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Pablo Pineda

El Ocho Provincias para de nuevo en El Campillo

El Ocho Provincias para de nuevo en El Campillo

La Peña Candil Minero vuelve a ser seleccionada como sede del Circuito regional promovido por la Consejería de Cultura y la Confederación Andaluza · El cartel, de lujo, con la cordobesa Rocío Luna al cante y el moguereño Álvaro Mora al toque, el sábado 23 en la antigua Estación de la RTCL

EL CAMPILLO. El Ocho Provincias vuelve a hacer una parada en El Campillo, esta vez en la antigua Estación del Ferrocarril de la Río Tinto Company Limited (RTCL), reestrenada como sede de la Peña Flamenca Candil Minero. La entidad salvocheana ha sido seleccionada, por segunda vez desde su renacimiento en octubre de 2011, como sede del circuito promovido por el Instituto Andaluz del Flamenco, adscrito a la Consejería de Cultura, y la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas. La cita, inmersa en un programa que recorre con recitales de cante, baile y toque cada territorio de la región, tendrá lugar el próximo sábado 23 de enero (21:00 horas). El cartel, de lujo, con la cantaora cordobesa Rocío Luna y el guitarrista moguereño Álvaro Mora.

El listón, por tanto, no deja de subir, ahora de la mano de una iniciativa con la que la Junta de Andalucía contribuye a la proyección de jóvenes valores del arte flamenco (menores de 35 años) más allá de sus provincias de origen, a la vez que rompe la estacionalidad de los festivales, relegados, por regla general, al periodo estival. Dentro de este contexto arribará a tierras mineras Rocío Luna, quien, con 18 años, ya atesora premios de tanto prestigio como el Melón de Oro del Festival Internacional de Lo Ferro (Región de Murcia) al cantaor más completo, mérito que cosechó cuando apenas sumaba 11 primaveras. De igual modo, ha sido finalista ya del Concurso de Cante de Las Minas de La Unión y ha ganado certámenes de gran nivel como el Nacional de Cante de Ubrique (Cádiz).

No menos prometedora es la trayectoria de Álvaro Mora, de apenas 17 años, y alumno de maestros reconocidos del toque como José María de Lepe, Manuel Herrera, Eduardo Rebollar o Rafael Riqueni. La sensibilidad especial que demuestra en su trato con las cuerdas ha llevado a esta perla mogueraña a alzarse en las últimas fechas con el primer premio del Concurso andaluz de Jóvenes Flamencos Desencaja promovido por la Junta de Andalucía en la modalidad de guitarra flamenca (Rocío Luna le acompañó en lo más alto del podio como mejor cantaora), para sumarlo a sus títulos en otros certámenes. Un espectáculo que, en definitiva, como apuntan desde la Peña Flamenca Candil Minero, será difícil repetir en los próximos años.

El Campillo se mantiene socialista

La fidelidad al puño y la rosa se extiende al conjunto de la Cuenca Minera de Riotinto, donde la irrupción de Podemos relega al PP al papel de tercera fuerza en Nerva y Campofrío

CUENCA MINERA. El Campillo se mantiene rojo. Enésimo triunfo del puño y la rosa. Las Elecciones Generales del 20-D dejan una nueva victoria aplastante del PSOE en la antigua Salvochea con un saldo de 618 votos, el 54,45 por ciento, sólo 1,4 puntos por debajo del resultado cosechado cuatro años antes pese a la aparición de los emergentes Podemos (184, el 16,21 por ciento) y Ciudadanos (61, el 5,37 por ciento) y muy por encima de las 218 papeletas que han portado las siglas del PP, el 19,21 por ciento (más de ocho puntos menos que en 2011). La quinta fuerza, IU, con 34 (el 3 por ciento).

El escrutinio coloca a El Campillo como el más socialista del conjunto de la Cuenca Minera, que, no obstante, permanece fiel a la formación que fundó Pablo Iglesias Posse en 1879. El puño y la rosa, de hecho, han vuelto a arrasar en los siete municipios de la comarca y en la mayoría de ellos casi ha triplicado en sufragios al Partido Popular, que conserva su condición de segunda fuerza política, aunque por muy poca diferencia sobre Podemos. Dos municipios, incluso, han incrementado su apoyo porcentual al PSOE. Es el caso de Campofrío (donde Podemos irrumpe como el segundo más votado) y La Granada de Riotinto, donde los socialistas han logrado un 53,66 y un 50,72 por ciento de los votos, de manera respectiva.

En Nerva, por su parte, el PSOE ha conseguido el 46,51 por ciento de los votos, casi 10 puntos menos que hace cuatro años y casi 26 puntos más que Podemos, que se erige en segunda fuerza en esta localidad con el 20,96 por ciento de los sufragios, por delante del PP, que ha pasado del 25,15 por ciento que obtuvo en 2011 al 14,51 en 2015. Muy similar ha sido el resultado firmado por los socialistas en Zalamea la Real y Minas de Riotinto, donde han recabado un respaldo del 46,49 y del 43,49 por ciento, cuatro y seis puntos menos que en los últimos comicios nacionales. Muy por debajo ha quedado el PP en ambos municipios, con el 17,61 por ciento de los votos en el primero (cinco puntos menos) y el 20,66 en el segundo (12 puntos menos que hace cuatro años). Por último, en Berrocal, el PSOE ha ganado las elecciones con el 39,65 por ciento de los votos, cuatro puntos menos que en las Generales anteriores (el PP se queda con el 30,40 por ciento de los sufragios, 11 puntos menos).

Podemos, además de erigirse en la segunda fuerza en Nerva y Campofrío en detrimento del PP, ha quedado tercero en el resto de localidades mineras, salvo en Zalamea la Real, donde se ha visto relegada a la cuarta posición. Menor incidencia ha tenido la aparición de Ciudadanos, quinto en Nerva, Zalamea la Real y Berrocal, y tercero en La Granada de Riotinto. Por su parte, UP-IU, quinta fuerza en la provincia de Huelva, ha acabado como tercera fuerza en Zalamea la Real (que tiene alcalde de Izquierda Unida) y cuarta en Nerva y Berrocal.

Contra la sombra, unidad de la izquierda

Miguel Hernández, desde las tinieblas de la cárcel, desde las lóbregas celdas del franquismo, a la espera de un alba cualquiera, del disparo certero, de las balas o de la enfermedad, que le condujera a la muerte y -le pese a sus verdugos fascistas- a la inmortalidad, a la vida, eterna, escribió: "Yo que creí que la luz era mía, precipitado en la sombra me veo". La misma que se cierne ahora, desde hace cuatro años, sobre nosotros, la misma que, como antaño, en forma de yugo, nos ponen las gentes de la hierba mala, la derecha de hoy, no muy distinta a la de ayer.

 
Pero el poeta no se rendía, no dejaba de abrigar esperanza, la que mana, como decía Bertolt Brecht, de las convicciones. Por eso, aun inmerso en aquel tiempo en el que se ensanchaba la negrura, tenebroso, sin rastro alguno del día, terminaba aquel poema con luz, con mucha luz: "Pero hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida". Ahora también lo hay, y mañana ha de abrirse paso entre la espesa niebla, romperla, en las urnas, con la voz del voto, nunca con el silencio de la abstención...


Con el voto, a la izquierda, a las izquierdas, sea cual sea, pero a la izquierda, para que juntas, por fin, como tantas otras veces, dejemos a la sombra vencida. Porque esa unidad, ese ejemplo, la reedición de aquel Frente Popular de 1936, de la Segunda República, ahora, en 2015, es ese rayo de sol, imprescindible, apremiante. Porque esa unidad es el mejor homenaje que todos, todos, podemos hacer a los que, como Miguel, como tantos otros, dieron su vida por la libertad, a ellos, a los que, callados, sufrieron la oscuridad, a nosotros mismos y a los que vendrán después de nosotros.

Redención

Hace algo más de tres años escribía que era la hora de pedir perdón y dejar paso. Perdón, porque habíamos perdido el norte, en el sentido literal, en aquella debacle de las funestas, por sus consecuencias, Elecciones Generales del 20 de noviembre de 2011, y en el figurado, por los errores. Y dejar paso, a la entrada de savia nueva, de frescura, de agua pura, cristalina, para que refloreciera una rosa que languidecía, que se marchitaba, que a punto estuvo de morir y que no lo hizo porque no se perdió el sur, sus robustas raíces, por poco, pero no se perdió, por la fuerza de su gente. Lo hemos hecho, ambas cosas, en medio de la tempestad, de unos tiempos duros, que invitaban al silencio, casi, incluso, a la clandestinidad, por la vergüenza, por la culpa, de cuatro años interminables en los que sufríamos, con impotencia, con el dolor que la derecha, el PP, con su rodillo implacable, infligía al pueblo, a las clases trabajadoras.

Ahora toca reivindicar lo que somos, lo que nos define, lo que nos diferencia, esos principios de libertad, igualdad y solidaridad. Lo estamos haciendo. Y aún tenemos dos días para seguir haciéndolo. Hasta el último aliento. Para poder recuperar esa senda, la que arrancó hace más de 136 años, la que lideraron hombres buenos como Pablo Iglesias, Largo Caballero, Indalecio Prieto o Fernando de los Ríos y han seguido muchos otros hasta nuestros días, hasta hoy, la que nos ha traído la educación y la sanidad públicas, los derechos laborales, las pensiones, la atención a la dependencia, esos pilares del estado del bienestar, esas conquistas que el PP, la derecha, tanto la vieja como la que llega maquillada, que es la misma, intenta, siempre intentará, derrumbar, para convertirlas en un negocio, de los suyos, de aquellos a los que representan, a costa del pueblo.

Aún tenemos dos días, para frenar esa amenaza, para acabar con ella, con el Gobierno de la mentira, de los recortes, del abandono a los más débiles, a la gran mayoría, de la indecencia, de la corrupción y de la impunidad ante ella, de una legislación para los poderosos y sus privilegios, inmisericorde con los trabajadores, con los honrados, amordazados, pisoteados. Porque todo eso, y más, ha significado la estancia de Rajoy en La Moncloa. Por eso debe quedarse en un mero paréntesis de oscuridad. Por eso no puede prolongarse, ni un instante más. Aún estamos a tiempo. Aún lo estamos. De alzar nuestros puños, de galopar, para el próximo domingo, con nuestro voto, en las urnas, enterrarlos en el mar, para que brote la rosa y, con ella, retornen los derechos y las libertades, la igualdad de oportunidades, la justicia social. El domingo, el 20D... ¡Izquierda! ¡Socialismo! ¡Mucha izquierda! ¡Mucho Socialismo!

Riotinto comenzará la producción comercial de cobre en enero a un ritmo de cinco millones de toneladas

Riotinto comenzará la producción comercial de cobre en enero a un ritmo de cinco millones de toneladas

La fase de puesta en marcha de las instalaciones ha supuesto una inversión de 200 millones de euros y la creación de una plantilla de 250 personas

CUENCA MINERA. La empresa Atalaya Mining (hasta hace poco Emed Tartessus), filial de Emed Mining, que lidera el proyecto de reapertura de la mina de Riotinto, que cerró sus instalaciones en 2001 y que llevó el pasado mes de abril la primera voladura desde aquella fecha, se convertirá en pocos días, en concreto, a principios de año, en productor oficial de cobre a un ritmo de cinco millones de toneladas al año. La noticia llega, según confirman desde la compañía, después de que se hayan completado los trabajos de la primera fase de la iniciativa y se alcanzara el pasado verano la primera producción en pruebas. Comienza, por tanto, la comercialización, la ansiada salida del metal rojo a los mercados internacionales después de que el yacimiento volviera a rugir la pasada primavera con aquella primera detonación programada y secuenciada de 6.500 kilos de explosivo.

Atrás quedan, por tanto, los meses de puesta a punto de las instalaciones industriales de procesado de mineral para dotarlas de potencial para esos cinco millones de toneladas por ejercicio. Una etapa que, bajo los datos que aporta la empresa, ha supuesto una inversión de más de 200 millones de euros y la conformación de una plantilla de 250 personas, a las que hay que sumar los puestos de trabajo indirectos e inducidos generados, que pueden elevarse hasta triplicar la cantidad de empleos directos. Atalaya Mining, con respecto a la polémica en torno a la procedencia de la mano de obra y remarca que alrededor del 70 por ciento de los trabajadores son personas de la Cuenca Minera.

La planta ha producido en pruebas con éxito hasta el punto de alcanzar, a lo largo del mes de octubre, hasta el 80 por ciento de la capacidad de diseño de la primera fase, con concentrados que, si bien todavía no se sitúan en las especificaciones deseadas, sí presentan leyes por encima del 18 por ciento de cobre. Del mismo modo, desde la compañía indican que el proyecto de expansión de esta fase está ya en marcha e implica un incremento del volumen hasta los 7,5 millones de toneladas por año. Los trabajos relacionados con este proyecto se encuentran ejecutados en un 64 por ciento y la ingeniería terminada. En concreto, una de las claves de esta aventura es la instalación de un nuevo molino de bolas, cuyas piezas se encuentran ya en la mina a la espera de montaje. Atalaya Mining aspira a materializar estos objetivos a mediados de 2016 o, incluso, antes.

De la tristeza por el ataque feroz al orgullo de ser protagonista de la historia

De la tristeza por el ataque feroz al orgullo de ser protagonista de la historia

La vieja guardia del PSOE de Huelva reivindica al partido “que más ha hecho por los desheredados de España en 136 años de historia” durante un encuentro anual en el que participó cerca de un centenar de veteranos

VALVERDE DEL CAMINO. De la tristeza por el ataque feroz que los socialistas sufren del resto de formaciones en la carrera hacia La Moncloa que culminará (o tal vez no) con el escrutinio de las igualadas Elecciones Generales del próximo domingo 20 de diciembre al orgullo de ser parte protagonista de la historia a favor de los “desheredados” de España durante más de 136 años. Con estos sentimientos encontrados celebraba la vieja guardia del PSOE de Huelva su encuentro anual, esta vez, en Valverde del Camino, con la presencia de cerca de un centenar de veteranos. El objetivo no era otro que disfrutar de un día de convivencia, analizar su participación en el progreso de la provincia y abordar, algo inevitable en ese foro, la actualidad política nacional. El resultado, también ineluctable, la reivindicación del puño y la rosa, por lo hecho y por lo que queda por hacer.

Los llamados “históricos” del PSOE de Huelva aprovecharon la jornada, que comenzó hace una década como una simple reunión de cuatro socialistas (el exalcalde de Moguer Francisco Díaz Olivares, el exalcalde de Trigueros y expresidente de la Diputación Domingo Prieto y los exalcaldes de Beas y Bonares Francisco Javier Domínguez y Juan Coronel) y no deja de sumar participantes desde entonces, para repasar, como expone el exvicepresidente de la Diputación, Fernando Pineda, “nuestra humilde aportación al desarrollo de nuestra provincia y el bienestar de quienes más lo necesitan”. Un punto en el que el también exalcalde de El Campillo y exparlamentario andaluz lamenta las duras embestidas que padecen las siglas del puño y la rosa en estos tiempos con fuerzas emergentes en los que “unos nos denominan casta y otros criminales”.

Los líderes socialistas de antaño, entre los que se hallan nombres como los del ex secretario general Carlos Navarrete, los exalcaldes de Huelva José Antonio Marín Rite y Juan Ceada, el exconsejero de Obras Públicas Jaime Montaner, el exalcalde de Lepe José Oria o el exparlamentario andaluz Aurelio Barreda, coincidieron en el pesar que les produce el “vernos rodeados de tanto odio”, si bien, añaden, “nadie nos rebaja la satisfacción de pertenecer al PSOE, el partido que, sobre la base de sus principios de libertad, igualdad y solidaridad, más ha hecho por las clases trabajadoras, por los desfavorecidos, durante sus más de 136 años de existencia”. Porque, concluyen, “negando el pasado no se puede construir ningún futuro sin odios”.

La cita, ya consolidada, también contó con otros exaltos cargos del PSOE de Huelva como el exvicepresidente de la Diputación Juan Fernández Batanero, el exdiputado provincial y exparlamentario andaluz Francisco Sánchez, el exalcalde de Niebla Eduardo González, la exsenadora Rosario Ballester, el exdelegado de Cultura Juan José Oña, el exdelegado de Educación Fernando Espinosa, el exalcalde de Calañas Fernando Recio, los exdelegados del Gobierno andaluz Carlos Sánchez Nieva y José Antonio Muriel, el exconcejal de Huelva Andrés Escalante o las exdiputadas provinciales Amalia Periánez y Concha Martín, entre otros. El actual secretario general de los socialistas onubenses, Ignacio Caraballo, inmerso en la vorágine de la campaña electoral, también se acercó a saludar a sus compañeros.

Que nos vigilen, cada segundo, como si fuésemos canallas

Nos exigen más. A los socialistas, nos exigen más. Sí. Como tiene que ser. Como nosotros mismos también nos exigimos más, porque, por mucho que hagamos, siempre nos parecerá poco, porque, por magnánima que pueda ser nuestra obra, siempre nos parecerá exigua. Porque no podemos caer, nunca, en el conformismo, en la contemplación de las conquistas, ni de las presentes ni de las pretéritas. Porque éstas solo deben servirnos de catapulta, hacia la materialización de los sueños, para seguir, como prueba de que lo que hoy es una utopía mañana puede ser, lo será, realidad. Porque no podemos parar, nunca, en esa búsqueda incesante de la igualdad, de lo que nos quitan y de lo que aún nos queda por ganar.

Por eso la sociedad, el pueblo, la gente, nos exige más. Por eso se mide más cada una de nuestras palabras, cada propuesta, cada acción. Por eso nos miran con un ojo más crítico, con una lente más exacta, más precisa. Porque nos necesitan, porque el mundo necesita al socialismo, la verdad que mana de él. Por eso nos gritan, porque saben que estamos a su lado, que siempre, siempre, los vamos a escuchar, como siempre lo hemos hecho, como siempre lo vamos a hacer. Por eso quiero que no dejen de hacerlo, para que nos mantengan alertas, despiertos, para que no nos dejen caer en el letargo, en la inacción, que sigan esperando más, para que demos, siempre, lo máximo de nosotros, todo.

Que nos vigilen, cada segundo, como si fuésemos canallas. Para que no les fallemos, porque no les podemos fallar, porque no nos lo perdonaríamos. Que nos chillen, para que los oigamos, para que su voz resuene, inconfundible, en nuestro interior, porque es ella la que nos mueve. Que nos fustiguen, sin tregua, que nos censuren, por cada error y por cada paso insuficiente, para hacernos mejores, para impulsarnos, para darnos la fuerza, la de sus puños, para dar el siguiente, para continuar, para avanzar. Que nos exijan, más que a nadie, como nosotros también lo hacemos, porque no sólo queremos gobernar, sino también merecerlo, para el pueblo, con el pueblo, por la igualdad.

El flamenco renace en El Campillo

El flamenco renace en El Campillo

El duende volvió a bullir en la antigua Estación del Ferrocarril de la RTCL, sede de nuevo de la Peña Candil Minero · Ángel Romero, Mario Garrido y Manuel Batista, con el toque de Antonio Dovao, rompen dos décadas de silencio

EL CAMPILLO. El flamenco renace en El Campillo. Tras un paréntesis de dos décadas, tras una gestación, una espera, de cuatro años, la salvocheana Peña Candil Minero, su duende, volvió a bullir en su sede, la misma de antaño, la antigua Estación del Ferrocarril Minero de la Río Tinto Company Limited. Rompía su silencio, el sábado, bajo la luz del circuito con el que la Federación Onubense El Fandango, con el apoyo de la Consejería de Cultura, homenajea a Antonio García El Brujo por la geografía onubense, que celebra el quinto aniversario de la declaración del Flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Con el pellizco de cada palo, de cada cante, del que sale del alma, como la soleá. Con la voz de maestros del ayer y del hoy, de Ángel Romero, Mario Garrido y Manuel Batista. Con el toque, excelso, de Antonio Dovao. Con un público que fluctuaba entre la nostalgia y la alegría, que entremezclaba recuerdo y retorno, que rememoraba un adiós que se torna ahora en bienvenida.

Ángel Romero, con su garganta veterana, por soleá, por esa matriz que eleva a quien la conquista, ponía en marcha el crono, establecía el nuevo kilómetro cero. Daba continuidad a esa senda que quedaba en vía muerta a principios de los años 90, la misma en la que se colocaba una nueva primera piedra el 21 de octubre de 2011, cuando un grupo de campilleros constituyó una nueva directiva presidida por el tenaz Francisco Cumplido Orta y en la que se encontraba también el desaparecido, pero presente, José Gómez Carrasco, Chele, guardián del monte y amante del cante que dará nombre a la futura Escuela de Flamenco. Era inevitable. La noche rezumaba sentimiento, pasión, la de las dificultades, la del esfuerzo, aunque con un marcado tono de fiesta. Era un día de felicitaciones, de detalles, de abrazos, de sonrisas, de caras de objetivos cumplidos.

Pero el flamenco es sufrimiento, como el que brotó del cante profundo del moguereño Manuel Batista, quien, tras deslizar el pincel de su oratoria por los vastos campos de este arte, se arrancó con la primigenia toná. Con versos para quienes, según el trazo de sus propias palabras, no dudaron en someterse al martirio y a la muerte por defender la libertad, para quienes lo hicieron en El Campillo, en la vieja Salvochea, para quienes se rebelaron al toque de silencio de quienes llamaban a callar. Grande, como el manejo de las cuerdas de Antonio Dovao, inconmensurable, como los tientos y tangos con los que Mario Garrido completaba la primera tanda de la velada para dar paso de nuevo a Ángel Romero, a sus malagueñas, y retomar el pulso con las seguiriyas, con su estremecimiento, con su jondura, con el quejío de este segundo núcleo, de este género que es columna vertebral del flamenco, parte de ella, costilla de la toná.

Llegaba el turno de la caña, de ese género que, considerado tronco primitivo de los cantes andaluces, alcanzó altas dosis de popularidad en los albores del siglo XIX y en el que destaca, según resaltó durante su intervención Manuel Batista, la variante de El Fillo. Y luego irrumpían en la sala las atractivas cantiñas, su dinamismo, el carácter festero que las define. Con ellas se daba el salto, la subida, a la cima del fandango, desde la que los tres maestros, acariciados, siempre, por la música perfecta de Antonio Dovao, cantaron “lo que otros decían llorando”. Mano a mano, todos, tendieron su voz, su arte, eterno, como en aquellos mágicos años 80, a la Peña Flamenca de El Campillo, al Candil Minero, para agarrarlo, fuerte, para alumbrarlo en su cuna, para que no se apague, nunca más.