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Pablo Pineda

Una Web con criterio

La elaboración de la página Web de un periódico debe presentar varias características formales con el fin de alcanzar un elevado nivel de calidad que permita despertar y mantener el interés de los usuarios. Ello implica la necesidad de un estudio minucioso que identifique cuáles son las pautas más adecuadas que se deben seguir a la hora de su diseño.

En primer lugar, hay que elegir un URL fácil de recordar por el usuario con el fin de facilitar su visita a la Web, ya que una dirección compleja puede llegar a convertir el acceso a ésta en una aventura de imposible realización.

Una vez dentro de la Web, es recomendable la utilización de letras de color oscuro sobre fondo blanco para hacer más legible la lectura de los textos en la pantalla. A esto contribuye también en gran medida la utilización de una fuente de palo seco.

En cuanto a las imágenes, no se debe abusar de ellas, ya que el texto atrae más a los usuarios que los gráficos o las fotografías. La imagen puede ser recibida con sorpresa debido al elevado contenido gráfico que tiene Internet.

Por otro lado, la independencia de la edición digital con respecto al periódico impreso se antoja como un aspecto fundamental para ofrecer un periodismo digital de calidad. Es precisa una redefinición de los géneros informativos, que deben estar presididos por la brevedad. La tendencia a volcar los textos de la edición impresa en la Red es un grave error, ya que pueden ser demasiado largos para su lectura en la pantalla. Los titulares deben ser directos y simples y se debe incluir un sumario. En lugar de la barra de desplazamiento, que impide al lector ver la longitud real del texto, es preferible la utilización del recurso del hipertexto, que permite al lector profundizar en el asunto. Frente a la verticalidad originada por la barra de desplazamiento, la pantalla del ordenador es más proclive a una distribución más horizontal de la información (favorecida por el uso de enlaces) que haga más cómoda la lectura por parte del usuario. No obstante, en este sentido no es aconsejable utilizar vínculos que saquen al usuario de la Web, ya que puede que se trate de una salida sin retorno.

Otro aspecto que se debe evitar es la publicidad intrusiva, ya que en la mayoría de los casos pone nervioso al usuario, de modo que puede optar por abandonar la Web.

Por último, con respecto a los links que enlazan con las diversas secciones y servicios del periódico, puede resultar más eficaz su ubicación en la parte superior de la pantalla, en lugar de en el lateral izquierdo, ya que el usuario está más habituado a encontrar las opciones en esa parte, a la que además es más fácil acceder con el ratón.

Por un cobro progresivo

La necesidad que tienen los medios de comunicación de rentabilizar sus ediciones digitales ha abierto un debate sobre la supuesta viabilidad de un posible cobro a los lectores por acceder a los contenidos informativos que ofrecen en la Red. La importante inversión necesaria para la producción de contenidos de calidad para Internet no es solventada por los ingresos publicitarios, por lo que el cobro a los lectores es la única vía que puede evitar las pérdidas económicas de los medios digitales. Sin embargo, las empresas informativas deben estudiar bien la estrategia a seguir para evitar un fracaso estrepitoso, ya que los consumidores de periódicos digitales están acostumbrados a la gratuidad de estos servicios, de modo que pueden huir en el momento en que se les solicite un desembolso económico por acceder a los mismos. Por ello, hay que actuar de manera paciente y paulatina para acabar con la costumbre de gratuidad que impera en la sociedad.

Con el fin de evitar un éxodo masivo de lectores, los medios deben seguir, en primer lugar, una estrategia consensuada. Resulta vital que la decisión de cobrar sea tomada por todos los periódicos digitales al mismo tiempo, ya que, de lo contrario, esta medida sólo serviría para perder la audiencia en beneficio de los competidores.

Por otro lado, los medios deben apostar por cobrar, en un principio, unas cantidades de dinero ínfimas, de manera que el bolsillo del lector no se resienta lo más mínimo. Una buena opción es comenzar ofreciendo un anticipo de información gratis y cobrar a aquel que quiera profundizar en el tema. El pago de pequeñas cantidades por otros servicios como el acceso a hemerotecas o bases de datos también puede ser de gran eficacia. Éste es el camino que poco a poco puede llevar a los lectores a aceptar el pago de cantidades similares al de las publicaciones impresas por acceder a la información ofrecida por las ediciones digitales de los medios de comunicación.

Del periódico al ciberperiódico

La evolución de los medios de comunicación impresos desde la aparición de la imprenta a mediados del siglo XV ha provocado una amplia amalgama de términos que han dado nombre a cada uno de los pasos que ha dado la historia del periodismo en el camino hacia su consolidación. En el siglo XVII, surgieron las gacetas, unas publicaciones que recogieron el testigo de los anteriores avisos, ocasionales y relaciones, a la vez que aportaron ya uno de los rasgos más distintivos de los medios informativos impresos de la actualidad: la periodicidad.

Con respecto al término que dio nombre a esta nueva publicación del siglo XVII hay que apuntar, a modo de curiosidad, que se debe a que una gaceta era la moneda que costaba adquirir un ejemplar, lo cual ilustra de una manera clara que a la hora de denominar los diferentes realidades emergentes no se sigue ningún criterio estricto, sino que se suelen hacer concesiones al uso, es decir, adoptar nombres aceptados y entendidos por el conjunto de la sociedad.

A partir de la aparición de la gaceta, la principal característica del periodismo moderno ha sido la que ha servido para identificar al producto informativo impreso: el periódico. En este sentido, hay que señalar que, en un principio, la periodicidad fue mensual, pasando luego a ser semanal, hasta que la evolución del periodismo permitió la irrupción de la periodicidad diaria en el siglo XVIII. Por tanto, un mismo término (periódico) ha servido para dar nombre a las publicaciones mensuales, semanales y diarias. En la actualidad, los avances tecnológicos han permitido que las ediciones digitales actualicen sus contenidos de manera constante, adoptando así una periodicidad instantánea.

Por ello, teniendo en cuenta la enorme tradición del término periódico, una palabra aceptada y generalizada en la sociedad actual, no es preciso un cambio brusco en la manera de denominar a las publicaciones de periodicidad instantánea o continua. Ahora bien, sí se antoja necesario introducir algún elemento que identifique al nuevo producto informativo digital o cibernético con el objetivo de diferenciarlo del periódico plasmado en el soporte de papel. Por ello, ciberperiódico parece ser la terminología más adecuada para definir el nuevo paso de la historia del periodismo, sobre todo si se tiene en cuenta que el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua ya acepta palabras con el prefijo ciber como cibernética, cibernauta o ciberespacio. De hecho, ya hay alguna publicación denominada Ciberperiódico.

Por un periodismo de calidad

Las empresas mediáticas actuales tienden cada vez más a una mayor diversificación de sus negocios, lo cual ha provocado la proliferación de compañías multimediáticas. Esto ha originado la necesidad empresarial de que un mismo texto pueda ser transmitido por los diferentes soportes informativos, ya sea la televisión, la prensa o los medios digitales, sin olvidar el servicio informativo a través de teléfonos móviles. Ahora bien, este fenómeno conocido como multitextualidad no conlleva una mayor calidad periodística, sino todo lo contrario. Todo soporte mediático presenta rasgos particulares que lo diferencian del resto y, por ello, cada uno de ellos requiere un estilo periodístico diferente que sea capaz de explotar sus ventajas y soslayar las posibles carencias que presente con respecto a otros medios. En este sentido, de acuerdo con el profesor Ramón Salaverría, se puede afirmar que la redacción periodística clásica no se adapta a la prensa digital. Además, con la multitextualidad se pierde la relación tradicional de complementariedad que se da entre medios como la prensa y la radio y la televisión, en la que el primero, al no poder competir con los otros en la inmediatez, se dedicaba a profundizar, a excavar en lo más hondo de la noticia. Por tanto, lejos de contribuir a una mayor calidad del periodismo, este fenómeno sólo responde a los intereses de los empresarios de la comunicación, quienes, al utilizar a periodistas multimedia se ahorran el salario de un buen número de periodistas.

Por otro lado, hay que señalar que la multitextualidad ha provocado un resurgimiento de la técnica de la pirámide invertida, un estilo periodístico que, para autores como Jakob Nielsen, debe ser utilizado en los medios digitales para atraer la atención del lector. Sin embargo, esta técnica se antoja errónea sí lo que se pretende es mantener al lector ante la pantalla el mayor tiempo posible, ya que si ya conoce lo más importante de un hecho, difícilmente se adentrará en otras páginas para profundizar en el asunto. Por tanto, para el periodismo digital, la pirámide invertida es un estilo poco rentable, sobre todo, para los medios digitales de pago. En cambio, en lo que respecta a los mensajes SMS sí se puede decir que la pirámide invertida es el estilo más adecuado, ya que es la única forma de contrarrestar la falta de espacio.

Información en tiempo real

La telefonía móvil ha avanzado de una manera tan vertiginosa que hoy en día ha dejado de ser un simple teléfono móvil para convertirse en un ordenador capaz de enviar y recibir información de todo tipo, ya sean imágenes, sonidos o textos. Todo esto ha suscitado que los medios de comunicación vean al teléfono móvil como un nuevo soporte a través del cual enviar una información periodística instantánea a los usuarios.

Ahora bien, la instantaneidad no es la única ventaja que presenta el teléfono celular como medio periodístico. Su carácter permanente, multimedia, personalizable e interactivo lo convierten en un soporte muy atractivo para los medios de comunicación en su afán de llegar a un sector más amplio de la sociedad. Éstas son unas cualidades que ha sabido ver Ricardo Braginski, que define al celular como el soporte del periodismo digital móvil.

Uno de los principales problemas que plantea esta nueva vertiente del periodismo es el escaso margen del que dispone para transmitir la información, ya que un espacio de 256 caracteres puede no ser suficiente para ofrecer una información completa sobre un asunto. Por tanto, el denominado periodismo digital móvil debe afrontar el desafío de encontrar un mecanismo, un nuevo lenguaje periodístico que sea capaz de ofrecer una información completa, que dé cabida a los diferentes aspectos de interés de una noticia en ese limitado espacio del que dispone.

En esta línea, hay que destacar la intervención del director de Elmundo.es, Gumersindo Lafuente, en el V Congreso de Periodismo Digital celebrado en Huesca, donde puso de relieve que la obligatoria brevedad de las noticias en el móvil han provocado la vuelta de técnicas discutidas como la pirámide invertida.

No obstante, el teléfono móvil, al ser una herramienta que acompaña a su propietario en la práctica totalidad de las situaciones de su vida cotidiana, es el único soporte a través del cual los usuarios pueden acceder a información realmente instantánea, en tiempo real. En este sentido, el periodismo digital móvil gana la batalla de la inmediatez a las páginas web de los medios de comunicación, ya que, a diferencia del móvil, el usuario no puede llevar consigo un ordenador a todas partes.

No todo son ventajas

El uso de la red eléctrica para la conexión a Internet es, sin duda, una gran noticia que supone ventajas de incalculable valor. Ofrece al usuario un acceso a la Red a la velocidad de la luz. Con respecto al sistema de ADSL, la tecnología PLC ofrece una velocidad superior y un acceso simétrico, es decir, la misma velocidad para el envío y la recepción de datos. Además, no precisa de ningún tipo de instalación ni de la línea telefónica. Basta con un enchufe para que sea posible la conexión a Internet. A través de este servicio, compañías eléctricas como Iberdrola, Endesa o Tecnocom pasan de ser meros suministradores de electricidad a convertirse, al mismo tiempo, en proveedores de acceso a Internet, lo cual aumentará de un modo notorio los beneficios económicos de estas corporaciones.

La incorporación de esta tecnología es vista con buenos ojos por autores como Antonio Caravantes, que se muestra favorable a una rápida implantación de este servicio por todo el territorio. Sin embargo, otros autores como Montserrat Collado Rodríguez se muestran más cautelosos y señalan que no todo son ventajas. La PLC deberá superar algunos obstáculos como la escasa competencia tecnológica y el hecho de que la producción de los equipos necesarios es todavía escasa, así como la ausencia de estándares tecnológicos para la interoperabilidad de equipos.

Por otro lado, también se deben tener en cuenta la opinión de grupos como la Unión de Radiaficionados de Estella, para el que la PLC conlleva la contaminación del espectro radioeléctrico. Según los grupos de radioaficionados, las PLC usan líneas de bajo y medio voltaje para distribuir servicios de banda ancha y datos digitales usando frecuencias de HF y VHF, lo cual la convierte en la mayor amenaza para la radioafición y la de mayor poder devastador.

Por todo ello, a pesar del gran avance que supone la tecnología PLC, no se debe caer en un seguidismo incondicional que excluya toda reflexión crítica sobre el asunto. Hay que tener presente también los inconvenientes y estudiar las posibles alternativas para solventarlos.

La TDT, el nuevo exponente de la Sociedad de la Información

La Televisión Digital Terrestre, que pasará a formar parte de la totalidad de los hogares españoles a partir del año 2010, en detrimento de la televisión analógica, supone algo más que un importante avance técnico, que sin duda también lo es. En este sentido, ofrecerá a los usuarios, entre otras ventajas, un mayor número de canales y un aumento de la calidad de la imagen y el sonido, ya que, a diferencia de la televisión analógica, no se distorsiona y requiere un menor ancho de banda.

No obstante, la TDT, más allá de los aspectos técnicos, conlleva un paso de gigante hacia la Sociedad de la Información, ya que va a cambiar el rol tradicional de la televisión como mero receptor de imágenes y sonidos para convertirla, además, en un emisor que va a propiciar la participación activa de los espectadores en los diferentes programas audiovisuales, al mismo tiempo que brinda al usuario la posibilidad de acceder a Internet, con todas las ventajas que ello supone como el correo electrónico, la banca por la Red, compras on line, descargas de música y vídeo y un largo etcétera de servicios interactivos.

Por otra parte, hay que señalar que el apagón analógico no tiene por qué suponer un coste excesivo a los ciudadanos para la adaptación de sus aparatos televisivos analógicos a la incipiente Televisión Digital Terrestre. Aquellos que no puedan permitirse la compra de un aparato digital podrán adecuarse a los nuevos tiempos con la adquisición de un descodificador que permita la recepción, un aparato que presenta un coste medio de sólo 100 euros. Por tanto, los españoles podrán disfrutar de las múltiples ventajas que supondrá la implantación de la Televisión Digital Terrestre por un coste no muy elevado.

En definitiva, todo apunta a que estamos ante un enorme salto hacia la Sociedad de la Información, marcado por la ausencia de inconvenientes significativos y el sinfín de ventajas que supone la TDT.

El periodismo al alcance de todos

La participación del lector en un periódico ha dejado de ser una intervención pasiva limitada a la lectura de sus contenidos informativos gracias a la irrupción del Periodismo participativo en el mundo de los medios de comunicación de masas. Hasta hace poco la única participación activa de la población en un periódico se limitaba a la posibilidad de enviar cartas al director para que, con suerte, fueran publicadas en un pequeño hueco de una página del diario dedicada a este tipo de textos. Sin embargo, esta escasa aportación ha dado un giro de 180 grados en los últimos tiempos. El lector ya no es un mero consumidor de información, sino que tiene ante sí la posibilidad de convertirse también en un periodista.

A este cambio del papel tradicional del lector han contribuido, en gran medida, las nuevas tecnologías de la información. Los llamados blogs tienen un papel protagonista en este importante avance. Algunos diarios como 20 minutos se están beneficiando ya de estos recursos que convierten la relación entre el medio y sus lectores en una conexión dinámica, de retroalimentación, que supone importantes ventajas tanto para el medio como para su cliente.

El lector, al participar en la elaboración de los contenidos que se publican, se siente mucho más valorado por el medio del que es consumidor a la vez que siente una enorme satisfacción al ver publicado un texto bajo su firma.

Por su parte, el medio se enriquece con la aportación de los lectores, la cual ayuda a llenar de contenidos las páginas sin tener que pagar a un periodista que cumpla esa función. Asimismo, el diario adquiere una mayor cobertura, ya que puede recibir información de acontecimientos acaecidos en los lugares más diversos y recónditos de su área de actuación. Esto último sería imposible sin la colaboración de los lectores, ya que los medios no pueden permitirse el coste que supone tener un corresponsal en cada rincón de su zona de influencia.

En este sentido, al hablar de periodismo de participación no se puede olvidar destacar al diario Qué!, un diario del grupo Recoletos que es elaborado por sus propios lectores.