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Pablo Pineda

Un concejal del PSOE de Zalamea dimite por la abstención en la investidura de Rajoy

Un concejal del PSOE de Zalamea dimite por la abstención en la investidura de Rajoy

Carmelo Conde anuncia que deja sus cargos institucionales y orgánicos en el partido por “diferencias con la decisión tomada por el Comité Federal”

CUENCA MINERA. La decisión del PSOE de facilitar la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno ya ha tenido consecuencias drásticas en el seno de las instituciones onubenses y de la familia socialista de Huelva. Un concejal del PSOE de Zalamea la Real, Carmelo Conde, ha anunciado su dimisión como concejal y su renuncia a los cargos orgánicos que posee en el partido por discrepancias con la decisión adoptada este sábado por el Comité Federal.

Conde dio a conocer su próxima dimisión este mismo domingo a través de las redes sociales. “Quiero hacer público que sobre las 15.10 de este día de hoy comuniqué al secretario general del PSOE local de Zalamea y a la vez portavoz del grupo municipal socialista del Ayuntamiento de Zalamea la Real mi dimisión de los cargos que puedo poseer tanto a nivel orgánico como a nivel institucional como miembro del Partido Socialista Obrero Español”, anuncia el todavía edil socialista, tras lo que deja claro que su renuncia “se debe únicamente a diferencias con la decisión tomada por el comité del partido” de abstenerse en la próxima investidura como presidente de Mariano Rajoy.

El concejal dimisionario, que presentará su renuncia en las oficinas del Ayuntamiento “en breves días”, aclara a continuación que su decisión “nada se debe a que haya confrontación alguna a nivel local” y que “por lo tanto apoyo al grupo municipal socialista en su apuesta por tener la Zalamea que todos nos merecemos”. Por último, Carmelo Conde anima a sus compañeros a seguir “adelante” en esa tarea, al tiempo que asegura que “yo seguiré haciendo socialismo siempre a nivel personal”.

Víctor Pineda / Diario de Huelva

Y la Zona ORA se hizo realidad en el entorno del Hospital de Riotinto

Y la Zona ORA se hizo realidad en el entorno del Hospital de Riotinto

El Ayuntamiento establece una exención del pago hasta el 1 de noviembre y confirma que el aparcamiento será gratis para los empadronados en la localidad

CUENCA MINERA. Y la Zona ORA en las calles aledañas al Hospital Comarcal de Minas de Riotinto se hizo realidad. La nueva Ordenación y Regulación del Aparcamiento de Vehículos en la Vía Pública entraba en vigor el pasado lunes 17 de octubre, aunque el Ayuntamiento de la localidad ha establecido una exención de pago durante los primeros 15 días, por lo que no será hasta el próximo 1 de noviembre cuando los usuarios tengan que pagar por aparcar en las zonas afectadas.

Así lo ha anunciado el propio Consistorio riotinteño en un comunicado en el que, además, confirma uno de los elementos que ha provocado mayor rechazo en el conjunto de los agentes sociales, económicos y políticos de la Cuenca Minera, la Sierra y el Andévalo, comarcas que tienen al Hospital de Riotinto como centro hospitalario de referencia. El Ayuntamiento ha indicado, en efecto, que los aparcamientos serán gratuitos “para quienes estén empadronados en Minas de Riotinto y paguen el impuesto de vehículos en este municipio”, una medida que la plataforma que se creó contra la implantación de la Zona ORA consideró inconstitucional, pues discrimina a los usuarios del hospital en función del municipio al que pertenecen.

En el mismo comunicado, desde el Consistorio explican que habrá tres zonas gratuitas para todos los usuarios, ubicadas frente a la cafetería Época, frente a la clínica Clavijo y en la calle Pozo Alonso. Asimismo, indican que el Ayuntamiento se encargará de gestionar gratuitamente el certificado de bonificación para los empadronados en el municipio que paguen el impuesto del vehículo en la localidad. El horario de pago será de lunes a viernes de 8.00 a 15.00 horas y el coste será de 1,5 euros al día y de seis euros a la semana.

La entrada en vigor de la Zona ORA se produce después de que el Ayuntamiento de Minas de Riotinto aprobase en Pleno, el pasado 9 de septiembre, el contrato de la Gestión del Servicio Público de Ordenación y Regulación del Aparcamiento de Vehículos en la Vía Pública, una medida que salió adelante con el voto a favor del equipo de gobierno del PP pese al rechazo que esta iniciativa ha provocado en el conjunto de las organizaciones sociales y políticas de la comarca, incluido el PP de algunos municipios. La implantación de la Zona ORA cuenta también con la oposición del Defensor del Pueblo Andaluz y su legalidad fue puesta en cuestión por la Fiscalía, que admitió a trámite una denuncia contra esta medida.

Exaltar la rosa a nueva vida

“¡Pobre rosa! De nada te han servido tus defensas, ni tus estambres, reclamando vida, ni las fragancias que en el alma escondes: el jardinero te troquela en ramo... para morir estática, sabiendo la tortura en que agonizas… Los ojos que te miran de sobra sabes que ya no te ven, final aborrecible siendo aún bella. En soledad mortal de cementerio hoy te han dejado, sólo para adornar una mortaja”. Estos trágicos versos de Azorín parecen escritos hoy para llorar el estertor del PSOE, de algo más que un partido, que unas siglas, de algo que, aunque haya quien, al más puro, y arcaico (o, quizás, no tanto), estilo absolutista, se autoproclame “la única autoridad” o quienes, como si de un señorío de aquellos contra los que nació se tratara, se otorgan a sí mismos el ominoso título de barones, no es patrimonio de nadie. Porque ni siquiera lo es de sus militantes, ni tan siquiera de sus votantes (los que todavía lo son y los que alguna vez lo fueron), sino de todos, de la sociedad, la misma a la que, desde que irrumpiera aquel 2 de mayo de 1879, como una luz de esperanza que ahora se apaga, ha transformado, construido, sobre la base de los tres pilares fundamentales e irrenunciables que lo levantan, la libertad, la igualdad y la solidaridad; la misma que, aún hoy, como nunca y como siempre, lo necesita vivo.

Pero está malherido. El ansia de poder, máxima expresión del egoísmo, se ha cernido, una vez más, sobre la grandeza de sus ideas y el espíritu de justicia que las anima en forma de devastadora tempestad para hacerlo jirones. El resultado, la consabida caída anunciada de Pedro Sánchez, del primer secretario general del PSOE elegido de un modo directo por las bases, sin votos delegados, que se empezó a fraguar con el golpe asestado con la dimisión de 17 miembros de su Comisión Ejecutiva y que culminó con la conformación de una gestora tras los sucesos del Comité Federal del 1 de octubre, fecha que quedará grabada a fuego en una familia, la socialista, que desde entonces nada entre las aguas de la pena y la vergüenza. Era el juego sucio de siempre, paradójico, cuanto menos, por su acuciado carácter antidemocrático en el seno de una organización que se define como adalid de lo contrario. El mismo que ya sufrieron, ejemplos de tantos otros, los denominados guerristas en su resistencia ante los renovadores, el que tumbó a Josep Borrell tras imponerse a Joaquín Almunia en aquella segunda mitad de los 90 para olvidar o el que padeció Carme Chacón en 2012 (y, curiosamente, se repiten algunos de los precursores, a los que se suman los alumnos aventajados que han aprendido en su escuela). Y, como en todas esas ocasiones, al descartar cualquier intento de gobierno alternativo al PP, aboca, si nada lo remedia, al mismo final, el triunfo de una derecha, la de aquí, indecente y corrupta.

“Observad la alegría con que los enemigos del socialismo esperan el desgarramiento de nuestro partido y, dando una muestra de elevado sentido, haced que esa alegría se trueque en tristeza”, dijo Pablo Iglesias Posse. “Coserlo” a balazos se antoja, en este sentido, una extraña manera de seguir la recomendación del fundador del PSOE. Como también lo sería la abstención unilateral de la dirección para favorecer la investidura de Mariano Rajoy sobre la bocina como “mal menor” ante la amenaza de una derrota todavía mayor de la izquierda en unas terceras Elecciones Generales. Esta decisión, un estigma que ahondaría (con el agravante de la reincidencia) en esa llaga, que aún sangra, de la reforma, sin el pueblo, del artículo 135 de la Constitución para anteponer la estabilidad financiera y la limitación del déficit al estado del bienestar, es de tal calado, tan trascendental, que no puede tomarse si no es con el aval de la militancia. Por dignidad democrática, y porque será ésta (lo que quede de ella) la que, como ocurriera entonces, más soportará sobre sus espaldas la cruz del desprecio de una mayoría social que, cargada de razón, se sentirá traicionada de nuevo, máxime cuando hay una tercera vía en ese dilema entre el morir de pie o el vivir arrodillado.

La oposición tajante de unos y el escepticismo de otros ante la posibilidad de materializar ese sueño romántico de la unidad de la izquierda, el tejido de una alianza progresista con Podemos e IU, ya sea apoyada en las fuerzas nacionalistas e independentistas (el no a éstas emerge como una falacia con aromas de excusa, pues no es ninguna novedad, y el portazo al diálogo, lejos de resolver el conflicto territorial, lo agranda) o con el concurso de Ciudadanos (y su bienvenida supuesta “voluntad regeneradora”), siembran una duda que no es, ni mucho menos, insustancial. La pregunta es, en su justificada o no demonización del partido morado (cuya agresividad no es muy distinta a la que en su día manifestara el PCE en su legítima aspiración de ocupar su lugar como referente de las clases trabajadoras), en la que obvian que, con ello, menosprecian también a los millones de votantes socialistas que, hastiados, han emigrado hacia él y dificultan, por tanto, su retorno, qué futuro quieren para el PSOE. Si desean su hundimiento definitivo para, quién sabe, erigirse en salvadores y sacarlo del fondo del océano o si, simplemente, navegan en la ensoñación de un optimismo desmedido y creen factible obtener, a corto o medio plazo, una mayoría suficiente para gobernar de nuevo en solitario (a pesar, incluso, de esa losa del sometimiento de aquellos a los que se debe, a los más débiles, a cuatro años más de mandato del PP). Este horizonte se vislumbra más como un espejismo, un ilusorio oasis en medio del desierto, que como una realidad.

No ha de ser esta muerte, no obstante, el desenlace. El miasma de las intrigas palaciegas de unos dirigentes históricos y territoriales que, en un ejercicio de deslealtad sin parangón, no han dudado en contradecir a un secretario general que no hacía más que cumplir con el mandato del soberano Comité Federal, ha despertado a unas bases que, en su indignación y de un modo abrumador, no están dispuestas a torcer el brazo y salir del rotundo ¡No a Rajoy y al PP! Una fuerza que, de dar el paso, y a diferencia de esa pobre rosa que ilustra con su poesía Azorín, sí puede hacer que sea el viento quien le arranque el pétalo hasta quedar desnuda y la abeja la que libe su jugo para polinizarla... De ello, desde luego, depende dejar atrás la tristeza que emana de los sepulcros de un país que se sume en la oscura noche, el hallazgo de esos anhelados rayos de sol que se esconden allá donde la vista no alcanza, se pierde, pero que están. Por ello, no es hora de marcharse, de que la militancia socialista se refugie en el exilio, huya, sino de que se quede, y de que vuelvan aquellos que, hartos, apesadumbrados, se fueron… Para, como en tantos otros tiempos infortunados y decadentes, entre todos, exaltar la rosa, que duele, y, con ella, España, a nueva vida.




La Junta abre otro expediente sancionador a Atalaya Mining por elevadas emisiones de polvo

La densa polvareda que la Consejería de Medio Ambiente detecta en las instalaciones afecta al transporte interno y a la población colindante · Puede acarrear una multa de 240.000 euros

CUENCA MINERA. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha iniciado de oficio un procedimiento sancionador a Atalaya Mining (antes Emed Tartessus) por la “continua” producción y emisión de polvo en el interior de las instalaciones de la mina, que ha llegado incluso a afectar a la población. Desde la Junta de Andalucía se valora que los hechos pueden ser constitutivos de una posible infracción que califican de grave en materia de gestión de la calidad ambiental, lo que puede acarrear una sanción cuyo importe oscila entre los 24.051 y los 240.000 euros.

En la resolución, la Administración autonómica detalla que la posible infracción se constata al comprobar la emisión “difusa y densa” de una capa de polvo hacia el exterior de las instalaciones mineras el pasado 7 de julio. Eso provoca que la polvareda, además de afectar a la población, llegue a incidir en la seguridad de los camiones que circulaban por el interior del recinto, debido a la “escasa visibilidad” que se generó en la zona de actuación.

En el procedimiento sancionador se apunta también al incumplimiento del condicionado de la Autorización Ambiental Unificada (AAU), después de comprobar que “no se implementan las medidas suficientes” para evitar o prevenir las emisiones difusas de polvo derivadas de la actividad en las instalaciones. La empresa, a la que se le comunicó el inicio de la instrucción el pasado viernes 23 de septiembre, cuenta con un plazo de quince días después de recibirla para aportar la documentación, informes y alegaciones que estime oportunos y, en su caso, proponga, incluso, más pruebas.

Dos expedientes en una semana

El proceso que se abre a la filial de Emed Mining llega sólo ocho días después de que la Delegación Territorial de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo le abriera un expediente sancionador por cuatro “graves” incumplimientos en materia de seguridad en la mina de Riotinto. Por ello, la Junta requiere a la compañía que adopte “las medidas de prevención necesarias para evitar la generación y puesta en suspensión del polvo depositado en la explotación”, en concreto, en las operaciones de carga y vertido de estériles a la escombrera sur, donde considera que, además, existe peligro de caída y vuelco en las operaciones de vertido al no haber barrera alguna.

La tercera infracción de ese expediente se refiere al incumplimiento del plan de vertido en la construcción de esta escombrera, al construirse un segundo banco sin finalizar el inferior, mientras que la cuarta señala que los taludes adoptados no se han justificado en los necesarios estudios geotécnicos de estabilidad. Estas vulneraciones, a juicio de la Administración autonómica, suponen un riesgo para las personas y el medio ambiente y pueden sancionarse con multas de hasta 300.000 euros.

El expediente se abrió tras una inspección que se llevó a cabo el día 1 de septiembre, en la que se comprobó que en las operaciones de carga y vertido de estériles a la escombrera sur de la mina se genera y pone en suspensión gran cantidad de polvo “sin que se adopte ningún tipo de medida preventiva como el riego de materiales o plataformas de descarga” para minimizar dicho riesgo.

Ana Vives Casas / Huelva Información

Y como Judas, se sentaron en la mesa…

Y como Judas, se sentaron (y se levantaron) en la mesa. Y como tales serán recordados aquellos que troquelaron la rosa en ramo para, con el curso de las aguas de su prepotencia, no abocarla a otro fin que el de adornar, marchita, una mortaja. Y como tales han de ser combatidos.

No con la huida, que celebrarían con el tendido de puentes de plata, alegres, ellos, que se autoproclaman, que se otorgan, como si de su propio cortijo se tratara, el ominoso título de barones, sino con la lucha.

Porque el PSOE no es -ni será- de ellos. Por eso, hoy, más que nunca, no sólo no es el momento de la retirada. Por eso, hoy, ha llegado el momento, inaplazable, de que, los que aún estamos, nos quedemos; y de que aquellos que se fueron, hartos, apesadumbrados, regresen. Volved, todos, para que no venzan ellos.

Volved, para ganar, con la fuerza de todos a los que nos duele la pobre rosa. Volved, con el puño cerrado, para acabar con la vergüenza de la aborrecible tortura en que agoniza. Volved, socialistas, para exaltarla a nueva vida.

La puta política

“Porque no es verdad que quien calla otorga. El que calla sufre”. Las palabras con las que Manuel Griñán, hijo del expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán, se desahoga ante el proceso que rodea a su padre, rezuman ese coraje, esa rabia contenida, esa cierta impotencia, que tantas veces, en tantos momentos, ha anidado en quienes tenemos la suerte de ser hijos de hombres que, por vocación, allá por los años 70, en un tiempo oscuro en el que la luz de las buenas personas se antojaba imprescindible, optaron por consagrar su vida a la política, a servir a los demás, sin más interés que el de aportar su grano de arena a la transformación de la sociedad, desde su pequeño pueblo, desde su comarca, desde su provincia o desde su región.

A la política, sí, pero también a su hermana mala, a la “puta política”, ésa que le arrebata a un niño la figura de su padre, porque lo absorbe por completo (y hasta lo hace envejecer), en los años en los que, precisamente, más cerca lo necesita y le hace dejar atrás (o, en el mejor de los casos, distanciarse) la escuela y los amigos con los que ha dado sus primeros pasos… A la “puta política” que lleva a escuchar o leer bajezas, la mayoría de las veces (o, incluso, todas) sin argumento alguno que las sustente, procedentes del oponente, de quienes confunden lo ideológico con lo personal y acaban instalados en la irracionalidad del odio y el rencor.

La “puta política”, ésa que, no obstante, se ve contrarrestada por la honestidad, por esa virtud real que muchos, interesadamente, intentan solapar bajo la falacia del “todos son iguales”, por las infinitas muestras de honradez que, desde pequeño, has ido acumulando en tu día a día, año tras año, década tras década, junto a él. Esa “puta política” que siempre quedará velada por la conciencia tranquila, por la garantía de conocer a tu padre, por la admiración que, como hijo, sientes por ese hombre que, en parte, en cierta medida, ha renunciado a ti y a tu familia por esa “puta política”, que ha asumido ese sacrificio cuyas consecuencias sobre ti le pesan a él más que a nadie.

Esa “puta política” que, en mi caso, se ve vencida, con creces, por el ejemplo. Por esa bendita referencia que te acompaña desde que naciste y que lo hará hasta que mueras. Por ese espíritu de rebeldía que has mamado desde tus primeros días, desde tu cuna. Por esa integridad y esa puesta continua de la otra mejilla ante cualquier puñalada, por trapera que resultara, por esa loable “estupidez”, por esa fidelidad a los propios principios, por esa coherencia y esa lealtad a uno mismo, por elegir siempre morir de pie antes que vivir de rodillas.

Vencida, así queda, por ese ejemplo que te lleva a no perder la esperanza, a mantener la convicción de que la política, la verdadera, la buena, la sincera, es el único arma que tiene la mayoría social, los de abajo, los desheredados, frente a los abusos de la minoría, de las clases privilegiadas, de los poderosos, porque sin ella es inalcanzable la igualdad. Por ese ejemplo que, tal vez, seguro, me ha llevado a seguir ese mismo camino, el de la utopía, el del sueño de construir un mundo mejor, no para los que estamos, que quizás nos vayamos sin disfrutarlo, sino para los que vendrán después, para nuestros hijos y nietos, pues, aunque nos condenemos, a nosotros y a ellos, a la soledad de la “puta política”, si alcanzamos esa meta, el martirio habrá merecido la pena. Para todos.

La última noche de José Rachón

El campillero, de 77 años, fallece bajo claros indicios de violencia en la finca que ha guardado casi toda su vida

EL CAMPILLO. Iba a ser una noche más para José Rachón, de 77 años, como guarda de una de las fincas que salpican el Camino de Rocalero de El Campillo, ubicada a unos 2,5 kilómetros del recinto romero de la localidad minera. Llevaba toda la vida trabajando en ella, primero con su hermano, que falleció hace unos años; y, desde entonces, solo, pero con el apoyo de su familia. Sin embargo, la madrugada del 1 de septiembre fue la última de su existencia. Uno de sus hijos lo encontraba muerto a primera hora eimpactado, pues su cuerpo presentaba evidentes signos de violencia, ponía los hechos en conocimiento de la Guardia Civil de inmediato.

A las 8:00 horas de la mañana el revuelo ya era evidente. La Policía Judicial de la Benemérita de Valverde del Camino acordonaba el entorno, un camino fundamentalmente transitado por los empleados que acuden a trabajar a las explotaciones colindantes, en su mayoría, plantaciones de la empresa citrícola Río Tinto Fruit. José Rachón era un hombre “bueno, amable, simpático y muy conocido” al que “nadie le conocía ningún conflicto ni ningún enemigo”, recalcaba la alcaldesa del municipio, Susana Rivas Pineda.

El Laboratorio de Criminalística recogía de la escena todas las evidencias que podrían ser útiles para dilucidar quién o quiénes han podido ser los autores y el juez instructor decretaba inmediatamente el secreto de las actuaciones, teniendo en cuenta la violencia del suceso. Entre las hipótesis, la del robo (la misma noche se producía también el saqueo de la piscina municipal, localizada en el Parque Los Cipreses). No obstante, por el momento, impera el silencio impuesto por la causa judicial y la indignación. Tras la autopsia, un día después, si se celebraba, bajo un respaldo multitudinario, el entierro de José Rachón. El Ayuntamiento, durante la última sesión plenaria, manifestaba su condena y su repulsa con una concentración y una declaración institucional.

Raquel Rendón / Huelva Información

Responsabilidad

Si el PP de Mariano Rajoy, como partido más votado, vuelve a fracasar, vuelve a ser incapaz de recabar los apoyos suficientes, si vuelve a constatarse su aislamiento, su merecida soledad, el PSOE está en la obligación de intentar formar gobierno. Éste es el único ejercicio de responsabilidad que se le puede reclamar como fuerza alternativa a las siglas de la gaviota. Sólo éste, nunca el de facilitar el acceso al poder de su antítesis, ni por acción ni por omisión, nunca ser cómplice de una nueva legislatura con quienes tanto daño han hecho al frente, bajo el mando de quienes tanto sufrimiento han generado al pueblo.

Rajoy sólo puede recibir un “¡No!” –y rotundo– de los socialistas. Por coherencia, porque hacer lo contrario, ir más allá de donde nos corresponde, lo pida quien lo pida, sería una traición a nosotros mismos, un suicidio. Porque quien ha mirado a lo largo de toda nuestra historia a los problemas de la gente, de las clases trabajadoras, quien ha construido cada derecho social de nuestro país no puede dar el más mínimo aliento a quien se ha opuesto a los mismos y los ha destruido en cuanto ha tenido la oportunidad, a quien no sólo ha dado la espalda a la mayoría, sino que hasta la ha sometido para sembrar privilegios, para beneficiar a esas minorías a las que se debe, para hacerlas más poderosas, para alimentar su opulencia a costa de la miseria del resto.

Sólo eso, ser lo que es, la alternativa, se le puede exigir, por tanto, al Partido Socialista que encabeza Pedro Sánchez. Sólo eso, lejos del insulto de esas envenenadas llamadas a una supuesta responsabilidad ante la situación de bloqueo institucional y el riesgo de unas no queridas por nadie (por el PP tal vez sí) terceras elecciones generales. Sólo eso, más allá de la ignorante, interesada, cavernaria e inmoral presión externa que se atreve, sin derecho alguno, a decirle al PSOE lo que ha de hacer. Sólo eso, lejos de las internas voces cegatas (o demasiado iluminadas) que abogan por una rendición que sería imperdonable no ya porque abocara al puño y la rosa a una mayor zozobra, a una más que probable muerte, sino porque, en su inmolación, entregaría como rehén a la ciudadanía.

Y en este punto, las palabras con las que el número dos de Podemos, Íñigo Errejón, reconoce que en las negociaciones de la pasada primavera “deberíamos haber tenido más flexibilidad” emergen como un haz de esperanza para quienes creemos en la unidad de la izquierda, una utopía que en los tiempos actuales de dispersión en los que ninguna formación tiene suficiente fuerza para derrotar por sí sola al PP deja de ser recomendable, conveniente, para erigirse en imprescindible, porque sin ella sólo hay un horizonte posible, la perniciosa victoria de la gaviota, la desigualdad. No la aplacemos más, por tanto, y sumemos, si es preciso, el sí o la abstención de cuantos manifiesten un compromiso sincero contra la indecencia, para, entre todos, erradicarla.

No la aplacemos, por consiguiente, ni un segundo más, o, de lo contrario, proseguiremos el troquelado en ramo de la rosa, el perverso arranque, con nuestras propias manos –las mismas que prometimos, que juramos, levantar para conquistar la libertad–, de cada uno de sus pétalos para dejarla marchita. No la aplacemos más, o no seremos mejores que ellos, o acabaremos convertidos en ellos, por no evitarlos, por no combatirlos, por no vencer su sombra, por perpetuar la oscuridad cuando hay luz para aplacarla. No la aplacemos más, o seremos –quizás ya sin lugar a la redención– tan verdugos del pueblo como lo son ellos.