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Pablo Pineda

Cuando se vislumbra un nuevo ídolo

Cuando se vislumbra un nuevo ídolo

Fermín López, de El Campillo, con trece años, emprende su vuelo hacia el infantil del Barça tras demostrar los quilates de su fútbol en el Recre y el Betis

EL CAMPILLO. Cuando se vislumbra un nuevo ídolo, no en su pueblo, donde ya lo era, sino fuera de él. Fermín López Marín, natural de El Campillo, emprenderá este verano, en agosto, la aventura del vuelo hacia el equipo infantil A del FC Barcelona. Cumple su sueño, el de aterrizar en las mismas instalaciones en las que se han forjado sus estrellas, sus referentes, Andrés Iniesta y Leo Messi, tal vez para convertirse en una figura como ellos. Quilates le sobran, como lo ha demostrado con creces en los escalafones inferiores del Recreativo de Huelva, a dónde llegó desde la Escuela Municipal de Fútbol Base salvocheana, y del Real Betis Balompié.

La carta de presentación no puede ser más alentadora, tanto que no es nuevo el interés de Can Barça para incorporar a la joven perla minera a La Masía. Su juego, capaz de embelesar a todo aquel que lo ve en el campo, aúna gol, regate, desborde, pase, desparpajo, descaro, visión, calidad y, sobre todo, humildad, alegría y solidaridad. Magia en estado puro y humanidad, la que se desprende de la inocencia de su sonrisa permanente, de su empeño en que todos, los que están a su lado, disfruten con el balón tanto como lo hace él. Y lo consigue, porque no para hasta que así sea.

Su padre, Fermín López, no oculta la satisfacción por la noticia, aunque la toma con una mezcla de entusiasmo y precaución. “Está muy contento porque, además, siempre le ha tirado el Barcelona por su tío”, en alusión a Juan Antonio Marín, ‘Miri’, exjugador del Campillo C.F, el Riotinto Balompié o la Olímpica Valverdeña. Su progenitor, funcionario de profesión y con otro hijo apasionado del balompié -Juan Antonio de 11 años es un buen portero-, rememora los tiempos en que su primogénito comenzaba a dar patadas a una pelota. “Con cuatro años lo llevaba al campo de fútbol de aquí, que era de albero, y ya se veía que corría como una bala con el balón en los pies. A los ocho años lo fichó el Recre y, a la temporada siguiente, el Betis. Y ahora, el Barça”.

El fichaje ha sido avalado por el máximo responsable del área de captación del departamento de cantera del FC Barcelona, Pep Boada, encandilado por su versatilidad, su rapidez y su capacidad goleadora. Ante este giro en su vida, “estamos muy ilusionados, pero también sabemos que es un mundo muy complicado. He visto futbolistas que destacaban a esas edades y que cuando llegaban a cadete o juvenil, veían cómo los demás les igualaban o les superaban“, reflexiona. “Cada padre piensa que su niño es el mejor, pero hay que tener los pies en el suelo. En estos años que llevo en el fútbol base he visto más lágrimas que alegrías y cómo se rompen los sueños de los padres y los niños, porque es muy difícil llegar”, agrega.

Junto a esa aconsejable posición de prudencia, su familia también pone en liza otros factores, como el hecho de que no es fácil desprenderse de un hijo por mucho que su futuro esté en juego. “Cuesta trabajo tomar esa decisión, hubiéramos preferido que saliera de casa más tarde, pero el Barça llevaba varios años detrás del chico y ahora ha venido con mucha fuerza a por él. Y a nivel de formación académica y futbolística, La Masía ofrece lo mejor de lo mejor. Ahora hace falta tener suerte”, indica. Lo que sí está claro es que El Campillo, su pueblo entero, en el que conviven dos peñas, una barcelonista y otra madridista, es desde ahora un poco más del Barça. Porque, sin duda, los éxitos que coseche el pequeño Fermín López Marín, serán celebrados por todos.

Los horrores de Salvochea

Los horrores de Salvochea

El exalcalde socialista Fernando Pineda desmonta con el libro Memorias Recuperadas la “mentira” de la propaganda fascista que situaba a El Campillo como “el paradigma de la maldad satánica de los rojos” · La represión franquista dejó en el municipio minero un reguero de, al menos, 345 asesinados, 194 viudos y 564 huérfanos

EL CAMPILLO. Salvochea revive. Su dignidad, la de un pueblo obrero que forjó su libertad y, con ella, su propia condena; la de las, como mínimo, 1.103 víctimas de la sinrazón y la barbarie, late de nuevo. Brota desde las entrañas del horror sembrado por las represoras huestes del franquismo, por la orden de exterminio total emitida vía radiofónica desde Sevilla por el general fascista Gonzalo Queipo de Llano, antítesis del dibujado por la maquinaria propagandística de los vencedores, escritores, como tales, de una historia falseada, de la mentira grabada con el fuego del miedo en la piel de los supervivientes, amordazados por los invisibles grilletes de un dramático e insoportable silencio cuya ruptura, por ínfima que fuera, conducía no ya a la miseria, un bien ya poseído, sino hacia la senda de la noche más larga, de la muerte.

La verdad, oculta, callada, desde aquella fatídica tormenta que se precipitó de un modo directo sobre las calles y la gente del actual municipio de El Campillo con el bombardeo indiscriminado del 20 de agosto de 1936 ve ahora la luz. La destapa Memorias Recuperadas, el libro en el que el exalcalde socialista de la localidad Fernando Pineda Luna pone en negro sobre blanco una detallada investigación que amplía la ya de por sí atroz relación de 184 asesinados recogidos en La Guerra Civil en Huelva, el pionero trabajo de Francisco Espinosa Maestre, hasta los 345 nombres y añade un sangrante reguero de 194 viudos y 564 huérfanos.

La publicación, “un ejercicio de justicia y reparación”, cae, “en forma de losa y como una bocanada de oxígeno” sobre la versión oficial e “irrebatible” de lo acaecido en la entonces joven Salvochea (emancipada de Zalamea la Real el 22 de agosto de 1931), utilizada y difundida hasta la saciedad por los sublevados fascistas por toda España, bajo las palabras del autor, como “el paradigma de la maldad satánica de los rojos”. Incluso, cruzaría el Atlántico para arribar a México, donde el periódico El Informador publicaba el 18 de octubre de 1936, al pie de una fotografía en la que aparecen varios cadáveres en el patio de la cárcel derruida: “los insurgentes encontraron esta vista macabra. Antes de huir, los comunistas asesinaron a sus prisioneros, dicen los soldados que ocuparon la población”.

El suceso de la prisión municipal, ocurrido el 25 de agosto de 1936 y que derivó en el fallecimiento de 11 de las 26 personas que permanecían recluidas, constituye la piedra angular de un “bulo” ya aireado tan sólo cinco días después a través de las páginas del diario ABC, donde, con el título Los horrores de Salvochea, Gil Gómez Bajuelo describe la espeluznante estampa de los cuerpos “destrozados” de derechistas sepultados bajo escombros, “acribillados a balazos y quemados”. El contexto que pintaba fuera no era menos desolador, con llamas que “lamen puertas y ventanas”. Antes de su marcha, según narra, los milicianos, además de perpetrar tal crimen, habían prendido fuego también a las casas.

Fernando Pineda Luna desmonta la leyenda del pueblo incendiado por los rojos y las bombas de mano arrojadas sobre los detenidos para su posterior fusilamiento. Lo hace sobre la base documental de los sumarios, las contradicciones halladas en los mismos, la “irracional obsesión” de convertir en asesinos de los prisioneros a todos los vecinos sospechosos de defender la República, las octavillas lanzadas sobre el núcleo minero a modo de ultimátum el 24 de agosto con la amenaza expresa de intensos bombardeos tan sólo 24 horas después si continuaba la resistencia, la tradición oral y las pruebas materiales que constatan que se llevó a efecto tal ataque, la propia lógica de los hechos y la incongruencia de unos certificados de defunción modificados meses más tarde.

El historiador local sostiene que los milicianos, ante el avance de las tropas dirigidas por el capitán Gumersindo Varela Paz desde Zalamea la Real, siempre asistidas por la aviación, y el cerco de las escuadras del comandante de requeté Luis Redondo García, por Campofrío, y del comandante Eduardo Álvarez de Rementería-Martínez, por Nerva, apenas atravesaron la desierta Salvochea para despedirse de sus familiares, refugiados de los bombardeos en el denominado Túnel Cinco de la Río Tinto Company Limited. “No pudieron matar a aquellos 11 hombres, entre los que se encontraba el primer alcalde y principal precursor de la independencia de Salvochea, Virgilio Pernil Macías, los mismos que, en su huida, pusieron en peligro sus propias vidas para socorrer a cinco presos que encontraron heridos, como tampoco habrían dejado escapar ilesos a otros diez si, como decían, eran hasta 40 hombres armados”, alega.

Más allá de todo ello, la prueba que el exdirigente socialista y presidente de la Asociación de Memoria Histórica de la Provincia de Huelva (AMHPH) considera más esclarecedora es el devenir de las actas de defunción. Éstas, al estar entre los caídos el juez municipal titular, Manuel Centeno Martín, fueron firmadas al día siguiente por el suplente, Vicente Mezquita Guiteria, uno de los supervivientes y, por tanto, testigo de lo acontecido en la cárcel. Según expone, todos perecieron “en el día de ayer, a las 17:00 horas, a consecuencia de shock traumático, según resulta de la certificación facultativa y del reconocimiento practicado”.

Habían empezado a redactarse a las 9:15 horas del día 26 de agosto, cinco minutos antes de la entrada de las fuerzas del bando nacional en el municipio. Casi siete meses después, el 20 de marzo de 1937, se hace constar en los mismos certificados, como añadido, la trascripción de una circular del fiscal regional que ordenaba al juez municipal de El Campillo cambiar la razón del fallecimiento de los once presos asesinados por la de “shock traumático producido por disparos de armas de fuego y bombas que arrojaron los marxistas a la cárcel, donde los tenían detenidos”. Para Fernando Pineda Luna no hay duda: “los fascistas pretendieron así eliminar cualquier vestigio que pudiera delatarlos en el futuro como culpables de la segunda masacre que su aviación provocó sobre la indefensa población civil salvocheana”.

La AMHPH aspira a la digitalización de archivos municipales para impulsar la verdad

La asociación ofrece su colaboración a los ayuntamientos de la provincia para facilitar la investigación, organizar actividades y cumplir la Ley de Memoria

CUENCA MINERA. La Asociación de Memoria Histórica de la Provincia de Huelva (AMHPH) aspira a la digitalización de los documentos de los archivos municipales para impulsar la investigación sobre la Segunda República, la Guerra Civil y la posterior represión de la dictadura y dar así un “paso decisivo” hacia la verdad y la justicia mediante la dignificación y la reparación moral de las víctimas del genocidio franquista, tanto los asesinados como sus viudos y sus huérfanos. Con este fin, la entidad, constituida en noviembre de 2014, ha remitido una carta a los ayuntamientos de toda la geografía onubense para ofrecer “su máxima colaboración” con la mirada puesta en la firma de convenios específicos que amplíen el recorrido ya iniciado en su día por la Diputación Provincial de Huelva, “pionera y referente” en esta materia con la catalogación de 3.092 procedimientos que se conservaban en el Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla y que comprenden a 6.254 procesados y 247.415 legajos ahora de fácil acceso gracias a las nuevas tecnologías.

El presidente de la AMHPH, el también exalcalde de El Campillo Fernando Pineda Luna, ha aprovechado la misiva, además, para recabar las actividades relacionadas con la difusión de los hechos acaecidos a raíz del golpe militar del 18 de julio de 1936 en las que puedan estar interesados los distintos consistorios de la provincia ante la proximidad de la convocatoria de subvenciones de la Dirección General de Memoria Democrática de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Esta cooperación, de hecho, como recuerda el escrito, se hace “indispensable” para acceder a estas ayudas, en la medida en que se tramitarán directamente a través de las asociaciones memorialistas, sin olvidar, añade, el complemento económico de un inminente nuevo acuerdo con la Diputación Provincial de Huelva para la realización de jornadas, conferencias, mesas redondas, testimonios de vida, exposiciones...

Verdad, justicia y reparación

La AMHPH también ha tendido la mano a los consistorios de Huelva para asesorarlos de cara a la aplicación de la normativa legal sobre Memoria Histórica en cuanto a la supresión de denominaciones filofascistas de plazas, calles y edificios públicos, de nombramientos de hijos adoptivos o predilectos y de otros reconocimientos personales o colectivos similares que aparezcan en las actas municipales. Una acción “imprescindible e inaplazable” que la organización desarrollará en paralelo a la elaboración, sobre la base del contacto fluido con los municipios, de la relación de los Lugares y Senderos de Memoria Democrática de un mapa onubense por el que se expanden hasta 120 fosas comunes en las que yacen “bastantes más” de 6.000 represaliados. La exhumación es, en este punto, otra de las prioridades, por lo que la asociación planteará a la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía aquellas iniciativas que los ayuntamientos le trasladen como “más urgentes”.

Alcaldes de la Cuenca se rebelan contra el “escaso” empleo local de la mina de Riotinto

Denuncian que la repercusión laboral en sus pueblos es muy pobre

CUENCA MINERA. Alcaldes de la Cuenca Minera han mostrado su malestar e indignación por el “escaso” empleo que la mina de Riotinto genera en sus municipios. Consideran que la repercusión laboral de la actividad en sus pueblos es muy pobre y que la contratación de personal de fuera de la comarca es excesiva. Según los datos aproximados que ha podido recopilar el diariodehuelva.es, el número de empleados de la comarca, formada por los municipios de Nerva, Minas de Riotinto, Zalamea la Real, El Campillo, Campofrío, Berrocal y La Granada de Riotinto, no supera el 40 por ciento de la plantilla total, pues no llega a 200 de los poco más de 500 trabajadores que trabajan en el yacimiento de cobre, entre contratados directamente por Atalaya Mining (antigua Emed Tartessus) o por empresas subcontratadas.

El alcalde de Zalamea la Real, Marcos Toti (IU), tiene claro que “no estamos satisfechos” por el empleo que se está generando ni en el conjunto de la comarca ni en su pueblo, de donde son entre 20 y 25 trabajadores de la mina. “No se da opción a las empresas de la zona”, asegura, al tiempo que critica que Atalaya no facilita la contratación de empresas locales porque “no hace un esfuerzo” en separar las actuaciones para las que necesita subcontratar algunos trabajos o servicios, de ahí que muchas empresas locales no cumplan los requisitos para trabajar en la mina, explica. El propio Toti no cree que más del 40 por ciento de los trabajadores de la empresa sean de la comarca. “Aunque desde Atalaya Mining nos dicen que el 80 por ciento son del entorno, ellos por el entorno entienden, yo diría, que la provincia de Huelva entera”, añade.

En la misma línea se ha mostrado la alcaldesa de El Campillo, Susana Rivas (PSOE), la regidora de un municipio que no cuenta con más de 20 personas trabajando en la mina. “Para nada estamos satisfechos y en ningún momento se han cumplido las expectativas”, asegura. De hecho, “mañana cierra la mina y en nuestro pueblo ni lo notamos”, añade. La regidora socialista no considera convincentes las razones que le da la empresa. “Al principio nos dijeron que no había trabajadores con la titulación exigida”, asegura, por lo que “desde el equipo de Gobierno del Ayuntamiento hicimos una evaluación de los puestos de trabajo para ver si eso era cierto”. Una vez realizada, añade, las conclusiones de ese análisis son que “había más de 60 personas con titulación, algunos incluso superior, que están cansados de solicitar a la empresa la posibilidad de acceder a las ofertas de empleo”.

“La actividad minera no se está notando ni laboral ni económicamente en nuestro municipio”, lamenta. Aunque es consciente de que “la recuperación de la actividad minera no iba a solucionar al 100 por 100 los graves problemas de desempleo existentes en la comarca”, la alcaldesa de El Campillo tiene claro que “ni siquiera se ha notado. Es más, tampoco se está consiguiendo el objetivo de fijar la población en el territorio, pues cada vez hay menos habitantes en nuestros municipios”, indica. Por último, Susana Rivas defiende que la empresa “debería tener en cuenta que la reactivación minera supone una nueva degradación para nuestro entorno que puede poner en peligro otras actividades, como, por ejemplo, la patrimonial, que puede ser una de las alternativas de diversificación económica en nuestro territorio, así que como mínimo deberían cumplir con los compromisos adquiridos”, concluye.

Igual de negativa es la valoración que realiza la alcaldesa de Campofrío, Mercedes López (PSOE), quien no cree que en su pueblo haya más de 10 personas trabajando en la mina, y casi todas por una subcontrata de la localidad. “La empresa no está haciendo nada por Campofrío”, apostilla. “Las reuniones que tenemos en la empresa son patéticas. El director se limita a enseñarnos las instalaciones y a decirnos que es normal que la gente no esté satisfecha porque la mina no iba a ser la solución a todos los problemas de paro, pero hay muchos trabajadores de Sevilla y de Badajoz”, lamenta López. La alcaldesa de Campofrío aboga por una mayor contratación de personas de la Cuenca Minera y por la unión de todos los alcaldes de la comarca para que cada municipio tenga el mismo porcentaje de trabajadores en la mina. eder a las ofertas de empleo”.

Por su parte, el alcalde de Berrocal, Juan Jesús Bermejo, lamenta igualmente que “de aquí no se está contratando a nadie”. De hecho, cree que sólo cuatro personas de su pueblo trabajan en la mina, dos contratados directamente por la compañía minera y otros dos por una subcontrata, al tiempo que critica que ninguna empresa subcontratada es de su pueblo. Sobre esta base, Bermejo tiene claro que la incidencia de la mina en su municipio es “muy escasa” y que las expectativas que había con el renacimiento de la mina “no están cubiertas”. El regidor berrocaleño asegura que los alcaldes han pedido en numerosas ocasiones que se tengan en cuenta a las empresas de la zona, pero “nos dicen que no hay empresas preparadas en la comarca”, concluye.

Víctor Pineda / Diario de Huelva

La Junta levanta la suspensión de los vertidos de lodos en la mina de Riotinto

La Junta levanta la suspensión de los vertidos de lodos en la mina de Riotinto

El Gobierno andaluz encargó un estudio a la Escuela de Ingenieros de Minas de la Politécnica de Madrid que constata las medidas correctoras y la seguridad de las presas del yacimiento

CUENCA MINERA. La Dirección General de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía ha decretado el levantamiento de la suspensión provisional que mantenía paralizados los trabajos de vertido en las presas del complejo minero de Riotinto por parte de la empresa Atalaya Mining, decisión que se comunicó el martes 3 de mayo a la empresa. Esta decisión, adoptada de acuerdo con los plazos y requisitos establecidos en la Ley de Minas, se alcanza tras obtenerse las conclusiones de un análisis encargado por la Administración autonómica a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid con el propósito de constatar si, en consonancia con lo previsto en la legislación minera, procede elevar la suspensión de provisional a permanente o, por el contrario, levantarla.

En este sentido, como ha detallado la Junta de Andalucía en una nota, los autores del informe recogen en sus conclusiones dos aspectos que han resultado fundamentales a la hora de adoptar el levantamiento: por una parte, que la empresa ha ejecutado las medidas correctoras inicialmente impuestas con el propósito de reforzar los parámetros de seguridad laboral y medioambiental; y, por otra, que del análisis de la información consultada, de las pruebas realizadas y de lo observado durante la visita, se puede concluir que la modificación efectuada en la concentración de sólidos en la descarga de los estériles de planta no modifica el factor de seguridad de las presas.

Por tanto, y como resultado de la inspección realizada, la Junta de Andalucía ha decidido optar por el levantamiento de la suspensión provisional decretada el pasado día 14 de abril. Sin embargo, apunta la Administración autonómica, esta medida no exime a la empresa de la sanción administrativa correspondiente tras haber vulnerado los artículos 71 de la Ley de Minas y 93 del Reglamento que la desarrolla, que recogen la obligatoriedad de abordar los trabajos de acuerdo a los proyectos y planes de labores aprobados. Ahora, a la luz de las conclusiones que arroja el estudio técnico, empresa y Administración deberán trazar un plan de acción que mantenga los estándares más altos de seguridad laboral y medioambiental.

La detención de los vertidos

La Delegación Territorial de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo en Huelva, como autoridad minera competente, determinaba la paralización temporal de vertidos el pasado mes de abril tras constatar que no se respetaban los porcentajes de solidificación de residuos contemplados en el proyecto de explotación, y que en su momento fueron propuestos por la propia empresa. Como señalaban desde la Junta de Andalucía, de acuerdo con lo estipulado en el documento, la forma de operar el depósito sería con la sistemática de lodos espesados al 50 por ciento, reduciéndose significativamente la cantidad de agua presente en el mismo y, por tanto, alcanzándose una mayor consistencia y estabilidad de toda la masa de estériles. Por ello, debían acometerse unas inversiones concretas en la maquinaria adecuada para ejecutar, de ese modo, el procedimiento que hace posible esa transformación.

En cambio, en el transcurso de una inspección rutinaria previa a la aprobación del Plan de Labores correspondiente a este curso (los planes de labores se han de aprobar anualmente), la Delegación Territorial pudo certificar que las inversiones previstas en maquinaria no se habían llevado a efecto y que los vertidos a la presa de residuos tenían un grado de solidificación algo superior al 33 por ciento, por consiguiente, inferior al autorizado. Ante este incumplimiento, la Administración autonómica frenaba los trabajos correspondientes a depósitos en presas de residuos y dejaba en suspenso el plazo para resolver y notificar el procedimiento de aprobación del Plan de Labores para el ejercicio 2016.

La Junta de Andalucía, ante ello, remitía un requerimiento a Atalaya Mining en el que le instaba a cumplir inmediatamente lo previsto en la documentación presentada ante para lograr la aprobación del proyecto y lograr de este modo que todo volviera cuanto antes a la normalidad. Se trataba, como matizaban, de una medida temporal que perdería su vigencia, como ha ocurrido ahora, en el momento en el que la empresa ejecutara las acciones comprometidas. No se perdían, de ningún modo, derechos adquiridos ni cesaba la vigencia de las autorizaciones concedidas. Por el carácter claramente reversible de la decisión, de hecho, la Administración autonómica confiaba en una pronta resolución de la situación.

La Hermandad del Rocío de Badajoz hace noche en El Campillo

La Hermandad del Rocío de Badajoz hace noche en El Campillo

Los rocieros pacenses se alojan en los vestuarios del pabellón deportivo

EL CAMPILLO. La Hermandad filial del Rocío de Badajoz llegaba el domingo a tierras onubenses y pasaba la noche en El Campillo para continuar su camino el lunes hacia la aldea almonteña deseosa de encontrarse con la Blanca Paloma. Un total de 13 rocieros pacenses, nueve a caballo y cuatro a pie, entraban a última hora de la tarde en el municipio minero para ser recibidos por la Hermandad de la Santa Cruz.

Los miembros de la Hermandad de Badajoz pasaron, incluso, por la ermita de la Santa Cruz, donde tuvieron la ocasión de compartir experiencias con los numerosos vecinos que se acercaron para recibirlos. Allí les esperaban el presidente de la entidad salvocheana, Juan Manuel Pérez Delgado, miembros de su junta directiva y los concejales del consistorio campillero Rafael Cadena, Teresa Aguilar, Lourdes Sánchez y María Monterrubio.

A continuación, los rocieros pacenses se trasladaron hasta el polideportivo cubierto del municipio, concretamente a los vestuarios, cedidos por el Ayuntamiento para que pudieran pasar la noche en la localidad. Los representantes de la hermandad rociera agradecían la hospitalidad que les brindaba El Campillo, que albergaba, por primera vez en su historia, a una filial de la Virgen del Rocío.

La Santa Cruz espera

La Santa Cruz espera

El Campillo cierra una nueva cuenta atrás para reencontrarse con una Romería que cumple 38 años · Emilio Rodríguez y María José Pérez portarán la vara de mayordomos para guiar la peregrinación del pueblo hacia Rocalero

EL CAMPILLO. Cuatro Vientos aguarda, para abrir la senda, el incesante camino hacia el sur, hacia Rocalero. La Romería de la Santa Cruz de El Campillo, tras la eterna espera, comienza un año más. Tras el alba de ese viernes de insomnio, crepúsculo de abril en el que nadie duerme. Con la aurora de ese bello día que pone fin, con el que culmina la larga, interminable, cuenta atrás. El pueblo entero emigra, se queda vacío, para adentrarse en el campo, para reencontrarse de nuevo, para volver, cargado de romero, impregnado de solidaridad, abrazado, entre aromas de jara, brezo y azahar. Ante la atenta mirada de la grata y melodiosa curruca, la complicidad sonora del mirlo y el canto, escondido entre la zarza, del esquivo ruiseñor. Acariciado por el susurro de los fresnos de la rivera que se estiran hasta alcanzar la piedra. El tiempo se detiene; la gente, peregrina, avanza.

No hay nada más. Ya no. Apenas una palabra. Sólo una, pero inmensa: Romería. Sólo ella. Hasta el ocaso que despide a ese primer domingo de mayo, magno, anhelado. Hasta el adiós, cansado, de voces rotas que devuelve al reloj a la rutina de su incasable tic-tac. Hasta ese instante del que todos huyen, en el que nadie piensa, que todos prefieren borrar, que se difumina en un horizonte aún lejano, remoto, pues todavía queda mucho por andar. Sobre los pasos del pregón de Bárbara Romero, de la apertura de la ermita, guiados por la vara que, con devoción, como un sueño cumplido, agarrarán mañana los mayordomos Emilio Rodríguez y María José Pérez entre gritos de ¡Viva! Sobre la huella de la ofrenda de flores que precede al inicio, entre pétalos de rosas, de dos días de peregrinación, de exaltación, de fervor, de emociones, de amistad, de ese amor fraternal, incondicional, que mana de la Santa Cruz.

La alegría, las sonrisas, los abrazos sinceros, los cantes y las palmas al compás, los sones permanentes de cohetes y tamboriles, los tragos de aguardiente, las medallas colgadas en el pecho de cada romero, las carretas engalanadas, el polvo que se acumula en gorras, botos y trajes tras 37 años de camino. Todo ello y más se respira en la vieja Salvochea, en sus calles, tras el doblado de cada esquina, como también el recuerdo de  aquellos que ya no están, de las ausencias, de quienes, aunque marcharon, se quedaron, vivos en la memoria colectiva de un pueblo minero que no los olvida, eternos, como su legado, como los versos de las sevillanas creadas por el desaparecido Rodrigo Palacios, fundador de la Hermandad, como la imagen del alcalde carreta perpetuo, Curro Lozano, con su caballo, Andaluz, arrodillado ante el simpecado al llegar a Rocalero, como tantas otras fotografías grabadas para siempre en las retinas de los campilleros.

El candil, lumbre minera y flamenca

El candil, lumbre minera y flamenca

Ana García y Alfonso Corbi alargan con su voz la historia de la renacida Peña de El Campillo, desnudada por el pincel de Juan José Gómez Márquez · Al toque, Manuel Rodríguez, en el Circuito Por la Ruta del Fandango dedicado a los cantes de ida y vuelta

EL CAMPILLO. La Corta Atalaya, el pozo minero, el malacate, la lumbre del candil, el rojo cobrizo de la sangre obrera que mana del corazón de la Cuenca, que discurre por las aguas tintas que la bañan, el desgarro de una tierra, de su gente, su fuerza, su libertad clandestina, que brota, para volar, desde las entrañas del toque de la guitarra y el cante, del flamenco... La obra, magnánima, de Juan José Gómez Márquez, de su pincel preciso y rebelde. La interpretación, de la voz, brava, sublime, de Ana García Caro, de la garganta, inagotable, de Alfonso García Corbi, y de la maestría en las cuerdas, de la música sutil, de Manuel Rodríguez. La narración, erudita, de Luis González. El arte, que grita, aun cuando calla, que viene y va, que emigra para beber el agua, fresca, de otros manantiales, para respirar la pureza de otros aires, remotos, y regresar, para quedarse, eterno, en el viento, templo consagrado a las musas, en la Peña Flamenca Candil Minero de El Campillo, otrora estación del ferrocarril de la Río Tinto Company Limited y ahora museo, parada ineludible de la Ruta del Fandango.

Día de estreno y, como tal, de miradas expectantes. Se presentaba el mural que desgrana el ser de una entidad con historia, que ha sabido romper las cadenas de dos décadas de larga noche y renacer, vigorosa. Se descubría la pintura que desnuda su esencia, su origen, para entregarse y ser arropada, como antaño, y cantada. Y lo fue, por el calor de su público y por la loa del Circuito Flamenco que la Federación Onubense El Fandango, con la colaboración de la Diputación Provincial, dedica a los palos de ida y vuelta. Por vez primera lo hacía Ana García Caro, recién elevada a los altares del cante en el III Concurso Nacional de Saetas de Cartagena, diamante en sí misma que sueña con la conquista, para Huelva, con su luz, de la Lámpara Minera del Festival de La Unión. Recitaba los versos de sus perfectas malagueñas, semilla que se erige en nexo entre el fandango y las tarantas o las granaínas y que ella convertía en poesía para dejar grabado para siempre su nombre en el Candil Minero de El Campillo. Como lo hizo también el, aunque joven, viejo conocido de la peña salvocheana, Alfonso García Corbi. Versátil, completo, sobriedad y espectáculo en uno, dominio de las tablas, arrancaba por seguiriyas, con su sentimiento, su jondura, su quejío. El público sucumbía, embelesado, al arte.

La sugestión era máxima, total. El auditorio, callado, en silencio, aun inmóvil, partía una y otra vez, con la palabra ilustrada de Luis González, rumbo a América, inmerso en ese traqueteo constante, en ese vaivén permanente, en esa mezcla de culturas, de cante, que impregna el flamenco y de la que emergen la milonga, armoniosa, con su drama leve, la vidalita o la guajira. Un viaje acompasado por las melodías, cuidadas, magistrales, creadas por los dedos de Manuel Rodríguez. Una marcha para volver, traídos por el duende de Ana García Caro y Alfonso García Corbi, a la granaína, difícil, profunda, agrandada por ella; al tango, hondo, palo básico que también cruzó el Atlántico; a los caracoles, como las alegrías, festeros, cantiñas, excelencia gaditana; a la bulería, con el griterío, el jaleo, el bullicio de este género que deriva de la soleá, de esa matriz cuyo dominio es una gesta reservada sólo a los elegidos de un arte que es Patrimonio de la Humanidad... Y al fandango, bordado definitivo, fundamental, culmen de la belleza, del candil, minero, flamenco.