00 horas desde la Plaza del Ayuntamiento de El Campillo para, al arribar a su meta, degustar un desayuno mediterráneo y, así, reponer las fuerzas necesarias para iniciar el retorno a casa.

Pablo Vázquez escala hasta la plata en el Campeonato de Andalucía al aire libre

Pablo Vázquez escala hasta la plata en el Campeonato de Andalucía al aire libre

El joven atleta campillero pulveriza su marca personal con un tiempo de 2:56:98 en los 1.000 metros y supera el bronce cosechado en pista cubierta en marzo

ALGECIRAS. El atleta campillero Pablo Vázquez Serrano acaricia el cielo. Casi lo toca ya, pese a su corta edad (13 años), con la yema de los dedos tras un año de ensueño, una temporada en la que su proyección ha tomado una velocidad meteórica, en la que no ha dejado de acumular coronas de laurel a un palmarés colmado de éxitos. La última, la medalla de plata en los 1.000 metros del Campeonato de Andalucía en pista al aire libre infantil, disputado el pasado 9 de junio en el estadio Enrique Talavera de Algeciras (Cádiz). Una conquista que supone un salto más, un éxito con el que sube un nuevo peldaño hacia la cima, hacia las cotas más altas del deporte por antonomasia, de la disciplina originaria, la que simboliza, como ninguna otra, el espíritu de sacrificio y el afán de superación.

La joven perla minera de El Lince-Bonares voló de un modo literal en tierras gaditanas para pulverizar, con un tiempo de 2:56:98, su propia marca personal (3:00:59), la que ya le valió en el mes de marzo para colgarse, en Antequera (Málaga), el bronce en el Andaluz de pista cubierta, cuando se quedó a 86 escasas centésimas del segundo cajón del podio, el mismo que ocupó el ahora tercero Francisco Daniel Montiel Peña, de Álora (Málaga), quien cruzó la meta este sábado con un 3:02:92. Esta vez, con la rúbrica del tercer mejor crono de la temporada de la comunidad autónoma y el sexto de toda España, al salvocheano sólo se le escapó el oro, por poco más de dos segundos. El título fue para el corredor nerjeño de origen marroquí Ouassin Oumaiz Errouch (del Cueva de Nerja-UMA, Málaga), que firmó una carta de visita de 2:54:26.

Pablo Vázquez Serrano, que también se había ganado el derecho a participar en los 3.000 metros lisos al batir con creces la mínima exigida con un 10:05:36 (tercer mejor resultado de la región y sexto a escala nacional de la campaña), llegaba a la cita después de proclamarse, tan sólo dos días antes, ganador del VIII Meeting Internacional Iberoamericano en Huelva. El flamante doble campeón provincial (por tercer año consecutivo) de los circuitos de campo a través y de carreras populares de fondo (y, por ende, el mejor atleta infantil de toda la geografía onubense), paró el reloj en la prueba de los 500 metros en 1:18:74 para establecer así un nuevo récord personal. Ese tiempo es también, según los registros oficiales, el tercero de Andalucía y el decimotercero a nivel nacional del presente ejercicio.

Trece medallas para el atletismo onubense

El balance del atletismo onubense en el Campeonato de Andalucía (infantil y alevín) celebrado el pasado sábado en Algeciras fue de 13 metales. A la plata de Pablo Vázquez Serrano se le suman los oros de los isleños Raúl Camacho Fernández y Laura Flores Lázaro, tanto en longitud como en triple salto, o el triunfo de Estela Cazorla Hidalgo (también de Isla Cristina) en peso. Paloma Aguilera Fernández (Ayamonte) se alzó con el segundo puesto en triple infantil, mientras que Javier Corchero Orta (Curtius), en 500 metros alevín; Carmen Araujo Duque (Isla Cristina), en jabalina alevín; Javier Morcillo Lorca (Valdeca), en altura infantil; Alfonso Romero Bueno (El Lince-Bonares), en 220 metros vallas infantil; Belén Fernández de los Ángeles (Lepe), en triple infantil; y Pablo Toscano Bermejo (Huelva-Punta Umbría), en triatlón alevín, se colgaron sendas medallas de bronce.

El Campillo CF vuelve a Preferente

El Campillo CF vuelve a Preferente

Un gol de José Mari hace bueno el 2-2 de la ida en la eliminatoria de ascenso frente al Villablanca y pone fin al ostracismo de siete temporadas  en Primera Provincial

VILLABLANCA. Historia. Esto es lo que ha hecho, y con mayúsculas, el Campillo CF, que, contra todo pronóstico, sin partir como favorito en una eliminatoria de ascenso en la que se medía al campeón del Grupo I, el Villablanca, en la que desempeñaba el papel de David en una batalla desigual contra Goliat, ha puesto fin al ostracismo de la Primera Provincial, a siete temporadas de penitencia por la última categoría del fútbol. El gol de José Mari, un aracenense formado en la cantera salvocheana que retornaba a la que es su casa (ahora más todavía) en el mercado de invierno, desató la catarsis, hacía bueno el empate a dos de la ida en el Francisco Valero Rojas y elevaba al cuadro blanquiazul al máximo nivel del balompié onubense. El Frente de la P... Viga, incesante en su ánimo al equipo, estallaba de emoción en un feudo beturiano que vestía sus mejores galas ante la fiesta que se avecinaba.

El club minero inserta así unas nuevas páginas doradas en un libro con más de medio siglo de antigüedad que se empezó a escribir allá por 1953 con el nacimiento del Escuadrilla CF y en el que aparecen ya con letras de oro cada uno de los integrantes del plantel de esta campaña 2011-2012: Manuel David, Palma, Manuel (porteros), Fernando Pineda, Jorge, Enrique, Caballero, Israel, Rubén Coqui, Liberto, Navarro, Basilio, Dani Cabanillas (defensas), Jero, Darío, Justo, Lilu, Sergio, David (centrocampistas), Salvi, Víctor Vizcaíno, Pino, Víctor, Emilio y José Mari (delanteros). Éstos son los hombres que, dirigidos desde el banquillo por José María Coronado (natural de San Telmo) y bajo la Junta Directiva que preside Francisco Vera Mancheño, Churruca, han catapultado a la nave campillera a Regional Preferente, la categoría en la que ya brilló con luz propia en la década de los 90 y a principios del presente siglo XXI capitaneada por la clase del ya retirado centrocampista local Juan Barragán.

Los salvocheanos emergieron como justos acreedores del ascenso. Lo merecieron. El Villablanca, que había firmado una tarjeta de presentación en la fase regular de 101 goles a favor y sólo 35 en contra, no expuso en ningún momento sobre el albero esos argumentos que lo convirtieron en el líder destacado de su grupo. Jugaba en casa y nunca creó ocasiones (como ya ocurriera en el envite de ida en el Valero Rojas, donde marcó dos tantos a balón parado). El dominio siempre fue del Campillo CF. Eso sí, sin excesiva fluidez, pero no era el día para las florituras. La tensión era demasiada. Se acariciaba un sueño y ello pesaba en las piernas de los jugadores. Ahora bien, nunca los amilanó. Los blanquiazules necesitaban un gol y lo buscaron desde el pitido inicial. Ellos fueron los únicos que se aproximaron al portal contrario. Su rival se limitaba a envíos largos que no encontraban a nadie. Se conformaban con dejar pasar el tiempo.

Ya en la primera mitad hubo un amago de lo que sucedería. El Campillo se veía superior y alimentaba así su confianza en lo que, en un principio, parecía una utopía. Salvi metía la puntera en un centro al área de Justo y el cuero se colaba en las mallas que defendía David Lepe. El trencilla señaló un fuera de juego que frustraba la celebración de las varias decenas de aficionados mineros que ya se abrazaban en las gradas. Era el minuto 25. El oponente, aunque dormido, agazapado, no obstante, también era peligroso y, en cualquier instante, podía asestar un golpe que sería definitivo. De hecho, casi ocurrió en el minuto 5, cuando Cano cabeceaba muy cerca del palo un centro de Tomás desde la banda izquierda. Fue un espejismo.

Nada varió en el segundo periodo. El decorado era el mismo. El Villablanca, conservador, apenas se prodigaba en ataque. El Campillo controlaba y esperaba su oportunidad. Ésta llegó nada más arrancar el último acto. Víctor Vizcaíno recibía un pase entre líneas y se plantó solo ante el cancerbero beturiano. El veterano ariete riotinteño cruzó en exceso y el esférico salió pegado a la cepa del palo. El Frente de la P... Viga se lamentaba entre el anhelo de no pagar caro ese error o falta de fortuna de su delantero. Al final, la escuadra salvocheana no echó en falta esa ocasión, puesto que, a falta de 20 minutos, el reloj se detuvo. La imagen se congeló en la retina de la hinchada minera. Liberto daba un pase medido al recién incorporado al campo José Mari, que se revolvía en el área, driblaba a un zaguero y lanzaba un fuerte disparo que se colaba muy cerca de la escuadra. Inalcanzable para David Lepe.

Los campilleros explotaron de alegría. Nada podía describir la euforia de una afición que, entre el júbilo y lágrimas, trataba de empujar el cronómetro para que la contienda concluyera. Temían la reacción del Villablanca y suspiraban con cada balón que se perdía por la línea de fondo. El nerviosismo, sin embargo, respondía más al miedo a perder lo que ya tocaban con la mano (y por los diez minutos descontados por el colegiado) que por una amenaza real. Los de casa apenas inquietaron a Manuel David, el que se erigió en salvador en esa última jornada en el feudo del Cerreño. Acecharon sus inmediaciones, pero sin disparar a puerta. Sólo una tuvo el conjunto beturiano, cuando Patrón, pasado el minuto 80, recibió el cuero delante del arquero blanquiazul. Se presagiaba el 1-1, aunque nunca llegó. La figura del juvenil Jorge, raudo y veloz, providencial, se interpuso en su camino y evitó la tragedia.

 

El Campillo roza la proeza

El Campillo roza la proeza

Los mineros merecieron la victoria ante un Villablanca conservador que sólo creó peligro a balón parado · El árbitro no quiso ver unas claras manos de Jesuli en el área visitante

EL CAMPILLO. El Campillo acarició la victoria en la ida de la fase de ascenso a Regional Preferente. La mereció, porque fue mejor que su rival, porque dio más sobre el césped artificial del Francisco Valero Rojas ante un Villablanca que aterrizaba en la localidad minera con la vitola de favorito que le otorgaba su primer puesto en el Grupo I; y por su afición, conjurada bajo el Frente de la P... Viga para hacer historia, para llevar en volandas a su equipo hacia el triunfo. Ésa era la meta de los salvocheanos, acudir al partido de vuelta con un resultado favorable, con garantías. Casi la alcanza, la tenía en su mano, pero se esfumó. No por falta de méritos, sino por la efectividad de un oponente que, con muy, poco, se embolsó un enorme premio, un empate a dos sellado con sólo dos golpes a balón parado, sin olvidar la pena máxima que no quiso ver el trencilla en el área forastera.

La escuadra blanquiazul fue la única que arriesgó. Aunque sin hacer un buen juego, superó siempre a los visitantes, en todas las facetas. Quizás le faltó a los hombres de José María Coronado un manejo más fluido del esférico en la medular para así acrecentar su dominio y plasmarlo en el marcador con contundencia. Eso sí, ambas escuadras se mostraban respeto en el arranque, demasiado. Se tanteaban para medir sus fuerzas, sobre todo, en el centro del campo. Ahora bien, fue el Campillo el que, de forma decidida, exhibió credenciales para hacerse acreedor del control de un choque que el míster villablanquero se limitaba a leer con un once replegado. Sólo intentaba sorprender en velocidad a la zaga minera.

Los campilleros pecaron de una cierta falta de profundidad, ya que, de haber aprovechado el dominio tanto territorial como de juego, se hubieran marchado al descanso con, al menos, dos goles en su zurrón. Al final llegó uno. Cuando ya nadie creía en la ventaja local y los jugadores estaban prestos para tomar el camino de los vestuarios, un centro desde la diagonal derecha llega a Salvi, que, muy hábil, de cabeza, cruza el esférico. Dejó sin posibilidad de reacción al meta David Lepe. Era el 1-0. Explotaba el graderío de júbilo. El éxtasis embargó el Valero Rojas.

La segunda parte siguió bajo la misma tónica: un Campillo que perseguía ampliar su renta y un Villablanca fiel a sus principios, muy conservador, a la espera de una contra mortífera. En el minuto 53 ya Salvi pudo ampliar las distancias, pero su disparo fue desviado a córner por el arquero visitante. De lo que pudo ser, a una fatídica realidad, cruel. Cuatro minutos después, el mazazo para los salvocheanos. Una falta en la frontal del área de Manuel David es lanzada por Patrón. El desenlace, la igualada (1-1). El gol cayó como un jarro de agua fría tanto en la parroquia como en los jugadores locales. También los enrabietó, puesto que, apenas transcurridos dos minutos, un cambio de orientación de derecha a izquierda llega a Justo, que controla dentro del área y agarra un tremendo zurdazo que repele David Lepe. Vizcaíno, muy atento, fusila al portero y firma el segundo de la cuenta minera. Se hacía justicia.

El 2-1 dio a paso a instantes en los que el Campillo, incluso, comenzó a gustarse. Se presumía la consecución del tercero, se respiraba en el aire, pero nada más lejos, porque, en el minuto 67, un error infantil de la zaga provoca que el colegiado decrete una pena máxima que se encargaría de transformar Cano (2-2). El Villablanca, sin hacer nada del otro jueves, otra vez a balón parado, extraía petróleo de su escasa ambición.

El Campillo, con el 2-2, no redujo sus deseos, su sed de victoria. No cesó en su ansia por desnivelar el casillero, aunque la retraída y seria defensa visitante se lo impedía cada vez que las huestes de José María Coronado merodeaban el portal villablanquero. Ya fue un querer y no poder de los presididos por Francisco Vera, entre lo que destacaron dos acciones consumadas en los minutos 80 y 85. La primera, un disparo de Vizcaíno que es interceptado con las manos por Jesuli para cortar la trayectoria de un balón que se dirigía a puerta. Un lance que ni el asistente de la banda de tribuna ni el árbitro, muy protestados, quisieron ver. La segunda, una jugada por la banda izquierda de Caballero que terminó con un centro que se paseó por la meta sin encontrar rematador cuando todo el graderío cantaba ya el tanto.

El 2-2 ya no se movería en un envite en el que el Campillo, tesonero y trabajador, mereció mejor resultado ante un Villablanca que dio mucho menos de lo que se esperaba del cartel que portaba, el de gigante de la categoría tras imponerse con claridad en el Grupo I de Primera Provincial. No lo lució, decepcionó sobre el césped artificial del Francisco Valero Rojas. La eliminatoria, sin embargo, si cae de su lado, aunque sigue abierta. Todo se decidirá en su feudo el próximo domingo 27 de mayo.

CAMPILLO-VILLABLANCA: 2-2

CAMPILLO: Manuel David, Jorge, Fernando Pineda (Víctor, 75’), Rubén, Israel, Liberto, José Mari, Caballero, Vizcaíno, Justo y Salvi.

VILLABLANCA: David Lepe, Juan, Cuca, Pepete, Jesuli, Miravent (Jesús, 85’), Patrón, Antonio, Tomás (Requena, 90’). Cano (Juanma, 78’) y Miguel.

Árbitro: Sevilla Gómez, auxiliado en las bandas por Muñoz García y Santos Abad. Regular, dejó de señalar un claro penalti en el área visitante en el 80’. Alargó cuatro minutos las dos mitades del encuentro. Amonestó a los locales Rubén (30’), Justo (40’) y Vizcaíno (62’); y al visitante Cuca (24’).

Goles: 1-0, Salvi (45’+2’). 1-1, Patrón (57’). 2-1, Vizcaíno (59’). 2-2, Cano (67’), de penalti.

Incidencias: Partido disputado en el Municipal Francisco Valero Rojas con la mejor entrada de la temporada en una tarde muy calurosa y en la que la afición campillera no paró de animar. Poca afluencia de seguidores visitantes. En los prolegómenos del partido, el presidente del Campillo CF, Francisco Vera Mancheño, pidió matrimonio a su prometida, Mari Ángeles Pérez Navarro, a través de una pancarta que portaban los futbolistas blanquiazules.